AUS (Valdivia) - <strong>Urbanismo de "ventanilla"</strong>: <strong>Sergio Baeryswyl Rada</strong>
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AUS (Valdivia)

ISSN 0718-7262 versión on-line

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  AUS (Valdivia) n.19 Valdivia 2016




DOI:10.4206/aus.2016.n19-15

ENTREVISTA / INTERVIEW

 

Urbanismo de "ventanilla". Sergio Baeryswyl Rada

Urban Development "at the Counter"

 

Roberto Martínez Kraushaar

Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.
Master of Art in Architecture, Kunstakademie Düsseldorf, Alemania. Decano Facultad de Arquitectura y Artes, Universidad Austral de Chile.
Académico Instituto de Arquitectura y Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Artes, Universidad Austral de Chile.
rmartinezk@uach.cl


/ Arquitecto Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Doctor en Urbanismo de la Universidad de Karlsruhe, en Alemania, becado por el gobierno alemán. Entre 1994 y 2005 se desempeñó como Asesor Urbanista de la Municipalidad de Concepción, y elaboró del plan regulador comunal promulgado en 2004. Desde 1994 se ha desempeñado como profesor de Urbanismo y Planificación en la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad del Bío-Bío, Concepción. El año 2014 fue distinguido con el Premio Nacional de Urbanismo de Chile en reconocimiento de su fecunda labor como urbanista y especialmente por su aporte al proceso de reconstrucción urbana del borde costero de la región del Bío-Bío. Actualmente es Coordinador General del Observatorio Metropolitano, creado el año 2011 por diez instituciones regionales. / Architect graduated from Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Ph.D. in Urbanism from the University of Karlsruhe, Germany, with a scholarship granted by the Government of Germany. Between 1994 and 2005, he was an Urban Adviser for the City Council of Concepción and prepared the communal urban development plan issued in 2004. Since 1994, he has performed as Urban Development and Planning Professor at the School of Architecture, Construction and Design of Universidad del Bío-Bío, Concepción. In 2014, he was granted the National Urban Development Award in Chile, in acknowledgement for his extensive work as an urban developer and particularly for his contribution to the urban reconstruction process of the coastal border in the Bío-Bío Region. Currently, he is the General Coordinator of the Metropolitan Observatory, established in 2011 by 10 regional agencies.

Palabras clave/ Ciudad, urbanismo, planificación urbana, políticas públicas.
Keywords/ City, urbanism, urban planning, public policies.


 

¿A su parecer, cuál es la razón por la que se le ha galardonado el año 2014 con el premio nacional de urbanismo? No me resulta sencillo responder esta pregunta, ya que soy muy crítico del trabajo que hacemos los urbanistas en Chile en general. Sin embargo, creo que el haber participado en la dirección del proceso de reconstrucción de ciudades del borde costero de la región del Bío Bío, luego del terremoto y tsunami del 27F, ha sido un aspecto que muchos consideraron relevante al momento de sugerir mi nombre.

Europa entiende que sus ciudades deben ser cada vez más amables. Para lograr esto ha creado, entre otras cosas, organizaciones tales como ZEUS, European Green Capital y Energiestadt, las cuales otorgan premios y realizan concursos para iniciativas y proyectos urbanos para el mejoramiento de la calidad de vida en las ciudades y la disminución de emisiones de CO2. ¿Cómo cree usted que pueda ser posible acercarse a algo parecido aquí, en Latinoamérica, y particularmente en Chile? En la práctica, estamos lejos de los estándares de las políticas públicas de las ciudades europeas. En Chile la ciudad no es una política de Estado, sino más bien un medio para generar bienestar económico. La ciudad no está en el foco de la discusión presidencial o parlamentaria, ni en la agenda de ningún actor político: no hay proyectos de ley para mejorar la normativa urbana, y si los hay, nadie les ha dado prioridad. La ciudad aparece en la discusión sólo cuando hay una catástrofe o cuando se alude a conflictos relacionados con el Transantiago, y esto sólo dura unos pocos días. Los actores públicos continúan sin comprender que el bienestar y la calidad de vida del 87% de los chilenos depende de la calidad de nuestras ciudades. En consecuencia, hablar de estrategias y modelos de desarrollo más ambiciosos está lejos de nuestra realidad y pareciera ser que el momento para las ciudades chilenas aún no ha llegado.

¿Qué mecanismos o decisiones cree usted que se podrían implementar para que nuestras ciudades no las sigan diseñando, por decirlo de alguna forma, "los que hacen las casas"? El problema en Chile es que no existe planificación urbana. El único instrumento que dice cumplir esta función es el plan regulador pero, como bien dice su nombre, sólo "regula", es decir, prohíbe o permite que un proyecto o inversión se concrete mediante la respectiva autorización en la respectiva Dirección de Obras Municipal. Lo anterior, es un urbanismo de "ventanilla". El problema es que estos planes no cuentan con recursos propios para concretar sus objetivos y tampoco tienen facultades para coordinar a los actores urbanos. Esto hace que la ciudad crezca al pulso de las iniciativas privadas, ya que el Estado sólo se reserva las funciones subsidiarias. La planificación urbana es mucho más que eso: se inicia en el momento en que se define una visión de ciudad, que debe ser compartida por todos los ciudadanos. Luego se define una meta y una estrategia para alcanzar este objetivo a mediano y largo plazo (10 o 15 años). Para ello se coordinan todas las inversiones públicas, relativas a vialidad, trasporte, infraestructura y vivienda social, entre otras, para finalmente programar las inversiones inteligentemente en el tiempo, generándose algo así como una carta Gantt para la ciudad. La verdadera planificación urbana permite construir la ciudad sobre una visión sólida, que ofrece una oportunidad para abordar grandes desafíos y las transformaciones necesarias. Los verdaderos problemas de una ciudad no se solucionan en períodos de gobierno de cuatro años; requieren de una planificación que esté por encima de las metas cortoplacistas de los gobiernos de turno.

 

Imagen 1. Santiago, 2009-2010, vistas aéreas de las comunas
La Pintana, Maipú y Las Condes. La falta de planificación urbana
se evidencia en la siguiente relación: a mayor densificación
habitacional, mayor desertificación. (fuente:
http://arboriculturaurbana.blogspot.cl/2011/04/deficit-de-arboles-en-la-ciudad.html)

 

Imagen 2. El grupo de Facebook "En defensa del árbol urbano en Chile" publica imágenes
de desastres pero también de buenos ejemplos, como una manera de crear conciencia
ciudadana (fuente:
https://www.facebook.com/groups/838603902837674/photos/)

 

¿Cuáles son, en su opinión, las ventajas y desventajas del desarrollo urbano a partir de la democracia mundial? Ya que, aparentemente, los grandes proyectos urbanos de los cuales aún nos enorgullecemos surgieron más bien en regímenes totalitarios, tales como los grandes parques barrocos o las avenidas. La democracia ha humanizado las ciudades y les ha dado la inteligencia que sólo es posible alcanzar con la autodeterminación. El urbanismo clásico, aquel construido bajo el totalitarismo, es muy impresionante, pero refleja sólo una única mirada de la ciudad, casi siempre muy objetual o formal, que no siempre representa la diversidad y complejidad de una sociedad, especialmente las contemporáneas. Las sociedades democráticas han crecido especialmente en diversidad y complejidad y eso hace que las ciudades sean un organismo mucho más atractivo y dinámico. Hoy, lo anterior sería imposible y políticamente inviable. No obstante, esto no debe entenderse como un conformismo para validar la ciudad de cualquier forma o la ciudad del caos estético. Existen infinitos puntos de equilibrio para promover ciudades que sean democráticas y, además, bellas. El problema en la actualidad está en que el Estado se ha desentendido de esta tarea y de su responsabilidad en el desafío.

A su parecer, ¿existe hoy en día la posibilidad de hacer urbanismo de calidad? ¿en qué medida, a qué escala y cómo? ¿o estamos destinados a que el mercado y la industria automovilística continúen dando forma a nuestras ciudades? Cada día que pasa las ciudades se hacen más complejas y son escenario de más conflictos de interés. No creo que esto cambie mucho en el futuro, ya que la ciudad es una fuente inagotable de oportunidades para todos. Esto implica que cada vez es más difícil actuar en forma inteligente y eficaz en la ciudad. Como resultado, creo que es fundamental restablecer la planificación urbana, como una herramienta para asegurar la gobernanza. Lo segundo, es poner el foco del desarrollo en la calidad de vida de los habitantes y no en los problemas de la ciudad. Las ciudades siempre tendrán problemas, por lo cual es necesario hacerse cargo de los aspectos emergentes que inciden directamente en la vida de los ciudadanos. Esto no es retórico, sino que se trata de focalizar la planificación urbana con una lógica diferente: "de abajo hacia arriba", respetando los aspectos más sensibles para la comunidad, tales como la recuperación de los espacios públicos, la seguridad, el transporte, las áreas verdes, el medio ambiente o la protección del patrimonio, etc. Todos los indicadores para las ciudades chilenas en estas materias son mediocres y, sin embargo, son los más importantes para la ciudadanía, como lo refleja el 2° Informe de Calidad de Vida Urbana que hemos publicado recientemente en el Observatorio Metropolitano. Nos preocupa, a fin de cuentas, quién y cómo se resolverá el déficit de más de 6.400 hectáreas de parques y áreas verdes que faltan en las ciudades chilenas; nos preocupa el deterioro del transporte público, la falta de normas para la protección del patrimonio, etc.

Y por último ¿qué recomendaciones le daría usted a las escuelas de arquitectura de nuestro país para que la enseñanza del urbanismo no cree ideales, visiones o esperanzas impracticables en nuestros estudiantes? Es urgente cambiar el enfoque de formación de los arquitectos. A diferencia de otros países, en Chile son los arquitectos quienes han heredado la responsabilidad de planificar la ciudad y, en consecuencia, debemos hacernos cargo de esta gran tarea. Es por ello que la formación de los arquitectos no debe llevar a entender la ciudad como una extensión del problema de la arquitectura, sino más bien como la expresión genuina de la forma en la que nos organizamos cultural y socialmente. En consecuencia, no se trata sólo de un problema del diseño. La formación de los arquitectos de ciudad debe ser multidisciplinaria y con una mirada más diversa y sensible en relación a las formas de organización social, cultural y económica. La recomendación para los estudiantes, desde la ciudad, es que moderen su ego creativo al momento de diseñar y que traten siempre de procurar una obra vinculada con y respetuosa del entorno, aunque esto implique exigir la nobleza de pasar inadvertido. AUS

 

Imagen 3. Aquí una imagen antes y después, que ilustra la apuesta de los
daneses por las bicicletas como transporte público (fuente: http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/772431/antes-despues-30-fotos-que-demuestran-que-es-posible-disenar-pensando-en-los-peatones)

 

 

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