Gestión turística (Valdivia) - Relaciones entre Agroturismo y Valoración del Patrimonio Medio Ambiental
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Gestión turística (Valdivia)

ISSN 0718-6428 versión on-line

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  Gest. tur. (Valdivia) n.3 Valdivia 1998




Gestión Turística. N° 3: 39-45

 

Relaciones entre Agroturismo y Valoración del Patrimonio Medio Ambiental

 

Dra. Silvia Constabel G. 1

1 Profesora del Instituto de Turismo, Universidad Austral de Chile, Valdivia, Chile.


 

I. INTRODUCCION.

El medio rural en la sociedad actual se torna cada día un medio más escaso; la sociedad moderna, por un lado, desconoce la realidad del mundo rural y, por otro, trata de imponerle modelos de desarrollo semejantes al que tiene el hombre urbano.

Hoy en día, la materia prima básica para el desarrollo del turismo es un medio ambiente sano, limpio y conservado, y como valores sociológicos prioritarios de la demanda turística, un paisaje lo más natural posible, unido a la ausencia de contaminación (Castro, H. 1988). Resulta evidente que si estamos hablando de agro turismo, nos estamos refiriendo a un paisaje cuyas condiciones corresponden, desde el punto de vista formal, a un paisaje altamente modificado por el hombre, aún así, las zonas rurales transmiten una imagen de vida sana a pesar de ser en la realidad, y muchas veces, paisajes altamente artificializados (Gilbert. D.C. 1992). La belleza de un paisaje es subjetiva y su valor estará en función de la utilidad que preste el paisaje de acuerdo con el consumidor (Azqueta y Pérez, 1996).

El paisaje es el resultado del impacto sobre el territorio de factores climáticos. de relieve, efecto del agua, características del suelo, la flora y la fauna naturales. más el efecto del hombre (Azqueta y Pérez, 1996).

Entre las actividades humanas capaces de configurar paisajes están las actividades agrarias. Diferentes agro ecosistemas tienen distintas capacidades de producir paisajes, con diversos grados de artificialización, desde paisajes prácticamente no alterados, como por ej. manejo de bosque nativo y agricultura de tipo extensiva, hasta paisajes totalmente artificializados, como por ejemplo los monocultivos.

En los agro ecosistemas, el hombre es en gran medida el gestor del nuevo sistema, éste responde a las necesidades del agricultor. A la dimensión biológica y del ambiente físico del ecosistema, se agrega el concepto de cultura, lo que resulta en una fusión del hombre agrícola y su sistema de producción; la riqueza de tal relación, y no sólo el componente biológico del agro ecosistema tienen un potencial turístico, entendiendo el agro ecosistema como parte de la cultura (Barrantes, U. y Fonseca A., 1993). Si a esto se suman los ecosistemas naturales cercanos, tenemos un producto turístico factible de desarrollar pensando siempre en un desarrollo a micro escala, no masivo, inserto además en ciertos agro ecosistemas y no en todos. Difícil resulta imaginar el desarrollo de actividades turísticas en un campo dedicado al mono cultivo de tipo extensivo.

Las pequeñas y medianas propiedades agrícolas, donde predomina el policultivo, los huertos caseros, los sistemas de horticultura bajo sistema de invernadero, la huerta orgánica, los sistemas de uso alternativo del bosque o prácticas de cultivo amigables con el medio, tales como el cultivo en contorno, la incorporación de abonos verdes, son múltiples ejemplos de lo que es posible enseñar a los visitantes urbanos que en muchos casos conocen sólo las hortalizas congeladas.

Un huerto bien utilizado sirve para abordar temas tan simples como la alimentación de cada día, como para cuestiones más complejas y de orden antropológico, como son las relaciones y creencias de los propietarios (ej. sembrar con luna creciente, aporcar con menguante, etc.). También podemos observar conceptos más complejos, como el ciclo de los nutrientes, del agua, la diversidad de especies, la presencia de especies alóctonas o autóctonas, el uso de plantas medicinales y múltiples otras observaciones.

LA VALORACION DEL PATRIMONIO MEDIO AMBIENTAL

Una forma posible de mejorar los niveles de vida del campo y revertir la situación de deterioro ambiental, consiste en la valoración del Patrimonio Medio Ambiental y el desarrollo de actividades no tradicionales que tienen en cuenta el valor del patrimonio cultural y medio ambiental del campo, a través de actividades no tradicionales, tales como el agroturismo y el turismo rural, en el entendido que serán una actividad paralela y complementaria a las labores habituales del campo.

La valorización del patrimonio cultural significará revalorizar métodos o prácticas agrícolas tradicionales, como por ejemplo la trilla con yegua en la zona central o la maja de chicha y el uso de las carretas con bueyes al centro y sur del país.

La valorización del patrimonio medio ambiental no sólo debe significar el ver la belleza escénica que les rodea, sino implementar prácticas de cultivo menos agresivas con el medio, como el cultivo en contorno, que desde el punto de vista paisajístico entrega una mayor singularidad al paisaje y como práctica de manejo disminuye los riegos de erosión. La incorporación de alternativas de manejo tales como los abonos verdes, los huertos orgánicos, la rotación de cultivos, los controles biológicos de las plagas, significarán para el agricultor un producto con un mayor valor agregado para comercializar, entre turistas ansiosos de estar en contacto directo con la naturaleza, como también deseosos de consumir productos directamente del suelo a la mesa, que no sean tratados con agro tóxicos propios de los cultivos agrícolas comerciales.

Esta recuperación del patrimonio cultural, así como el cultivo más amigable con el medio, es un aporte positivo del turismo a las áreas rurales.

Las áreas rurales ofrecen, además, la oportunidad para que a través de la observación, o bien de la participación directa del visitante en las actividades del campo, éste experimente en forma directa y tome conciencia del valor del campo, como también de la conservación de recursos naturales que en la vida cotidiana se consideran ilimitados.

Actualmente la gran mayoría de estos recursos, agua, aire, suelo, flora y fauna han dejado de concebirse como ilimitados; transmitir al visitante el adecuado uso de los recursos y su cuidado será una contribución de las actividades de agroturismo a la educación ambiental del visitante, especialmente útil si los grupos están compuestos por niños y jóvenes.

TURISMO EN EL ESPACIO RURAL

Inconvenientes y Ventajas.

En muchos casos el turismo es causante de deterioro ambiental, este elemento se debe tener presente en la planificación de las actividades de agroturismo, especialmente sensibles resultan ser el recurso agua, el manejo del suelo, como también la disposición final de residuos sólidos y líquidos.

El uso del agua por parte del visitante generalmente obedece a patrones de uso urbano y sólo la ducha puede demandar 300 litros/día, con una demanda por visitante/día de alrededor de 600 Its. valor muy lejano de los consumos estimados en los proyectos de desarrollo de agua potable rural, que estiman un consumo medio diario de 150 Its.

La captación de agua y su posterior potabilización es, en muchos casos, uno de los problemas a resolver durante la implementación de un proyecto, el resultado final redundará en beneficios para el visitante y además para el residente que por años consumió agua no potable.

La eliminación de las aguas residuales es otro problema que debe ser resuelto, pues, de acuerdo con las normas sanitarias vigentes, deberán implementarse en áreas rurales fosas sépticas en sectores que por años tuvieron sólo pozos negros. Estas mejoras son y deben ser siempre las primeras a implementarse en relación con actividades de agro turismo, ya sea que la pernoctación se realice en la casa familiar o que se trate de agrocamping.

El manejo adecuado de los residuos sólidos (basuras) que tradicionalmente en el campo se queman o bien se entierran, pueden, en el caso del Agroturismo y en cooperación con el visitante, contribuir a esta imagen de mantención y cuidado del medio a través de la implementación de sistemas simples de selección de basuras (dos o tres tarros con diferentes colores) permitirían separar lo orgánico de lo inorgánico. La primera se puede destinar a abono orgánico (compost) y la segunda se puede separar en vidrios, cartón y plástico, utilizando los dos primeros y acumulando los últimos para su posterior disposición en vertederos de los pueblos cercanos.

En relación con el suelo, será conveniente senderizar las áreas que serán usadas para el desplazamiento de los grupos, sobre todo si los mismos, son numerosos (superior a 10 personas); caminatas a pie en cualquier lugar compactan el suelo y lo transforman, ayudando a que exista tendencia a la erosión en laderas, a modo de ejemplo.

Vegetación y Fauna: Es sabido que en el campo, tanto la flora como la fauna en la mayoría de los casos corresponden a especies dominadas por el hombre, vale decir, domesticadas. Sin embargo, en la mayoría de ellos aún existen áreas no modificadas o poco intervenidas por el hombre, donde será posible observar fauna propia de la zona, especialmente especies de pájaros como también de diversas especies de vegetales propias de la localidad. Este tipo de recorrido de conocimiento de flora y fauna locales debería estar siempre ligado a las actividades de agroturismo y éstas, a su vez, pueden resultar para el residente local en una forma de redescubrir su entorno y valorarlo.

La planificación del uso de los recursos en el medio rural y los aportes del agro turismo al desarrollo rural y a la conservación del patrimonio medio ambiental.

Análisis y estudios previos de cada uno de los posibles desarrollos de agroturismo serán imprescindibles y necesarios para reconocer todas las potencialidades de uso de un determinado agro ecosistema, como también un conocimiento de las capacidades máximas posibles de acogida de visitantes (estudio de la demanda turística).

Un trabajo previo de estudio en terreno debe desarrollarse SIEMPRE que se esté pensando en el desarrollo de actividades de agroturismo. La planificación siempre antes de la promoción y no al revés como está ocurriendo en muchos casos donde se parte en forma espontánea. Tal situación resulta ser en Chile el peor enemigo del desarrollo del agroturismo.

Tampoco se debe suponer que el agroturismo es una solución a los problemas del agro, debe considerarse siempre una actividad complementaria, a pequeña escala, y sólo posible en aquellos sectores del campo chileno donde existan reales potencialidades culturales, donde lo que se muestre sea de alta calidad y donde exista la posibilidad real de involucrar al visitante en las labores del campo, de manera de que la finalidad no sólo sea observar sino aprender; que esta relación del hombre de la ciudad y el hombre del campo tenga un significado que trascienda la anécdota.

Se plantea que uno de las formas posibles de lograr el desarrollo en áreas rurales deprimidas o constituidas por pequeños agricultores, es la diversificación de las labores agrícolas, entre éstas se encuentra una serie de actividades consideradas no agrarias, como la producción de artesanía (aperos, canastos, mantas, telares, espuelas, riendas, sombreros, etc.), la producción de miel y dulcería o técnicas constructivas tradicionales (tejuela de diversas maderas, no sólo de alerce), construcción de muebles rústicos, etc.; todas ellas capaces de apoyar el desarrollo de actividades agroturísticas.

TURISMO EN EL ESPACIO RURAL

La mayor parte de los municipios, sobre todo aquellos de la Décima Región donde predominan las áreas rurales, han puesto sus ojos en esta fórmula. La práctica del turismo no es la solución a todos los problemas rurales (por lo que es conveniente no alimentar las falsas esperanzas).

Tampoco debe pensarse en un turismo que tienda a la masificación, por el contrario, sólo debería desarrollarse turismo rural en comunidades que valoricen su entorno, practiquen actividades conducentes a la recuperación del medio natural, de manera que se dé una retroalimentación entre el sector agrícola, que nos educa sobre el medio ambiente, y los residentes urbanos aprendamos la lección respecto del respeto al medio, y a través de este aprendizaje todos salgamos ganando, el agricultor que a través de la atención al turista diversifica sus productos y mejora sus ingresos, como el turista y residente urbano que se educa en el medio rural (muchas veces sin que se dé cuenta), aprendiendo sobre la fragilidad del medio natural y a respetar tanto las tradiciones locales, como también el medio ambiente.

BIBLIOGRAFIA.

• Azqueta, D.; Pérez, L. (1996). Gestión de Espacios Naturales: La demanda de Servicios Recreativos. Mc Graw Hill. 237 pp.

• Barantes, U.; Alan, E. (1993). El Agroecoturismo como aplicación de la oferta ecoturística de Costa Rica. Instituto Tecnológico de Costa Rica. Depto. de Ciencias. 55 pp.

• Gilbert, D. C. (1992). Perspectivas de desarrollo del turismo rural. Revista Valenciana De Estudis autonómics, n° 13. 167-193.

• Castro, H. (1988). Turismo y medio ambiente, dos realidades sinérgicas: planificación del parque natural de Cabo Grata. Paralelo 37°. Revista de Estudios Geográficos 11/12 años 1987-1988. 47-55.

 

 

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