AUS (Valdivia) - LAS DINÁMICAS TERRITORIALES NATURALES COMO ARTICULADORES DEL ESPACIO E IMAGEN URBANA: COYHAIQUE Y COCHRANE XI REGIÓN DE AYSÉN
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AUS (Valdivia)

ISSN 0718-7262 versión on-line

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  AUS (Valdivia) n.13 Valdivia 2013




DOI:10.4206/aus.2013.n13-03

Artículo

 

LAS DINÁMICAS TERRITORIALES NATURALES COMO ARTICULADORES DEL ESPACIO E IMAGEN URBANA1. COYHAIQUE Y COCHRANE XI REGIÓN DE AYSÉN

NATURAL TERRITORIAL DYNAMICS AS A LINK OF IMAGE AND URBAN SPACE1. COYHAIQUE AND COCHRANE XI REGIÓN DE AYSÉN

 

Mg. Sergio Araneda

Arquitecto, Universidad Finis Terrae, Santiago, Chile. Académico Escuela de Arquitectura Universidad Finis Terrae, Santiago, Chile. sergio@2varquitectos.cl

Magdalena Sierra

Arquitecta, Universidad Finis Terrae, Santiago, Chile. Directora Escuela de Arquitectura Universidad Finis Terrae, Santiago, Chile. msierra@uft.cl


Resumen_

La región de Aysén está sufriendo importantes transformaciones territoriales. El desarrollo de economías relacionadas al turismo aparecen como motores que empujan al desarrollo, mostrando al país y al mundo como una región donde el capital son los recursos paisajísticos naturales. Con el 50% de la superficie declarada área protegida, algunos núcleos urbanos aparecen como nuevos focos de interés. Coyhaique y Cochrane son ejemplos de esta dinámica. Ambas tramas están emplazadas en entornos naturales protegidos, y hoy enfrentan grandes presiones demográficas permanentes y estacionarias. Este artículo pretende responder a preguntas sobre la medida en que el contexto geográfico de Aysén predetermina el emplazamiento de su medio urbano, si las tramas constituyen un valor compatible con el lugar y cómo debe ser una ciudad cuando está emplazada en un territorio natural y medio ambiental tan significativo, donde esa naturaleza y sus valores territoriales se proponen como base de un futuro desarrollo.

Palabras Clave: urbanismo, territorio, turismo, paisaje.


Abstract_

The Aysén Region is undergoing major territorial changes. Tourism-driven economies become development drivers, showing the country and the rest of the world how its capital can be based on natural landscape resources. With 50% of its surface area declared protected, a specific focus is placed on selected urban centers. Coyhaique and Cochrane are two examples. Both are located within protected natural areas and currently face large demographic pressures, both permanent and transient. This article addresses issues dealing with the extent to which Aysén's geographical context predetermines the location of its urban area; the consistency of these areas with the setting and how a city should be when it is located in such a meaningful natural and environmental territory, where nature and its territorial values are considered the basis for future development.

Key words: urban development, territory, tourism, landscape.


 

Introducción_

Chile es un país de grandes contrastes en relación a sus paisajes naturales. Sobre esta base, es posible establecer que Chile posee un gran capital de base para la generación de recursos territoriales excepcionales. Capital que no es otra cosa que nuestras propias particularidades geográficas; mar, cordillera, desierto, bosques, archipiélagos, valles, quebradas, ríos y lagos, que forman y constituyen un variado escenario que predetermina formas diversas de ocupación y acaso idealmente también, distintas formas de urbanidad y habitabilidad.

Sin embargo, al menos dos aspectos atentan contra la potencial consolidación de estas diferencias, que representan precisamente los soportes esenciales de la identidad local y de la diversidad nacional. Primero, la metropolización como idea de ciudad2 y segundo, la carencia de instrumentos de planificación sensibles y flexibles a las formas de ocupación no tradicionales (Cooper, 2007). Es necesario re-dirigir la mirada urbana hacia una arquitectónico - geográfica comprensiva, base de una identidad regional específica y de una identidad nacional diversa. Quizá se requiera, como primer paso, integrar la planificación urbana con el territorio geográfico donde se despliega.

La región de Aysén, está sufriendo importantes cambios a su realidad territorial, social, económica y ambiental. Las economías de intereses específicos relacionados al turismo, aparecen hoy como potentes motores que empujan al desarrollo de la región. Ésta se muestra al país y al mundo como una zona cuyo gran capital son los recursos paisajísticos con que cuenta, donde casi el 50% de la superficie regional ha sido declarada como "áreas silvestres protegidas" y "zonas prioritarias de interés paisajístico" por el Plan de Ordenamiento Territorial. Estas líneas de ordenamiento se suman a las estrategias y planes de desarrollo regional que establecen un diagnóstico cifrado en una oferta de recursos territoriales y medioambientales relevantes a nivel mundial, como parte del jardín global que es la Patagonia (Sprechmann, Capandeguy, 2005).

Es dentro de esta dinámica donde surgen algunas preguntas que podrían abrir lineamientos de investigación: ¿En que medida el contexto geográfico de Aysén predetermina los resultados de la ocupación del hombre, su construcción social y cultural asociada a los núcleos urbanos y emplazamientos que se han manifestado en el territorio? ¿Constituyen éstos un valor agregado compatible con las propiedades del lugar, o son apenas unas estructuras superpuestas sobre el soporte natural?

 

 
Imagen 1_Mapa del sistema de áreas protegidas por el Estado (SNASPE), las cuales constituyen el 50% del territorio regional. Esta realidad condiciona a Aysén como un territorio estable en términos de sostenibilidad ambiental y dinámico ecológicamente (fuente: el autor).

 

 

Imagen 2_Esquema de conceptos y sistema dinámico de la Ecología del paisaje (fuente: el autor).

 

 
Imagen 3_ Espacios ecológicos que recorren la trama urbana dentro de la ciudad de Coyhaique (fuente: el autor)

 

 
Imagen 4_ Espacios ecológicos entorno a la ciudad de Cochrane (fuente: el autor).

 

La escala de lo urbano en esta región nos permite soñar en un nuevo modelo de ciudad ligado a la naturaleza que mejore las condiciones de habitabilidad. Las proyecciones de crecimiento poblacional y las estrategias de desarrollo del propio territorio, en un lugar donde el desarrollo se asocia directamente a la conservación del estado natural del paisaje, nos presenta un escenario donde lo urbano se debe acoplar a ese modelo. Esto, dando espacio a las dinámicas territoriales y geográficas dentro de las tramas y morfologías urbanas, haciéndolas parte integrante del espacio urbano, generando y construyendo una imagen urbana acorde a esta condición de emplazamiento e iniciando un proceso que recoja la visión territorial que entiende el paisaje como patrimonio.

La presente mirada urbano-geográfica pretende explorar estrategias de reestructuración que abran el espacio urbano a las dinámicas territoriales del paisaje, incorporando al diseño urbano, nuevos elementos que lo caractericen, en cuanto al uso del espacio público e imagen urbana.

Estructura del Territorio_

La enorme proporción de espacios protegidos en la región corresponden a la afirmación de un territorio estable ecológicamente, donde el sistema dinámico de áreas protegidas actúa como un todo, un manto ecosistémico que afirma y condiciona a la naturaleza como una presencia fundamental de la realidad regional. Aysén posee 19 unidades protegidas por CONAF, que representan un total de 5.264.849 de ha, equivalentes al 48% de la superficie regional.3

En el marco de las políticas regionales, si se analizan los planes de desarrollo regional, las líneas de ordenamiento y las zonas de interés prioritario, se puede decir que todos apuntan a un desarrollo económico ligado a la preservación y cuidado del entorno y contexto natural. Este factor de cuidado, preservación, manejo y desarrollo a través del medio ambiente natural y de las cualidades territoriales de la región, evidencian que en materia de planificación urbana se debería privilegiar y reformular el potenciar los núcleos existentes, con el fin cautelar al máximo el estado natural del paisaje.

Dentro de esta idea y dadas las características de este territorio, donde los porcentajes y distribución demográfica dan cuenta que sus escasos núcleos poblados concentran casi el total de ella, creemos indispensable reformular los conceptos urbanos de borde, límite, integración, emplazamiento, estructura urbana y espacio público, en una pregunta.

¿Cómo debe ser una ciudad cuando está emplazada en un territorio natural y medio ambiental tan significativo, cuyas relaciones ecosistémicas se proponen como el origen y la base de un posible futuro desarrollo del territorio?

Si vemos el territorio como un lugar dinámico, un lugar que establece flujos y genera redes, y además develamos sus diferentes capas, la red natural ambiental y las redes artificiales humanas, tenemos un nuevo escenario, que es cómo desde estos paisajes se puede generar una red territorial y urbana nueva. Si nos acercamos a este territorio desde una mirada de urbanistas, ésta se cargará con el prejuicio de la ciudad y las redes de infraestructura dependientes de la misma. En este contexto, el ámbito natural aparece como un negativo de lo urbano. Respecto a esto, la región de Aysén aparece en el polo opuesto, como un ámbito periférico al margen de todo desarrollo urbano. Sólo existe una ciudad intermedia4, la capital, Coyhaique, que tiene 45 mil habitantes; el resto son poblados de muy baja densidad. Éstos constituyen un ámbito social reciente y de grandes oportunidades para un laboratorio urbano que proponga un planeamiento sostenible y un habitar privilegiado. En este sentido, debemos entender a Aysén como una anomalía, un territorio de excepción, donde la ruralidad y la naturaleza se extienden como los protagonistas del paisaje y donde los escasos y pequeños centros poblados adquieren condiciones excepcionales de importancia y de urbanidad.

La forma de lo urbano en la región es la respuesta de una cuadrícula estampada en el territorio. Ciudades y pueblos se trazaron e implantaron bajo estrategias geopolíticas en entornos de gran complejidad ambiental y natural (Núñez, 1999). Son tramas rígidas, impuestas, que generan enormes problemas de habitabilidad interior, conflictos de usos en sus bordes, además de un absurdo crecimiento desmesurado y no planificado.

 

 
Imagen 5_ Imagen objetivo de la recuperación de la gran quebrada como espacio de integración interna de la ciudad contemplando una enorme posibilidad programática como espacio de uso público (fuente: el autor).

 

Al visitar y recorrer algunos de estos pueblos en Aysén, el visitante se encuentra con ciudades "vacías de lo urbano" y "abiertas" a la hostilidad del clima. Si nos adentramos en su interior, podemos observar que en la dinámica de estos pueblos, la densidad en los cuadrantes es bajísima. El trazado original, de 100 x 100 m aproximadamente en todos los casos, fue realizado con capacidad mucho mayor del requerimiento de población que tenían y tienen. Esto se refleja en manzanas muy poco pobladas, en la existencia de espacios intersticiales en sus centros y en la existencia de manzanas periféricas casi vacías, de un régimen de ocupación y uso prácticamente rural (Araneda, 2008). El grueso de los cuadrantes de ciudades como Cochrane, Villa O'Higgins, Futaleufú y Chaitén tienen una proporción del 24.5% de suelo construido en relación al total, esto en sus cuadrantes céntricos, llegando a los extremos de un 10%, 5%, e incluso un 3% de superficie de suelo ocupada por construcción, en áreas catalogadas como "suelo urbano". En las manzanas de ciudades que tienen mayor densidad, como el caso de la ciudad de Coyhaique (40% y 50% de ocupación en el centro), la edificación se genera en la fachada hacia la calle, teniendo los interiores una ocupación muy menor. El tamaño y capacidad que tiene la trama de albergar población, fue absolutamente sobredimensionada.5

Ahora bien, ¿cómo puede esta trama impuesta, ya instalada y en desarrollo, adaptarse y adecuarse a su contexto en una simbiosis con el territorio? es decir ¿cómo puede esta trama interceptar a esa otra trama del soporte territorial, en un cruce y superposición de leyes y en definitiva hacerse parte e integrante del paisaje?. Ésta es la gran pregunta de lo urbano y de lo rural en Aysén, pregunta que en su respuesta recoge el ámbito geográfico, histórico, social y ambiental, es decir, en su respuesta está el formar y ayudar a construir la historia y la capacidad de permanencia de estos asentamientos. Paradójicamente, creemos que la respuesta a esta problemática está en la misma trama y en la oportunidad de cómo se ha desarrollado su tejido urbano.

La trama tiene una matriz uniforme que se puede repetir, redibujar, agrandar, ensanchar o disminuir, sin que pierda su red motriz de forma. Es esa docilidad lo que le otorga su potencial. Al ser tramas blandas de muchos vacíos y espacios sin usos, podemos romperla, traspasarla, intervenirla y modificarla desde su interior, y podemos flexibilizarlas, crear puertas y ventanas en sus bordes y periferias.

En términos de densidad, basta con indicar que podríamos doblar, una, dos, tres y hasta diez veces en algunos casos, la población, pues la ciudad tiene morfológicamente la capacidad de recibirla y no crecer ni expandirse en ninguna nueva área de desarrollo de viviendas. Si superponemos las proyecciones de población con la cabida mediana de la misma población dentro de la actual trama de las ciudades, podemos establecer que desde hoy y para los próximos 20 años, se podría congelar el suelo urbano.

Este punto es muy importante y nos entrega un enorme margen de trabajo para la planificación al permitir una oportunidad de gestión y de intervención morfológica desde el propio interior del tejido. Sobre todo en la maniobrabilidad que nos ofrece la pequeña escala, común a todas ellas, que permite creer que se pueden pensar nuevamente sus bordes, las relaciones espaciales interiores de sus edificaciones, de sus espacios públicos, la relación con los elementos naturales, con los hitos geográficos y naturales siempre presentes, pensar una nueva gestión de los suelos del tejido urbano (Hugh, 2007).

Ejemplos de ecología aplicada a las tramas de Aysén_

Al verse rodeadas de naturaleza y ecosistemas frágiles, estas tramas deben y pueden hacerse parte de este pensamiento. Como establece Edgar Morin, la ecología se "delinea como la primera ciencia nueva, una ciencia entre el hombre y la naturaleza, capaz de poner en relación múltiples dimensiones, aisladas hasta ese momento en campos disciplinares diversos" (Morin, 1980). Necesitamos de esta ciencia en las ciudades. Sin embargo, las ciudades hoy son espacios básicamente artificiales, en los que la biodiversidad ha ido progresivamente reduciéndose y homogeneizándose. La planificación espacial en estos ámbitos territoriales debería tender a cierto control territorial biológico (Eugene, 1971).

Ahora se intentará demostrar con intervenciones experimentales algunas de las aplicaciones de estos conceptos para un nuevo ámbito urbano en la región. Intentaremos mostrar con ejemplos, cómo el resultado de la trama impuesta puede ser la oportunidad de generar nuevos conceptos de habitabilidad recogiendo este anhelo regional, que tiene en el medio natural, su futuro desarrollo.

La clave sería entonces, sumar al pensamiento de elaboración de lo urbano, el aspecto natural. Para esto se debe aplicar una nueva metodología, el traslado de los axiomas de la ecología hacia una visión territorial y urbana, incorporando al orden y planeamiento urbano conceptos como dinámica del paisaje, matriz, fragmentos y corredores ecológicos, ecotonos, barreras de amortiguación y fronteras ecológicas (Burel, 2002).

"La memoria se encuentra íntimamente ligada al espacio geográfico como configurador de las manifestaciones culturales de sociedades que, en este caso, por estar aisladas por tantos años, sientan las bases de la identidad y amor por el terruño, que es una sensación adquirida por maduración y por la conciencia de formar parte de una cultura"(Martinic, 2005).

La ciudad Coyhaique y el pueblo de Cochrane aparecen como los dos principales polos poblados de la región. La primera con su condición de

Estudio de casos: Coyhaique y Cochrane_

"La memoria se encuentra íntimamente ligada al espacio geográfico como configurador de las manifestaciones culturales de sociedades que, en este caso, por estar aisladas por tantos años, sientan las bases de la identidad y amor por el terruño, que es una sensación adquirida por maduración y por la conciencia de formar parte de una cultura"

(Martinic, 2005).

La ciudad Coyhaique y el pueblo de Cochrane aparecen como los dos principales polos poblados de la región. La primera con su condición de capital regional no supera los 40 mil habitantes, y la segunda, como capital de la provincia de Capitán Prat, alberga en una superficie urbana de 55 hectáreas con aproximadamente 4 mil habitantes.

Coyhaique, está ubicada en el ecotono ecológico entre el bosque húmedo costero y la estepa patagónica. Es una ciudad rodeada de 6 parques nacionales a muy poca distancia entre ellos, de una red compleja de cuencas hidrográficas y de cumbres altas con hielos permanentes6. La trama urbana aparece en el territorio como una mancha en el centro de todo el sistema ambiental. Este sistema de parques, aunque administrativamente son cerrados e individuales, operan ecológicamente de manera total en el territorio, conectados en términos de especies y dependientes unos de otros en el potencial total de la unidad territorial del área protegida.

Bajo este concepto podemos ver claramente que el sistema hidrográfico juega un rol clave como conector y, en esta lectura el territorio ocupado por la ciudad, es parte integrante de este sistema que vincula las cumbres de los cerros y el lecho de los ríos.

Hoy la ciudad no integra estas quebradas, las niega y las norma como áreas "vacías" sin contenido urbano. Si analizamos concretamente el emplazamiento de la ciudad, podemos entender que es precisamente en estos espacios donde está la gran oportunidad de desarrollo de la ciudad. En abrir sus bordes para el paso de los sistemas naturales, hacerlos parte de la red urbana y de su paisaje, aprovechar los espacios geográficos de quebradas y esteros con el fin de generar un amplio sistema de corredores ecológicos que integren el territorio circundante, estableciendo espacios al interior de la ciudad para el reconocimiento de los valores naturales del entorno y creando además nuevas oportunidades de espacios públicos de interés ciudadano.

El reconocer las quebradas como espacios geográficos con función territorial establece de manera inmediata una nueva imagen de ciudad, donde estos espacios pueden hacerse parte de los sistemas de conectividad, albergar programas de interés turístico, albergar parques botánicos y temáticos.

Por otro lado Cochrane se implanta entre la frontera geográfica de los campos de hielo norte y sur, y la llanura de la estepa patagónica.

Su emplazamiento está determinado absolutamente por la presencia de los campos de hielo y la red hidrográfica más grande del país. Esta riqueza ha generado que se constituyan importantes áreas de reserva en sus alrededores, muchos integrantes del sistema de áreas protegidas nacionales como otros de promoción privada.

La implantación del pueblo es una trama perfectamente ordenada de 3 x 9 manzanas con una densidad de ocupación del orden del 15% promedio, donde los límites de la ciudad se convierten en verdaderas fronteras entre el interior de la ciudad y los valores del entorno.

La introducción de elementos de la ecología del paisaje aplicados al tejido del pueblo nos permite, junto a la bajísima densidad de ocupación de manzana, una exploración a modo de acupuntura de borde.

Así, desde lo ecológico, se podría proponer hacer un manejo normativo de aquellos cuadrantes de bordes que puedan conciliar sus interiores como sitios con función rural-ambiental, entendiendo que entre todos pueden constituir una red de espacios que ayude a generar ecotonos naturales del ecosistema. Establecer a través de los interiores blandos la generación de zonas buffer entre algunas áreas naturales más frágiles, y así permitir los traspasos ambientales entre distintos ecosistemas y hábitats.

Desde lo urbano, abrir la trama para una mayor densificación en torno a los elementos naturales dentro de la ciudad al trabajarlos como "borde mar", potenciando el interior del tejido y creando nuevas calles y pasajes que disminuyan los perfiles de calles y espacios de circulación.

El conjunto de acciones expuesto en ambos casos redefinen la forma e imagen urbana a través de dejar espacio a las dinámicas naturales propias del territorio, integrándolas como un valor patrimonial propio de la ciudad. Así las distintas capas de apreciación del paisaje natural, rural y urbano, establecen un diálogo capaz de resolver una estructura de habitabilidad nueva que las acoge, estableciendo a partir de ellas todo el ordenamiento de los componentes urbanos propios de la ciudad. Parques a partir corredores ecológicos, ciclo vías que viven los procesos naturales lineales, espacios públicos que participan y son parte de la red territorial ambiental de la región, donde fauna y botánica se hacen parte del dominio público reformulando la ciudad en una nueva relación lleno-vacío, que se apropia del total del sistema urbano y no deja espacios residuales, indecisos e imprecisos de función. auS

Notas

[1] Chile tiene una población total de aproximadamente 17.000.000 de hab., de los cuales 7.000.000 viven en la Región Metropolitana. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2007.

[2] Investigación financiada mediante "Concurso Académico de Fondos de Investigación", Universidad Finís Terrae, año 2012.

[3] Plan de ordenamiento territorial (PROT) 2006.

[4] La ciudad media-intermedia no puede definirse sólo por el tamaño de la población. Tan o más importante es el papel y la función que la ciudad juega en su territorio más o menos inmediato, la influencia y relación que ejerce y mantiene en éste y los flujos y relaciones que genera hacia el exterior Las ciudades medias articulan el territorio y funcionan como centros de referencia para un territorio más o menos inmediato. Y es precisamente ese papel y esa relación, que los centros mantienen con su territorio, lo que ayuda a definir con más claridad el mismo concepto.

[5] Datos obtenidos por el autor, en el estudio de las superficies de algunos cuadrantes “tipo” existentes.

[6] En este sentido Coyhaique comparte las características de su entorno con la totalidad de los emplazamientos en Aysén, el siguiente planteamiento en términos generales podría entenderse en todo el resto de ciudades analizadas.

 

Referencias

Araneda, S., 2008. Palena y Aysén, Oportunidad de planeamiento. Revista CA, Arquitectura y ciudad, número 136, Chile.

Burel & Baudry, J., 2002. Ecología del paisaje, conceptos, métodos y aplicación. Ediciones Munid, Madrid.

Cooper, M., 2007. Territorios Metropolitanos y Territorios al margen. Revista CA, Arquitectura y ciudad, número 131, Planificación Territorial, Santiago, Chile.

Eugene, O., 1971. Fundamentals of Ecology. W.B. Saunders Company, Philadelphia.

Hugh, 2007. Naturaleza y ciudad, Planificación urbana y procesos ecológicos. Editorial Gustavo Gili, España.

Martinic, M., 2005. De la Trapananda al Aysén, Una Mirada reflexiva sobre el acontecer de la región de Aysén desde la Prehistoria hasta nuestros días. Pehuén Editores.

Morin, E., 1980. La ecología general, en El método, Tomo 2. Ediciones du Seuil, París.

Nuñez, A., 1999. Políticas públicas y ocupación en zonas fronterizas de la Patagonia chileno-argentina 1900-1930. Coordinador Programa Invertir en Patagonia Ministerio de Bienes Nacionales. Scripta Nova Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona.

Sprechmann T., Capandeguy, D., 2005. Patagonia Jardín Global, ámbitos de alta naturalidad.

 

Recepción: 5 de diciembre de 2012
Aceptación:
20 de enero de 2013

 

 

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