Gestión turística (Valdivia) - Economía de la Cultura en Castilla y León: Turismo Cultural y Museos
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Gestión turística (Valdivia)

ISSN 0718-6428 versión on-line

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  Gest. tur. (Valdivia) n.3 Valdivia 1998




Gestión Turística. N° 3: 77-105

 

Economía de la Cultura en Castilla y León: Turismo Cultural y Museos

 

Luis Herrero P.
María Sanz D.

Ignacio González
José Sanz L.

Universidad de Valladolid


 

INTRODUCCION.

1.- ECONOMIA, OCIO Y CULTURA: NUEVAS POSIBILIDADES DE ANALISIS.

Acostumbrados a dividir el tiempo humano en horas de trabajo y tiempo libre, se ha caído en la falacia de entender el ocio como algo supletorio del trabajo, mientras que en la actualidad está siendo progresivamente aceptado y legitimado en sí mismo y no sólo en función de las horas de ocupación. A este respecto, la denominada "Civilización del Ocio" del mundo actual tiene su fundamento, no porque se piense que los ciudadanos están viviendo en una sociedad afluente, sin necesidad de trabajar y en perpetuo descanso, sino porque el ocio ha pasado a ocupar un lugar central en la jerarquía de valores de la sociedad contemporánea y el trabajo se considera como una servidumbre, un peaje necesario. Obsérvese, en este sentido, cómo el ocio, de ser una característica de los segmentos extremos de la población (infancia y vejez), ha pasado a ser una condición irrenunciable de la edad adulta, que ha cambiado los valores de producción y laboriosidad típicos de la sociedad industrial del siglo XIX, por la ética absolutamente hedonista de la contemporaneidad (Ruiz, 1996; Harvey, 1989).

En este contexto se explican multitud de empleos del tiempo de ocio de la sociedad actual, como son el boom del deporte, la extensión del turismo, el consumo de cultura, o, incluso, algunas lacras sociales como el mundo de la drogadicción. Sin embargo, lo verdaderamente importante de estos nuevos comportamientos es que tienen una trascendencia económica, en cuanto que las decisiones sobre el disfrute del tiempo libre responden a preferencias individuales y, por lo tanto, los distintos usos del ocio constituyen un bien comercializable y entran en la órbita del cálculo económico. En definitiva, el ocio se ha privatizado y, en su transformación como mercancía, participa en el sistema de flujos económicos de una sociedad.

Por lo que se refiere al tema objeto de esta investigación, hemos de reconocer que, dentro de los usos del ocio, el turismo se ha convertido en una de las expresiones más importantes de la vida contemporánea; y, particularmente, el turismo cultural, que se ha ido configurando como uno de los componentes con más proyección del sector1 y, a la vez, una de las manifestaciones más significativas del denominado postmodernismo cultural contemporáneo (Bordieu y Darbel).

Este fenómeno reciente tiene que ver, en afecto, con el nuevo comportamiento de la sociedad actual respecto de la cultura; porque, ésta, de ser un placer escaso, ha pasado a convertirse en una exigencia de muchos ciudadanos; de ser un producto para la distracción, a uno de los consumos más habituales; de minoritaria y elitista, al consumo en masa. En este ámbito entendemos, entonces, el concepto de mercantilización de la cultura, cuyo exponente más expresivo quizá sea, precisamente, la modalidad del turismo cultural, puesto que, con esta forma de hacer turismo, la cultura, como manifestación de la identidad, del saber y de la historia de los pueblos, se convierte en una mercancía, es decir, en un bien que puede ser demandado y consumido. En definitiva, en el turismo cultural se produce una simbiosis perfecta entre las nociones de cultura como proceso (identificación de pueblos y épocas) y cultura como producto (manifestaciones artísticas e históricas de dichos pueblos y épocas), que se identifican, ambas, en un segmento determinado del mercado turístico.

En este contexto se entiende, también, la transformación del uso y la concepción de los museos actuales, que más que santuarios de cultura se proyectan, en la actualidad, como lugares de masas, capaces de atraer a la sociedad por sus grandes exposiciones y por la osadía de su arquitectura. De esta manera, toda ciudad que se precie a nivel nacional o internacional, parece que está compitiendo por disponer de un museo, lo más espectacular posible y firmado por un arquitecto de renombre2 con el que ilustrar una nueva mitología en las guías de viaje y, en última instancia, como forma de competir en la atracción de visitantes y residentes3.

La creación de este tipo de museos, en los que podríamos decir que prima el continente sobre el contenido, la capacidad de exhibición y de espectáculo, sobre la colección museística propia, se refiere fundamentalmente a instalaciones de arte de vanguardia y, en realidad, se corresponde con un elenco relativamente reducido de ciudades grandes, dentro de un sistema urbano nacional o internacional.

Sin embargo, este fenómeno no debe ocultar otro de singular importancia, como es el crecimiento espectacular de instalaciones museísticas de muy distinto tipo en ciudades de tamaño también diverso; y cuyas razones las encontramos en algunas características sociológicas del postmodernismo cultural ya aludido. De esta forma, en un mundo como el actual, marcado por el fenómeno de la globalización, el imperio de lo efímero y la uniformidad de comportamientos, se está produciendo un retorno a la nostalgia y búsqueda de elementos de identificación en la historia, en la tradición y en los valores cercanos al individuo (lo local, lo regional, etc.). Este reciclaje de lo pasado y de lo doméstico, ha supuesto la recuperación y valorización de multitud de legados patrimoniales, y que explican el enorme crecimiento de establecimientos museísticos y atracciones culturales en Europa en las dos últimas décadas; crecimiento que algunos autores (Richards, 1996-b) no dudan en denominarlo como el segundo boom museístico de Europa.

En efecto, los museos, que constituían fundamentalmente un proyecto ilustrado del siglo XIX sustentados en la idea de universalidad del conocimiento y de la cultura, y, por lo tanto, creados con la intención de recopilar una colección de arte e historia suficientemente amplia como para mostrar todas las épocas y todas las culturas; han dado paso, a partir de mediados de los años setenta de este siglo, a una tendencia hacia la segmentación y tematización de la cultura; y esto ha multiplicado el número de museos en los últimos años. Se abandona, pues, el concepto de universalidad del museo, para pasar a exponer y recuperar segmentos de cultura, en el contexto anteriormente citado, como la historia local, el utillaje y los oficios antiguos, los estudios etnográficos y arqueológicos, la etnografía de los lugares, la ciencia y la técnica, etc.

2.- FINALIDADES DE LA INVESTIGACION: TURISMO CULTURAL Y MUSEOS EN CASTILLA Y LEON.

El análisis económico de los museos como entidades no lucrativas que forman parte integrante de la política cultural de alguna institución pública, ofrece interesantes resultados en el campo de la economía normativa y la elección pública, referidos fundamentalmente a las dificultades de provisión de bienes públicos y los problemas de relación de agencia, es decir, los ocasionados entre quienes proporcionan los recursos para la organización (generalmente la administración pública) y quienes administran su uso (conservadores, gestores y directores del museos), que pueden tener propósitos disimétricos. En definitiva, nos estamos refiriendo al contraste entre los objetivos puramente expositivos del museo y su relación con el público, por un lado; y, por otro, los objetivos relacionados con la investigación, conservación, gestión o, incluso, la trayectoria profesional de los responsables del museo, que pueden ser los que finalmente se persigan4.

Sin embargo, la finalidad de esta investigación no es tanto el análisis de todos estos aspectos, como el estudio pormenorizado de una de las funciones esenciales de los museos, cual es la exposición de su contenido museístico y sus relaciones con el desarrollo económico. El argumento que sustenta esta hipótesis para el análisis, consiste en la creencia de que los museos pueden constituir y están constituyendo un centro de atracción del turismo cultural, lo cual puede proporcionar posibilidades nada desdeñables para el desarrollo económico local y regional5, así corno la determinación de algunas estrategias de recuperación urbana, por medio de la valorización de los museos y de su entorno.

De esta forma, el propósito de esta investigación6 se concreta, en términos generales, en el estudio de la oferta y la demanda de museos en Castilla y León entre los años 1970 y 1977, como una forma de estimar el tamaño del sector cultural de la región y el turismo cultural derivado, en un apartado especifico de las variadas ofertas del patrimonio cultural existente en la región, como es el de los museos. Consecuentemente con ello, primeramente se presentará el inventario de museos construido para la investigación, para continuar con un análisis estructural por tipologías y un análisis dinámico de fa oferta y la demanda de museos, a través del análisis de los visitantes a los mismos. Finalmente, el trabajo se cierra con un apartado de conclusiones.

3.- ANALISIS DE LA BASE DE DATOS Y SU DISTRIBUCION TERRITORIAL: INVENTARIO Y ENCUESTA SOBRE LOS MUSEOS DE CASTILLA Y LEON

La primera tarea de la investigación ha consistido, como es lógico, en la elaboración de un Censo de los Museos de Castilla y León, sobre la que efectuar un cuestionario particular sobre oferta y demanda museística. En esta labor nos hemos encontrado con la dificultad de la enorme dispersión de fuentes, con una información dispar, por lo que se ha hecho necesaria la conformación de una Base de Datos propia, mediante la recopilación de toda la información disponible7. Con ello se ha pretendido recoger todo el acervo museístico de Castilla y León y, a la vez, mantener la máxima rigurosidad posible atendiendo al concepto de Museo aceptado mundialmente y que se recoge en el artículo 2º de los Estatutos del Consejo Internacional de Museos (ICOM): "El museo es una institución permanente, sinfines lucrativos, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierto al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y exhibe parafines de estudio, de educación y de deleite, testimonios materiales del hombre y su entorno".

A la luz de la experiencia, resulta obvio que no todos los museos existentes en Castilla y León cumplen los requisitos de esta definición, sobre todo en los aspectos de investigación y conservación; por lo que se ha optado por relajar dicho concepto y admitir como entidades museísticas a todas aquellas instalaciones que contengan una colección permanente de elementos materiales inmuebles, con un propósito de exhibición pública y que disponen de los medios suficientes para ello8. En aplicación de este criterio, se han producido, también, una serie de ajustes iniciales, antes de la elaboración del cuestionario final, debidos a discrepancias con el concepto de instalación museística que hemos considerado. De esta forma, los ajustes producidos han sido los siguientes:

i) Eliminación de los Parques Naturales, Centros de Interpretación de la Naturaleza y Yacimientos Arqueológicos puros9 (no así las instalaciones museísticas que disponen algunos de ellos).

ii) Eliminación de aquellos monumentos y edificios histórico-artísticos, cuyo interés no radica en una colección inmueble verdaderamente representativa10.

iii) Eliminación de errores, duplicidades y actualización de registros mediante fuentes propias. De igual forma, se han eliminado algunos museos que, al 31 de diciembre de 1997 estaban cerrados, o bien sus visitas se circunscriben a grupos de investigadores11.

Finalmente, la base de datos inicial ha quedado conformada por un total de 194 museos, a los que se realizó una encuesta particularizada, enviada por correo el 8 de mayo de 1998. Este cuestionario constituye la fuente de información principal de la investigación, es decir, la proporcionada por los propios museos al complementar una ficha en la que se preguntaban las siguientes cuestiones:

(1) Año de creación del museo12 y fecha de cualquier ampliación que haya supuesto un incremento de la oferta museística,

(2) Organismo o institución que regenta la titularidad y/o la gestión del museo,

(3) Número de visitantes (gratuitos y de pago) a lo largo de los años considerados,

(4) Sistema de control de visitas y precio de la entrada (en su caso), y

(5) Cualquier tipo de actividad reseñable y relacionada con el Museo (ciclos de conferencias, exposiciones monográficas, etc.).

Una vez remitido el cuestionario, durante el mes siguiente se obtuvo un índice de respuesta del 40%. Posteriormente, a lo largo de los meses de julio y agosto de 1998, se realizó un control telefónico y de visitas particularizadas a museos y, de nuevo, en septiembre se procedió a efectuar un segundo envío de cuestionarios, obteniendo finalmente, a fecha 1 de octubre de 1998, un grado de respuesta global del 60%, con un total de 116 registros. Obviamente, el éxito de la encuesta en cada provincia ha sido dispar13, resaltando las de Valladolid y Zamora como las provincias más "diligentes". No obstante, si considerásemos el Censo de Museos de cualquiera de las fuentes oficiales consultadas en la investigación, el grado de respuesta rondaría la cifra del 80% puesto que la base original de datos es mucho menor.

En cualquier caso y a la luz del inventario finalmente considerado, se estima que constituye una buena base de partida para el análisis objeto de la investigación, pues, entre las respuestas confirmadas, se encuentran todos los museos de titularidad estatal y regional, casi todos los museos eclesiásticos de interés14 y la mayor parte de los museos regentados por las administraciones locales y los privados. Así mismo, cabe decir que, del grupo de museos que no han enviado respuesta, algunos se sospecha que están en trámite de constitución; pero la mayor parte de los mismos son, esencialmente, colecciones etnográficas de titularidad municipal y pequeños museos parroquiales, de forma que se sospecha también que se trata de instalaciones precarias, de reducida entidad y gestión irregular; con lo que, probablemente a su juicio, no han considerado que cumplan los requisitos que hagan razonable su conceptualización como museos y no han enviado respuesta.

Estos últimos argumentos sí que ha sido confirmado por algunos registros (un total de 12), por lo que también han sido excluidos de la base de datos original, de forma que, finalmente, la base operativa sobre la que estimar la evolución de la oferta museística de Castilla y León entre 1970 y 1977 ha sido de 104 museos (cuadro 1).

 

Cuadro Nº 1:
Base de Datos y Grado de éxito de la Encuesta
.
 

PROVINCIA

BD

R

% R/BD

NOOP

SINDAT

CONDAT

OFERTA

BD/HAB

OF/HAB

Avila

14

6

42,9

0

2

4

6

7,9

3,4

Burgos

33

20

60,6

4

2

14

16

9,1

4,4

León

27

14

51,9

1

2

11

13

5,1

2,4

Valencia

24

12

50,0

1

1

10

11

12,9

5,9

Salamanca

23

15

65,2

2

4

9

13

6,3

3,6

Segovia

18

10

55,6

0

4

6

10

12,0

6,7

Soria

25

14

56,0

1

2

11

13

26,5

13,8

Valladolid

20

17

85,0

0

1

16

17

4,0

3,4

Zamora

10

8

80,0

3

2

3

5

4,7

2,3

TOTAL

194

116

59,8

12

20

84

104

7,5

4,0

BD: Base de datos inicial; R: Respuestas confirmadas; NOOP: Museos no operativos; SINDAT. Museos sin datos de visitantes; CONDAT. Museos con datos de visitantes;
OFERTA: Oferta Museística Global.

 
Fuente: Elaboración Propia.

 

Gráfico N° 1
Base de Datos y Encuestas sobre Museos
 

 

Ahora bien, no todos ellos disponen, ni han dispuesto en los años en que llevan funcionando, de un sistema de control de visitantes. En realidad, en este aspecto se demuestra la escasa atención que se ha prestado a la evaluación del rendimiento de la función expositiva de los museos a través de la frecuencia de visitantes; sino que, por el contrario, sólo en los últimos años puede constatarse una tendencia a la implantación generalizada de un sistema de conteo más o menos fiable15. Valga como dato ilustrativo el hecho de que, en 1979, sólo el 26,5% de los museos existente disponían de un sistema de control de visitas; y en 1990, veinte años más tarde, 1 cifra alcanzaba apenas el 51 %. Finalmente, en la fecha de cierre de la investigación (1997) el número de museos con control fiable suponía el 81 % de los existentes, e decir, un número de 84, que son los que se han utilizado para el análisis de la de manda. En consecuencia, aun cuando en este grupo se encuentran los principales museos de la región, el análisis de la demanda deberá interpretarse con una razonable cautela, sobre todo en los aspectos evolutivos en el período temporal considerado.

Por lo que se refiere a la distribución territorial de la oferta museística (cuadro 2 y gráfico 2), ésta puede decirse que está relativamente equilibrada entre las provincias de la región, tanto atendiendo a los datos del inventario original, como los datos de la oferta resultante de la encuesta. Sin embargo, no podemos decir lo mismo con la distribución de la demanda, que refleja una alta concentración en la provincia de Segovia (37%), debido a la afluencia que acaparan el Alcázar y el Palacio Real de la Granja, que suponen el 86% de las visitas en esa provincia y el 31 % del total de la demanda museística regional. Este dato nos viene a demostrar que el éxito de muchos museos radica, esencialmente, en que están situados en un conjunto histórico- artístico más amplio, que además constituye un centro de atracción turística de relieve. Lo mismo podríamos decir del caso de Salamanca, con las Colecciones de la Universidad, y de Burgos, con los Monasterios de Santo Domingo de Silos y de las Huelgas Reales; así como, en términos generales, con los Museos Catedralicios. Lógicamente, estos resultados tienen su justo reflejo en el número de visitantes por museo en las distintas provincias, tal y como recoge el cuadro 2.

 

Cuadro Nº 2:
Oferta y demanda de museos en Castilla y León (1997).

 

PROVINCIA

BD

%BD/CL

OFERTA

%OF/CL

CONDAT

VISITANTES

%V/CL

%V/MUS

Arfa
Burgos
León
Palencia
Salamanca
Segovia
Soria
Valladolid
Zamora
TOTAL

14
33
27
24
23
18
25
20
10
194

7,2
17,0
13,9
12,4
11,9
9,3
12,9
10,3
5,2
100,0

6
16
13
11
13
10
13
17
5
104

5,8
15,4
12,5
10,6
12,5
9,6
12,5
16,3
4,8
100,0

4
14
11
10
9
6
11
16
3
84

21.386
292.285
219.933
46.333
365.223
792.453
208.020
208.005
53.332
2.207.960

1,0
13,2
10,0
2,1
16,6
35,9
9,4
9,4
2,4
100,0

5.347
20.878
19.993
4.633
40.691
132.076
18.911
13.000
17.777
26.285

 

Fuente: Elaboración propia.

 

Gráfico 2a:
Museos Base de Datos.
 

 

Gráfico 2b:
Oferta de Museos (Encuesta)
 

 

Grafico 2c:
Demanda de Museos (Encuesta)
 

 

4.- ESTRUCTURA TIPOLOGICA DE LOS MUSEOS DE CASTILLA Y LEON.

En este apartado vamos a proceder a efectuar un análisis estructural de los Museos de Castilla y León como si fuesen una variable stock, es decir, atendiendo al volumen de oferta y demanda registrada el último año del período temporal considerado en la investigación, 199716. Los criterios de clasificación van a ser los siguientes:

a)  Titularidad: Se entiende la persona física o jurídica que figura como titular patrimonial del museo, aunque en ocasiones no coincida con el organismo que lo financia.

b) Gestión: Es aquella institución o entidad que, sin ser la titular patrimonial del museo, se encarga directamente de su organización o funcionamiento.

c) Tipo de Museo: Temática fundamental que caracteriza a la colección inmueble del museo.

Comencemos con las dos primeras clasificaciones, ya que contienen una definición de instituciones idéntica, que es la siguiente:

i) Administración Central del Estado (AC): Ministerio de Educación y Cultura, Patrimonio Nacional, otros Ministerios y otros Organismos Autónomos de la Administración.

ii) Administración Regional (AR), es decir, la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León, así como los Organismos Autónomos que de ella dependen, como es el caso reciente de las universidades públicas.

iii) Administración Local (AL), tanto las Diputaciones Provinciales, como, especialmente en la región, los Ayuntamientos.

iv) Museos Eclesiásticos (EC), tanto de la iglesia diocesana, como del clero regular.

v) Otras Instituciones (OT), entendiendo por tales, distintas Fundaciones, Asociaciones y Patronatos (que tienen su importancia, sobre todo en el apartado de gestión de museos), así como los museos de propiedad particular.

El cuadro 3 y los gráficos 3-a y 3-b recogen la distribución de museos y visitantes en Castilla y León según la titularidad del museo. En ellos resalta la preeminencia de los museos eclesiásticos sobre el resto de instituciones, ya que representan el 40% de la oferta global. Posteriormente tenemos la administración central y la local, que acaparan prácticamente un cuarto de los museos cada una de ellas, mientras que la administración regional limita su titularidad a los museos de las colecciones universitarias de Valladolid y Salamanca17. Sin embargo, la distribución de visitantes está polarizada, en un 54%, en los museos de titularidad estatal; ello debido, como ya se ha señalado, a la atracción de algunos centros pertenecientes al Patrimonio Nacional. También tienen una cierta significación los museos eclesiásticos, con un 28% de los visitantes; mientras que los de la administración local apenas representan el 3% del total, en contraposición a su peso en el volumen de museos. Esto es indicativo de la reducida entidad de los museos municipales, fundamentalmente referidos a colecciones etnográficas en el ámbito rural, que, además, generalmente no disponen de un sistema de control regular de visitantes.

 

Cuadro Nº 3:
Distribución de Museos y Visitantes según Titularidad
 

 

Gráfico 3a:
Número de Museos y Titularidad.
 

 

Gráfico 3b:
Número de Visitantes y Titularidad
 

 

La distribución de museos según la institución gestora se recoge en el cuadro 4 y los gráficos 4-a y 4-b. El hecho más reseñable, en este aspecto, lo constituye el ascenso del porcentaje de museos gestionados por la administración regional, debido a la descentralización de competencias sobre los Museos Provinciales y sus Anexos, de cada una de las capitales de la región; mientras que la Administración Central se ha reservado la gestión de los Museos del Patrimonio Nacional, los Museos Nacionales (Escultura y Casa-Cervantes de Valladolid) y los de otros Ministerios, que son fundamentalmente los museos militares pertenecientes al Ministerio de Defensa. Así mismo, se detecta un trasvase de gestión de algunos museos municipales a ciertas asociaciones y patronatos, de forma que crece el porcentaje en este apartado. La distribución de visitantes sufre alguna alteración en función de los cambios anteriores, pero los museos del primer grupo siguen siendo los que acaparan el mayor número de visitantes por las razones ya señaladas.

 

Cuadro Nº 4:
Distribución de Museos y Visitantes según Gestión
 

 

Gráfico 4a:
Número de Museos y Gestión
 

Gráfico 4b:
Número de Visitantes y Gestión
 

 

En cuanto a la clasificación de los museos de Castilla y León en función de la temática de sus colecciones, se han seguido los criterios establecidos a este respecto por el ICOM, aun cuando hemos creído conveniente introducir un nuevo grupo referido, concretamente a los museos de Arte Sacro. Esta categoría tiene un carácter más bien artístico que museístico, pues en realidad los museos de este tipo podrían englobarse en el apartado de Bellas Artes. Sin embargo, dada la particularidad y extensión de este tipo de instalaciones en los museos de Castilla y León, se ha creído necesaria su consideración de forma aislada. En cualquier caso, un análisis más genérico implicaría la simple agregación de las dos categorías mencionadas. De esta forma, la clasificación utilizada es la siguiente18:

i) Museos de Bellas Artes (BA): Museos para la exposición de obras de bellas artes (escultura, pintura) y otras artes aplicadas.

ii) Museos de Arte Sacro (AS): Colecciones basadas en las producciones artísticas relacionadas con la Iglesia o su historia.

iii) Museos de Arqueología e Historia (ARH): Aquellos museos cuya finalidad es presentar la evolución histórica de una región, país o provincia, durante un período determinado o a través de los siglos. Las colecciones provienen, en todo o en parte, de excavaciones, objetos históricos y vestigios. Se incluyen también, en este apartado, los museos militares.

iv) Museos Etnográficos y Antropológicos (ET): Museos que exponen materiales sobre la cultura, las estructuras sociales, las creencias, las costumbres, las artes tradicionales, etc.

v) Museos Monográficos (MO): Museos que se ocupan de la exposición de todos los aspectos de un solo tema o sujeto. Se incluyen en este apartado los museos de ciencias naturales y los dedicados a algún personaje histórico.

vi) Museos Generales o Mixtos (GE): Museos que poseen colecciones mixtas y que no pueden ser identificados por una temática principal.

La clasificación de los museos regionales y sus visitantes, según su tipo de colección, puede comprobarse en el cuadro 5 y gráficos 5-a y 5-b. La distribución final es relativamente equitativa entre los distintos tipos, aun cuando cabe señalar, como cabría esperar, una cierta preeminencia de los museos de arte sacro y, por lo tanto, los de bellas artes en su acepción más genérica. La importancia de los museos monográficos es debida a la acumulación de algunos museos de carácter militar, así como los dedicados a personajes históricos. Los museos generales se corresponden, fundamentalmente, con determinados monasterios y museos provinciales, que acumulan colecciones muy variadas y todas de gran valor e interés y, por lo tanto, han debido clasificarse como museos mixtos. En cuanto a la relación de visitantes, de nuevo éstos se concentran en los de Bellas Artes y Generales, puesto que así han sido clasificados algunos de los museos pertenecientes al Patrimonio Nacional, que son los que acaparan el mayor número de visitantes, en términos relativos.

 

Cuadro nº 5:
Distribución de Museos y Visitantes según Tipo de Museo
 

 

Grafico nº 5a:
Número de Museos y Tipo de museos.
 

 

Grafico nº 5b:
Número de Visitantes y Tipo de Museos.
 

 

5.- ANALISIS DINAMICO DE LA OFERTA Y LA DEMANDA MUSEISTICA DE CASTILLA Y LEON

Corresponde, en este apartado, efectuar un estudio dinámico del mercado museístico a lo largo de los años considerados en la investigación, es decir, entre 1970-1997. Debe señalarse, a este respecto, que el período temporal es lo suficientemente amplio como para mostrar las tendencias fuertes de dicho mercado, sobre todo en la evolución de la oferta de museos, ya que el análisis del flujo de visitantes deberá realizarse con una cierta cautela, debido a que no ha existido una implantación generalizada del sistema de conteo hasta fechas muy recientes.

Lo que no ofrece ninguna duda es el registro de los datos de la oferta, tanto en el proceso de creación de museos, como en la evolución de la oferta museística global, entendiendo por tal, las ampliaciones de los museos que hayan supuesto un incremento neto del espacio expositivo y de las colecciones19. A este respecto y, a la vista del cuadro 6 y gráfico 6-a, cabe decir que el número de museos en Castilla y León se ha duplicado a lo largo del período considerado. Sin embargo, este crecimiento se ha producido, esencialmente, durante la década de los 80, y, sobre todo, en la segunda mitad de la misma, en la que los museos crecieron más de un 50%. En consecuencia, el caso castellano-leonés no es ajeno al fenómeno de "fiebre museística de los 80", del que hablan algunos autores (Richards, 1996-b y Benhamou, 1996).

 

Cuadro Nº 6:
Evolución de la Oferta y Demanda de Museos en Castilla y León (1970-1997)
 

 

Gráfico 6a:
Oferta de Museos en Castilla y León
 

 

Grafico 6b:
Demanda de Museos en Castilla y León
 

 

Posteriormente, durante la década de los 90, el proceso de creación de museos vuelve a ralentizarse, pero no ocurre así con la oferta museística global (incluidas las ampliaciones), que sufre un despegue importante en esos años. Este hecho resulta lógico si pensamos que, siendo mayor el stock de museos, las posibilidades de ampliación también crecen. Sin embargo, dada la particularidad de este tipo de instituciones, que actúan con la ralentización típica de los organismos públicos, podemos admitir que el esfuerzo de ampliación sí que ha sido considerable y que el fenómeno de "creación de oferta museística" continúa de otro modo. La constatación de este hecho nos lleva a buscar las razones en el análisis de la demanda.

En este apartado, es decir, el estudio del flujo de visitantes, nos encontramos con las dificultades, ya consabidas, de que no ha existido siempre el hábito del control del público que acude a los museos20 y, por lo tanto, la evolución de la demanda (gráfico 6-b) seguramente no responde a la realidad. Esta es la razón por la que se ha efectuado un análisis particular de aquellos museos que, desde que existen o cuando se crean, siempre han dispuesto de un sistema de control de visitantes; y, de esta forma, poder comprobar fehacientemente las relaciones entre oferta y demanda de forma, poder comprobar fehacientemente las relaciones entre oferta y demanda de museos21

El gráfico 7 es bastante significativo a este respecto, pues se ha recogido, en la misma escala, la evaluación del flujo de visitas, la creación de museos y la oferta museística global, con el objetivo de ilustrar mejor sus evoluciones. De esta forma podemos deducir que, el funcionamiento del mercado museístico, se asemeja al de cualquier otro mercado, en el que los impulsos de la demanda tiran de la oferta. En efecto, así lo podemos comprobar en la evolución de los museos y sus visitantes en Castilla y León, puesto que, desde finales de los años 70 y, sobre todo a lo largo de la década de los 80, los ritmos de crecimiento de la demanda son superiores al de creación de museos. La conclusión más relevante que podemos entresacar de este hecho se concreta en que el fenómeno de la "fiebre museística" de estos años está acompasado, sino impulsado, por el fuerte crecimiento de la afluencia del público a los museos.

 

Gráfico 7:
Oferta y Demanda de Museos (Encuesta Seleccionadas)
 

 

Durante los años 90 existe la particularidad de que el ritmo de las ampliaciones de museos se acelera y adecua al crecimiento de la demanda, mientras que la creación ex novo de museos sufre una pequeña ralentización. Este es un curioso ejemplo de cómo la oferta, en este caso, podríamos decir que genera su propia demanda; lo cual es comprensible en el mercado museístico, puesto que muchas de las ampliaciones efectuadas, tienen su origen en la realización de exposiciones monográficas o depósito de nuevas colecciones, que animan, en última instancia, nueva afluencia del público22.

Finalmente, resulta interesante observar el curso de creación de museos en virtud de su clasificación por titularidad, gestión y temática, con el fin de desentrañar cuáles son las razones que determinan tal evolución. A la vista de los gráficos 8 (a-b-c), podemos deducir lo siguiente:

a) El crecimiento de los museos de Castilla y León se ha debido, esencialmente, a la generación constante de museos eclesiásticos y de la administración local, mientras que los museos de titularidad y gestión estatal o regional, han permanecido relativamente estancados. Buena parte de esas ofertas se sitúan en núcleos de población de pequeña o mediana entidad, que han visto en la creación de estos museos, una forma de proteger y resguardar el patrimonio local y sus señas de identidad. Sin embargo, con esta acción están consiguiendo, también, consolidar una oferta turística no despreciable y que puede servir de actividad económica complementaria en un contexto eminentemente rural, con predominio del sector agrario.

b) Podemos señalar dos grandes oleadas en el proceso de creación de museos en Castilla y León: Una primera, durante los años 80, protagonizada por los tipos anteriormente citados y, probablemente, por las razones también aludidas; y, una segunda oleada, circunscrita a los años 90, donde aparecen con fuerza los museos privados y de fundaciones, con una gestión más empresarial, en un contexto claro de mercantilización de la cultura.

c) La evolución de los museos por temática de las colecciones, indica la preeminencia de las de arte sacro y las etnográficas, lo cual se corresponde con el protagonismo en la evolución de los museos eclesiásticos y municipales. Sin embargo, también es destacable el crecimiento, en los últimos años, de los museos monográficos y de bellas artes (además de los museos militares encuadrados en la categoría de históricos), frente al estancamiento de los museos arqueológicos y generales; lo cual nos deja entender la tendencia de la demanda en la actualidad hacia la segmentación de los productos culturales.

 

Gráfico Nº 8a:
Evolución números de Museos por Titularidad.
 

 

Grafico Nº 8b:
Evolución números de Museos por Gestión
 

 

Grafico Nº 8c:
Evolución número de Museos por tipo de Museo
 

 

NOTAS.

1 Según un estudio auspiciado por la Comisión de la Unión Europea, las visitas relacionadas con el turismo cultural han crecido en Europa un 100% entre 1970 y 1991 (Richards, 1996-a).

2 En España tenemos el ejemplo reciente del Museo Guggenheim de Bilbao, del arquitecto Frank Gehry; pero también otros como el MCBA de Richard Meier en Barcelona, la Fundación Miró en Palma de Mallorca y el Museo Romano de Mérida, ambos de Rafael Moneo, el Centro Gallego de Arte Contemporáneo, de Alvaro Siza, etc.

3 La utilización del factor cultural como determinante de las estrategias de desarrollo económico local y regional es una opción cada vez más contrastada y que sugiere análisis y planteamientos muy interesantes. Puede verse al respecto los trabajos de Bianchi y Parkinson (1993) y Herrero (1997).

4 Puede consultarse a este respecto los trabajos de W. Grampp (1991); W. Pommerehme y B. Frey (1993), así como el libro de F. Benbamou (1996).

5 En forma de rentas, ingresos, empleos directos y sus efectos multiplicadores; tanto para las ciudades de cierto tamaño urbano, como para municipios de dimensión inferior, a través de la organización de rutas y forfaits culturales.

6 Se ofrecen los resultados provisionales de un proyecto de investigación más amplio sobre "Economía del Patrimonio Histórico en Castilla y León: dimensión y efectos en el desarrollo económico", financiado por la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León.

7 Las fuentes utilizadas han sido, fundamentalmente, el Anexo MIOR sobre Museos Españoles del Ministerio de Educación y Cultura (1996), la 5a edición de la obra clásica sobre "Museos y Colecciones de España" de C. Sanz Pastor (1990), la Guía Turística de Museos de Castilla y León. publicada por la Junta de Castilla y León (1995), el libro sobre "Museos Eclesiásticos de Castilla y León" de M. Gómez Rascón (1989), los listados de subvenciones a Museos de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León, y, por último, no han faltado algunas informaciones complementarias basadas en los conocimientos propios del equipo de investigación.

8 Este criterio propio de selección de museos, nos ha implicado, a la postre, la recopilación de bastantes colecciones, generalmente en el ámbito municipal y eclesiástico, de interés irregular. sin un régimen de visitas estable y, mucho menos, con un sistema de control de visitantes, lo cual. nos ha creado problemas en la estimación de la demanda de museos.

9 Clunia en Burgos, Navatejera en León, La Olmeda en Palencia, Numancia, Uxama y Tiernes en Soria y Petabonum en Salamanca.

10 Iglesia de San Martín de Frómista y San Juan de Baños en Palencia, la Veracruz en Segovia y San Baudelio de Berlanga, en Soria.

11 Son los casos del Museo Zuloaga de Segovia, Diocesano de Palencia, Idelfonso Fierro de León, etc.

12 El período temporal considerado para la investigación ha sido desde 1970 hasta 1997, un período suficientemente amplio como para detectar las tendencias fuertes de la oferta y la demanda de museos. Los museos preexistentes a 1970 aparecen, por tanto, como datos acumulados en esa fecha.

13 El cuadro 1 y gráfico 1 nos ofrecen la distribución provincial de la base de datos original y el grado de respuesta de la encuesta.

14 Cabe decir que, salvo los Museos Catedralicios de León, Zamora y El Burgo de Osma, el resto de los Cabildos no han mostrado ninguna disposición en facilitar los datos requeridos.

15 No dudamos, incluso, que la encuesta realizada en esta investigación haya fomentado la necesidad de controlar el número de visitas, tal y como ha sido atestiguado por muchas de las cartas recibidas.

16 Ha de hacerse, nuevamente, la salvedad de que los datos referentes a la demanda, se refieren a un número de museos algo inferior a los registros de la oferta (84 frente a 104), es decir, sobre aquellos que llevan un control de visitantes.

17 Obviamente, no constan todavía los Museos Regionales Etnográfico y de Arte Contemporáneo, de próxima creación.

18 El criterio de asignación de un museo a cada categoría se ha basado en las informaciones contenidas en el MIOR (MEC, 1996) y el libro de C. Sanz Pastor (1990), así como los conocimientos propios del equipo de investigación. Muchos museos tienen colecciones de diversas temáticas, pero en todo caso se ha procurado atender a la colección más representativa del museo.

19 El anecdotario que se deduce de la explicación de muchos casos de ampliación, mejora, e, incluso, la creación de bastantes museos, es rica y variada; pero cabe resaltar que, en multitud de ocasiones, sobre todo en las colecciones pequeñas, esto se ha debido al esfuerzo y al empeño personal de determinadas personas, que han hecho constar el desamparo institucional en el que se han movido.

20 Puede observarse, en el gráfico 6-a, cómo la evolución de los museos que controlan el número de visitantes se ha ido acercando, sólo en los últimos años, a la curva de oferta de museos.

21 Hemos de decir que, en esta cuestión, la muestra seleccionada es bastante significativa, pues se trata de 49 museos (cuadro 7), el 57% de los que ofrecen datos de visitantes y el 47% de la oferta global.

22 Este hecho constituye, en realidad, el principal argumento de utilización del factor cultural como instrumento de actuación para el desarrollo económico y turístico.

7.- BIBLIOGRAFIA.

Benhamou, F. (1996). L' économie de la culture, Editions La Découverte, París.

Bianchi, F. y Parkinson, M. (1993). Cultural Policy and Urban Regeneration. The West European Experience, Manchester University Press.

Bordieu, P. y Darbel, A. (1991). The Love of Art: European Art Museums and Their Public, Polity, Cambridge.

Grampp, W. (1991). Arte, inversión y Mecenazgo. Un análisis económico del mercado del arte, Ed. Ariel, Barcelona.

• Gómez Rascón, M. (1989). Museos eclesiásticos de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, Valladolid.

• Harvey, D. (1989). The Condition of Postmodernity, Basil Blackwell, Oxford.

• Herrero Prieto, L. C. (1997). "Economía de la Cultura y el Ocio. Nuevas posibilidades para la Política Económica Regional", Mercurio. Revista de Economía y Empresa, núm. 1, págs. 101-118.

• Herrero, L. C.; Vicente, E. y Devesa, M. (1998). "Culture in economic development: the case of a backward region", Tenth Biennial Conference Association for Cultural Economic International, Barcelona, 1998.

• Junta de Castilla y León (1995). Guía Turística de Museos de Castilla y León, Ed. Edilesa, León.

• Ministerio de Cultura (1995). Mapa de Infraestructuras, Operadores y Recursos Culturales, Ministerio de Cultura, Madrid.

• Ministerio de Educación y Cultura (1996). Museos Españoles. Datos Estadísticos (Anexo MIOR), Ministerio de Educación y Cultura, Madrid.

• Pommerchene, W. y Frey, B. (1993). La culture, a-t-elle un prix?, Ed. Commentaire-Plon, París.

• Richards, G. (1996 a). Cultural Tourism in Europe, CAB Intemational, Oxon.

Richards, G. (1996 b). "Production and Consumption of European Cultural Tourism" Annals of Tourism Reseach, Vol. 23, núm. 2, págs. 261-283.

Ruiz Olabuenaga, J. I. (1997). "Econornía y Ocio. El Mercado de la Cultura"; Mercurio. Revista de Economía y Empresa, núm. 1, págs. 11-24.

• Sanz Pastor, C. (1990). Museos y Colecciones de España, Ministerio de Cultura, Madrid.

 

 

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