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Gestión Turística. N° 5. Edición Especial: 91-103
LA EXPERIENCIA DE DESARROLLO TURISTICO DE DOS ORGANIZACIONES CAMPESINAS DE LA COMUNA DE CHONCHI, PROVINCIA DE CHILOE, CHILE
Autor:
1 Gabriel Inostroza V. Administrador de Empresas de Turismo. Centro de Educación y Tecnología, CET, Chiloé.
FUNDAMENTOS. La Décima región de Los Lagos y en particular Chiloé tienen una geografía privilegiada y un conjunto de recursos naturales con que afortunadamente todavía se cuenta. Ligado a lo anterior, la existencia de una gran diversidad de elementos culturales, representados por el conocimiento agrícola campesino, las tecnologías tradicionales, el conocimiento práctico acerca de los recursos naturales, las artesanías ancestrales, la mitología y las creencias populares, hacen pensar que existe un potencial real para desarrollar el turismo rural en comunidades campesinas de Chiloé. Sin embargo, los dos ejes que se han mencionado como fundamento de un posible turismo campesino, los recursos naturales y la cultura local, se encuentran en una situación de extrema fragilidad. Por una parte los recursos naturales están sometidos a una explotación sin control y sin normas que permitan un uso razonable y duradero; y las diversas expresiones de la cultura local se encuentran en retroceso frente a valores culturales diferentes que amenazan la identidad tan propia de las comunidades de Chiloé. Está de mas mencionar también la situación de inestabilidad por la que atraviesa el sector agropecuario, derivado sobre todo de los procesos económicos de globalización, que son aún mas agudos en el caso del sector de la pequeña agricultura, por lo que es de consenso nacional propender a la diversificación de las actividades productivas del medio rural. Turismo campesino y desarrollo de las comunidades rurales. Una asociación de desarrollo rural y turismo tendrá potencia y permanencia en el tiempo sólo si es capaz de detectar cuales son las claves que le darán sostenibilidad a través del tiempo. Lo primero es que el desarrollo de la actividad turística debe estar subordinada a un modelo de desarrollo rural y no al revés. La visión rural que será útil para el conjunto de la sociedad, la cual buscarán con más necesidad los sectores urbanos, será aquella que claramente conserve rasgos históricos fundamentales de la vida rural. Lo segundo será crear una cultura de protección y utilización de los recursos naturales y culturales. Sólo aquellas comunidades campesinas que identifiquen y valoricen los recursos que poseen, podrán desarrollar esta actividad con posibilidades de futuro, puesto que uno de los principales atributos que el visitante quiere conocer es un medio natural bien conservado en un contexto cultural único y diferente. Lo tercero es que los grupos campesinos deberán tener la habilidad de captar las necesidades y motivaciones de los diversos sectores que componen el universo de Chiloé. La gran función social del turismo rural realizado por campesinos es permitir que distintos sectores sociales urbanos, tengan la posibilidad de conocer este mundo rural pleno de potencialidades y de valores, mostrando que existen caminos de desarrollo integradores con los cuales el mundo urbano debe ser solidario, porque ahí encontraran un espacio de educación y reflexión en tomo a las condiciones que impone el modelo de vida al conjunto de la sociedad. Un desarrollo turístico que tenga plena conciencia de ello es lo que permitirá desarrollar y consolidar esta visión. La mejor experiencia turística se dará en aquellas comunidades o grupos de campesinos que puedan mostrar claramente un proyecto de desarrollo en movimiento. Se requiere por tanto enriquecer la experiencia turística con ejemplos de producción sana de alimentos, con novedosas iniciativas de manejo predial, con grupos campesinos organizados que den valor agregado a la producción, con una acción sistemática de revalorización de los oficios tradicionales, con la permanencia de modalidades solidarias de organización de trabajo y con agricultores que puedan sostener una relación de educación mutua con los visitantes en un contexto de preservación y valoración de la riqueza natural y cultural que poseen. El turismo campesino no es una expresión más de las variantes que el turismo ofrece en el mundo. Desde nuestro punto de vista el turismo campesino es una acción integradora que obliga a pensar con claridad hacia donde debe avanzar el desarrollo del mundo rural, y como este desarrollo imaginado se convierte en el principal y permanente atractivo para una actividad que pueda entregar beneficios económicos al campesino, y permitir también la sostenibilidad de un proceso de desarrollo en relación armónica con el patrimonio natural y cultural que poseen los sectores campesinos. CARACTERIZACION GENERAL DE LAS COMUNIDADES CAMPESINAS. Las localidades de Petanes Alto y Notué-Quiao pertenecen administrativamente a la comuna de Chonchi. Los datos demográficos existentes señalan que la población de Notué-Quiao corresponde a 121 personas y la población de Petanes corresponde a 273 personas. Tradicionalmente han sido zonas de pequeña agricultura en donde las unidades prediales poseen o están cercanas a masas de recursos naturales, bosques, ríos, lagos, biodiversidad en importantes cultivos, lo que las hace de un particular interés en relación a la necesidad de impulsar procesos sólidos de usos sustentables y conservación de los recursos. Todas las zonas planteadas en el proyecto están formadas por predios que en promedio tienen menos de 8 hectáreas y que en mayor o menor medida corresponden a agricultores con enormes dificultades para lograr una explotación rentable de sus predios. La mayor parte de ellos deben realizar una estrategia mixta de venta de mano de obra a las empresas pesqueras o salmoneras y el trabajo en sus campos. Esto ha provocado una migración, desde las comunidades, que generalmente corresponde a los jóvenes y adultos jóvenes, dejando en segundo plano o directamente abandonados los predios campesinos. Ambas localidades campesinas presentan una característica común: esto es el desarrollo de una "Economía de subsistencia con excedente", es decir una producción en pequeñas cantidades para el autoconsumo con un excedente de poca importancia que complementa dicho autoabastecimiento. El contexto cultural del área se caracteriza por presentar aún fuertes rasgos culturales que la diferencian notablemente de otras áreas y regiones del país y del mundo. Estas comunidades son representantes de la cultura chilota, pero más específicamente de la cultura interior chilota, diferente, por cierto, a la cultura que se expresa en las zonas costeras del archipiélago. En estas localidades se manifiesta patentemente la cultura de la madera, que ha sido fundamental en la subsistencia material, ideológica y espiritual del pueblo chilote, además de lo vital para su proceso de desarrollo y evolución como cultura. Esto porque uno de los principales recursos de la isla hasta el día de hoy, aunque cada vez en menor número, son los bosques. La cultura de la madera se expresa en la forma que tienen los campesinos de trabajarla, en la arquitectura religiosa y comunitaria de los sectores, en sus artilugios y herramientas. Otro ámbito en que se expresa la cultura, a manera de relación socio-organizacional, es la "Minga", que se constituye como un tipo de cooperación mutua para saciar cualquier necesidad, donde las relaciones que se constituyen son de horizontalidad entre los miembros que la componen. Se hacen mingas para las más diversas actividades, e incluso, al trabajo asociado de prestación de servicios turísticos también los campesinos le denominan mingas. Otro aspecto notable es la gastronomía chilota, que en estos sectores se expresa básicamente en los "Curantos", "Reitimientos" de cerdo, en las Mistelas y Licores artesanales, y en las variedades de Papas Nativas chilotas que poseen, y que por su valor se constituyen como un muy importante reservorio genético de la humanidad. La mitología también es otro aspecto que se da en estas localidades, y de manera muy particular en los bosques, de donde precisamente provienen muchas figuras mitológicas. Finalmente, en un ámbito emotivo, un elemento importantísimo en estas localidades ha sido el proceso de la emigración a la Patagonia chileno-argentino. Muchos de los hombres que forman parte de las organizaciones involucradas en este proyecto han migrado a la Patagonia, conformándose esta experiencia en un importante cúmulo de conocimiento para los campesinos. De acuerdo a lo expuesto, las localidades de Notué-Quiao y Los Petanes se encuentran en los estratos de pobreza pero presentando potencialidades para lograr progresos importantes en su calidad de vida, hecho basado precisamente en la importante gama de recursos naturales y culturales que aún poseen, unida a la movilidad social que han demostrado tener sus organizaciones campesinas. En consecuencia, se hace necesario diversificar las actividades productivas que se desarrollan en estas comunidades, siendo en este contexto que el turismo rural con campesinos supone una nueva alternativa de desarrollo productivo. LA EXPERIENCIA DE DESARROLLO TURISTICO. La Cooperativa campesina Los Petanes cuenta en la práctica con 15 socios. El trabajo organizativo se ha basado en la identificación de tres áreas de desarrollo: el turismo rural, de la cual forman parte todos los socios; la microempresa de mermeladas, compuesta por 5 mujeres; y el grupo de papas nativas, compuesto también por 4 mujeres. Cada una de estas tres unidades de negocio posee su dinámica propia, con direcciones independientes una de la otra pero todas ellas bajo la tutela de la mesa directiva de la Cooperativa. De este modo, la directiva del turismo rural es independiente a la directiva de la microempresa de mermeladas y del grupo de papas nativas. El área de desarrollo más importante es la del turismo rural por constituirse como el eje articulador de las otras actividades agropecuarias. La organización ha prestado servicios de turismo rural desde hace tres temporadas referentes a Circuitos de agroturismo y eventos costumbristas, además de producir y comercializar mermeladas y licores artesanales, papas nativas, y otros productos artesanales. Por su parte, la Sociedad de turismo y artesanía Notué-Quiao se encuentra conformada formalmente por 12 miembros e informalmente por 15, de los cuales la totalidad de ellos conforman la iniciativa turística, mientras que 5 socios mujeres pertenecen a la microempresa de mermeladas artesanales y 4 al grupo productoras de papas nativas. Al igual que sus pares de Los Petanes, esta organización ha prestado servicios de turismo rural desde hace tres temporadas referentes a Cabalgatas Chilotas, eventos costumbristas y sitios de camping, además de producir y comercializar mermeladas y licores artesanales, papas nativas, y otras artesanías. Ambas organizaciones cuentan con un equipamiento turístico sencillo dado por dos centros turísticos campesinos, salas de elaboración de mermeladas artesanales, una sala de cosecha de miel y una bodega de papas nativas. En el ámbito turístico, estas organizaciones campesinas han recibido apoyo técnico y financiero de diferentes instituciones. El Centro de educación y tecnología CET Chiloé desde hace 5 años ha asistido a las comunidades, gestionando la obtención de financiamiento y ejecutando diversos proyectos. Más de 300 estudiantes de diferentes facultades de La Universidad Austral de Chile, durante cuatro años, se han vinculado con las comunidades por medio de trabajos de tesis de grado y prácticas profesionales. Bosque Modelo Chiloé BMCh, desde hace 2 años, ha financiado diferentes líneas de acción productiva y turística; INDAP, desde hace 4 años, ha otorgado créditos para inversiones en soporte físico y ha financiado asistencia técnica; una empresa turística de Castro llamada Pehuén expediciones, desde hace 3 años, ha servido como canal de promoción y distribución de los servicios turísticos, y además ha apoyado a los grupos en la conformación de los productos turísticos y en diferentes líneas de capacitación. En los siguientes cuadros se sintetiza toda la información relevante con respecto a la experiencia turística desarrollada. Se debe aclarar que los cuadros 7 y 8, que registran los ingresos líquidos de las organizaciones a lo largo de los tres años de oferta, sólo se refieren a servicios turísticos, sin contemplar la venta de productos artesanales que realizan los grupos al conjunto de visitantes.
CONCLUSIONES. En las comunidades de Los Petanes y Notué-Quiao se han desarrollado diversos proyectos vinculados directa e indirectamente con el desarrollo del turismo rural, con la idea fuerza siempre presente de subordinar el proceso de desarrollo turístico a un proceso de desarrollo rural en su conjunto. El proceso de desarrollo turístico de las dos organizaciones campesinas analizadas han permitido obtener resultados positivos concretos, tales como el grado de participación comunitaria alcanzado; el desarrollo organizacional basado en un trabajo asociativo, sobre todo en lo concerniente a la prestación de servicios turísticos; el proceso de revalidación del rol de la mujer, en cuanto al rol fundamental que cumple en el sistema de turismo campesino planteado; el aumento en los niveles de ingresos familiares, aunque todavía en baja escala; el proceso de protección y revalidación del medio local y su gente; la puesta en valor de la cultura y las tradiciones; y el proceso de educación vivido por el campesino y visitante en cuanto a la necesidad de conservar el medio ambiente y su biodiversidad. Sin embargo, también existen muchas falencias en este proceso innovativo. No se debe olvidar que la oferta turística debe de armonizar y conjugar el desarrollo de actividades agropecuarias con el turismo. Si esto no sucede, se pierde el potencial agroturístico de los sectores campesinos. En la actualidad, en la comunidad de Los Petanes se está perdiendo un atractivo importante dado la merma considerable en la producción apicola de la comunidad acaecida en la temporada recién pasada. En cuanto al desarrollo organizacional, si bien se evidencia un aumento en la capacidad de gestión de los grupos, se evidencia también una escasa rotación de los dirigentes, además de ciertos problemas en cuanto a la cohesión interna del grupo. Esto conlleva a un desarrollo organizacional desequilibrado, en donde algunos integrantes son los que adquieren una mayor capacidad de gestión mientras que los otros quedan rezagados. Además, la aversión al riesgo y la demora excesiva en la Toma de decisiones aún no han sido superadas. Por otra parte, los grupos campesinos no han detectado la necesidad de exigir a los entes comunales y provinciales involucrados con el desarrollo de la actividad, que cumplan adecuadamente con su función, por lo que se evidencian acciones totalmente incongruentes con el fomento de la actividad: oficinas de información turística cerradas en horarios y días de más alta afluencia de turistas, informadores turísticos poco capacitados, escasa señalética vial, deficiente estado de los caminos, departamentos municipales de turismo con personal poco idóneo y que no orienta adecuadamente el proceso de desarrollo turístico de sus comunas, entre otras. A su vez, la incompatibilidad del turismo con otras actividades de explotación de recursos, se hace patente en Chiloé: la contaminación de los lagos y el mar interior producto de la instalación de balsas jaulas de empresas salmoneras, el impacto visual negativo que generan la instalación de estas industrias, el daño a los caminos producidos por los camiones que transportan salmones, la migración de los campesinos a estas nuevas fuentes de trabajo con el consecuente abandono de los campos, etc. No se trata de eliminar a estas actividades productivas, pero si de emprender acciones concretas para minimizar el impacto negativo de estas industrias y de buscar una estrategia en conjunto para que exista un desarrollo armónico y no confrontacional. Por otra parte, se aprecia una escasa coordinación entre los diferentes grupos de turismo rural que se encuentran operando en la actualidad, desaprovechando la oportunidad de trabajar conjuntamente en aspectos de comercialización turística y como una manera de ejercer una sana presión sobre los organismos públicos comunales y provinciales responsables del desarrollo turístico. En síntesis, para que este proceso continúe de manera positiva se requiere de un apoyo en inversión y asistencia técnica más fuerte y decidido, y de una política de fomento público al turismo rural que pase del discurso a los hechos concretos. Un proceso de reflexión y evaluación de todas las experiencias de desarrollo del turismo rural con grupos campesinos en nuestro país, y de la labor y el rol desempeñado por el sector público, se hacen extremadamente necesarios. Sin este proceso de reflexión, y sin una definición clara de las políticas públicas de fomento a esta nueva actividad económica, se corre el riesgo de no aprovechar los beneficios que genera el turismo con campesinos y no contribuir, en consecuencia, a un proceso de desarrollo rural sustentable para los sectores rurales pobres de nuestro país.
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