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ISSN 0718-7262 versión on-line

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  AUS (Valdivia) n.6 Valdivia 2009




AUS, Nº 6: 12-17
DOI:10.4206/aus.2009.n6-03

Artículo

 

ARQUITECTURA PSICOLOGÍA ESPACIO E INDIVIDUO

ARCHITECTURE, PSYCHOLOGY, SPACE AND INDIVIDUAL

 

Franco Lotito Catino

Profesor Adjunto Instituto de Administración, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad Austral de Chile. Licenciado en Psicología (U.C.). Psicólogo (U.C.). Profesor de Alemán (U.C.). Magister en Administración de Empresas (UACh). Dr. © en Ciencias Humanas (UACh).


Resumen _

El objetivo de este artículo destaca la necesidad de conciliar las visiones que se tienen de las personas cuando las sometemos a un escrutinio artístico (arquitectónico, anestésico, estético), psicológico (emociones, sentimientos, personalidad), sociológico (cultura, normas, valores), lingüístico (comunicación, lenguaje, discurso). No se puede caer en el error de pensar en la existencia de verdades y miradas absolutas ni tampoco en las explicaciones provenientes de feudos científicos con barreras y límites infranqueables. Una visión transdisciplinaria se hace necesaria, por cuanto, ello permite ver al mismo objeto de estudio desde distintas perspectivas, aportando todas ellas una parte significativa de la verdad.

Palabras clave: Espacio, Percepción, Emociones, Actitud.


Abstract _

The purpose of this article underlines the need for an agreement in the visions one may have of people when submitted to observation: artistic (architectonic, cinesthetical, aesthetic), psychological (emotions, feelings, personality), sociological (culture, norms, values) linguistic (communication, language, discourse). Thinking about the existence of absolute truths and views is an unaffordable mistake, as is considering explanations coming from scientific feuds possessing insurmountable limits and barriers. A transdisciplinary vision becomes necessary; hence permitting the visualization of the same study object from different perspectives, and thus each part contributes with a significant portion of the truth.

Key words: Space, Perception, Emotions, Attitude.


 

Contextualización_

Las hermosas enseñanzas del filósofo chino Lao-Tsé - un contemporáneo de otro gran filósofo chino, Confucio - se basan en las agudas observaciones que él hizo en torno a la naturaleza, logrando un enfoque pleno de lucidez y magnetismo acerca del funcionamiento de nuestra existencia, determinando de esta manera, cuál era, supuestamente, el orden natural de las cosas y del universo que nos rodea.

Las enseñanzas de Lao-Tsé dieron pie, posteriormente, a la base fundacional de la Filosofía Taoísta. Uno de los pensamientos más llamativos de Lao-Tsé que se vincula a nuestro tema de la arquitectura y su unión con la psicología, el espacio y la persona, aparece en la introducción que la psicóloga Cachia realiza en el análisis de un caso clínico con niños, cuya frase extraída de las enseñanzas del maestro chino expresa que una vasija puede ser muy bella, bien ornamentada, grande o pequeña, pero que su real y verdadera utilidad reside y radica en su... vacío.

Esta frase resulta ser muy significativa, por cuanto el sólo pensamiento del vacío puede convertirse para el ser humano en una gran carga difícil de manejar. El vacío puede resonar como la falta de objetivos personales, la cercanía de la muerte, la desaparición de la última prueba de su existencia y paso por este planeta Tierra.

Diversas expresiones del lenguaje se asocian con este concepto (Searle 1980): 1. Un sentido de carencia o ausencia: "Su muerte nos ha dejado un gran vacío". 2. Huir de una persona o de dejarla aislada: "Todos le hicieron el vacío". 3. Una falta de contenido: "Una cabeza vacía de ideas". 4. Una connotación de algo que ha sido desprovisto de todo (gente, cosas): "Una casa, una sala, un espacio vacío".

En un pleno vuelco del concepto y en una positiva analogía, por ejemplo, con la imagen de una casa o una construcción cualquiera, es justamente ese vacío el factor que nos permitirá alhajarla, y, finalmente, convertirla en un espacio habitable y acogedor. Este poderoso vacío interior se ha transformado en un medio que genera múltiples fuerzas y energías internas.

La doctrina del Feng Shui se basa en la existencia de una suerte de aliento vital o chi, cuyo flujo está siendo afectado por a) la forma y la disposición del espacio-vacío interior de una estructura, b) por la orientación espacial externa que tiene dicha estructura (los puntos cardinales sobre los que se ubica) y c) por los cambios temporales que sobre ella recaen (las cuatro estaciones del año), resultando de todo lo anterior, una visión casi mágica.

Son múltiples los efectos conjuntos que las variables arriba mencionadas ejercer sobre un único individuo. La pregunta que surge es ¿qué es lo que puede acontecer cuando a este individuo, le agregamos además, otros individuos y objetos, al mismo tiempo que definimos los límites y los espacios entre los cuales le está permitido transitar?

Ciencias como la psicología, la antropología, la psicología social, la lingüística, etc., han aportado con teorías e investigaciones de campo y laboratorio en relación con lo que sucede con el individuo cuando se encuentra encerrado en un determinado espacio. Incluso cuando no está recluido en él. Desde un punto de vista clínico, la agorafobia y la claustrofobia, son sólo dos ejemplos de lo anterior.

El espacio personal_

Hall (1981,1998) fue el primer estudioso en identificar el término de proxémica o concepto de los espacios interpersonales. Dicho concepto fue introducido para efectos de describir las distancias subjetivas que rodean a una persona, las que pueden ser objeto de mediciones para determinar los tipos de espacios que deben ser respetados mientras los individuos interaccionan entre sí.

Antes que Hall, un psicólogo de la escuela de la Gestalt en Alemania, Lewin (1964) introdujo con su Teoría de Campo el concepto de espacio vital para referirse a todo aquello que puede afectar al individuo, estén estos elementos o no en su espacio físico. Es un fenómeno que se vincula con el ambiente de la persona tal cual como lo percibe ésta subjetivamente: es su campo.

Por la manera en que se comporta el individuo deberíamos estar en condiciones de comprender qué es lo que hay presente en dicho espacio vital que lo está afectando, es decir, entender cómo afecta el ambiente a la conducta del sujeto.

Una persona que reporta la presencia de un fantasma en su espacio vital, aún cuando objetivamente esto no sea efectivo ni posible de comprobar, de igual modo, esta apreciación subjetiva estará afectando su conducta final.

En definitiva, el espacio vital puede definirse como aquel conjunto de hechos y circunstancias que determinan el comportamiento de un sujeto dado en un momento determinado. Este espacio contendría al individuo mismo, los objetivos que busca realizar, los factores negativos que trata de eludir, así como las barreras que restringen y limitan sus movimientos, o bien, los caminos que debe seguir para lograr alcanzar aquello que desea. Si bien - a diferencia de lo que plantea Hall -, algunos investigadores han establecido que el espacio vital no debe ser confundido con el espacio geográfico o físico, sino que debe ser visto como el mundo tal cual éste afecta a la persona, no deja de ser cierto que existen elementos comunes en ambos enfoques que influirán de una u otra forma sobre el comportamiento final del individuo.

Basta para ello con hacer mención de lo que Cotton (1990) denomina los estresores psicosociales. Tal es el caso, por ejemplo, de aquellos individuos sometidos - habitualmente en contra de su voluntad - a condiciones de encierro y hacinamiento: hogares con espacios minúsculos y con muchos miembros familiares que impiden todo tipo de privacidad y libre circulación en el espacio disponible. El llamado "efecto lata de sardinas" puede resultar ser una experiencia traumática, dañina, estresante y generadora de altos - y a veces - incontenibles niveles de agresividad (Lotito, 2008).

¿Qué relación tiene lo anterior con lo expresado aquí? Es un hecho comprobado una y otra vez, que los espacios habitacionales reducidos destinados a ciertos sectores menos pudientes de la población favorecen la recurrente aparición de la violencia intrafamiliar, las distimias o alteraciones del ánimo, el abuso sexual y la generación de múltiples circuitos de agresividad.

 
 
Frente a los mismos estímulos físico-ambientales los seres humanos reaccionamos de diversa manera, hasta el punto de experimentar ansiedad y angustia ante espacios abiertos (agorafobia) o ante espacios cerrados (claustrofobia) (Dusseldorf, Alemania).

 
 

Psicología y arquitectura ¿un dueto armónico?_

No cabe duda alguna que la ciencia de la psicología puede (y debe) jugar un rol en todo proyecto arquitectónico, por cuanto el arquitecto y/o diseñador están en grado de crear los diversos ambientes que pueden influir en los estados de ánimo de los moradores de estos espacios, sin importar si éstos están destinados a intereses privados, públicos o institucionales.

Muchas veces se diseña alguna estructura sin tomar en consideración las "emociones", "las características de personalidad", "el tipo de cultura de origen" (Goleman, 2003), etc., de quienes posteriormente ocuparán las dependencias proyectadas. Aquí es donde podría cometerse el primer error. Todo buen arquitecto, antes de comenzar cualquier proyecto debe conversar detenidamente con los futuros moradores e intentar explorar sus expectativas, ahondando, especialmente, en sus emociones.

Así como es cierto que toda obra arquitectónica permite inferir las emociones que embargaban al autor en el momento de su creación, del mismo modo se hace necesario que el proyecto definitivo de una obra permita reflejar la personalidad de los futuros ocupantes de la misma, es decir, que ellos sientan que ese espacio es parte de ellos mismos, de que es su espacio. ¿Por qué razón? Porque son ellos - y no el arquitecto - los que pasarán una parte importante de sus vidas al interior de estas edificaciones.

Psicología y ambiente_

Fue Lewin (1964), uno de los primeros psicólogos en asignarle la verdadera importancia a la relación que se produce entre los seres humanos y el medio ambiente. Su objeto de estudio se centró en determinar el tipo de influencia que el medio ambiente ejercía sobre las personas, la clase de relaciones que éstas establecían, a su vez, con el medio ambiente.

1_El ser humano es capaz de modificar el ambiente que lo rodea, estando en grado de convertir un desierto en un vergel y paraíso natural.

2_Es necesario considerar al individuo y el medio ambiente como una entidad única e inseparable.

3_Así como el sujeto actúa sobre el medio ambiente, el medio ambiente también está en grado de afectar a la persona de manera profunda. Una investigación que incluya al hombre y al medio ambiente debe, necesariamente, considerar la ayuda y apoyo que otras ciencias puedan aportar al conocimiento y comprensión del fenómeno hombre-naturaleza-ambiente. Todos los antecedentes más arriba expuestos pretenden ilustrar la dificultad de querer explicar cualquier tipo de fenómeno sólo en base a una única y autosuficiente disciplina científica. Dado el nivel de avance del conocimiento, pensar en una especie de feudo científico inexpugnable, ya no es posible ni aceptable: la transdisciplinariedad se hace conditio sine qua non.

La Psicología Ambiental, se aboca a los estudios de la conciencia ambiental del hombre, es decir, de todos aquellos procesos a nivel psicológico que intervienen entre el ambiente físico y su conducta. Esto constituye un instrumental imprescindible en nuestra intención de querer fomentar el respeto por el medio ambiente, asegurar su preservación, o por lo menos, llevar a cabo su transformación de una manera que sea racional, evitando comprometer el futuro que le espera a las generaciones venideras... si mantenemos el actual proceder - un tanto depredatorio - de nuestra especie.

 
 
El ordenamiento y distribución física de espacios públicos deben permitir a las personas sentirse acogidas como para poder hacer un alto en su rutina diaria (Valdivia, Plaza de la República).

 

Las vertientes a considerar_

El ambiente puede ser enfocado desde tres niveles de análisis, a saber, el ambiente natural, el ambiente fabricado por el hombre y, el ambiente social. En este sentido, a) el ambiente natural se vincula con la influencia que ejerce el ecosistema en la respuesta ancla de los seres humanos. Ejemplos de lo anterior son las percepciones que el sujeto realiza en relación con el ambiente geográfico (latitud geográfica) en el que vive y se desarrolla, o bien, las actitudes que adopta el individuo frente a la observación del paisaje que lo rodea; b) el ambiente fabricado, a su vez, puede ser visualizado como perteneciente a diversos estratos: ambientes con características físicas relativamente estables y permanentes tales como los edificios; o bien, semi permanentes y fáciles de modificar tales como se dan en el proceso decorativo o la instalación de muebles; la luminosidad que inunda o no un espacio y, especialmente, su color; c) el factor ambiente social, que engloba cinco áreas diversas, tales como el espacio personal, la intimidad, la territorialidad geográfica, el sentimiento de hacinamiento y la ecología del grupo humano pequeño.

La cultura a la que pertenece un individuo debe estar en grado de entregarle la posibilidad cierta de poder adaptarse eficazmente a su medio natural, aprendiendo la mejor forma de responder a sus necesidades, basadas en un real respeto por el otro, la diversidad, la naturaleza y sus ecosistemas.

Aquella persona que crece en un entorno que se preocupa por el adecuado aprovechamiento de los recursos disponibles, sin llegar a deteriorar su medio ambiente, aprende a desarrollar una conciencia más fina acerca de la relación de interdependencia que existe entre él y la naturaleza.

Los grupos humanos se estructuran en torno a sistemas de valores que le dan su base y sustento. Dados entonces ciertos principios, el infante internaliza desde pequeño estos valores, aprende y desarrolla actitudes (Whittaker 2006, Salazar et al. 1980) que influirán en forma determinante en su forma de razonar y en el comportamiento que tendrá, en forma posterior, como adulto.

La calidad de vida y el medio urbano_

Una ciudad puede ser observada como un espacio simbólico que representa las visiones que el ser humano tiene con respecto al medio ambiente que habita: miles de personas proyectan en ella sus expectativas, esperanzas y sueños, que terminan por redundar en una mejor o peor calidad de vida, planteándose un simple deseo: "¡Esa es la ciudad donde quiero vivir!".

¿Por qué hablamos de espacio simbólico? Porque la ciudad contiene una serie de variables que terminarán por hacerla habitable o poco habitable: el tipo de arquitectura urbana que prevalece y la estética ambiental que ésta refleja; el arte público que podemos observar en ella; si tiene algún tipo de identidad propia; el significado de sus construcciones; si en ella se acepta la variedad multicultural y étnica; qué tanta satisfacción entrega a sus habitantes la infraestructura residencial; cuánto nivel de estrés ambiental genera en su población la construcción y el diseño de sus calles y vías (atochamiento de tráfico, parque vehicular excesivo, etc.); cuán bien se han diseñado sus sistemas de transporte público; cuan armónico ha sido su crecimiento en cuanto a servicios públicos disponibles: escuelas, universidades, bibliotecas, hospitales, parques, centros de entretención, calidad del hábitat y del medio ambiente en cuanto a su nivel de contaminación, etc.

Son muchas las variables a considerar para efectos de determinar si el medio urbano y la ciudad están entregando un mínimo de calidad de vida al ciudadano que escogió vivir en ella.

 
 
La "distancia social" permite una "distancia íntima", sin que ninguno de los involucrados (u observadores del evento) proteste o exprese su malestar por el espacio personal "invadido" por el otro (Valdivia, Plaza de la República).

 
 
Un parque vehicular desbordado, el desorden peatonal, la contaminación visual y auditiva terminan por estresar y tensionar a los seres humanos que están obligados a vivir esta experiencia en forma habitual (Valdivia, calle Picarte).

 

En este punto resulta apropiado revisar los descubrimientos realizados por el antropólogo Hall (1998) en torno al tema del espacio. Este investigador describió la existencia de tres espacios relativos al territorio:

1_El espacio fijo: determinado por estructuras (aparentemente) inamovibles, como las barreras limítrofes entre los países. Estas barreras son las mismas que siguen provocando - en pleno siglo XXI - litigios y luchas sangrientas entre pueblos supuestamente hermanados por la historia y su cultura.

2_El espacio semifijo: referido al espacio alrededor del cuerpo, el cual varía en función de la cultura en la cual se está inserto, por cuanto, cada comunidad social estructura su espacio físico de acuerdo a sus patrones culturales prevalentes. Este espacio, al igual que el espacio fijo, también puede ser invadido: un sujeto traspasa los límites del espacio ajeno a través de observar fijamente a otra persona; o bien, ocupando con paquetes dos asientos del medio de transporte público utilizado, mientras otras personas están obligadas a ir de pie.

 

3_El espacio social: Hall advirtió que la distancia social entre las personas estaba correlacionada con la distancia física, y definió cuatro tipos de distancias, las cuales serían una suerte de subcategorías del espacio personal:

3.1_Distancia íntima: se encuentra entre los 15 y los 45 centímetros. Es la distancia más resguardada por el individuo y para efectos de que se produzca las personas tienen que estar emocionalmente involucradas, puesto que el proceso comunicativo se lleva a cabo por intermedio del tacto, la mirada y el susurro.

3.2_Distancia personal: entre los 46 y los 120 centímetros. Es la distancia que encontramos en el lugar de trabajo, en la oficina, en las reuniones, conversaciones amistosas y fiestas.

3.3_Distancia social: entre los 120 y los 360 centímetros y corresponde a la distancia que separa a los extraños de las personas conocidas.

3.4_Distancia pública: considera más de 360 centímetros y no tiene límite hacia arriba. Corresponde a la distancia que se utiliza para efectos de dirigirse en público a un grupo de personas, ya sea a través de un discurso, una conferencia o una charla.

Hall (1981,1998), finalmente, destacó que las diversas culturas que estudió crean y mantienen distintas medidas de espacio interpersonal. Así por ejemplo, en las culturas de origen latino, las distancias personales son más cortas y las personas muestran la tendencia a mostrarse cómodas, aún estando cerca de los demás, en tanto que el efecto contrario se produciría en las culturas nórdicas, donde un acercamiento poco cuidadoso hacia el otro puede gatillar en éste la necesidad de comenzar a retroceder ante el acercamiento del otro sujeto, generando una sensación de incomodidad ante la actitud invasiva de su interlocutor.

 
 
El lenguaje y el espacio apropiado (no invasivo) se transforman en verdaderos instrumentos para establecer vínculos relaciónales entre las personas (Valdivia, Café Palace).

 

 

"Distancia personal", propia de una conversación amistosa en un lugar público, como puede serlo una cafetería o un restaurant (Valdivia, Café Palace)

 

Conclusiones_

Lo que se ha querido destacar con lo anterior va en consonancia con el tema que se está discutiendo: la relación entre la arquitectura, la psicología, la distribución de los espacios, el uso de los colores, la comunicación, el uso del lenguaje, el respeto por el medio ambiente y la calidad de vida que queremos tener para nosotros y para nuestros descendientes.

Por otra parte, todo esfuerzo investigativo debe ser generoso en cuanto a considerar que no existe una ciencia única que explique los fenómenos relacionados con los seres humanos en forma integral. El hecho de apropiarse de los objetos de estudio vinculados al hombre y su desarrollo puede convertirse en una aventura estéril e inútil, si es que no se hace un esfuerzo real de integrar los aportes de las diversas disciplinas.

Schrödinger - físico austríaco y descubridor de la mecánica ondulatoria - plantea que: "Parece muy simple y evidente, sin embargo es necesario reafirmarlo: el conocimiento aislado, obtenido por un grupo de especialistas en su estrecho campo de acción, no tiene ningún valor por sí mismo.

Sólo cobra valor a través de su síntesis con todo el resto del conocimiento y sólo en la medida en que realmente contribuya, en esa síntesis, a dar respuesta a la pregunta '¿Quiénes somos?'" (Goleman, 2004).

La idea de fondo resulta sencilla de comprender: diseño, color, arquitectura, distribución del espacio y psicología constituyen las notas de una misma partitura, las que dan luz a una misma y única sinfonía: la música de la armonía y del bienestar de las personas.

Digamos finalmente, que la importancia de este vacío de la vasija a la cual Lao-Tsé hacía mención en el inicio de este trabajo, se hace evidente en el instante en que se desea comenzar a llenarlo. ¿Qué es lo que cada uno de nosotros escogerá para su llenado? Se sobreentiende que la pregunta no tiene una respuesta única. De ahí la necesidad de que las personas, las ciencias y la tecnología actúen coordinadamente en la búsqueda de un enfoque, que además de ser apropiado y adecuado, también nos haga sentido. No es una tarea fácil. AuS

Referencias bibliográficas

Cotton, Dorothy. 1990. Stress Management: An integrated approach to therapy. New York, Brunnel/Mazel Inc.

Goleman, Daniel. 2003. Emociones destructivas. Cómo comprenderlas y dominarlas. Barcelona; Vergara Grupo Zeta.

Goleman, Daniel. 2004. La psicología del autoengaño. Buenos Aires: Javier Vergara Editor.

Hall, Edward. 1981. Beyond culture. New York: Anchor Books.

Hall, Edward. 1998. La dimensión oculta. México: Siglo Veintiuno.

Lewin, Kurt. 1964. Field theory in social science: selected theoretical papers. New York: Harper and Row.

Lotito, Franco. 2008. Estrés: el azote del siglo XXI. Un trastorno transversal que afecta a niños, adolescentes y adultos. Santiago: Editorial Puerto de Palos.

Salazar, José et al. 1980. Psicología Social. México: Editorial Trillas.

Searle, J. 1980. Actos de habla. Ensayo de filosofía del lenguaje. Madrid: Ediciones Cátedra, S.A.

Whittaker, James. 2006. La psicología social en el mundo de hoy. México: Editorial Trillas.

 

 

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