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AUS (Valdivia)

ISSN 0718-7262 versión on-line

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  AUS (Valdivia) n.11 Valdivia 2012




Revista AUS 11 _18 - 21_primer semestre dos mil doce_
DOI:10.4206/aus.2012.n11-05

Artículo

 

ARTE Y REPRESENTACIÓN: IDENTIDAD_CONTINENTAL_SENTADA V/S ANTROPOFAGIA ARCHIPIELAR

ART AND REPRESENTATION: SEATED-CONTINENTAL-IDENTITY V/S ARCHIPELAGO-CANNIBALISM

 

Dr. Breno Onetto

Universidad Austral de Chile, Chile. Académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Austral de Chile, Chile. brenoonetto@uach.cl.

Dr. Rodrigo Browne

Universidad Austral de Chile, Chile. Académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Austral de Chile, Chile. rodrigobrowne@uach.cl.


Resumen_

Desde el tiempo del descubrimiento es que la imagen representativa del continente americano se ha construido a partir de canones continentales europeos. La crítica actual a las imágenes colonialistas ha sido instalada desde el arte, pero también desde el discurso de un pensamiento insular contemporáneo que denuncia esta mirada parcial.

Palabras clave: identidad americana, pensamiento insular, representación, antropofagia.


Abstract_

Since the Discovery, the image that represents the American continent has been built based on continental European standards. The current critique to colonialist images has come from the arts, but also from the discourse of a contemporaneous insular thinking that contends this partial vision.

Key words: American identity, insular thinking, representation, anthropophagia.


 

El americano que descubriera por primera vez a Colón
hizo un descubrimiento maligno.

(Georg Christoph Lichtenberg)

 

Antes dos portuguezes descobrirem o Brasil,
o Brasil tinha descoberto a felicidade.

(Oswald de Andrade _Manifiesto Antropófago)

 

La identidad de las Américas ha constituido siempre un tópico de fuerte debate, el que se viene gestando finalmente desde la independencia de las colonias. De los islotes americanos respecto de la hegemonía política y cultural europea y, a posteriori, también respecto de los imperios continentales insertos en la misma inmensa masa territorial americana. De allí que su imagen, o bien, su representación sea para quien la habita -desde el inicio de su pretendida autonomía o modernidad de estado nación- una impronta de sumo interés político, como de fuerza cultural identitaria.

En la actualidad, la defensa de Europa por encima de la mera protección dada a su moneda (con una cara común y otra diferente), significa lo siguiente: entendimiento que su unidad en lo cultural, pero también su diferencia hace lo identitario y lo propio nacional. Defender eso es mirarse como continente y aún como nación pero a partir de una imagen propia con pretensiones de unicidad, vale decir, sintomática a la más clásica de las "mismidades". He ahí, probablemente, una de las tantas causas de su crisis evidenciada en esta primera parte del siglo XXI: Grecia, Portugal, España e Italia.

Cuando, a mediados del siglo XVI, un grupo de nativos Tupinambas capturó -con el propósito de sacrificarlo y devorarlo- al navegante alemán Hans Staden, éste nunca pensó que su cautiverio junto a los antropófagos del actual Brasil sería tan revelador para la creación y consolidación de imágenes sobre y de las Américas.

 

 
Imagen 1: "This is not America", Alfredo Jaar.
(Fuente: http://artandsocialchange.blogspot.com/2010/10/artisttheme-presentation.html).

 

El choque y cruce entre las representaciones continentales e insulares en Europa alzaron imaginarios, principalmente artístico-antropológicos, que construyeron un "nuevo continente". Vicente Romano (1992) es categórico al hablar de este encubrimiento que se alejó de la "verdadera realidad" del conquistado y de la que se abusó, siguiendo los postulados de Harry Pross (1989), con ejercicios de violencia imago-simbólica como física que llegaron, incluso, a ensuciar la figura de los nativos Tupinambas1. En aquellos tiempos, las tierras des(en)cubiertas se reconocían y tildaban como islas. No como continentes. "El imaginario europeo de aquella época confundiría islas con continentes, y éstos con aquéllas..." (Romano, 1992).

En síntesis, las imágenes construidas por los territorios continentales -a diferencia de los (des)territorios- sentenciaban rasgos apasionados de incivilización, barbarie e inhumanidad en todos los procesos de fragmentación o de dispersión de los aislamientos e insularidades. Las islas, por tanto y hasta nuestros días, pueden ser cárceles, lugares de exilio, ajenas, alejadas y perdidas, salvo, sin duda y lo sostiene con claridad Vicente Romano, los trozos de tierra entendidos como sinónimo del paraíso continental.

La isla que colonizara Robinson Crusoe, por ejemplo, frente a la barbarie -digna de educar- del calibán Viernes. Michel Tournier lo marca con la mayor de las precisiones en Viernes o los limbos del Pacífico (1986): "Viernes erguido, arqueado el pecho en la luz gloriosa de la mañana, caminaba feliz sobre la arena inmensa e impecable. Estaba ebrio de juventud y de disponibilidad en aquel medio sin límites, donde todos los movimientos eran posibles, donde nada detenía la mirada" (Tournier, 1986).

Por lo visto, los continentes -más de Robinson que de Viernes y de inspiración puramente colonizadora- no estaban por la fragmentación de la diferencia y sí por la universalización o la absolutización de lo idéntico, por una identidad afincada en sus propias creencias y territorios ordenados, establecidos y limitados. Territorio que no corre riesgo y que es protegido por su propia institucionalidad continental. Este es el diagnóstico que, luego de detenerse en una introducción a la poética de lo diverso, Édouard Glissant (2002; 2006) defendería bajo el nombre de pensamiento archipielar y cuestionaría aquellas culturas atávicas que se acreditan a sí mismas a través de un Génesis: "una creación del mundo, cuya inspiración tuvieron y supieron convertir en un mito, lugar de su existencia colectiva" (Glissant, 2006).

De este modo, los textos y las imágenes publicadas por Hans Staden en su libro "Viaje y cautiverio entre los caníbales" (1557), realizados por Théodor de Bry, se tornaron en grabados representativos para la interpretación que, desde la Europa continental, se hizo de las Américas insulares. Registros que permanecieron y que, en conjunto con otras versiones de corte similar sobre el canibalismo en las "nuevas tierras", dejaron huellas de lo que allí sucedía.

En síntesis, el trabajo de Staden colaboró en la concreción de una imagen de búsqueda identitaria sobre lo descubierto de cara a elucidar su presente, pasado y futuro. En miras a definir este mundo nuevo dentro del bien y del mal, dependiendo y dependiente de los códigos de la "verdadera civilización" de turno. Las multitudinarias imágenes creadas de las Américas fueron satanizadas y "sentadas" (Baitello jr, 2012) por el pensamiento continental-europeo del momento y denigradas como parte de un proyecto insular arriesgado y de dudosa reputación.

"O pensamento sentado. Sobre glúteos, cadeiras e imagens" (2012) es el último libro del pensador brasileño Norval Baitello jr.. Reconocido por trabajar, desde una mirada crítica, los lindes de la cultura occidental y cómo ésta se ha dedicado a levantar un discurso de autoridad que se impone sobre las disidencias que ambicionan otra forma de ver, de pensar bajo una disposición más nómada que sedentaria. Su obra, por tanto, critica las representaciones que se han erigido y edificado como "policías del pensamiento" de, entre otros, las culturas originarias, logrando, con esto, cuestionar cómo nos han "sedado" y "sentado" y nos hemos dejado "sedar" y "sentar" con y sobre algunas imágenes instauradas como "verdadera realidad", entre ellas, por supuesto y dentro de las investigaciones de Baitello jr., la imagen del caníbal y/o antropófago.

Al alero de este prisma, por tanto, el mencionado autor llega a proponer, en nuestros tiempos, la idea de iconofagia (Baitello jr., 2008). Nuestra era es una era de la iconofagia que nos obliga a deglutir imágenes incansablemente producto, sin duda alguna, de la irrupción de las nuevas tecnologías que activan una máquina indiscriminada de representación y reproducción de imágenes. Para Baitello jr., el sedentarismo corporal, en su relación con esta activación de una máquina productora de imágenes, esfuerza el ojo humano y lo hace sentarse, sedarse frente a la televisión, internet y todo lo que vendrá a partir de esta violencia iconofágica que nos invita a un consumo inconmensurable de dispositivos audiovisuales.

A medida que nos vamos exponiendo a más imágenes nos vamos sentando para, a su vez, ir siendo sedados por ellas. Las imágenes que publica inicialmente Hans Staden son grabados que responden a esta lógica lineal de pensamiento imagético donde, como productos de consumo, se construye, en su momento, un imaginario sobre esa desconocida otredad, diseminándolo y haciéndolo parte de ese proceso de sedación y asentamiento.

En una época en que el sedentarismo determina la producción de tales imágenes continentales para defender una imagen de continente frente a los otros, ante la otredad insular de los nuevos territorios, nuestra existencia actual de hombres contemporáneos ya no se conmueve más por los continentes sino que salta de isla en isla incluso para pensarnos desde distintos puntos del territorio y vaciarnos del colonialismo-continentalismo presente también en aquellas imágenes de Staden. Crítico radical de este esquema de pensamiento o de representación sedentaria es el teórico checo-brasileño, Vilem Flusser, para quien no es el habitar de casas y su metáfora continental hoy lo relevante sino que desde los medios debemos empezar a acostumbrarnos cada vez más al uso y hábitat de tiendas o de toldos de campaña con toda su precariedad y provisoriedad, tanto epistémica como ontológica.

En un tiempo de medios tecnológicos como el actual no existe una realidad permanente donde "uno pudiera sentarse, que uno pudiera poseer, y no existe tampoco nada más en lo que pudiera algo sentarse", sino sólo espacios islotes provisorios, tentativos y consensuados en los que aplicarse dedicarse, conviniendo para bien o para mal una existencia nómada (Flusser, 2006). El sedentarismo corporal y continental encuentra, por todo esto, su mayor expresión en los lineamientos que, en la actualidad, proponen por lo mismo los modelos educativos occidentales. Los grabados de de Bry publicados en el libro de Staden, también cumplen la misma labor: educan sobre una "realidad" desconocida, lejana, ajena y que produce todo tipo de morbos y expectativas en una sociedad. Las imágenes de Staden son el programa de televisión o las páginas web de farándula que hacen construir una realidad paralela y, a través de ésta, sedar y sentar (sedere) a sus "públicos objetivos", ya sean éstos impulsores de imaginarios "lumínicos" de este u otros siglos pasados.

 

 
Imagen 2: "Abaporu", de Tarsila do Amaral. (Fuente: http://artedescrita.blogspot.com/2012/08/abaporu-de-tarsila-do-amaral.html).

 

Una educación -dice Baitello jr.- que descalifica las inquietudes, patologizando a los estudiantes a un nivel extremo de sedación y dependencia. ¡A sentarse! está presente en todas las aulas de los profesores adscritos a los sistemas educativos de turno, tanto de primaria como de secundaria. ¿Cuántos años pasamos sentados en nuestras vidas? -se pregunta, a partir de lo mismo, este autor.

Todo con el fin de domesticar a una sociedad determinada: bancos de escuelas, asientos de templos religiosos, sillas en el trabajo frente al computador, en el cine, el teatro, en el bus, el auto, la bicicleta, ¡el sofá frente al televisor! El camino perfecto para el homo sedens. Vicente Romano no escatima en acusar los efectos mediáticos que tienden a formar una "mentalidad sumisa": "Una parte de su dirección pertenece también a la máquina de dominio. Con estos omnipresentes medios de difusión masiva de informaciones y la influencia de las escuelas en los cerebros desprotegidos de la población infantil se puede engañar también a personas inteligentes, hasta el punto de que aplaudan su propia condena a muerte" (Romano, 1990).

Sentarse se transformó, por tanto, en sinónimo de confort. Dice Baitello jr. (2012) que el avance de la tecnología contemporánea invirtió todas sus fichas en aparatos e instrumentos que son operados por personas que siempre se encuentran sentadas. El sentarse, aparte de sedar, se tornó en un cambio radical en nuestras vidas, una negación terrible al inquieto niño, adolescente y joven, como también al incansable caminante.

Tan sencillo como sedar las ansias de conocer, de acercarse al mundo desde una mirada en movimiento, ágil, exploratoria y despierta... no dormida. La simple capacidad de "saltar de idea en idea" (Baitello jr., 2012). Retomando las travesías de Staden -e incluso las del propio Colón- éstas se prestaron para estabilizar y sentar al continente europeo (la identidad se construye desde la diferencia) y para marginar a las aisladas y desconocidas Américas. El arte y sus (re)presentaciones, como matriz comunicativa-difusora de siglos pasados, se alinea con las estructuras continentales sedantes y colabora en la construcción diferente de la insularidad.

Gilles Deleuze distinguió, en la década de los '50, entre las islas que dependen del continente y las islas originarias que divagan entre los océanos. "Las islas oceánicas son islas originales, esenciales (...) algunas emergen lentamente, algunas también desaparecen y aparecen, no se tiene el tiempo de anexarlas (Deleuze, 1950: 18). El pensamiento archipielar se compone de islas oceánicas que desestiman el arte continental y habilitan artes archipielares.

En contraposición al sedentarismo en las representaciones de los grabados de Staden, el movimiento vanguardista latinoamericano (Semana de Arte Moderna 1922, Sao Paulo) instala un arte archipielar americano primero -y no primate- que desarticula las representaciones constituyentes de la realidad de las Américas. Una alternativa que reivindica la fragmentariedad de la diferencia, en beneficio de un pensamiento nómada, activo y diverso. Arte antropófago archipielar que cuestiona los sentados imaginarios continentalizados del canibalismo y que se puede ejemplificar en obras como: "Antropófago" de Vicente do Rego Monteiro (1921), "Expedición Roncador-Xingú" de José Medeiros (1941) y "Abaporu" (1928) de Tarsila do Amaral. Éste último cuadro fundador del Manifiesto Antropófago escrito por Oswald de Andrade en 1928.

En este sentido de desviación antropófaga, podemos rescatar el tratado de nomadología que Gilles Deleuze y Félix Guattari (1980) propusieron como parte de unas de sus "mil mesetas". En este tratado dejan en claro que lo nomadológico es inestable, no identitario y tampoco disciplinado. No calza con los modelos clásicos dictados por los estados-nacionales ni por las estructuras de poder.

 

 

Imagen 3: "Caníbales en el nuevo mundo", de Theodor de Bry.
(Fuente: http://hiscaptiveballoon.tumblr.com/page/3).

 

 
Imagen 4: "El cocodrilo de Humboldt no es el cocodrilo de Hegel", de José Alejandro Restrepo (Fuente: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/exhibiciones/historia-natural-politica/flora.html).

 

Todo lo contrario, los transgreden a través de frenéticos dispositivos rizomáticos que están en permanente movimiento y acción, sin punto de partida ni de llegada, sólo catapultada por innumerables líneas de fuga que excitan este divagar-devenir nómada. Por ello, el libro de Baitello jr. (2012) pretende practicar "malabarismo", ser un ensayo de "piruetas y saltos mortales" que cuestionen las ideas clásicas del pensamiento sentado-sedado que hacen perder agilidad, movilidad, interacción y esa antropófaga capacidad de contraatacar.

Las voces de la transgresión antropófaga archipielar se encuentran también en la segunda mitad del siglo pasado. La descontinentalización que Alfredo Jaar realiza -supuestamente desde el "Esto no es una pipa" de Magritte y el posterior ensayo sobre el cuadro que hiciera Foucault (1989)- de la lógica América-Estados Unidos, desarticula una contemporánea construcción imagética donde un sector dominante (EE.UU.) se apodera de un "nuevo" continente ya definido y heredado por la tradición europea.

Jaar invita a la insularización, o dicho en la postura de Glissant, la archipielarización de las Américas para deglutir el peso de la tradición, en miras a la recuperación de lo fragmentado: "Esto no es América". Estados Unidos no es América. Las Américas son otras y éstas son islas que caminan y no se dejan sentar-sedar. En síntesis, es la diferencia entre una misma América que se recupera (re)presentada en los grabados del siglo XVI y se percibe ahora desde el ojo crítico del arte del siglo XX. Es la diferencia entre la América continentalizada-sentada y las Américas archipielares en marcha permanente. auS

Nota_

[1] De todas maneras, si comparamos el registro textual e icónico de los relatos y tratados de viaje, tanto de portugueses como de franceses del siglo XVI, con la Verdadera Historia (Marburg, 1557) del alemán, no cabe la menor duda respecto de la evidencia del rito caníbal americano (Obermeier, 2001). La referencia es de Vicente Romano.

Referencias

Baitello jr., Norval, 2005. A era da Iconofagia. Ensaios de Comunicacao e Cultura. Hacker, Sao Paulo, Brasil.

Baitello jr., Norval, 2012. O pensamento sentado. Sobre glúteos, cadeiras e imagens. Sao Leopoldo RS. Unisinos.

de Andrade, Oswald, 1928. Manifiesto Antropófago. En: Arte y Arquitectura del Modernismo Brasileño (1917-1930). Compilación y Prólogo: Aracy Amaral (1978), Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela; pp. 143-150.

Deleuze, Gilles, 1950. Causas y razones de las islas desiertas. Consultado el 20 junio 2012. Disponible en http://estafeta-gabrielpulecio.blogspot.com/2010/06/gilles-deleuze-causas-y-razones-de-las.html.

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix, 2000. Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Pre-textos, Valencia, España.

Glissant, Édouard, 2002. Introducción a una poética de lo diverso. El Cobre, Barcelona, España.

Glissant, Édouard, 2006. Tratado del Todo-Mundo. El Cobre. Barcelona.

Flusser, Vilem, 2006. ¿Habitar casas o acampar? Revista de Arquitectura, Universidad Austral de Chile AUS-2, Valdivia, Chile.

Foucault, Michel, 1989. Esto no es una pipa. Ensayos sobre Magritte. Anagrama, Barcelona, España.

Pross, Harry, 1989. La violencia de los símbolos sociales. Anthropos, Barcelona, España.

Romano, Vicente, 1990. La formación de la mentalidad sumisa. Consultado el 20 de junio 2012. Disponible en http://www.rebelion.org.

Romano, Vicente, 1992. El choque de imágenes entre conquistadores y conquistados. Consultado el 21 junio 2012. Disponible en http://www.lafogata.org/003latino/latino12/lat_choque.htm.

Tournier, Michel, 1986. Viernes o los limbos del Pacífico. Alfaguara, Barcelona.

 

Recepción: 5 de junio de 2012
Aceptación: 17 de agosto de 2012

 

 

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