Gestión turística (Valdivia) - TURISMO RELIGIOSO: ESTUDIO DEL CAMINO DE SANTIAGO
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Gestión turística (Valdivia)

ISSN 0718-6428 versión on-line

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  Gest. tur. (Valdivia) n.13 Valdivia jun. 2010




Gest. Tur, N° 13, Jun. 2010, 9-37
DOI:10.4206/gest.tur.2010.n13-01

RESULTADOS DE INVESTIGACION

 

TURISMO RELIGIOSO: ESTUDIO DEL CAMINO DE SANTIAGO

RELIGIOUS TOURISM: ANALYSIS OF SAINT JAMES’ WAY

 

Autores:

Mª Genoveva Millán Vázquez de la Torre. Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Córdoba, España. gmillan@etea.com.
Emilio Morales Fernández. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Córdoba, España.
Leonor Mª Pérez Naranjo. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, Doctorando en Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad Pablo de Olavide, España. lmperezn@gmail.com.


RESUMEN

Actualmente, diferentes santuarios, templos, iglesias y festivales religiosos atraen cada año a un número creciente de personas. Uno de los tres grandes centros de peregrinación cristiana desde la época del medievo es la Catedral de Santiago de Compostela (Roma, Jerusalén y Santiago). Este artículo se centra en el análisis del Camino de Santiago. En concreto, se ha desarrollado un trabajo de campo a fin de identificar al turista-peregrino y se ha tratado de analizar su satisfacción a través de modelos econométricos. La ruta elegida y la duración del viaje, entre otros, influyen en la satisfacción de este tipo de turista. La fidelidad del turista-peregrino es otro aspecto a destacar. Como conclusiones se destacan además diferentes aspectos que permitirían atender mejor la demanda de este tipo de turismo.

Palabras claves: peregrinación, turismo religioso, Camino de Santiago.


ABSTRACT

Today, different shrines, temples, churches and religious festivals attract a growing number of people each year. The Cathedral of Santiago de Compostela is one of the three major centres of Christian pilgrimage since medieval times (Rome, Jerusalem and Santiago). This paper focuses on the analysis of Saint James’ Way. Specifically, field work has been carried out to identify the tourist-pilgrim and to analyse their satisfaction by means of econometric models. The route and the duration of the trip, among others, affect the satisfaction of this type of tourist. The loyalty of tourist-pilgrims is another noteworthy aspect. As conclusions, different aspects are also highlighted in order to meet the demand for this type of tourism better.

Key words: pilgrimage, religious tourism, Saint James’ Way.


 

INTRODUCCIÓN

La diversificación de la oferta turística, fruto de las variaciones en los gustos de la demanda y de las modificaciones de los hábitos vacacionales de las clases media y alta, es una de las características del sector turístico en los últimos años. A su vez, la alta frecuencia de visitantes en los destinos maduros, plantea problemas ambientales de saturación turística concentrados espacial y temporalmente.

Según Blanco y Benayas (1994), la crisis del turismo tradicional ha ido dando paso al fenómeno del consumo masivo de “naturaleza”, cultura y religiosidad, en sus formas recreativa y turística. El agotamiento de los destinos de sol y playa se va manifestando y en los últimos años se asiste a un redescubrimiento turístico de ciudades históricas o de otros territorios que aportan nuevos valores.

La utilización de los espacios de interior y la reconversión del espacio-patrimonio arquitectónico ubicado en zonas rurales para usos turísticos viene acompañado de la revalorización de aspectos como la autenticidad, la identidad cultural de los lugares, la revalorización de las raíces y una concienciación medioambiental de las sociedades urbanas (Cánoves et al., 2005).

La actividad turística está generando un cambio de percepción del entorno medioambiental, considerándolo un recurso valioso y que ha de cuidarse. Una población urbana dispuesta a consumir este producto, a pagar por disfrutar de una tranquilidad, armonía, belleza y tradición, genera nuevas rentas a la población autóctona. Las condiciones topográficas limitantes para el uso agrario aumentan su valor para el turismo de naturaleza, por lo que la población local obtiene nuevos usos de la tierra y en consecuencia puede fijar su lugar de residencia sin tener que emigrar.

Desde tiempos ancestrales, los desplazamientos por motivos de fervor y devoción religiosa han estado presentes en la humanidad, sin importar sexo, credo o estrato social. Actualmente millones de peregrinos realizan cada año este tipo de viajes a diversos y muy variados santuarios. Los motivos que encierran son distintos, como hacer una ofrenda, pedir un favor o simplemente por cumplir con una tradición. En este sentido, el turismo religioso puede representar una oportunidad considerable para el desarrollo de actividades turísticas, ya que el turista con motivos religiosos resulta ser un turista más fiel a los destinos de visita que los turistas tradicionales o con otras motivaciones, siendo recurrente al sitio en un periodo de tiempo menor (Robles, 2001).

En torno a muchos santuarios, principalmente en Europa, se han ido agregando una serie de servicios muy diversos, como museos, recorridos especiales o actividades alternas, a fin de motivar una mayor estancia de los peregrinos en estos lugares.

Pero en algunos santuarios, esta implementación de servicios se ha llevado a cabo sin ninguna planificación y atendiendo solo a una necesidad inmediata o básica, no contando por tanto con estándares de calidad o no siendo los servicios idóneos a los perfiles de los visitantes. En los santuarios donde se han desarrollado productos turísticos, como Lourdes en Francia se han conformado en torno a ellos diversos productos en base a sus recursos patrimoniales, tanto naturales como culturales, siendo por supuesto el santuario el principal atractivo. En sí se han creado pueblos o lo que podríamos denominar “mini ciudades santas”, haciendo que el visitante tenga la sensación de estar en un sitio especial, incrementándose su estancia y derrama económica.

Dentro de la gama de posibilidades de aprovechamiento de la actividad turística de carácter religioso, se puede sumar la activación o reactivación de ciertas actividades como la artesanal. Esto propiciado a que muchos de los peregrinos buscan llevarse algún recuerdo y/o dejar un ex-voto. Es cuando las actividades artesanales participarían en la elaboración de estos artículos con un toque artesanal y con motivos típicos del lugar, lo cual representaría alternativas para gremios artesanales tradicionales y nuevas expresiones de arte popular al elaborar estos productos.

Además, las diversas rutas de peregrinación que se realizan desde tiempos inmemoriales siguen guardando sus valores y sincretismos y se ven reflejadas en las expresiones culturales actuales. Sin duda, estas rutas de peregrinación pueden ser aprovechadas de forma turística, ya que en ellas se conjugan expresiones de arte y cultura popular, que poco han sido difundidas y reconocidas como tal.

Delimitación Conceptual entre Turismo Religioso y Turismo de Peregrinación

España cuenta con un gran Patrimonio cultural-arquitectónico, formado por recintos destinados al culto religioso, repartido por las distintas Comunidades Autónomas, como Santiago de Compostela (Galicia), el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria), el Monasterio de la Virgen de Monserrat (Cataluña), la ermita de la Virgen del Rocío (Huelva), etc. Lugares del culto católico que miles de turistas y peregrinos visitan cada año, unos por el deseo de conocer el lugar y otros promovidos por la fe.

A partir de finales del siglo XX se observa un aumento de visitas a estos lugares religiosos. Existe una relación directa entre prácticas religiosas y ciertos lugares que poseen reliquias de Santos, o asociados a la divinidad (Nolan y Nolan, 1992). Estos lugares sagrados son el final del camino que realizan los turistas y peregrinos.

Hoy en día el turismo religioso y de peregrinación son un fenómeno social que requieren la adecuación del patrimonio, tanto su preservación, como la dotación de infraestructuras para dar servicios a esta actividad turística (hoteles, restaurantes, etc.). Un buen ejemplo de ello sería la localidad francesa de Lourdes, cuyo censo no supera los 20.000 habitantes y con una capacidad hotelera de 35.000 plazas para dar acogida a los más de 5 millones de visitantes anuales.

Aunque los términos turismo religioso y de peregrinación son bastante similares e incluso algunos autores los consideran iguales, se observan algunas diferencias. Mientras que el turismo religioso hace hincapié en los lugares de culto, el turismo de peregrinación además de tener en cuenta dichos lugares de culto plantea la vinculación entre unos lugares religiosos y otros y la necesidad de desplazamiento y de recorrido para llevar a cabo su visita, lo que lleva a establecer rutas, itinerarios o circuitos de peregrinación (Gil de Arriba, 2006), de entre los cuales el Camino de Santiago es uno de los más conocidos. Aunque la motivación principal en una peregrinación tiene un fuerte trasfondo religioso, en la mayoría de los casos la persona que realiza el viaje desarrolla actividades de carácter turístico, sobre todo durante su estancia en el destino. Así, algunos investigadores como Vukonic (1997) identifican ambos conceptos, turismo religioso y peregrinación, ya que casi todos los peregrinos practican actividades turísticas a lo largo del recorrido que les lleva al lugar de peregrinación. Son conocidas, por ejemplo, las ofertas relativas a la ruta Jacobea, organizadas por asociaciones especializadas en turismo alternativo. Pero no hay que olvidar que la peregrinación tiene un profundo sentido religioso, es un acto de culto unido a la oración, penitencia, etc. practicadas durante el viaje, así como en el lugar sagrado (a menudo un Santuario), que constituye la meta final. En toda peregrinación es tan importante llegar al destino como el viaje. Morinis (1992) indica que todo sistema de peregrinación se puede definir por tres elementos clave: el viaje, el santuario, y los propios peregrinos.

Según Porcal (2006), toda peregrinación se pude entender como un viaje motivado por cuestiones religiosas y realizado por una persona creyente a un espacio considerado sagrado. Según la Santa Sede (Neum 1999. Documento de la Santa Sede sobre el Peregrinaje del 2000 - Adalbert Rebic) se define como peregrinación un viaje emprendido por motivos religiosos a un lugar que se considera sagrado por actuar allí de una manera especial Dios u otras deidades, para realizar allí unos determinados actos religiosos, de devoción y penitencia. Pero hay autores que indican que no existe una diferencia clara entre turista religioso y peregrino, pues no todos los turistas son peregrinos, ni todos los peregrinos son turistas. Según la clasificación de Smith (1992) ambos tipos de viajeros son polos opuestos: un extremo lo ocuparía el peregrino piadoso que realiza la peregrinación basada en la fe, y el otro extremo lo ocuparía el turista estrictamente secular. En una posición intermedia estaría el turista religioso, quien a su vez puede ser, según predomine en mayor o menor grado la fe o lo profano en sus motivaciones y actividades, un viajero más peregrino que turista, un viajero tan peregrino como turista o un viajero más turista que peregrino.

Por otra parte, Chaspoul y Lunven (1993) establecen cuatro perspectivas de turismo religioso en función de la demanda:

• La perspectiva espiritual. El turismo religioso es un medio para que el individuo pueda acercarse a Dios. Algunos turistas son creyentes y la peregrinación espiritual y el retiro espiritual se incluye en su parte práctica de la fe. Otros turistas son atraídos por una emoción, un lugar, un clima y su ambiente, que le permiten un diálogo y una consolidación de su fe durante su viaje o visita al lugar sagrado.

• La perspectiva sociológica. El turismo religioso es un medio para que el creyente pueda conocer mejor la historia del grupo religioso al que pertenece, y unir sus vínculos con la comunidad.

• La perspectiva cultural. La visita a los lugares de culto y santuarios es un medio para el individuo, tanto creyente y no creyente, para entender las religiones presentes en las sociedades desde un punto de vista histórico, sociológico, simbólico, etnológico, cultural e incluso desde un punto de vista político.

• La perspectiva geográfica. Los directivos de los destinos de turismo religioso observan las modificaciones en los flujos de turistas y tratan de ir adaptándose a la evolución del mercado de turismo. Estas variaciones, de acuerdo con Rubio y Esteban (2008), se concretan en puntos específicos que nos llevan a la necesidad de un estudio en profundidad de la demanda y el desglose analítico de la oferta, con el fin de conectar las funciones que atienden tanto las perspectivas espirituales, como las sociológicas, geográficas y culturales.

Aunque existan diferencias, lo que está demostrado por el volumen de personas que realizan turismo religioso y de peregrinación, es que esta modalidad de turismo está en auge. Según el Documento de la Santa Sede sobre el peregrinaje del 2000 (año jubilar1), se estima que cada año los centros de culto religioso reciben entre 220-250 millones de personas, de las cuales entre una 60 y 70% son cristianos (150 millones). Entre los principales centros destacan: Roma (que acoge anualmente 8 millones de peregrinos), Lourdes (6 millones de peregrinos), Claromontana (unos 5 millones), Fátima (4 millones) y Guadalupe (2 millones). Así mismo, se estima que tan sólo en Europa, alrededor de 30 millones de cristianos, sobre todo católicos, dedican sus vacaciones o una parte de ellas a realizar una peregrinación. Tan solo en Polonia, en las migraciones de peregrinación participan cada año de 5 a 7 millones de personas (más del 15 por ciento de la población). Aparte de católicos del rito romano y oriental, peregrinan fieles de la iglesia ortodoxa, del judaísmo y del Islam. Ante eso Polonia puede contarse entre los países de una actividad de peregrinaciones excepcionalmente desarrollada.

Entre los santuarios cristianos, los santuarios marianos desempeñan un papel muy importante. Los santuarios marianos pertenecen, en la opinión del Santo Padre, a “la herencia espiritual y cultural de un pueblo dado y poseen una gran fuerza de atracción y radiación”. La mayoría de los lugares de peregrinación del cristianismo (alrededor del 80%) están relacionados con el culto de la Virgen.

Historia de las Peregrinaciones

Desde la antigüedad y la Edad Media se tiene constancia de viajes o desplazamientos masivos de personas por motivos religiosos. En la cultura Cristiana, los tres principales centros de peregrinación desde el Medievo han sido Roma (las personas que las realizan se denominan romeros), Tierra Santa (palmeros) y Santiago de Compostela (peregrinos). En cada uno de estos lugares se celebran periódicamente años jubilares o años de gracia. La Bula Regis Aeterni, concedida por el Papa Alejandro III en 1179, confirmó el privilegio concedido a Compostela por el papa Calixto II en el año 1120, por lo que serán Años Santos o Años Jubilares todos aquéllos en los que el día 25 de Julio (día de Santiago) coincida en domingo. Compostela aventaja claramente a la propia Roma en este aspecto. Allí los años jubilares suelen coincidir cada 25 años, en Compostela cada seis. En los años jubilares incrementa el número de peregrinos considerablemente para ganar el jubileo2. Estamos por tanto, ante la época de esplendor del Camino a Santiago. Miles de peregrinos de toda Europa dirigen sus pasos hacia el fin del mundo conocido acompañados por su bastón (baculus en latín) y su calabaza-cantimplora.

En latín la palabra primitiva peregrinus se refería a la persona que viajaba por países extranjeros o a aquella que no tenía derecho de ciudadanía. Surgió como una composición de dos vocablos per-agros que describía a la persona que camina (pasa) a través del campo, fuera del lugar de su residencia, lejos de casa (peregre -”en el extranjero”, “no en casa”). El término peregrinatio significa una estancia fuera del país, una andadura, un viaje, una visita a los países extranjeros. En realidad fue tan sólo en el siglo XII cuando el vocablo peregrinatio empezó a designar ya unívocamente la práctica religiosa de visitar lugares sagrados. (Neum 1999. Documento de la Santa Sede sobre el Peregrinaje del 2000 - Adalbert Rebic).

En el caso de Roma se tiene constancia desde el siglo VIII de significativos flujos de peregrinos, siendo estos más elevados a partir del año 1300 cuando el Papa Bonifacio VIII proclama el Año Santo (Anno Sancto). Mientras, las peregrinaciones a Jerusalén se intensifican hacia el año 1070, con la creación de la orden Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Al final de la tercera Cruzada (1189-1192) se estableció un acuerdo entre cristianos y musulmanes que permitió el acceso a la Ciudad Santa, Nazareth y Belén. Desde esa fecha hasta la actualidad se han sucedido periodos de tolerancia y periodos de persecución, dando lugar a que los flujos de peregrinos sean irregulares, dependiendo de la estabilidad política.

Además, desde la Edad Media en Europa se desarrollaron otros centros de peregrinación como Assis, Padua y Loreto en Italia, el Mont Saint-Michel y Rocamadour en Francia, o Czestochowa en Polonia. Pero el turismo de peregrinación es un fenómeno universal e intercultural, no sólo achacable a la cultura cristiana. Ejemplo de ello son los lugares de peregrinación de hinduistas y budistas en India y en el Sur de Asia que, a partir de los siglos IX Y XII, se propagaron hacia China y Japón (O’Brien y Palmer, 2000). Por otra parte, a partir del siglo VII en la Península Arábiga, la Meca es considerada como lugar cumbre de peregrinación para la religión musulmana (Solà, 2001).

A lo largo de la historia, no todos los lugares de peregrinaje han tenido siempre su auge. En el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX se produjo una cierta crisis, en parte debido a la inseguridad de las dos guerras mundiales, pero es a partir de los años 50 y 70 cuando se produce un nuevo periodo de auge hacia los grandes santuarios europeos como el Vaticano y los centros de peregrinación mariana de Lourdes y Fátima o los hispanoamericanos de Guadalupe y Luján en México y Argentina.

Las Peregrinaciones a Santiago de Compostela

La peregrinación a Santiago de Compostela se desarrolla en relación al culto del apóstol Santiago, que según la tradición fue el propagador del cristianismo en la Península Ibérica entre los años 33 y 43 d.C. Según la crónica medieval, la victoria cristina en la batalla de Clavijo contra los moros en el año 844, gracias a la invocación a Santiago, convierte a la figura del apóstol en símbolo de la España reconquistada (Poutet, 1999-2000).

Cuando los cristianos europeos ven amenazada su fe por el imparable avance del Islam, se afirman en ella peregrinando hacia el recién descubierto Sepulcro del Primer Peregrino cristiano de Occidente: Santiago “el Trueno”, mote que le puso el mismo Jesús, el Salvador.

¿Para qué peregrinaron?

• Para comprometerse con su fe y ser más coherentes con ella.

• Para manifestar a todos públicamente que creían en la herencia de Santiago, que no era otra que cumplir el encargo de Jesús de Nazaret: anunciar a todos que el hombre ya puede ser feliz.

• Para convertir su corazón de los valores derivados del orgullo y el egoísmo, a los del amor, e invitar a los demás a hacer lo mismo.

Así crearon una ruta en la que continuamente quedaba de manifiesto el amor y solidaridad de una sociedad con la que el peregrino se encuentra al hacer el Camino. Ésta influye en el peregrino y éste en ella. Así caminando, hicieron el Camino de Santiago.

Nos encontramos en el primer tercio del siglo IX, con la invasión musulmana prácticamente consolidada en la península y los minúsculos reinos cristianos del norte más parapetados en la compleja orografía del terreno que en su capacidad para detener al enemigo. El bando cristiano, fragmentado en minúsculos reinos, no tenía un líder carismático, una figura que ligara energías. Es en este escenario cuando en el año 813 (algunos autores lo fechan en el 820), bajo el gobierno de Alfonso II el Casto (789-842) en el reino astur y Carlomagno en Occidente, un pastor de la remotísima Galaecia llamado Pelayo cree ver la luz de una estrella señalando un túmulo en el monte Libradón, donde más tarde surgiría Compostela. Las noticias llegan a Teodomiro, obispo de la diócesis de Iria Flavia, quien ordena desbrozar el monte. Durante los trabajos aparece un arca de mármol. Teodomiro, por revelación divina, anuncia que los restos allí encontrados pertenecen al apóstol Santiago. El mito acaba de nacer. Poco importa que sea difícil confirmar la presencia de Santiago el Mayor predicando en Hispania o el escaso rigor científico utilizado en la identificación de los restos. La presencia de un cuerpo apostólico colocaba a aquel lugar a la altura de Antioquía, Efeso o la misma Roma y, lo que es mucho más importante, dotaba a la Cristiandad de una figura capaz de unificar la lucha contra el enemigo común. Teodomiro da cuenta del hallazgo a Alfonso II y éste, tras peregrinar a Santiago, manda edificar sobre el sepulcro una sencilla iglesia de mampostería y barro. Comienzan así a llegar visitantes a la tumba del Apóstol.

En el año 844, otro fenómeno sobrenatural daría el definitivo espaldarazo a la figura de Santiago como aglutinador de la Reconquista. Ocurrió el 23 de mayo en las llanuras de Clavijo, a 18 kilómetros de Logroño. El rey Ramiro I de Asturias se enfrenta a las tropas musulmanas de Abderramán II en clara desventaja numérica. Entre el fragor de espadas y lanzas, el apóstol Santiago aparece sobre un corcel blanco repartiendo mandobles a diestro y siniestro sobre la morisca. Los cristianos vencen contra todo pronóstico y el mito jacobeo traspasa definitivamente los Pirineos. Todo Occidente se vuelve hacia el culto a los restos del Apóstol, haciendo suya la responsabilidad de asegurar el paso hacia Compostela. Aquella corriente que puso en marcha el concepto de Europa tenía una meta: la basílica de Santiago, que crecía a medida que aumentaban las peregrinaciones. Al modesto templo de Alfonso II le sustituye un nuevo edificio, consagrado hacia el 874 bajo el reinado de Alfonso III el Magno, con una nave central de sillería de ocho metros de ancho. El 11 de agosto de 997 Almanzor arrasa el templo, pero respeta el sepulcro, su caballo abreva en la fuente de la iglesia y se lleva las campanas para utilizarlas como lámparas en la mezquita de Córdoba. Los siglos XI y XII son testigos del gran auge de la peregrinación. La frontera con el mundo musulmán se desplaza, aunque quedan bolsas de conflicto en la llanura riojana y algunas zonas de Castilla. Coincide también con la llegada de los monjes de Cluny, grandes impulsores del Camino, que se hacen cargo de monasterios tan importantes como el de San Benito, en Sahagún, o el de San Juan de la Peña, en Huesca.

Los reyes cristianos, conscientes del papel de la peregrinación como vehículo de transmisión económica, rejuvenecen gastadas vías romanas, levantan puentes, fomentan la vida monástica y crean hospitales que serán después el germen de nuevas ciudades, como Logroño o Puente la Reina. El papa Calixto II instituye en 1122 el Año Santo Jacobeo, y su sucesor, Alejandro III dicta durante el año 1179 en Viterbo la bula Regis Aeterna, por la que se otorga indulgencia plenaria a quienes visiten el templo compostelano los años en que el 25 de julio (día de Santiago) coincidiese en domingo. Es la edad de oro de las peregrinaciones hacia Compostela. La infraestructura viaria del Camino se asentaba sobre una vía de la época romana en la que se introdujeron pequeños cambios que consolidaron la ruta definitiva. Coincidiendo con la época de mayor esplendor de la ruta jacobea, surgieron a lo largo del Camino hospederías y hospitales donde se daba cobijo a los peregrinos. A principios del siglo XII ya estaban fijados los itinerarios principales de la ruta compostelana, como demuestra la primera guía del Camino que aparece en 1139 y que está incluida en el libro V del Códice Calixtino. Desde Francia, las principales rutas pasaban por Somport y después por Jaca o bien por Roncesvalles y Pamplona. Las dos rutas se unificaban en Puente la Reina y desde aquí el Camino se dirigía a Estella, Logroño, Nájera y Santo Domingo de la Calzada en tierras riojanas; Burgos, Castrojeriz, Frómista, Carrión, Sahagún, León y Astorga en la Meseta del Duero; Ponferrada y Villafranca en el Bierzo; Cebrero, Portomarín, Triacastela y Palas del Rey en Galicia, para concluir en Santiago de Compostela. Además de estos itinerarios principales, existían otras rutas secundarias que conducían a los peregrinos a diversos lugares de culto. Hasta el siglo XIII se desarrolló la etapa más brillante del Camino de Santiago, que fue testigo del paso de todo tipo de peregrinos, quienes procedentes de cualquier comarca cristiana de Europa acudían a Santiago movidos por diversos intereses, tanto religiosos como económicos. Los peregrinos utilizaron tres elementos básicos que pronto se convirtieron en sus símbolos distintivos: el zurrón (morral), el bordón o bastón y la calabaza para almacenar vino. Fue también en el siglo XIII cuando se consagró la monumental catedral compostelana. A la ceremonia, que tuvo lugar en abril de 1211, asistió el rey Alfonso IX (1188-1230) bajo cuya soberanía estaba el territorio gallego. Avanzado el siglo X, el Camino se convierte en un fenómeno internacional, aparecen los primeros peregrinos franceses. Aunque fueron los monjes de la poderosa orden de Cluny los principales promotores de las peregrinaciones, son los reyes Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León los que establecen el primer trazado del Camino Francés. Hasta entonces, las rutas se basaban en las numerosas vías romanas que unían diferentes puntos de la península. Pero las peregrinaciones iban en aumento y había que dotar al Camino de la infraestructura necesaria para la atención de los peregrinos. Se fundaron hospederías, se crearon hospitales y cementerios, se levantaron puentes, se construyeron iglesias, se instalaron monasterios y abadías y, lo más importante, se fundaron infinidad de núcleos de población en torno a la ruta, constituyendo un legado histórico y artístico tan importante que aún hoy es imposible valorarlo.

En el año 1073 se inicia la construcción del tercer templo consecutivo sobre la tumba del apóstol, bajo mandato del obispo Peláez. Será la gran catedral románica que conocemos: un magnífico templo del “románico de peregrinación”. En 1139 Aymeric Picaud viaja a Santiago y escribe su “Guía del Peregrino”. El libro ha pasado a la historia con el nombre de Codex Calixtinus porque los monjes de Cluny atribuyeron su autoría al Papa Calixto II. En él se describe el Camino de Santiago y se dan multitud de consejos para recorrerlo, a la vez que describe, de forma muy particular, sus lugares y gentes. Es, sin duda, la primera guía turística de la humanidad. El definitivo espaldarazo que hace del Camino de Santiago la gran ruta de peregrinación de los siglos XII y XIII es la concesión desde Roma de los Años Santos Compostelanos, con la posibilidad de que los peregrinos obtengan la indulgencia plenaria. También en el siglo XIII, la ruta jacobea se convertirá en una vía de recepción del arte gótico. Gracias a esta ruta se generalizó en tierras hispánicas un arte de carácter internacional, el románico, que se recibió sobre todo en su versión francesa. El románico se materializó brillantemente en lugares como Jaca, Frómista, León y Santiago. De forma paralela, el románico europeo conoció elementos musulmanes que se transmitieron desde la península Ibérica. A finales del siglo XIV y durante el XV, el Camino comienza a declinar. A partir de la peste negra que asola Europa en el siglo XIV las peregrinaciones se ven seriamente disminuidas. Esta decadencia se acrecentó en el siglo XVI con la irrupción del protestantismo y la amenaza de invasión inglesa. Los caminos no son seguros y los ricos monasterios apenas tienen ahora para atender a los pobres de su entorno. Las ideas también cambian y los gozos materiales sustituyen a los espirituales. En Centroeuropa el XVI es el siglo del protestantismo y las guerras de religión. El terror a un ataque de los piratas ingleses comandados por Francis Drake contra la tumba del Apóstol lleva al arzobispo san Clemente en 1588 a esconder el sepulcro. Tan bien lo hizo que estuvo perdido durante 300 años.

Estos y otros motivos consiguen que, durante los siguientes dos siglos, las peregrinaciones a Compostela entren en una atonía tal que, según cuentan las crónicas, el 25 de julio de 1867 tan solo habían acudido a Compostela unas pocas decenas de peregrinos. La peste negra ha diezmado la población europea y los supervivientes andan enfrascados en guerras sin fin.

En 1878, el cardenal Payá y Rico emprende obras de reforma en el altar mayor. La noche del 28 de enero de 1879, tras perforar una bóveda, los trabajadores encuentran una urna con los esqueletos de tres varones. En 1884, el papa León XIII sanciona cuatro años de trabajos científicos con la bula Deus Omnipotens, en la que reconoce que los restos del Apóstol habían sido reencontrados. Motivos religiosos, culturales, artísticos, turísticos y hasta deportivos, muy distintos a los que movieron a los caminantes del medievo, rescatan la Ruta Jacobea del ostracismo y encaminan a miles de peregrinos hacia Santiago de Compostela. La segunda edad dorada de la peregrinación a Santiago tendría que esperar a finales del siglo XX. A partir de los años 70 es cuando comienza el resurgir del Camino, gracias al apoyo de las administraciones, las visitas del Papa a Santiago, el renovado esfuerzo de la Iglesia y el desarrollo de múltiples asociaciones y cofradías. En 1987 el Camino de Santiago es declarado Itinerario Cultural Europeo, obteniendo el premio y bandera del consejo de Europa. Este nombramiento ha sido debido a su importancia como vínculo histórico y cultural de la historia de la cristiandad y a su innegable valor universal, ya que es un camino que es y ha sido recorrido por miles de peregrinos de toda Europa (Imaz et al., 2003). En 1993 fue declarado por la UNESCO Patrimonio mundial de la Humanidad (UNESCO, 2002).

Las rutas del Camino de Santiago de Compostela

El Camino de Santiago es más que la realización de un recorrido físico determinado. Significa el camino a recorrer para alcanzar una meta y cada Peregrino define el suyo, algo que han reflejado perfectamente los siguientes dichos:

- Hay tantos Caminos como Peregrinos.

- El Camino a Santiago empieza en la puerta de tu casa.

- Mil caminos, un Destino.

Si lo citado antes es cierto, no es menos cierto, que cada peregrino deseaba conseguir su meta y para ello seguían las indicaciones facilitadas, de forma que definieron lo que hoy denominamos Caminos Históricos.

Los Caminos Históricos cumplen cinco condiciones:

• Existencia de un trazado histórico definido, de uso continuo y vieja cartografía del mismo.

• Nombres de pueblos relacionados con el Camino: Santiago, María Magdalena, Camino, Oca, Ganso, Templarios, Real, Hospital,...

• Red histórica de hospitales (Misericordia) a lo largo del mismo, así como la existencia de puentes, calzadas, pueblos con arquitectura jacobea, otros monumentos y hechos.

• Documentos históricos y correspondencia de peregrinos que avalen el uso de mismo; milagros y leyendas de peregrinos a lo largo del Camino; tradición oral que avale el paso de peregrinos.

• Iglesias y Capillas con imágenes del apóstol y arquitectura románica.

El Camino de Santiago es una red compleja de caminos iniciada en el extremo oriental de Europa. Al llegar a Francia se forman por convergencia cuatro vías terrestres que cruzan los Pirineos, partiendo de París, Vezelay, Le Puy y Arlés (en Francia). Tres de estos caminos, una vez unidos en Ostabat, cruzan los Pirineos por Roncesvalles para más adelante, en Puente de la Reina, confluir con la cuarta ruta que entra por Somports. Así, las rutas confluyen en una sola en la localidad de Puente la Reina. A esta senda se la conoce con el nombre de “Camino Francés” y, cruzando el norte de España (Navarra, Aragón, La Rioja, Castilla y León y Galicia), concluye en la ciudad de Santiago de Compostela (Figura Nº 1). Este camino atraviesa la península ibérica de noreste a noroeste a lo largo de un recorrido de 787 kilómetros, desde Roncesvalles hasta Santiago.

 

Figura Nº 1. Principales rutas del Camino de Santiago
 
Fuente: elaboración propia.

 

Otra vía, independiente del sistema anterior, llega asimismo del país galo sirviendo a la zona costera atlántico-cantábrica. A este camino se le conoce con el nombre de “Camino del Norte”, aunque también es conocido como Camino Cantábrico o Camino Alto (Figura Nº 1). En España, esta ruta recorre las tierras de Vasconia, Cantabria y Asturias, antes de entrar en Galicia, donde se une al anterior Camino Francés. Se trata de una bella travesía que recorre la cornisa Cantábrica desde Irún a Santiago, íntimamente ligada al mar Cantábrico. En Asturias, el camino se bifurca en dos ramales: uno es el llamado Camino Primitivo y el otro el Camino de la Costa. El Camino del Norte fue uno de los más transitados en los primeros años de peregrinación, comenzando por los propios monarcas de la corte asturiana. A medida que avanzó hacia el sur la reconquista, este camino fue casi reemplazado por el Camino Francés que era algo más sencillo que este. La primera fecha amarilla, que indica el inicio del camino se encuentra en Hendaya, en el Puente de Santiago, justo en el límite fronterizo con Francia. El camino transcurre durante la mayor parte por la costa o próximo a ella, es un trazado algo más duro que el tradicional Camino Francés pero con unos paisajes inigualables donde el color verde se funde con los colores del mar. Es una experiencia con más contacto con la naturaleza, a la vez que se conocen agradables y bellos pueblos con gente amable y acogedora. Son más de 800 km que se suelen realizar en 34 etapas si se va a pie.

Existe asimismo un “Camino Portugués” (Figura Nº 1). Es el camino trazado para acceder a Galicia a través de tierras portuguesas, aunque existen rutas históricas que arrancan desde el sur de Portugal y desde Lisboa, y pueden marchar hacia Coimbra por dos variantes. Este Camino adquiere importancia a partir del siglo XII y permitió consolidar rutas e intercambio cultural y económico. Se puede calificar a Portugal como “tierra de caminos”, al igual que a España, pues los peregrinos brotaban de todas las comarcas para dirigirse a Compostela. En varias rutas dentro de este camino, la más larga comienza en Lagos, capital del Algarve, y recorre Portugal de sur a norte, siendo la última ciudad portuguesa Valença do Miño conectando con la ciudad española de Tuy, por donde llegan a Santiago los peregrinos de este país. Otra vía de acceso parte de Lisboa y otra de Oporto.

Otro camino es el llamado “Vía de la Plata” (Figura Nº 1), de antiguas connotaciones romanas. Puede considerarse que sale de Sevilla, aprovecha las Calzadas Romanas que unían Mérida y Astorga, uniéndose en Astorga al Camino Francés. Existen variantes que entran a Galicia por A Mezquita. En A Gudiña surgen dos ramales nuevos. Es la ruta escogida por los peregrinos de Andalucía Occidental, Extremadura, Salamanca, Zamora y algunos pueblos de León.

Además de estos caminos terrestres, hay que resaltar la existencia de las “rutas marítimas” que dan lugar al “Camino Inglés” (Figura Nº 1) que, partiendo de diversos puertos atlánticos europeos, normandas, ingleses, daneses, llega a los puertos de la Coruña y Ferrol, aportando en el pasado gran cantidad de peregrinos que continuaban su marcha a Compostela mediante enlaces terrestres. Hay que decir que el traslado del cuerpo del Apóstol se hizo por mar desde las costas palestinas, penetrando en Galicia por la ría de Arousa hasta Padrón (A Coruña).

De todas las rutas, la que más tráfico de peregrinos presenta y por la que realmente es más conocido el Camino de Santiago es el Camino Francés.

Tras las Edades Media y Moderna, el Camino va perdiendo importancia. En el Año Santo Compostelano de 1993, el gobierno autónomo gallego, la Junta de Galicia, decidió potenciar su valor enfocado a un recurso turístico, abriéndolo a personas con el perfil del peregrino religioso tradicional; de este modo se lanzó una gran campaña de publicidad para el Jacobeo de ese año: Xacobeo 93. Gracias a este plan se restauraron tramos de la ruta y las infraestructuras para peregrinos. Se logró la colaboración de las comunidades autónomas por las que atraviesa el Camino en España. Desde entonces, hacer el recorrido a pie, en bicicleta o a caballo es un destino popular que reúne lo religioso, espiritual, deportivo, cultural, económico, etc., tal y como ha venido ocurriendo desde el principio a través de los siglos. El camino se halla indicado por fechas pintadas de amarillo, postes y otras señales.

En el Gráfico Nº 1 y en el Cuadro Nº 1 se observa la evolución del número de peregrinos que han visitado Santiago de Compostela en los casi cuarenta últimos años, independiente del número de turistas que han llegado a superar el millar en el último año jubilar. Así por ejemplo en el año 2004, que fue un año jubilar, el número de peregrinos contabilizados según las estadísticas de la Catedral de Santiago fue de 179.944, un 399% superior al del año 1971, lo que demuestra la evolución creciente del número de peregrinos y el auge de la ruta Jacobea.

 

Gráfico Nº 1. Evolución del número de peregrinos
 
 
Fuente: Elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

Cuadro Nº 1. Número de peregrinos
 
 
Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

La mejor época para realizar el Camino de Santiago en cualquiera de sus rutas es el verano, entre Junio y Septiembre. Aunque si se tiene suerte con el clima, entre Mayo y Octubre puede ser también buena época. Como se observa en el Gráfico Nº 2, agosto es el mes más transitado (29.747 peregrinos en el año 2008). En los meses de invierno, debido a las bajas temperaturas y las abundantes lluvias, el número de peregrinos desciende notablemente en el mes de enero (a 306 en 2008).

 

Gráfico Nº 2. Evolución del número de peregrinos por meses en los últimos tres años

 
 
Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

Hay un dicho que dice “El Camino finaliza en la tumba del Apóstol Santiago, en la Catedral de Santiago de Compostela, sin embargo el comienzo se encuentra en la casa de cada uno”.

El Perfil del Peregrino del Camino de Santiago

Según las estadísticas de la Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009), se observa que hay una tendencia creciente del número de peregrinos concentrándose estos en el intervalo de edad de 36 a 65 años. Este intervalo de edad alcanza más del 50% de los peregrinos. Por el contrario, los intervalos de edades anteriores van disminuyendo lentamente su porcentaje (Gráfico Nº 3). Así por ejemplo en el año 2006 el porcentaje de peregrinos con edad comprendida entre 13 y 18 años era del 9,74% y en el año 2008 ha disminuido más de un punto llegando a la cifra de 8,31%.

 

Gráfico Nº 3. Número de peregrinos según la edad y año de la peregrinación
 
 
Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

En cuanto a la evolución del porcentaje de peregrinos según el sexo, los datos muestran un predomino de los peregrinos varones (59,19% y 58,28% en 2006 y 2008, respectivamente) sobre las mujeres (40,81% y 41,72% en 2006 y 2008, respectivamente). La diferencia de 18,38 puntos porcentuales en el año 2006 ha descendido a 16,56 puntos en el año 2008.

En el Gráfico Nº 4 se observa la evolución del porcentaje de peregrinos según el sexo. Hay un predomino de los peregrinos varones sobre las mujeres. La diferencia de 18,38 puntos porcentuales en el año 2006 ha descendido a 16,56 en el año 2008. Como puede apreciarse, el porcentaje de mujeres no llega a superar el 42%, aunque el crecimiento es leve desde el año 2006.

 

Gráfico Nº 4. Porcentaje de peregrinos según sexo (comparativa años 2006 y 2008)
 
 

Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

El principal motivo para realizar el Camino de Santiago es el religioso (un 40,55% en 2008), al que hay que añadirle el religioso más otras motivaciones (50,82% en 2008) (Gráfico Nº 5). Tan sólo una pequeña parte de turistas realizan el Camino de Santiago sin ninguna motivación de fe (8,63% en 2008). Por tanto, aunque se contabilizan como peregrinos, realmente no podemos considerar a estos últimos como tales, desde el punto de vista de la definición dada en apartados anteriores.

 

Gráfico Nº 5. Motivo de la peregrinación en porcentaje: años 2006-2008
 
 
Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

En cuanto a la forma de realizar el Camino, un 82,85% de los peregrinos realizan el Camino de Santiago a pie, siendo el siguiente medio de locomoción empleado la bicicleta con un 16,89%. A caballo lo realizan un 0,23%, y en silla de ruedas un 0,03%. El motivo principal para hacer el Camino a pie es disfrutar de la experiencia analizando el paisaje y recorriendo las pequeñas aldeas con visitas a los monumentos que se encuentran en el largo camino hasta Compostela.

La mayoría de los peregrinos sufren una serie de lesiones y dolencias habituales propias de una estancia en la naturaleza realizando una actividad física y deportiva, intensa y prolongada (Gráfico Nº 6). Según Granero et al. (2006), las ampollas en los pies son el problema físico más sufrido por los peregrinos a lo largo del recorrido, pues la mitad de los mismos las padecen (51%). En íntima relación con aquéllas se presentan las llagas en los pies, soportadas por un 16,8% de los viajeros. La tendinitis, consecuencia del diario y elevado esfuerzo físico, también es una molestia que ha padecido un elevado porcentaje de peregrinos, prácticamente un tercio de los mismos. Igualmente, es de destacar que dos de cada diez viajeros (19,5%) ha soportado migraña o dolor de cabeza durante la ruta. También el resfriado (14,8%) y la insolación (13,6%) son problemas reseñables que afectan a la población estudiada, así como las caídas y golpes, y la depresión, sufridos por uno de cada diez peregrinos.

 

Gráfico Nº 6. Lesiones, problemas físicos y enfermedades sufridas por los peregrinos

 
 

Fuente: Elaboración propia a partir de Granero et al., 2006.

 

El resto de lesiones y enfermedades, como los esguinces, problemas musculares, dolor de espalda, gastroenteritis, alergias, rozaduras, etc., presentan porcentajes inferiores al siete por ciento, lo que indica que son padecidos de forma más puntual y por un menor número de viajeros.

Esto demuestra que el peregrino sufre algún tipo de problema físico al realizar su camino, pero no por ello desiste de su objetivo final: llegar a Santiago y recibir la Compostela.

Respecto a la actividad laboral de los peregrinos, el 64,46% son trabajadores, y dentro de estos destacan los empleados (17,6%), seguidos de los profesionales liberales (12,89%) y los técnicos (19,47%) (Gráfico Nº 7). Después de los trabajadores el mayor porcentaje de peregrinos son estudiantes (18,21%) y jubilados (11,89%), habiendo este colectivo aumentado en más de dos puntos respecto al año 2006, en parte debido por las prejubilaciones, donde se adelanta la edad de jubilación.

 

Gráfico Nº 7. Porcentaje de peregrinos del Camino de Santiago según su actividad laboral
 
 
Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

En el Cuadro Nº 2 aparece reflejado el grado de importancia de las rutas jacobeas según el porcentaje de peregrinos que las realizan. El Camino Francés es la principal vía de acceso a Santiago utilizada por los peregrinos. En el año 2008 el 78,89% de los peregrinos lo utilizaron, aunque existe un descenso de algo de más de dos puntos con respecto al año 2006.

 

Cuadro Nº 2. Porcentaje de peregrinos por rutas respecto al toral del año
 
 
Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

Analizando por lugar de procedencia nos encontramos que el 51,26 % de los peregrinos son extranjeros frente al 48,74% que son españoles. Por continentes, se observa que Europa abarca a casi la totalidad de los peregrinos con un 91,61%, y a una distancia muy lejana está América con un 5,92%. Los tres continentes restantes (Asia, Oceanía y África) representan menos de un 3% (Gráfico Nº 8).

 

Gráfico Nº 8. Porcentaje de peregrinos por continente de procedencia
 
 
Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

En el Gráfico Nº 9 se puede observar la comparativa entre los países de procedencia de los peregrinos en dos periodos de tiempo: el año 2006 y el año 2008. España es el país de procedencia de la mayoría de los peregrinos (un 48,83%), aunque ha sufrido un retroceso de un 3% en dos años. Mientras, Alemania, que es el segundo país de procedencia, ha sufrido un incremento de 4,5% en los últimos años alcanzando la cifra de 12,58%.

 

Gráfico Nº 9. Porcentaje de peregrinos según países de procedencia
 
 
Fuente: elaboración propia a partir de las estadísticas de Oficina de Sociología del Arzobispado de Santiago de Compostela (2009).

 

Con respecto a la oferta de albergues, la mayoría de ellos se encuentran ubicados en el Camino Francés (239), por ser el de más largo recorrido y el más utilizado. En el Camino del Norte existen 67 albergues, en la Vía de la Plata 77 y 5 en el Camino Inglés. Muchos de ellos a juicio de los peregrinos necesitan reformas para estar mejor acondicionados, pero esa carencia se suple con la atención y el trato recibido. Esta hospitalidad y el grado de atención de los residentes de las zonas por las que transcurren las rutas del Camino de Santiago hacen que cada vez sean más las personas que deseen iniciar esta peregrinación hacia Santiago y hacia su propio interior.

En base a las estadísticas anteriores podemos establecer brevemente que el perfil del peregrino del Camino de Santiago es varón de 36 a 65 años, empleado de empresa que realiza el camino a pie, principalmente a través del Camino Francés, su país de procedencia es España y la motivación que le lleva a peregrinar es la religiosa.

MODELO LOGIT SATISFACCION CON LA PEREGRINACION A TRAVES DEL CAMINO DE SANTIAGO

Para medir la probabilidad de que un peregrino esté satisfecho con la ruta del Camino de Santiago realizada, se ha elaborado un trabajo de campo durante el periodo que abarca desde el mes de febrero de 2008 a enero de 2009, en el cual se encuestaron a 250 peregrinos mayores de 18 años que obtuvieron la Compostela llegando a Santiago a través de una de sus rutas. El cuestionario utilizado ha estado compuesto de tres partes:

la primera consistente en determinar el perfil sociológico del peregrino (edad, sexo, nivel de estudios, etc.), la segunda parte formada por preguntas referentes al camino utilizado (infraestructura, días empleados, gasto realizado, satisfacción con la peregrinación, etc.) y la tercera parte destinada a conocer la motivación que le ha impulsado a realizar la peregrinación.

El método de estimación empleado para calcular la probabilidad de estar satisfecho con el camino utilizado ha sido el modelo logit de elección binaria, caracterizado porque la variable objeto de estudio es cualitativa dicotómica, y a la cual se le asignan dos valores: 1 que representa la categoría de la variable que se quiere analizar y 0 para el resto. El objetivo es determinar la probabilidad de satisfacción de los peregrinos en relación con las expectativas que tenían del Camino de Santiago, de acuerdo con su perfil socioeconómico (Caridad y Ocerín, 1998 y Gujarati, 2003).

De todas las variables predeterminadas, las únicas que son significativas para explicar la probabilidad de satisfacción de los peregrinos respecto a las expectativas del Camino son las siguientes:

• Satisfacción respecto a las expectativas que tenía del camino (cuidado del mismo, señalización, publicidad, infraestructura de carreteras, etc.) (Sep), tabulándose como satisfecho = 1 y no satisfecho = 0.

• Estado civil. Se ha dividido en diversas variables artificiales de elección binaria, destacando las principales categorías: estado civil soltero (ecs), estado civil casado (ecc) y estado civil divorciado/separado (ecd), siendo la variable de referencia otros estados.

• Sexo del encuestado/a (sexo).

• Edad (edad).

• Zona (zona). El lugar de residencia se ha tabulado como variable dicotómica (1 zona urbana y 0 zona rural).

• Repetiría experiencia (re). Se ha tabulado como variable dicotómica (1 si repetiría y 0 no repetiría).

• Gastos realizados en establecimientos hoteleros, restauración o tiendas comerciales de la zona analizada (gr).

• Nivel académico. Se ha dividido en cuatro variables artificiales de elección binaria, destacando las principales categorías: estudios superiores (licenciaturas y diplomaturas) (nas), estudios de grado medio (Bachiller y formación profesional) (nam), estudios básicos (nab) y sin estudios, siendo esta última variable la de referencia.

Ruta del Camino de Santiago utilizada. Se ha dividido en cuatro variables artificiales de elección binaria: camino francés (cf), camino de la plata (cp), camino portugués (cpo), camino inglés (ci), camino del norte (cn) y otros caminos, siendo esta última variable la de referencia.

• Opinión respecto a la infraestructura de albergues (Inf), es decir, si había suficiente alojamientos rurales (albergues y casas en alquiler), tabulándose como sí = 1 si estaba conforme y no = 0 en el supuesto contrario.

• Renta familiar (rf).

• Días utilizados en hacer el camino (días).

Así, el modelo logit sería:

 
1
 
Sep =
 + e = Pr(satisfacción) + e
 
 1 + e-u
 

siendo la función u, la siguiente:

u = (ß0 + ß1 ecc + ß2 ecd + ß3ecs + ß4sexo + ß5edad + ß6zona + ß7rf + ß8gr + ß9inf + ß10nas + ß11nam + ß12mab + ß13naeb + ß14cf + ß15cp + ß16cpo + ß17ci + ß18cn + ß19dias)

Además, y con independencia de los modelos logísticos, se han utilizado tablas de contingencia con la finalidad de establecer la relación entre la edad, el nivel de renta y el grado de satisfacción del peregrino. El instrumento de asociación utilizado ha sido el test chi-cuadrado procedente de la tabla de contingencia de asociación de las tres variables señaladas, tomando el valor 65,4, con probabilidad 0, indicando dicha cifra que existe una fuerte asociación entre las tres variables objeto de estudio (Gujarati, 2003).

RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

En cuanto al modelo logit, los resultados obtenidos aparecen en el Cuadro Nª 3:

 

Cuadro Nº 3. Resultados de la estimación del modelo logit 
 
 

R2fadden = 0,54

Fuente: elaboración propia.

Del modelo estimado anteriormente podemos deducir las siguientes conclusiones, en base a las estimaciones de los coeficientes obtenidos (los de signo positivo indican mayor probabilidad de estar satisfecho con el camino realizado):

• Los peregrinos solteros son los que mejor ven cumplidas sus expectativas respecto al camino realizado, según se desprende del coeficiente B = 1,475.

• Tanto las variables de edad, gastos realizados y la infraestructura de albergues influyen negativamente en la probabilidad de estar satisfecho con el camino realizado. A medida que el individuo tienen más edad y el gasto que realiza para hacer el Camino de Santiago es mayor, es más exigente con las infraestructuras y servicios, y por tanto está menos satisfecho con el camino realizado.

• De las distintas rutas del Camino de Santiago, la que influye más positivamente en la probabilidad de estar satisfecho es la del Camino Francés, debido en gran medida a que es la que está mejor acondicionada de albergues y mejor señalizada (B14 = 4,682).

• Hay que destacar que el peregrino es un turista fiel, y por tanto repite experiencia, lo que influye en la probabilidad de estar satisfecho.

• A medida que el Camino de Santiago tiene más etapas y su duración es mayor el peregrino está más satisfecho con el camino realizado. Esta respuesta se debe en gran medida a que profundizan más espiritualmente y tienen contacto y conocen mejor a las gentes de la zona.

CONCLUSIONES

El turismo religioso y de peregrinación es una modalidad de turismo cada vez más en auge que mueve a millones de personas. En Santiago de Compostela, en el caso de los años jubilares, el número de turistas religiosos llega hasta el millar, y a casi doscientos mil el número de peregrinos (año 2008).

Existen pequeñas diferencias entre turista religioso y peregrino. El primero viaja por motivos religiosos pero compatibiliza su viaje con la actividad lúdica de visitar los lugares por donde pasa. Es un tipo de turismo más masivo. Sin embargo el peregrino es aquella persona cuya motivación personal es el fervor, realizando un esfuerzo físico siguiendo una ruta establecida para llegar a la meta final, que es alcanzar la Catedral de Santiago.

De los resultados más significativos que se han obtenido se puede concluir lo siguiente:

1) Desde la campaña de Marketing realizada por distintas instituciones, especialmente la Xunta, donde se identifica el Xacobeo, el número de peregrinos y turistas religiosos ha sufrido un crecimiento muy elevado, lo que demuestra que aunque en este tipo de turismo es el fervor lo que impera como motivación, esta se puede potenciar creando la necesidad en el turista. La conjunción de campañas publicitarias adecuadas favorece el conocimiento del lugar y la potenciación para visitarlo.

2) El turista religioso que accede a Santiago a través de viajes organizados es un turista que genera más riqueza en la Comunidad, ya que utiliza la infraestructura hotelera de esas zonas, generando puestos de trabajo en el sector servicios, siendo su gasto medio diario mas elevado que el del peregrino, el cual procura utilizar para las pernoctaciones los albergues, o en la época estival pernoctar al aire libre.

3) El turista religioso es menos conservador con el medio ambiente, mientras que el peregrino está más preocupado en conservarlo, evitando los residuos que lo perjudican.

4) La ruta de acceso a Santiago más realizada por los peregrinos es el Camino Francés, el cual está dotado de mejor infraestructura, lo que lleva a que el peregrino esté satisfecho con el Camino realizado.

5) Respecto a las distintas rutas del Camino, se observa gran deterioro en algunos tramos. Las distintas instituciones, públicas y privadas y de distinto ámbito (nacional, comunitario y local), deberían preservarlas y no centrarse sólo en mantener la más transitada (el Camino Francés), ya que las restantes aunque son menos conocidas cuentan con un gran patrimonio arquitectónico digno de ser admirado por los turistas-peregrinos.

6) El turista-peregrino es fiel en la repetición del viaje o de la experiencia, lo que podría evitar en parte la estacionalidad de este tipo de turismo.

Para concluir, podemos destacar que tan sólo el peregrino (no el turista religioso) puede obtener la Compostela, que sería la carta probatoria de haber peregrinado a Santiago habiendo recorrido al menos 100 km a pie o a caballo o 200 km en bicicleta.

El año 2010 será un Año Santo Compostelano, luego todavía estamos a tiempo de empezar el peregrinar por cualquiera de las rutas jacobeas y conseguir la Compostela que nos acredite dicho camino.

NOTAS

1  Los años jubilares se celebran cada 50 años, y es un periodo de tiempo en el que la Iglesia concede especiales gracias espirituales a sus fieles, en imitación a los años sabáticos definidos en la Biblia para los judíos, los cuales se celebraban cada 7 años. Entre las gracias obtenidas por los israelitas se hallaba la recuperación de tierras vendidas por necesidad o la liberación de esclavos.

2 Cualquier peregrino o visitante puede ganar el jubileo. Puede conseguirse para uno mismo o para un familiar ya fallecido. La Bula Regis del Papa Alejandro III en el Siglo XII aprueba la absolución de todos los pecados, por graves que sean, a través de la Gracia del Jubileo. Es obligatorio: 1. Visitar la Catedral de Santiago cualquier Año Santo (aquellos en los que el 25 de Julio cae en Domingo). 2. Confesarse y comulgar, pero no tiene por qué hacerse en la catedral, y puede realizarse hasta quince días antes o después de visitar el templo santiagués. 3. Rezar alguna oración (Padrenuestro, Credo, Avemaría...). Es recomendable, pero no necesario: 1. Participar en la misa del peregrino. 2. Entrar por la Puerta Santa, la del perdón. 3. Visitar la tumba del Apóstol.

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Recibido: 19/10/2009
Aprobado: 06/05/2010
Arbitrado anonimamente

 

 

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