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Gestión turística (Valdivia)

ISSN 0718-6428 versión on-line

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  Gest. tur. (Valdivia) n.2 Valdivia 1998




Gestión Turística. N° 2: 75-89

 

EL TURISMO CULTURAL, POTENCIALIDADES Y RIESGOS EN LA REGION DE LOS LAGOS, CHILE

 

Autores:
Edgardo Oyarzún M. 1

1 Edgardo Oyarzún Méndez es Académico del Instituto de Turismo de la Universidad Austral de Chile.


 

1.- INTRODUCCION

En este trabajo se analizan las posibilidades que tienen algunas expresiones o manifestaciones culturales en convertirse en bienes o servicios transables, que impacten positivamente en la economía local. Se trata el concepto de cultura haciéndolo funcional a la realidad que en este aspecto presenta Chile y particularmente la Décima Región de Los Lagos. No existiendo un patrimonio cultural que se manifieste en obras de arte, monumentos y otras manifestaciones de real jerarquía, el turismo cultural, como una expresión de una actividad económica orientada a mejorar la calidad de vida y el bienestar económico de los habitantes de la región, se debe estructurar principalmente en base a elementos de la cultura tradicional.

2.- EL CONCEPTO DE CULTURA

En nuestra sociedad coexisten dos concepciones de cultura: la vulgar y la científica. La primera de ellas asocia el término cultura a instrucción, buenos modales, refinamiento artístico. La segunda posee implicancias de gran amplitud por ser un concepto integral. Dado que no es fácil definir el concepto de cultura, lo que se refleja en la gran cantidad de intentos que existen al respecto (es factible encontrar una amplia gama de definiciones hechas desde la óptica: antropológica, arqueológica, etnológica, sociológica e histórica), y considerando que no pretendemos arrogarnos esta responsabilidad. Sólo consideramos algunas definiciones que permitan establecer el marco de referencia para aproximarnos al tema que nos ocupa: El turismo cultural. Entre las definiciones más clarificadoras y funcionales a nuestros objetivos encontramos las siguientes:

“Memoria colectiva que hace posible la comunicación entre los miembros de una colectividad históricamente ubicada” y que “crea entre ellos una comunidad de sentido (función expresiva), le permite adaptarse a un entorno natural (función económica) y, por último, les da la capacidad de argumentar racionalmente los valores implícitos en la forma prevaleciente de las relaciones sociales (función retórica de legitimación/deslegitimación)”. (2)

“La cultura consta de patrones explícitos e implícitos, de y para el comportamiento, adquirido y trasmitido por símbolos, y constituye el logro distintivo de grupos humanos que incluyen sus personificaciones en los artefactos; el núcleo esencial de la cultura consta de ideas tradicionales (históricamente derivadas y seleccionadas) y, en especial, del apego de sus valores ... “. Según esta definición, la cultura está constituida por los elementos condicionantes del comportamiento y por los productos de éste. (3)

En general, se puede decir que en todas las definiciones de cultura predomina la configuración de un todo integrado, siendo las partes que la integran interdependientes.

Por la importancia que tiene como recurso turístico para Chile, y en particular para la Región de Los Lagos, es relevante detenemos en el concepto de cultura tradicional, que indudablemente está contenida en lo ya expuesto, pero que más explícitamente se refiere a la cultura «no oficial» de los pueblos, que se caracteriza por ser asistemática y producto del saber empírico y transhistórico del hombre, lo que la hace ser propia y de un alto valor representativo.

Los elementos culturales tradicionales son un patrimonio colectivo de toda la comunidad que se sirve de ellos, son funcionales y perdurables en el tiempo; representan la identidad e idiosincrasia de un país o lugar determinado, esto hace que la cultura tradicional se transforme en un importante atractivo turístico por si sola, o actuando como elemento diferenciador de la oferta turística, en destinos que buscan insertarse en el mercado o reposicionarse. Más adelante se retoma esta idea, relacionada con la función de marketing, que con fuerza comienza a asumir la denominada cultura tradicional.

3.- TURISMO CULTURAL

Smith (1977) definió al turismo cultural como la absorción del turista de las características que asemejan al desvanecimiento de los estilos de vida de sociedades pasadas, que observan tales fenómenos como estilos de casa, artesanías, equipos de granja y vestidos. El turismo cultural ha sido definido por Ritchie y Zins (1978) como un elemento que es el atractivo de las regiones turísticas. Dichos autores aislaron 12 elementos de cultura que atraían al turista a destinos particulares:

a) Las artesanías.
b) El idioma.
c) Las tradiciones.
d) La gastronomía.
e) El arte y la música; incluidos conciertos, pinturas y esculturas.
f) La historia de la religión, incluidas sus reminiscencias visuales.
g) Los tipos de trabajo que desarrollan los residentes y la tecnología que utilizan.
h) La arquitectura que da al área una apariencia distintiva.
i) La religión, incluidas sus manifestaciones visibles.
j) Los sistemas educativos.
k) El vestido.
l) Las actividades de tiempo libre

El turismo cultural apela a creación y a la memoria del hombre, al testimonio de su paso por la tierra, a su historia. Si entendemos por cultura todo aquello que ha sido transformado por el hombre, se podría considerar turismo cultural no sólo aquél que es atraído por la obra de arte, el museo o los monumentos, sino también al turismo de naturaleza, al paisaje transformado durante siglos por el hombre. Habría así un patrimonio religioso, un patrimonio civil (castillos, palacios, museos ... ), un patrimonio arqueológico, un patrimonio industrial y un humilde pero no menos interesante y en vías de desaparición, totalmente despreciado patrimonio agrícola (viejas granjas, tinadas, construcciones rurales y pastoriles, etc.).(4)

4.- LA CULTURA COMO PRODUCTO TURISTICO

El uso de los recursos culturales o patrimoniales tienen necesariamente distintas connotaciones de una región del mundo a otra.

El desarrollo turístico de países como Chile se ha basado en seguir los modelos y experiencias europeas, a pesar de que es perceptible la existencia de importantes diferencias entre ambas realidades. Aún cuando, tanto en Europa como en Sudamérica existen recursos turísticos de carácter natural y cultural, por sus condiciones a Europa le interesa potenciar más los segundos en las formas de un producto estructurado o elaborado que incluye: historia, tradiciones, conciertos, fiestas ancestrales, gastronomía, etc.

La realidad en muchos destinos tradicionales de turismo cultural de Europa dista mucho de ser óptima y como señala Ruiz Budrihayer ocurre que: «el turismo cultural se ha degradado en muchos lugares: las ciudades con oferta cultural están saturadas, los museos están siempre llenos y las catedrales son visitadas por masas de personas que ponen en peligro su conservación y desvirtúan su significado primordial, que impiden y turban la paz y el recogimiento espiritual para las que fueron concebidas».

En cambio los destinos sudamericanos sustentan su fortaleza en la ventaja comparativa que le dan sus recursos naturales (considerando, eso sí, la excepción que significan algunos vestigios monumentales y expresiones antropológicas de las culturas indoamericanas), en este contexto, a diferencia de Europa, tradicionalmente han puesto en el mercado «materia prima» (lagos, islas, ventisquero, hielos eternos, bosques vírgenes, etc.) por lo que requieren que se les incorpore valor, transformando esta materia prima o recurso básico en productos. Este valor agregado no sólo se consigue necesariamente a través de inversiones en infraestructura y equipamiento turístico, sino que diseñando creativamente productos que incorporen elementos de la cultura local.

4.- COMPORTAMIENTO DEL TURISMO CULTURAL EN LA REGION DE LOS LAGOS

No sólo en la Décima Región, sino que en todo Chile, el turismo tiene una marcada estacionalidad (los mayores flujos se concentran en la alta temporada que va desde el 15 de diciembre al 15 de marzo) que es motivada por razones climáticas, y en el caso de turismo interno por ser eminentemente vacaciones.

Aún cuando se puede asumir que el turismo cultural, asociado a la visita de museos y monumentos históricos, no debería estar asociado a fluctuaciones estacionales e incluso su temporada ser más larga que tres meses, con los consiguientes beneficios económicos para el oferente, analizando los flujos de visitantes a los museos y sitios históricos dependiente de la Dirección Museológica de la Universidad Austral de Chile, podemos inferir que las visitas a estos atractivos presentan el mismo comportamiento que los flujos de turismo convencional. De la observación de estos registros también se puede deducir que estos lugares por si solos no son capaces de motivar un viaje turístico y su visita se da en contexto de un viaje que tiene otra razón como la principal.

 

Cuadro N° 1: Visitantes a centros culturales dependientes de la U.A.Ch.

 

M. VALD.

M. FRUT.

CAST. SN. LUIS

CAST. MANC.

1997

1998

1997

1998

1997

1998

1997

1998

Enero

3.066

2.052

8.761

7.464

894

533

0

7.795

Febrero

3.580

2.527

9.948

9.770

687

770

0

11.273

Marzo

1.044

643

3.249

2.825

169

80

731

2.134

Abril

335

378

933

1.407

52

9

133

719

Mayo

382

218

775

657

57

18

0

275

Junio

99

161

296

305

20

12

0

110

Julio

358

0

575

0

17

0

0

0

Agosto

299

0

563

0

3

0

0

0

Septiembre

400

0

967

0

79

0

0

0

Octubre

385

0

1.060

0

77

0

0

0

Noviembre

592

0

2.847

0

95

0

0

0

Diciembre

532

0

1.489

0

222

0

465

0

TOTALES

11.072

15.979

31.463

31.463

2.372

1.422

1.329

22.306

 

4.- MOTIVACIONES DE LA DEMANDA

En función de la motivación básica o al «satisfactor» que busca el turista o visitante, se pueden identificar las distintas actividades que éste puede desarrollar en el núcleo receptor y que es factible tipificar como turismo cultural:

Asistencia a eventos culturales: Festivales de música, teatro, cine, entre otras manifestaciones (ejemplos regionales: Semanas Musicales de Frutillar, Concurso de Pintura Valdivia y su Río, Festival de Cine y Video de Valdivia, etc.).

Visita a oferta cultural estable: Museos, galerías de arte, centros culturales, monumentos históricos, sitios arqueológicos (ejemplos regionales: Fortalezas españolas diseminadas en toda la región, particularmente en Valdivia; Centro Cultural El Austral; Museos de Valdivia, Frutillar, Ancud y otros; sitio arqueológico de Monteverde, etc.).

Relacionarse con la cultura tradicional: Artesanía, folclor, gastronomía, costumbres, «tipismo» en general, etc. (ejemplos locales: Estas manifestaciones se pueden disfrutar en forma conjunta en eventos tales como: Muestras Costumbristas de la Costa de Valdivia, Angelmó en Puerto Montt, Semana Costumbrista de Chiloé, etc.).

En otros casos los «bienes culturales» pueden asumir un carácter de complemento o constituirse en un atributo diferenciador al ser demandado y/o comercializado con otro tipo de producto turístico que hace las veces de «principal».

Indudablemente, por las características geomorfológicas de la región, la principal razón que tienen los turistas para visitar la zona es la belleza paisajística, pero la motivación cultural es importante (entendiendo para nuestros efectos que el paisaje natural no tenga una connotación de bien cultural). Si se considera el origen de los turistas nacionales, da como motivo para elegir visitar la región el patrimonio cultural.

Los argentinos, principal mercado emisor para Chile, señalan como su principal motivo baños de sol y playas, aunque un porcentaje menor también señala la visita a lugares históricos y culturales.

Para los turistas internacionales no argentinos, entre los principales motivos para elegir la Región de Los Lagos, están los vinculados a la belleza del paisaje, pero también a un interés cultural asociado. El conocimiento de una región culturalmente diferente y conocer el patrimonio cultural y el carácter de la gente que habita la zona sur austral del continente, resulta ser muy significativo para la motivación del viaje. (5)

En el caso de la región, esta motivación se une o mezcla con otros tipos o formas de turismo, entre ellos algunos relativamente nuevos como el ecoturismo, agroturismo y otros que se pueden dar en el medio rural.

5.- IMPACTO DEL TURISMO CULTURAL

Para intentar referirnos objetivamente a este tema se hace necesario analizarlo desde dos puntos de vista:

a) Desde el punto de vista de los turistas.
b) Desde el punto de vista de la comunidad receptora.

Desde el punto de vista de los turistas tenemos que: Los viajes influyen positivamente en el conocimiento del patrimonio histórico cultural del país (turismo interno) y facilita la comprensión de la vida social y cultural de otros pueblos.

Al considerar esta perspectiva, el impacto cultural de la actividad turística surge como un elemento enriquecedor para los visitantes «desde el momento en que promueve la identificación e integración, solidifica las tradiciones y la herencia cultural ... ». Así «de este intercambio cultural surgen nuevas formas artísticas y nuevas manifestaciones de la creatividad humana, lo que se denomina aculturación». (6)

Por otra parte, desde el punto de vista de la comunidad receptora tenemos que se pueden producir cambios en sus tradiciones, costumbres y valores, corriéndose el riesgo de homogenización cultural en que la identidad local es asimilada por la cultura visitante generalmente más fuerte.

En este aspecto, el cambio producido en la estructura de consumo de los habitantes locales ante el conocimiento de las novedades o gustos que trae consigo el visitante involucra una serie de alteraciones, que pueden ir desde la forma de vestir hasta el uso de un lenguaje diferente y necesidades nuevas.

Este problema hace que los habitantes locales hagan abandono de sus tradiciones y cultura en general. Al respecto, R. Mcintgosh y Grupta (7) señalan que: "Las personas de la localidad pueden sentir resentimiento hacia el turista, provocado por la notable desigualdad económica, cultural y de conducta. Por otro lado, la demanda de bienes provocada por la presencia de turistas puede tender a incrementar los precios. Por lo tanto, la actividad turística puede acarrear los siguientes efectos negativos sobre la cultura de la comunidad receptora (transculturización):

1.- Introducción de actividades indeseables, como: juegos de azar, prostitución, alcoholismo y otros excesos;
2.- El denominado «efecto demostración» de las personas nativas que deseen los mismos
lujos y artículos importados que se le permiten a los turistas;
3.- Tensión racial;
4.- Actividad servil de parte de los empleados de la industria turística;
5.- Producción en
serie de artesanías;
6.- Pérdida del orgullo cultural
, sí el visitante considera la cultura como una costumbre
curiosa o como un entretenimiento, y
7.- Un cambio demasiado rápido en los estilos de vida
, debido a la invasión de un gran
número de turistas.

Considerando lo ya señalado, en cuanto a que las costumbres y la cultura pueden ser parte del producto ofrecido, se debe ser objetivo y planificar cuidadosamente la utilización de la cultura para impedir el fenómeno transculturizador antes mencionado. Es fácilmente observable que una vez que los residentes de un área anfitriona asumen y valoran las posibilidades de mejorar su bienestar socio económico, a través de su comercialización, se corre el riesgo que por satisfacer las necesidades de los visitantes sucumban ante las actitudes y valores de éste, convirtiéndose en una mala o regular copia de la cultura visitante.

En términos generales, el impacto sociocultural del turismo puede ser positivo o negativo, dependiendo del efecto que produzca en la población involucrada. Es positivo si beneficia económicamente en forma directa a una comunidad y sin que ésta pierda sus tradiciones o estilos de vida, o bien, si los cambios ocurren para beneficio de la calidad de vida sin afectar la estructura social ni cultural de la comunidad receptora. El lado negativo del turismo, en este aspecto, surge cuando la comunidad receptora no decide sobre su participación directa o indirecta en el proceso, generándose una grave alteración a nivel social y cultural.

Este tipo de impacto se ha verificado en Chile en situaciones tan diversas como el Parque Nacional Lauca, Rapa Nui y Chiloé. En el primer caso la escasa población Aymará de la localidad de Chucuyo ha visto alterada sus costumbres religiosas y su folclor, y ha sufrido la pérdida paulatina del idioma nativo. En Rapa Nui, debido a la gran afluencia de turistas cada año, el turismo ha contribuido a influenciar negativamente las tradiciones y costumbres locales, y ha producido un gran daño a los recursos arqueológicos de la isla, que son la fuente principal de beneficios para los pascuenses. Situación similar, aunque en una escala menor, se vive en el archipiélago de Chiloé.

La cultura de un pueblo, desde el momento en que genera atractivo turístico como ya se ha señalado, debe ser entendida como un rasgo o atributo diferenciador que la hace única frente a otra, lo que contribuye a conferirle el carácter de atractivo turístico. En este sentido, las comunidades receptoras, que apuestan por el turismo como la actividad económica en la que sustentan su desarrollo, deben tomar conciencia de la importancia de su cultura y hacerla menos permeable, cuidando que ésta no sea entendida como un mero entretenimiento de turistas.

6.- LA OFERTA DE TURISMO CULTURAL EN LA DECIMA REGION DE CHILE

Dentro de los atractivos culturales con que cuenta la Xª Región, destacan las fortificaciones españolas, parques en áreas urbanas, casas alemanas, museos. arquitectura de Chiloé, fiestas religiosas, artesanía, folclor y gastronomía, etc. Expresiones artísticas como la pintura, la música y el cine tienen expresión en la región, en este sentido se destaca la Universidad Austral de Chile -y en menor medida la Universidad de Los Lagos- como importantes instituciones generadoras y organizadoras de eventos culturales, que se orientan prioritariamente a los residentes locales. En el cuadro Nº 2 se sintetizan las características de la oferta asociada al turismo cultural en la región.

 

Cuadro N° 2
 

Tipo de Atractivo

Cantidad

1. Construcciones defensivas españolas
1.1. Fuertes
1.2. Torreones


11
2

2. Petroglifos

1

3. Monumentos
3.1. Históricos Nacionales
3.2. Otros


38
2

4. Astilleros

5

5. Caleta de pescadores

12

6. Parques en áreas urbanas

8

7. Cementerios

6

8. Arquitectura relevante
8.1. Poblados
8.2. Iglesias
8.3. Viviendas rurales
8.4. Viviendas urbanas
8.5. Otros


8
24
2
20
2

9. Puentes

4

10. Puertos
10. 1. Puertos marítimos
10.2. Puertos fluviales


4
2

11. Centrales hidroeléctricas

2

12. Museos

12

13. Centros culturales

9

14. Casinos de juego

1

15. Ferias
15.1. Ferias artesanales
15.2. Ferias libres


8
3

16. Eventos
16.1. Fiestas religiosas
16.2. Fiestas costumbristas
16.3. Ferias agropecuarias
16.4. Música
16.5. Pintura
16.6. Otros

3
7
1
4
2
8
17. Literatura
17.1. Leyendas
17.2. Mitología
17.3. Historia

no cuantificable

no cuantificable
no cuantificable
Total de atractivos 
21

                                             

De esta amplia y variada gama de recursos culturales son pocos los que tienen la jerarquía que permita diseñar productos capaces de motivar flujos turísticos internacionales. Algunos de ellos forman parte de los productos turísticos que actualmente comercializa la región, con una orientación predominante hacia el mercado interno, y otros definen la imagen o posicionamiento de algunos destinos turísticos, como por ejemplo las fortificaciones españolas de Valdivia y la peculiar cultura tradicional de Chiloé. Una síntesis de las características de los atractivos culturales más relevantes de la región es la siguiente:

a) Museos:

Los museos desempeñan un rol importante en la manifestación de la cultura. a través de ellos se puede canalizar y despertar la inquietud por la idiosincrasia e identidad de una nación. Por medio del museo se acrecienta el conocimiento de una cultura, empleándolo como fuente de motivación y difusión.

En la región existe un importante número de pequeños museos, dependientes de organismos estatales, corporaciones privadas y de particulares. Destacan por su importancia como foco de atracción los siguientes:

a.1) Museo Colonial Alemán de Frutillar:

Posee un patrimonio cultural valioso, que refleja la historia de la colonización alemana en la Décima Región. Este museo fue construido por la Universidad Austral de Chile, con aportes de la República Alemana, la comunidad de Frutillar y entidades privadas.

a.2) Museo histórico y antropológico Mauricio Van de Maele:

Se ubica en la isla Teja y funciona en la que fuera la casa habitación de Carlos Anwandter, edificada en 1865. Exhibe una muestra representativa de la cultura mapuche, de la época colonial y de la colonización alemana.

a.3) Complejo cultural Chilotur (Ancud - Chiloé):

Integrado por el museo regional y la biblioteca pública con información de la realidad regional. Ubicado en la ciudad de Ancud, su diseño bastante singular se estructura en base a siete torreones, réplicas del período colonial. Dentro de este complejo se ubica el museo con objetos históricos, figuras mitológicas y artesanía de las islas. En su patio del recuerdo encontrará una réplica de la goleta «Ancud», que en 1843 tomó posesión de Magallanes; junto a una exposición de instrumentos autóctonos y las esculturas de piedra cancagua de los personales mitológicos.

b) Fortificaciones y sistema defensivo español:

Vestigios de la presencia española se encuentran prácticamente en toda la geografía de la Décima Región. El conjunto de fortificaciones que componen el sistema defensivo de la bahía de Corral es el más destacado, comprende entre otros: Fuerte San Carlos, Castillo de San Luís de Alba, Castillo de Niebla, Baterías de Chorocamayo, Castillo de Corral y Castillo San Pedro de Alcántara. En la búsqueda de su «puesta en valor» y con el objetivo de generar recursos económicos para un municipio pobre como el de Corral, en el Castillo de San Sebastián de la Cruz se ha puesto en marcha como una primera experiencia un espectáculo de reanimación histórica que consiste en recrear pasajes bélicos de] período de la Conquista Española.

Esta experiencia en el período estival se ha convertido en un importante atractivo turístico para el área, pero indudablemente se corre el riesgo de tergiversar el valor cultural de estos sitios convirtiendo un elemento importante de nuestra cultura e identidad en un espectáculo de escasa jerarquía.

Esta situación pone de manifiesto una vez más la carencia de una política que asegure una gestión adecuada que debe basarse en la conservación, respeto por el pasado histórico y herencia cultural, y en la explotación económica racional o equilibrada de este tipo de recursos.

c) Arquitectura:

Es un importante atractivo turístico y cultural de la región y en particular del archipiélago de Chiloé, donde se manifiesta en poblados enteros, viviendas y numerosas iglesias construidas íntegramente en madera de alerce (la iglesia de Dalcahue, por ejemplo, no tiene ningún tipo de clavo o soporte metálico). Lamentablemente y como evidencia de procesos de transculturación, este tipo de construcciones está siendo paulatinamente reemplazada en el paisaje insular por viviendas recubiertas con material de zinc o aluminio. Cabe destacar aquí un proyecto aún en ejecución emprendido por la organización española «Arquitectos sin Frontera» que ha permitido restaurar los «palafitos», viviendas típicas y que han construido la imagen turística de la capital provincial Castro.

Otro elemento arquitectónico destacado es el legado de los inmigrantes alemanes reconocibles en ciudades como Osorno, Frutillar, Puerto Varas, Valdivia y otras. En la ciudad de Valdivia existían conjuntos arquitectónicos como los de calle General Lagos, que podrían haber permitido elaborar interesantes circuitos turísticos de carácter cultural, pero cada día es más difícil estructurar un producto de esta naturaleza, ya que por la carencia de una política de planificación urbana y ordenamiento territorial adecuada (tarea de responsabilidad eminentemente del municipio local) se está perdiendo un rasgo patrimonial de real importancia.

d) Arqueología:

Existe en la Décima Región un patrimonio cultural relacionado con la arqueología, historia y ceremonial vernacular de raíces aborígenes. Los testimonios de esta cultura se manifiestan principalmente en alfarería o cerámica para múltiples usos que se ha obtenido particularmente de sitios habitacionales y cementerios. Distintos factores han atentado y siguen atentando para que este patrimonio no haya sido rescatado ni conservado adecuadamente. La carencia de normas y/o políticas adecuadas y una absoluta falta de conciencia nacional, han impedido que se cautelen lugares de importancia para la historia e identidad nacional.

Dentro de los sitios arqueológicos de reciente hallazgo, destaca por su importancia a nivel internacional el de «MonteVerde», en las cercanías de Puerto Montt. Este hallazgo arqueológico es el más importante relacionado con la teoría del poblamiento americano, la evidencia de cultura fechada mil años antes del sitio conocido como el más antiguo pertenece a una cultura bastante desarrollada que permite inferir modos de vida distintos a los que hasta este momento se creían válidos; este lugar arqueológico de 12 mil 500 años de antigüedad puede ser la base para comenzar a construir una identidad cultural, de la que Chile carece a juicio de muchos.

Es evidente que estos y los demás recursos culturales de la zona están en riesgo, ante la carencia de planificación, escasez de recursos humanos y económicos, necesarios para una adecuada gestión del patrimonio cultural, arqueológico, histórico y socio-cultural; a esto se suma la inexistencia de una política que incentive la conservación y toma de conciencia de la población local, particularmente la de áreas rurales, donde generalmente se concentra este tipo de recursos.

NOTAS

2 Zallo, R. 1995. Industria y políticas culturales en España y País Vasco. Servicio Editorial Universidad del País Vasco. Bilbao.

3 Mathieson, A. y Wall, G. 1990. Turismo. Repercusiones económicas, físicas y sociales. Editorial Trillas, México.

4 Ruiz Baudrihaye, A. 1997. Artículo «El turismo cultural. Luces y Sombras». Estudios Turísticos Nº 134. Instituto de Estudios Turísticos. Madrid.

5 Oyarzún E., Szmulewicz P., 1995. Identificación de la Demanda Turística en la Región de Los Lagos. Corfo/UACh.

6 Ripoll, G. Turismo popular. Inversiones rentables. Editorial Trillas. México.

BIBLIOGRAFIA

Mathieson, A. y Vall, G., 1990. Turismo. Repercusiones físicas, económicas sociales. Editorial Trillas, México.

Mc Intosh, R. y Gupta, S., 1990. Turismo, Planeación, Administración y Perspectivas. Editorial Limusa S. A. México.

Oyarzún, E. y Szmulewicz, P., 1995. Identificación de la Demanda Turística en la Región de Los Lagos. Corfo/U.A.Ch., Valdivia.

Ripoll, G. Turismo popular. Inversiones rentables. Editorial Trillas, México.

Ruiz Baudrihaye, A., 1997. Artículo Turismo Cultural: Luces y Sombras. Estudios turísticos N° 134. Instituto de Estudios.

Zollo, R., 1995. Industria y Políticas Culturales en España y País Vasco. Servicio Editorial Universidad del País Vasco. Bilbao.

 

 

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