Revista austral de ciencias sociales - El Barrismo Social de Hinchas por Manizales: Una práctica política y ciudadana
Revistas Electrónicas UACh
Web Sistema de Bibliotecas UACh
Formulario de Contacto Revistas Electrónicas UACh (OFF)
Revistas Electrónicas UACh - Revista austral de ciencias sociales
 
 no.16Diálogo de sordos (y serios): La cultura política chilena ad portas al Golpe de EstadoLa cadena de montaje de la expresión: La comunicación en los procesos laborales contemporáneos  Indice de autoresIndice de materiabúsqueda de artículos
Inicio revistalista alfabética de revistas  
-
 
Revistas Electrónicas UACh - Revista austral de ciencias sociales
Revista austral de ciencias sociales

ISSN 0718-1795 versión on-line

  Texto completo PDF
 
  Como citar este artículo
  Agregar a favoritos
  Enviar a e-mail
  Imprimir HTML

  Rev. austral cienc. soc. n.16 Valdivia 2009




Revista Austral de Ciencias Sociales 16: 73-88, 2009

ARTICULO

 

El Barrismo Social de Hinchas por Manizales. Una práctica política y ciudadana

The Social Fanatism ("barrismo") of Hinchas por Manizales. A political and citizenry practice

 

Ángela María Londoño Jaramillo *
Victoria Eugenia Pinilla Sepúlveda **

* Observatorio de Juventud de Caldas, Centro de estudios avanzados, Universidad de Manizales-Cinde, Carrera 23 No. 56 - 45, Edificio la Gran VíaApto. 302, Manizales, Caldas, Colombia. E-mail: anmaloja@gmail.com.
** Maestría en Educación y Desarrollo Humano, Universidad de Manizales-Cinde, Carrera 9 No. 19-03, Manizales, Caldas, Colombia. E-mail: vickypinilla@gmail.com.


Resumen

En el ambiente de violencia que rodea a las barras de fútbol surge Hinchas por Manizales, iniciativa juvenil orientada a transformar el concepto que los jóvenes y la sociedad tienen sobre el barrismo, para propiciar un cambio en las prácticas barristas. Este informe evidencia los resultados de un estudio etnográfico-hermenéutico, el cual tuvo como objetivo comprender los procesos y trayectorias de configuración de las prácticas políticas y ciudadanas del grupo; específicamente aquellas relacionadas con las dinámicas internas del grupo, y con las relaciones establecidas con los otros, y cómo estos dos factores se convierten en potenciadores de la acción colectiva.

Palabras clave: Política, ciudadanía, barras bravas, prácticas, acción colectiva.


Abstract

In the middle of the violent environment that generally surrounds the football-soccer fanatical team supporters, it emerges "Fans for Manizales": a juvenile initiative oriented to transform the stereotyped concept that society and young people have about the ultras (as a sort of "hooligans"), so they can promote the change of their practices. This article presents the results of an ethnographic-hermeneutic study, which had as objective to understand the processes and trajectories followed for the configuration of the political and citizenry practices of that group. Particularly, those related to the internal dynamics of the group and to the relationships they establish with the others; and how these two factors become stimulators of the collective action.

Keywords: Political practices, citizenship, fanatical team supporters, colective action.


 

Introducción

Este artículo presenta los resultados del estudio sobre las prácticas del grupo Hinchas por Manizales dentro del marco de la investigación "Prácticas Juveniles como Expresiones Ciudadanas"1. El estudio se planteó como objetivo comprender los procesos y trayectorias de configuración de las prácticas ciudadanas y políticas del grupo en dos ámbitos de acción: los modos de estar juntos en el cual se analiza la identidad colectiva y las dinámicas de poder como elementos articuladores de la organización y configuradores de la acción política; y los modos de estar con otros donde se indaga si las relaciones externas del grupo influyen directamente en las actuaciones de los jóvenes en lo público.

El colectivo Hinchas por Manizales surge en el marco de las prácticas barristas de un grupo de jóvenes pertenecientes a la barra Holocausto Norte, que apoyan y alientan al equipo Once Caldas de Manizales. Las prácticas barristas se dan en un contexto deportivo en el cual el fútbol está constituido como un fenómeno social que moviliza multitudes en el mundo, y despierta el sentimiento de miles de hinchas que siguen y alientan a su equipo en escenarios locales, nacionales o internacionales. Sin embargo, de los diferentes escenarios urbanos de violencia que se presentan en el país, algunos estadios se han constituido en un espacio de enfrentamiento donde la competencia del juego se traslada de la gramilla a las tribunas, y de éstas a otros espacios de la ciudad, dejando como resultado un panorama de agresión y muerte, cuyos protagonistas son jóvenes integrantes de las barras.

Estos conflictos han constituido un imaginario de violencia en torno a las barras bravas, relacionándolas con factores ilegales como el robo, el consumo de sustancias psicoactivas, enfrentamientos violentos y la muerte. En palabras de un joven hincha, ser barrista implica "un estigma de todo el mundo, ser barrista, usted piensa en un barrista y es como sinónimo de, éste no hace nada, éste mantiene en la calle, mantiene en la esquina o es un ladrón". Este estereotipo se hace parte del proceso de configuración identitaria de los hinchas, de las relaciones con las otras barras, la sociedad y el estado, y responde a una tendencia2 en la cual se identifica a los jóvenes como "delincuentes" y "violentos", en especial en aquellos momentos donde sus manifestaciones entran en conflicto con el orden establecido (Reguillo 2000, 2003).

Ante este panorama y cansados por las manifestaciones de rechazo y estigmatización de la sociedad manizalita, de las represiones provenientes de la fuerza pública, y de las consecuencias que estos enfrentamientos generaron -como muertes y detenciones-; un grupo de jóvenes de la barra Holocausto Norte decidió organizarse para constituir Hinchas por Manizales. Ésta es una organización que tiene como objetivo orientar el control de las expresiones violentas del grupo a través de una transformación del concepto que tienen los jóvenes y la sociedad sobre el barrismo, para propiciar un cambio en sus prácticas. Esto responde a lo planteado por autores como Reguillo (2000) quien hace visible la movilización de los jóvenes hacia la conformación de formas de organizaciones constituidas sobre factores culturales como respuesta a la exclusión.

El grupo Hinchas por Manizales está conformado como el comité social de la barra Holocausto Norte, por lo tanto, muchas de sus acciones son direccionadas desde la junta directiva de la barra. Está compuesto por hombres y mujeres entre los 14 y 24 años de edad, habitantes de zonas populares de la ciudad de Manizales, quienes tienen como criterio de inclusión pertenecer a la barra y buscar una transformación en el ejercicio barrista.

Esta movilización se hace parte de lo denominado por Melucci como nuevos movimientos sociales, "individuos concretos en unas circunstancias concretas se movilizan en un momento dado recurriendo a unas formas de acción determinada" (2001: 170), en el que la negociación e interacción de los sujetos da lugar a la acción colectiva. Los movimientos sociales buscan transformar el orden social a través de un proceso de negociación con el orden establecido, que sólo es posible en relación con la política, a partir de la construcción de sentido en torno a su identidad, en este caso la de los jóvenes barristas. Hinchas por Manizales es parte del movimiento denominado barrismo social3, orientado por el colectivo barristas; éste es un grupo conformado por líderes de diferentes barras de fútbol de Colombia, el cual tiene como objetivo producir cambios en los sistemas de normas, relaciones sociales y estereotipos culturales que los determinan. En este sentido, Hinchas por Manizales conforma parte del Barrismo social al buscar provocar transformaciones en el orden social. Este ejercicio se inscribe en un proceso de acción colectiva que se da a través de actuaciones sustentadas en procesos de debate y deliberación que lo inscribe en la dimensión política (Delgado 2007).

Para Melucci los conflictos que generan las nuevas movilizaciones tiene sus raíces en los sistemas simbólicos, por esto surgen en aquellas áreas de la sociedad donde se distribuyen las nuevas formas de dominación y poder, cuyo principal recurso es la información. "En una sociedad en la que el nombre suplanta en grado creciente a la realidad" (2001: 117) y donde las palabras inciden en la existencia, el "Conflicto de denominación", relacionado con el tipo de nominación o construcción de sentido, tanto en lo individual como en lo colectivo, es uno de los aspectos más importantes de los movimientos sociales contemporáneos. Este nuevo movimiento del barrismo social comienza su intervención con una transformación en la forma de nombrarse, dejando a un lado el adjetivo de bravas para adquirir el nombre de barras populares, y así influir en el cambio de las prácticas de los hinchas.

En este contexto, las acciones de Hinchas por Manizales se inscriben en la política4 al generar y proponer procesos de negociación en los cuales se dan nuevas formas de relación tanto al interior del colectivo como con la sociedad, en la búsqueda de ser reconocidos como ciudadanos de primera.

Por otro lado, en este escrito las prácticas de los jóvenes son entendidas como las formas de acción propias a partir de las cuales configuran y viven en su cotidianidad el hacer parte de una comunidad política en construcción. Estas prácticas son leídas y comprendidas a partir de los planteamientos que hace, por una parte Hanna Arendt (1997) de la política y lo público, y por otra Alberto Melucci (2001, 2002) sobre la acción colectiva y la ciudadanía.

Hanna Arendt (1997) define la política en el entre-nos y la establece como relación desde la pluralidad de los hombres, en la cual la acción y el discurso los visibiliza en lo público; para ella la política es "el estar juntos y los unos con los otros de los diversos" (45). Posición enmarcada en una visión de libertad que se configura en el momento de la acción donde el hombre genera una ruptura con lo establecido y propone un poder comenzar, que requiere un espacio en lo público para ser discutido y legitimado. Para ella, la política está articulada al concepto de igualdad5 en el que se consolida el derecho de actuar desde la pluralidad6en la esfera de lo público (1997).

Para Melucci (2001) las nuevas dinámicas de la información se han convertido en factores constitutivos de las lógicas de poder, influyendo en los parámetros que definen la inclusión y exclusión a una comunidad política; estos cambios han propiciado transformaciones en el concepto de ciudadanía, que implican un individuo reconocido como persona desde sus capacidades, derechos y responsabilidades. En esta perspectiva, la ciudanía no es sólo una condición adjudicada al ser humano por su pertenencia a una comunidad política, sino que abarca la vivencia de la ciudadanía desde la participación en la búsqueda del "reconocimiento de sus derechos, actúan y luchan para expresar su autonomía y plantean demandas referidas a sus necesidades personales, su vida afectiva o su bienestar físico y pedagógico" (2001: 45); asumiendo una posición política que implica un sujeto autónomo, consciente y reflexivo de sus prácticas.

Este planteamiento de ciudadanía está ligado a cualidades y actitudes de los ciudadanos como la identidad del sujeto (Kymlicka y Norman 1996: 6) tanto individual como colectiva. Una identidad que se asume como un campo de posibilidades y límites a partir de los cuales el sujeto configura los diferentes sistemas de relación que dependen en gran medida de sus preferencias y elecciones (Melucci 2001) ubicándose como el protagonista de la acción, concebida y realizada en la esfera pública. El proceso de construcción del sistema de acción, es denominado por Melucci como identidad colectiva, "definición interactiva y compartida, producida por varios individuos y que concierne a las orientaciones de acción y al ámbito de oportunidades y restricciones en el que tiene lugar la acción" (2002: 66), donde intervienen factores referentes a los fines, medios y ámbitos; factores relaciónales que definen la interacción entre los actores; y factores que determinan la relación de inversiones emocionales que permiten el reconocimiento.

En este breve recorrido teórico se evidencia la acción como eje en torno al cual giran la comprensión de las prácticas políticas y ciudadanas de los jóvenes de Hinchas por Manizales. Para Arendt la acción es la "única actividad que se da entre los hombres sin la mediación de cosas o materia, corresponde a la condición humana de la pluralidad" (1998: 21), e implica la presencia de otros. Por la acción, el hombre se hace visible en el mundo y actúa con otros para construir las condiciones necesarias para vivir juntos, reconociendo su igualdad como seres humanos y su pluralidad como actores diferentes en la esfera pública. En este caso la acción no se vincula con un solo individuo, sino con un sujeto colectivo que, por medio de sus prácticas, participa en la construcción de la realidad social.

Melucci (2002) plantea la acción colectiva como el resultado de actores colectivos que se definen a sí mismos y a su campo de acción, mediante una inversión donde confluyen intenciones, recursos y límites, mientras fortalecen sus relaciones para darle sentido al "estar juntos". Él la aborda no como un simple efecto de precondiciones estructurales o de expresiones de valor, sino como el actuar colectivo donde los sujetos en permanente interacción se identifican con unos valores que les permiten definir la injusticia o calcular los cambios buscados en la política, y así movilizar la acción. En este sentido, tanto las acciones de visibilización como las prácticas colectivas cotidianas de los jóvenes pertenecientes a Hinchas por Manizales, se hacen parte de un proceso de acción colectiva, en el cual, a través de una constante negociación, se vinculan a la dimensión política para actuar y transformar las relaciones que establecen con la sociedad y sus instituciones.

Estrategia metodológica

El estudio parte de una investigación principal denominada "Practicas juveniles como expresiones ciudadanas", la cual se realizó con 18 grupos juveniles: once de la ciudad de Bogotá, cinco de la ciudad de Manizales y dos de la ciudad de Pereira. Se desarrolló un análisis comprensivo de los procesos y trayectorias de configuración de las prácticas políticas y ciudadanas de estos grupos, en el cual los colectivos juveniles se abordaron como comunidades de sentido, que construyen sus propios esquemas de interpretación de la realidad a partir de experiencias compartidas; factor que propició la participación de los jóvenes para establecer aquellos rasgos que caracterizan sus prácticas reconocidas como ciudadanas y políticas. El estudio se realizó en sub-equipos, orientados por un proceso común con algunas singularidades propias de los contextos.

El trabajo con el colectivo Hinchas por Manizales, uno de los grupos participantes en el estudio de la ciudad de Manizales, se desarrolló a través de un enfoque etnográfico-hermenéutico orientado a partir del análisis de narrativas y la observación de las prácticas tanto en los talleres desarrollados como en sus contextos de expresión. Las técnicas de recolección utilizadas fueron: Observación participante, en la cual se acompañó al colectivo en diversos momentos de sus encuentros cotidianos, que permitieron un acercamiento a la configuración y puesta escena de sus prácticas; entrevistas semi-estructuradas, en las cuales se generó un acercamiento a las concepciones que los integrantes del grupo tienen sobre sus prácticas políticas y ciudadanas, a través de la narración de las diferentes experiencias y las relaciones que establecen los jóvenes como colectivo. Estas técnicas estuvieron acompañadas de un taller en el cual, a través de estrategias de carácter estético, lúdico y discursivo, se buscó recolectar información sobre las prácticas desarrolladas por los grupos. Por último, se tuvo acceso a documentación interna y externa de la organización.

La información recolectada fue sistematizada a través de matrices de análisis buscando comprender, desde los significados con los cuales los jóvenes dotan sus acciones, cómo están configuradas las prácticas políticas y ciudadanas del grupo Hinchas por Manizales.

Hallazgos

En este artículo se presentan los hallazgos de las prácticas ciudadanas y políticas del colectivo Hinchas por Manizales que emergen de las categorías de análisis: "Modos de estar juntos" y "Modos de estar con otros".

En un contexto enmarcado por una estigmatización social construida desde unas representaciones de violencia y exclusión hacia las barras de fútbol, surge una iniciativa de resistencia7 (Foucault 1983) de un grupo de jóvenes barristas denominados Hinchas por Manizales, que tiene como objetivo reconfigurar los sentidos que dan lugar a su identidad colectiva8. Esto implica una reelaboración de expectativas y evaluación de posibilidades y límites de su acción para determinar la definición sobre el sí mismo y su ambiente, (Melucci 2002) incidiendo en sus prácticas y transformando la imagen que la sociedad tiene sobre ellos.

Hinchas estructura sus prácticas en torno al objetivo de transformar las representaciones sociales que la sociedad y el grupo tienen sobre el barrismo, el barrista y sus interacciones. Desde la postura de Arendt (1997: 44) "la política siempre ha tenido que ver con la aclaración y disipación de prejuicio"; en este sentido, al actuar en lo público en búsqueda de una transformación del reconocimiento barrista, el grupo inscribe sus prácticas en la esfera política, involucrando aspectos internos como la constitución de las relaciones y la identidad; y aspectos externos como las complejas relaciones de poder con el orden institucionalizado representado por el Estado, la sociedad y las relaciones con las otras barras.

Modos de estar juntos

La categoría modos de estar juntos evidencia la relación entre la dinámica interna del grupo y la configuración de prácticas políticas y ciudadanas. Para ellos, las relaciones internas del grupos están enmarcadas en la campaña "el barrismo no es vandalismo"; la cual tiene como objetivo movilizar un plan social para disminuir los brotes de violencia a través de actividades específicas de trabajo llamadas por ellos módulos: en el módulo educativo, un joven afirma, "se tratan temas de valores, de ética, de todo tipo de cosas que sirven para el crecimiento personal"; el módulo deportivo y recreativo busca fortalecer el club deportivo de Holocausto norte, y consolidar un grupo de recreación y logística para eventos, el cual pone en acción durante los partidos del Once Caldas en Manizales. Así mismo, el módulo de proyección tiene incidencia tanto en los aspectos externos como internos de la barra, y busca fortalecer los lineamientos de lo que un barrista debe ser y hacer. Todo esto aporta a los jóvenes argumentos, vivencias, experiencias y capacidades que los confrontan cognitiva y emocionalmente para asumir una actitud crítica y diferente ante diversas situaciones de tensión que se presentan en el estadio y en la práctica barrista.

En el grupo se identifican aspectos tribales propios de lo denominado por Maffesoli (2004a, 2004b) como tribus urbanas. Para el autor las tribus son grupos en los cuales se potencia el colectivo en el hecho de estar juntos desde vivencias de carácter estético, que se configuran a partir de fuertes lazos emocionales y afectivos que funden a la persona en un sujeto colectivo. Para este autor, las tribus son un fenómeno cultural antes que político, "una revolución de los sentimientos que pone énfasis en la alegría de la vida primitiva, de la vida nativa" (2004a: 227-228); y las relaciona con las "comunidades emocionales" (concepto de Weber retomado por Maffesoli 2004a) cuyas características son: el aspecto efímero, la composición cambiante, la inscripción local, la ausencia de organización y la estructura cotidiana (2004a: 57).

En este sentido, la barra de fútbol comparte algunas de las características de las tribus, reflejadas en un mundo cotidiano, marcado por una fuerza emocional9 y pasional evidenciada en rituales estéticos que tienen el cuerpo como protagonista y el estadio como templo. Asimismo, hinchas como grupo perteneciente a la barra popular Holocausto Norte, tiene como factor configurador de su identidad el ser barrista, aquí también se encuentra un sentido tribal que se manifiesta en cada uno de los partidos del Once Caldas, donde comparten el mundo simbólico como son: los colores, las canciones, los trapos y los lemas. Otro factor que amarra el concepto tribal con Hinchas, es la fuerza que tienen los lazos afectivos consolidados en fuertes vínculos de amistad y solidaridad en el grupo, que vuelven difusa la identidad individual de los jóvenes (Maffesoli 2004 y 2004b) y hace evidente una fuerte identidad colectiva.

Sin embargo, el grupo, si bien comparte las características simbólicas y afectivas con las tribus, también se constituye como una organización con objetivos definidos desde su identidad, con una clara diferenciación de roles que constituye una estructura específica y permite una regulación del comportamiento interno, la gestión de alianzas y el manejo de recursos, además del conocimiento del contexto que le permite incidir en la esfera política a partir de la transformación de sus acciones y, por lo tanto, de las relaciones entre la sociedad y los barristas (Delgado 2005; Melucci 2001, 2002).

Estas características asociadas al tribalismo y la acción colectiva, algunas compartidas por ambas perspectivas y otras no, marcan como principal factor de cohesión grupal una identidad en tensión entre dos referentes opuestos. Uno está orientado hacia el barrismo como un ejercicio de poder en el cual las expresiones se configuran a partir de referentes de violencia, que buscan defender el honor y el territorio; el otro se relaciona con un reconocimiento del barrista como un sujeto que interactúa en diferentes espacios de la sociedad. Esta tendencia se hace evidente en sus prácticas donde se transita por un difuso límite entre la política y la violencia. Hecho que se interroga con los planteamientos de Arendt, para quien la política empieza donde acaba la violencia física, "la violencia es desde luego el único tipo de acción humana que es muda por definición; no es mediada por palabras ni opera a través de palabras. En todos los demás tipos de acción, sean políticos o no, actuamos en el discurso y nuestro discurso es acción" (1953: 455).

Para Arendt la violencia se hace parte del reino de las necesidades, de lo pre-político, y la ubica como un mecanismo de coerción de la libertad y cambio forzado, que la restringe a la existencia y al cuidado de unos pocos, dejando a un lado el común. Sin embargo, para estos jóvenes la tensión está en una reacción de resistencia, de defensa y de choque con las fuerzas de poder institucional que los restringen y agreden, en la que no media la palabra, ni la interacción dialógica, en contraste con una opción de lucha por el reconocimiento de su singularidad colectiva y de su capacidad de ser un agente social colectivo.

A partir de esta tensión se ha ido generando una identidad colectiva que se constituye en uno de los factores de configuración de las prácticas. Para Melucci, la identidad colectiva es la "construcción de un sistema de acción" (2002: 66) que da lugar a la acción colectiva; en este caso, la consolidación de Hinchas por Manizales se ha dado a través de un proceso de negociación e interacción en el cual el grupo pasa de ser una agregación dispersa en Holocausto Norte, a una organización formal en la cual comienzan a participar personas que comparten significados y relaciones encaminadas a la lucha social de transformar el actuar barrista.

Estos cambios en los comportamientos se dan a partir de la creación de nuevas ideas sobre el barrismo, que les permiten valorar su participación desde nuevos referentes de motivación y lealtad que inciden, a la vez, en las formas de ver el mundo, en la manera de actuar y relacionarse (Delgado 2005). Estas ideas parten de una concepción del barrismo como acompañamiento a un equipo de fútbol que implica una propuesta estética y emocional de fuerza y contacto físico, alejada de la agresión física y el daño hacia otras personas. Como uno de los jóvenes lo expresa:

El programa es el que nos ha hecho ver de otra forma, como personas de bien, que nos ha hecho cambiar, nos ha hecho... como que no somos personas apartadas de la sociedad sino que somos... somos hinchas del once caldas que por una u otra razón estamos allá en la barra alentando al equipo pero que no somos personas malas ni por el estilo.

Esta transformación es una práctica política del grupo, al asumir la responsabilidad de sus acciones y propiciar una condición que facilite la convivencia desde una resignificación de su identidad colectiva y, por lo tanto, de sus acciones (Arendt 1997). Al respecto Honnet plantea el surgimiento de un proceso de "transformación de su auto-comprensión colectiva que puede llevar a la reivindicación del reconocimiento de la propia cultura" (2006: 128); cuando las comunidades culturalmente integradas bajo una historia, un lenguaje y una sensibilidad común, se sienten excluidas debido a interpretaciones de injusticias y les es negado el reconocimiento10.

En este sentido, una de las prácticas concebidas desde los nuevos referentes que configuran la identidad colectiva de Hinchas por Manizales, es su propio reconocimiento como ciudadanos que buscan ser reconocidos, desde su singularidad, como gestores que participan activamente en la ciudad, ejerciendo su derecho a la pluralidad. Para ellos la ciudadanía es un ejercicio meritorio que se establece en una estructura jerarquizada donde pueden hacer el tránsito de una a otra, de acuerdo a sus comportamientos sociales como habitantes de la ciudad. Es ciudadano aquél que con sus prácticas responde a un "deber ser" establecido en un orden social. Esta posición es reconocida por autores como Durston (1999), quien plantea la ciudadanía de segunda clase para referirse a sectores que tienen una ciudadanía limitada por barreras sutiles.

En esta perspectiva y para el colectivo Hinchas por Manizales, sus integrantes han propiciado un recorrido que va de un ciudadano de segunda hacia un ciudadano de primera. Ciudadano de segunda es comprendido por ellos como aquellas personas que, en las palabras de un joven hincha, "son lo peor de la ciudad, son el ogro, con identificar lo peor que tiene Manizales"; concepto en torno al cual se generaron hechos como el cierre de las puertas del estadio o el continuo señalamiento como "persona no grata para la ciudad", en la cual se homogenizaban y caracterizaban a todos los participantes de las barras de fútbol como conflictivos y causales de discordia. El tránsito hacia un ciudadano de primera implica para ellos un reconocimiento de los jóvenes como participantes de la sociedad, a partir del cumplimiento de una normatividad que guía sus acciones hacia el bien común de la ciudad y sus habitantes, en sus palabras "Yo creo que más que todo un ciudadano se refiere a convivir con los demás, y para convivir con los demás hay que seguir unas reglas, unas normas, seguir el común".

Adicional a esto, otro de los aspectos analizados en "modos de estar juntos" es la estructura organizacional de Hinchas por Manizales, y cómo ésta influye en sus prácticas políticas y ciudadanas; ya que la fuerza en el impacto social depende de factores como la capacidad organizativa a partir de la cual se construye un sistema de reglas y relaciones de liderazgo que configuran la acción colectiva, acompañada de la gestión de recursos, las alianzas y el conocimiento del contexto (Delgado 2005; Melucci 2001, 2002).

Reguillo (2000) afirma que las organizaciones juveniles al asumir la responsabilidad sobre sus propias acciones sin la intervención adulta, generan una ruptura con lo tradicional. Ruptura que se evidencia en el ejercicio del poder, donde el grupo Hinchas por Manizales se aleja de las estructuras jerárquicas, donde predomina el autoritarismo y aquello que ellos denominan "política"11; para construir una organización de jóvenes en la cual predominan los espacios democráticos, y sobresale la capacidad de auto-coordinarse como una de sus principales fortalezas. La democracia como aspecto característico del grupo es asumida como elemento fundamental para diseñar sus propios proyectos, basada en la posibilidad de expresión de las opiniones en el colectivo desde la pluralidad (CEPAL/OIJ 2007: 269).

La dinámica democrática del grupo ha configurado una estructura cuasi-horizontal, en la cual se identifica un líder que motiva a los integrantes del grupo, para que voluntariamente se vinculen emocional y cognitivamente a la transformación del sentido de ser barrista (Melucci 2002). Otro aspecto identificado en la estructura del colectivo es la existencia de espacios de participación donde los jóvenes pueden expresar y ser escuchados para constituir un sistema de toma de decisiones, negociaciones y representación que afectan al colectivo (2002). En sus palabras, la forma de tomar decisiones se da:

Democráticamente, por ejemplo... ah, lo del reglamento interno, entre todos participamos para hacer el reglamento interno, en algunas cosas se votó, en otras no porque se veían que estaban como lo mismo pues, había algo muy repetitivo, lo de las capacitaciones si es algo que deciden Carlos Mario y el chulo, por ejemplo cuando se va a hacer una... o sea tienen dos actividades, entonces se toma, ahí se vota cual se debe hacer, a cuál le gusta más una o a cuál le gusta más la otra y gana obviamente el que tienen más votos.

Esta dinámica de participación interna del colectivo ha configurado un sentimiento de confianza y lealtad que se evidencia en la potestad que dan al líder para que los represente en diferentes instancias de negociación e interacción como la junta directiva de la barra Holocausto Norte. Es importante recordar que el grupo depende en su estructura de Holocausto Norte, por lo tanto, algunas de sus decisiones no son tomadas en el interior del grupo sino directamente por los jóvenes que constituyen la máxima esfera de decisión de la barra como es la junta directiva de Holocausto Norte.

Al hacer parte del colectivo, los jóvenes comienzan un proceso de reconocimiento de sí mismos como parte de un sistema de relación en el que las acciones del colectivo influyen en las prácticas individuales, y éstas, a su vez, afectan directamente los objetivos del grupo (Melucci 2001). En este sentido, ante una tensión constante que lleva a los jóvenes de Hinchas por Manizales a transitar por el límite entre violencia y política, surge un sistema normativo estructurado en el decálogo barrista, el cual responde a una búsqueda de corresponsabilidad entre lo individual y lo colectivo. Una construcción colectiva que define las funciones, los límites y las potencias de un barrista, orientando sus comportamientos desde un sistema de incentivos y sanciones, cuya principal motivación es la asistencia a los partidos del Once Caldas. Esta estructura normativa busca crear un orden interno que permita regular las prácticas de los jóvenes tanto entre ellos mismos como con la sociedad.

Esta normatividad en la cual se incentiva la participación a través de la entrada gratis al estadio ha propiciado diferentes tipos de vinculación al grupo. El primero está conformado por aquellos jóvenes que ven en el grupo una alternativa de participación en la transformación social. El segundo está comprendido por jóvenes que asisten al grupo con el interés de obtener la entrada al estadio, pero participan activamente. Por último, se encuentran aquellos pseudoparticipantes que se vinculan con el único objetivo de obtener la boleta para acompañar a su equipo, pero no de actuar para el logro de los objetivos comunes. Sin embargo, y retomando la influencia que se ejerce entre lo individual y lo colectivo, las acciones encaminadas a las transformaciones en el quehacer barrista, impactan a los participantes motivados únicamente por la boleta, los confronta y los compromete en sus prácticas cotidianas, ejerciendo una influencia que transforma en ellos el sentido de ser barrista, así muchos de estos jóvenes que empiezan yendo sólo por obtener la entrada gratis al estadio, terminan vinculados y comprometidos con los objetivos del grupo.

Desde esta perspectiva, la identidad colectiva y la estructura organizacional crean un mundo simbólico que configura los referentes a partir de los cuales se constituyen las prácticas de los jóvenes pertenecientes a Hinchas por Manizales. Por lo tanto, al configurar un sentido de transformación en el concepto del barrismo en los jóvenes, se está trascendiendo de unos seres pasivos en lo público, y conflictivos con el orden social establecido; hacia unas personas que asumen un ejercicio participativo "al querer hacer parte de" y se comprometen con la construcción de la sociedad.

Modos de estar con otros

Otra de las categorías abordadas en la investigación fue "modos de estar con otros". Melucci al referirse a las relaciones con el otro, reintroduce la experiencia de definir los límites en una sociedad diversa, a partir de procesos de negociación e interacción en los cuales se establecen los acuerdos que le permiten al hombre ser autónomo de su propia acción y responsable al actuar conjuntamente con los otros (2001: 141 ; Berger y Luckmann 1999). Para Hinchas por Manizales los otros están constituidos principalmente por el Estado, del cual hacen parte las entidades gubernamentales y la fuerza pública; la sociedad, en la cual dan prioridad a la comunidad de Manizales; y las otras barras de fútbol. Para ellos estas relaciones están enmarcadas en la campaña "el barrista un ciudadano de primera".

Para Honnet (2006) las acciones o movimientos sólo están vinculadas a los objetivos de demanda cuando no son excluyentes y tienen una orientación democrática del reconocimiento cultural al abstraerse de afirmar su particularidad a través de amenazas de violencia. En este sentido, el grupo ha gestionado diversas prácticas y relaciones direccionadas al reconocimiento de los otros y a la búsqueda de su reconocimiento como barristas ciudadanos. Sin embargo, estas relaciones están marcadas por conflictos que no representan un ejercicio antagónico, sino una presión constante por incorporarse a un sistema de beneficios y reglas que se establecen desde el orden social (Melucci 2002). Este conflicto que evidencia la tensión entre violencia y política, plantea interrogantes sobre el factor violencia12 en la configuración de las prácticas políticas de los jóvenes Hinchas.

Uno de los otros identificado por el colectivo Hinchas por Manizales es la sociedad, con la cual tienen relaciones ambivalentes. Por un lado, el grupo se plantea la necesidad de establecer interacciones de correspondencia, de co-construcción, en las cuales participen en la búsqueda de mejores condiciones de vida para sus habitantes; han empezado por prácticas como la realización de foros escolares donde se socializa con los estudiantes la iniciativa del barrismo social, y se fomenta la construcción de un nuevo sentido sobre ser hincha de un equipo de fútbol. Con esto, mientras desarrollan acciones vinculadas con sus objetivos colectivos, aportan a la formación de ciudadanos con responsabilidad social. Por el otro lado, la relación con la sociedad está matizada por una tensión configurada desde un sentimiento de injusticia por la estigmatización que la sociedad hace de los barristas, esto los lleva a responsabilizarla de la exclusión permanente que han vivido.

Los otros también son el Estado representado por las organizaciones gubernamentales y la fuerza pública. Con él las relaciones tienen un carácter contradictorio y utilitarista, sustentado en un sentimiento de injusticia sobre la forma como los barristas son tratados. La injusticia está asociada a la falta o negación de reconocimiento, determinada por las cualidades o capacidades que los afectados consideran injustificadamente no reconocidas o no respetadas (Fraser y Honnet 2006; Honnet 2006). En este caso, las prácticas de Hinchas por Manizales están configuradas desde la percepción que los jóvenes tienen sobre las interpretaciones que el Estado y sus entidades realizan de lo que es ser barrista, y de los principios o valores que rigen las prácticas barristas. Por esta razón, los objetivos de las prácticas del colectivo juvenil orientadas a las relaciones con el Estado, son cuestionar el orden social y plantear una resistencia13 a las acciones emprendidas por las organizaciones gubernamentales y por la fuerza pública que quiere controlarlos, dominarlos y mantenerlos en la marginalidad.

En la interacción con el Estado las relaciones con las entidades gubernamentales son de beneficio mutuo y de conveniencia14. Según los jóvenes, la administración municipal se beneficia al apoyarlos, presentándolos a la opinión pública como una experiencia con la cual han logrado una disminución en los niveles de violencia de la población juvenil. Sin embargo, para Hinchas por Manizales esta alianza se ha convertido en una oportunidad que han aprovechado para potenciar el logro de sus objetivos colectivos, al recibir los recursos financieros necesarios para la configuración de su sistema de acción (Melucci 2002), y para fortalecer su tejido social desde la gestión y participación en nuevos espacios como los encuentros juveniles o el comité de seguridad municipal, donde se crean las estrategias que se implementarán en la ciudad durante los eventos futbolísticos.

En contraste, con la fuerza pública las relaciones son de confrontación y de choque; constituyéndose en uno de los grupos que genera la tensión entre violencia y política propia de la identidad colectiva del grupo Hinchas por Manizales. Para los jóvenes, la policía es un ente asumido como enemigo que propicia enfrentamientos bélicos durante los encuentros futbolísticos; acciones provocadoras en muchos casos sin motivo, como la expresada por un barrista "eso ya ha pasado muchas veces. No falta el policía que dice 'soy hincha del Cali, qué vas a hacer' como provocando a los muchachos; ¿me entiende?". Estas acciones están apoyadas en representaciones que rotulan al barrista como un sujeto violento que, al constituirse como un peligro para la sociedad, puede ser reprimido y controlado.

Los enfrentamientos con la policía y el ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios), han provocado en el grupo una posición que interroga la legitimidad de la normatividad y la estructura que respalda la fuerza pública, llevándolos a configurar sus prácticas desde una norma condicionada, en la cual actúan de forma violenta como respuesta a la transgresión de sus derechos y a la provocación constante. Estas respuestas confrontan los planteamientos de diversos autores, como Arendt, para los cuales la política está amarrada a factores discursivos y concertativos; sin embargo, en este caso las prácticas están configuradas desde una lucha por la integridad física y cultural de los barristas, que las inscribe en la dimensión política.

Otro de los otros son las barras de diferentes equipos de fútbol, que influyen en la tensión entre política y violencia. Clavijo (2007) en su investigación sobre los comandos azules (barra que apoya al equipo Millonarios), afirma que la violencia barrista funciona como procesos de comunicación que se constituyen en un sistema de intercambios en los cuales se usan códigos comunes como actitudes, marcas, amenazas o peleas que definen el honor y el territorio. Este proceso ubica la violencia como un elemento configurador de la identidad barrista, de sus prácticas y de las relaciones entre barras, y se convierte en un factor generador de conflictos entre los jóvenes y los objetivos de Hinchas por Manizales, en especial cuando las otras barras provocan reacciones de defensa, como lo expresa un joven de este grupo:

Uno va a hablar con las otras barras que vienen a hacer daños, ellos no van a dialogar con uno, no, que ah, que disculpe, no, ellos vienen y ellos vienen a, van a otra ciudad y van es a dañar la ciudad porque como no es la ciudad de ellos no la sienten como los que vivimos acá, entonces si ellos, ellos nos van a cascar a nosotros, uno no se puede dejar, no se puede dejar cascar y más uno tienen que defender nuestros intereses, nuestro patrimonio, donde nosotros vivimos.

Esto marca una relación con las otras barras configurada a partir de una tensión entre un nosotros y un otros, en la cual el grupo las reconoce como un nosotros al compartir con ellas una identidad barrista configurada desde la lealtad a la respectiva barra y al equipo, y una estructura simbólica que se manifiesta en rituales estéticos; al mismo tiempo las reconoce como un otro, con el cual existe un juego de poder que se constituye en una competencia por el honor. Una de las razones que potencia los enfrentamientos es la pertenencia a una ciudad, en este caso Holocausto Norte, la barra a la que pertenece, convierte a Manizales en su territorio a través de marcas que delimitan y muestran al visitante los limites de acción y la fuerza que tiene la barra como grupo, reafirmando su identidad colectiva al excluir "agresivamente" a los jóvenes de otras barras (Honnet 2006).

Sin embargo, la lucha que moviliza la acción colectiva del grupo ha llevado a buscar nuevas alternativas de relación entre las barras, como la participación en el movimiento barrismo social, donde adelantan acciones encaminadas a crear espacios para el dialogo y la definición de acuerdos "que transformen el quehacer del barrista" y así disminuir los enfrentamientos bélicos entre las barras.

Ante este panorama se puede afirmar que los otros externos al grupo se constituyen en un elemento que incide en la configuración de las prácticas políticas y ciudadanas de los jóvenes desde la tensión y el conflicto. En el caso de la Secretaría de Gobierno o de la sociedad, estas relaciones se convierten en oportunidades para movilizar recursos y campos de acción. Por otro lado, las relaciones con la fuerza pública y las otras barras se constituyen en factores desencadenantes de prácticas violentas que obstaculizan el logro de los objetivos.

Conclusiones

Las prácticas políticas y ciudadanas del grupo Hinchas por Manizales están configuradas desde un referente de ciudadanía, a partir del cual los jóvenes asumen de forma autónoma, voluntaria, consciente y reflexiva una responsabilidad de acción con su grupo y con la sociedad. Es una práctica ciudadana en la cual el joven parte del derecho a la diferencia desde la singularidad del barrismo, para concretar una lucha por el reconocimiento del barrista como un ciudadano de primera, y para gestionar nuevas formas de relación en las cuales se sienta incluido en la sociedad. Su visión de ser ciudadano está referida al hacer parte de la sociedad y al estar comprometidos con un bien común, como es la inclusión y el reconocimiento a la diferencia, que beneficia tanto al colectivo barrista como a los otros iguales y diferentes.

Esta postura de los jóvenes ante la ciudadanía marca una distancia con la visión tradicional en la cual el individuo es reconocido como ciudadano por la pertenencia a una comunidad política, una vinculación pasiva en la cual la motivación de acción está relacionada con la lucha por los derechos adjudicados por pertenencia (Melucci 2001; Perea 2008a, 2008b). En este caso, los integrantes de Hinchas por Manizales plantean una ciudadanía activa, que implica un compromiso social del joven con su comunidad, en el cual retoma la responsabilidad de actuar según los acuerdos y límites establecidos socialmente, buscando un beneficio tanto individual como colectivo.

En este marco de acción la identidad se convierte en un elemento constitutivo de las prácticas de los jóvenes al configurar el sentido del estar juntos como barristas sociales, y definir el campo de acción en el cual potencian su movilización a través de un cambio en el sí mismo colectivo, que transforma los referentes del ser y el quehacer barrista. Esta perspectiva de la identidad se aleja del vínculo con el concepto tradicional de ciudadanía antes mencionado, y transita para ubicarse como factor motivacional que, en reconocimiento de sus características barristas, configura la acción colectiva.

Esta perspectiva de acción asumida por los jóvenes de Hinchas por Manizales, plantea la política como una relación desde la pluralidad (Arendt 1997), en su vida cotidiana que adquiere sentido en la lucha por el reconocimiento. Sin embargo, la tensión identificada en el grupo entre la violencia y la política, cuyo límite es difuso por las dinámicas de fuerza propias del barrismo, en las cuales los encuentros se convierten en confusos escenarios donde los enfrentamientos son cotidianos, genera una distancia con los planteamientos de Arendt para quien la política implica una acción acompañada de discurso, la cual no debe estar configurada como acción violenta. La autora plantea un deber ser de la política que se confronta con el contexto y realidad de este grupo.

Este estudio deja expuestas varias urgencias. Inicialmente, la necesidad de trascender los análisis de la relación entre la política, la ciudadanía y las prácticas de los jóvenes, en especial aquellas que implican una intención de ruptura con el orden tradicional y la transformación de las relaciones con el poder institucionalizado; es urgente mirar en estos análisis las construcciones, no siempre visibles, que los jóvenes están haciendo en su vida cotidiana con respecto a esta relación. Otra prioridad de análisis está dada por los parámetros que tiene la sociedad y el Estado para valorar las prácticas cotidianas de los jóvenes y, por lo tanto, para reconocerlos y configurar las relaciones con ellos; en este caso, la estigmatización generalizada que se hace en nuestras sociedades de los jóvenes como peligrosos, en riesgo, con una gran necesidad de control, se aplica agudamente sobre el barrismo impidiendo ver las intenciones de los jóvenes de Hinchas por Manizales para gestionar un cambio en el ejercicio barrista, en el estar con los otros y en el construir sociedad. Así mismo, también es urgente comprender cómo la influencia de los grupos externos afectan las intenciones con las cuales configuran sus prácticas, las cuales en muchas ocasiones se convierten en amenazas para la gestión de sus acciones, como es el caso de la presión que ejerce la fuerza pública en Hinchas por Manizales.

Hinchas por Manizales es un grupo que tiene un sistema de acción colectiva que los ubica en lo público y los muestra como sujetos que se constituyen políticamente desde lo colectivo en su vida cotidiana, mientras se distancian, de una manera consciente, de una visión de la política tradicional vinculada al ejercicio representativo, al clientelismo y a la corrupción. En contraste con tendencias contemporáneas que resaltan la preponderancia del individualismo y lo privado, la crisis de lo público y lo político, este grupo de jóvenes, conflictivos y ambivalentes, han decidido luchar por ser reconocidos e incluidos como un agente social colectivo, como sujetos activos en interacción y negociación permanente con la sociedad.

Notas

1 Esta investigación fue realizada en Colombia por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Universidad de Manizales, Universidad Tecnológica y el Centro de Estudios Avanzados en Niñez y juventud Alianza Universidad de Manizales-CINDE; desarrollada por los investigadores Ricardo Delgado, Angélica Ocampo, Juanita Henao, Victoria Eugenia Pinilla, María del Carmen Vergara, et al.; como investigadoras en formación: Ángela María Londoño Jaramillo y Ana Leonor Montoya, estudiantes de la Maestría en Educación y Desarrollo Humano del Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud; y Natalia Bernal, estudiante de Psicología de la Universidad de Manizales.

2 A partir de la década de los 80's en Colombia, específicamente el 30 de abril de 1984, cuando un joven de 14 años asesina al entonces ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, comienza otra ola de violencia en las ciudades colombianas protagonizada por jóvenes sicarios y bandas juveniles, que constituyeron las bases para generar en el país una imagen de la juventud basada en la muerte y la delincuencia (Persa 2008b).

3 El barrismo social es un movimiento orientado por el colectivo barrista colombiano, un grupo conformado por líderes de diferentes barras de fútbol de Colombia los cuales han definido como objetivo "potenciar los aspectos positivos de los integrantes de las barras y redimensionar las formas de expresión y las prácticas que inciden negativamente en el contexto social, barrista e individual; estableciendo su papel como actor en el ámbito futbolístico dentro del actual mundo globalizado. Esta propuesta alternativa de iniciativa popular, se fundamenta en procesos formativos que recogen valores sociales, normas, creencias, ideales y sentimientos, y le permiten a los barristas, sin perder su esencia, re-significar la realidad que los sumerge en su pasión por el mundo del fútbol y, a la vez, mediante la construcción de redes que impliquen la articulación e intercambio de esfuerzos, voluntades, experiencias y conocimientos, asumir identidad como sujetos sociales y políticos".

4 En este caso se asume la acción política como un acto intencional, voluntario y consciente que implica deliberación y debate. En este proceso el sujeto individual o colectivo, reconoce su pertenencia a una comunidad política y, por lo tanto, su posibilidad de actuar en lo público para transformar el orden (Garay 2002). Esta posición contradice los postulados actuales, en los cuales, sin un análisis crítico de las intencionalidades por las cuales fueron configuradas las prácticas, se asumen todas las expresiones de los jóvenes como acción política que manifiesta un ejercicio de resistencia (Perea 2008b).

5 Para Hanna Arendt (1997) la igualdad es relativa y hace referencia a la condición que adquieren los hombres al participar en la política, siempre conservando la pluralidad.

6 Arendt afirma que "La política se basa en el hecho de la pluralidad de los hombres" (1997: 45) Esta autora al referirse a la pluralidad hace referencia al reconocimiento de las singularidades de los hombres participantes en la esfera pública.

7 Para Foucault (1983) la resistencia es una forma de acción que actúa contra una relación de poder establecida en prácticas institucionalizadas, realizada por sujetos libres que se enfrentan a una gama de posibilidades de acción.

8 Para Delgado (2007) la Identidad colectiva se comprende como una definición compartida por varios individuos, la cual está relacionada con las orientaciones y significados de la acción que promueve la unidad y el sentido de pertenencia de los jóvenes. El proceso de construcción de la Identidad colectiva tiene un carácter intersubjetivo conferido por las constantes relaciones Interiores y exteriores del grupo donde se definen las representaciones que constituyen el sentido de un "nosotros" y un "otros".

9 Es importante tener en cuenta que los vínculos afectivos no son características únicas de las tribus urbanas, sino de las organizaciones juveniles en general.

10 Para Honnet "el reconocimiento (...) tiene el sentido completamente directo de aceptación -o incluso estima- de sus objetivos u orientaciones de valores como tales" (2006: 130); ligándolo siempre a factores culturales que determinan la escala de valor de acuerdo a la cual se reconocen las prácticas.

11 Para ellos el concepto de política y democracia son dos conceptos diferentes y distanciados. El primero hace referencia a los puestos gubernamentales y tiene una relación directa con el clientelismo y la corrupción; el segundo es entendido como un espacio de participación donde todos tienen la posibilidad de opinar en la toma de decisiones que afecten al colectivo.

12 En especial en un país donde la violencia se ha constituido en una realidad cotidiana que impregna las relaciones establecidas entre sus habitantes, legitimándose como forma de acción.

13 La resistencia implica una movilización para determinar los referentes que constituyen tanto a la organización como sus prácticas; creando puntos de ruptura en los discursos sociales. Para Foucault, las acciones de resistencia se alejan de la violencia ya que el poder no es un modo de acción que opera sobre los otros sino sobre las acciones de los otros, lo que la diferencia de una acción violenta la cual actúa sobre un cuerpo o una cosa, doblegándola, destruyéndola o cerrándole todas las posibilidades.

14 Expresión usada por uno de los jóvenes de Hinchas al referirse a las relaciones con la administración municipal.

Bibliografía

Arendt, Hanna. 1998. La condición humana. Barcelona: Paidós.

__________. 1997. Qué es la política. Barcelona: Paidós.

__________. 1953. Ensayos de comprensión, 1930-1954. Madrid: Caparros Editores.

Berger, Peter y Luckmann, Thomas. 1999. La construcción social de la realidad. Argentina: Amorrortu Editores.

CEPAL/OIJ. 2007. La juventud en Iberoamérica. Tendencias y urgencias. CEPAL: Santiago de Chile. Segunda edición.

Clavijo, Jaira. 2007. "Estudio de barras de fútbol de Bogotá: los comandos azules". Revista Univeristas Humanística 31, 58: 42- 59.

Delgado, Ricardo. 2005 Análisis de los marcos de acción colectiva en organizaciones sociales de mujeres, jóvenes y trabajadores. Tesis doctoral. Manizales: Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, alianza Universidad de Manizales -CINDE.

__________. 2007. "Los marcos de acción colectiva y sus implicaciones culturales en la construcción de ciudadanía". Revista Universitas Humanística 64: 41-66.

Durston, John. 1999. "Limitantes de ciudadanía entre la juventud latinoamericana". Revista Última Década 10: 1-4.

Garay, Luis Jorge. 2002. Ciudadanía; lo público; democracia. Textos y notas. Bogotá: Litocencoa.

Foucault, Michael. 1983. El sujeto y el poder. Edición electrónica de Escuela de Filosofía Universidad ARCIS, Disponible en: http://www.philosophia.cl/biblioteca/Foucault/El%20sujeto%20y%20el%20poder.pdf (visitado septiembre de 2008).

Fraser, Nancy y Honnet, Alex. 2006. ¿Redistribución o reconocimiento? Madrid: Ediciones Moratas.

Honnet, Alex. 2006. "El reconocimiento como Ideología". Revista Isegoria 35: 129-150.

Kymlicka, Will y Wayne, Norman. 1994. "El retorno del ciudadano. Una revisión de la producción reciente en teoría de la ciudadanía". Revista Cuadernos del CLAEH, 75: 81-112.

Maffesoli, Michael. 2004a. El tiempo de las tribus. México: Siglo XXI editores.

__________. 2004b. "Juventud: el tiempo de las tribus y el sentido nómada de la existencia". Revista JÓVENes, estudios sobre juventud 8, 20: 28-41.

Melucci, Alberto. 2001. Vivencia y convivencia. Madrid: Editorial Trotta.

__________. 2002. Acción colectiva, vida cotidiana y democracia. México: Colegio de México

Perea, Carlos. 2008a. ¿Identidad vs. política? Conferencia. Encuentro Internacional "Juventud y nuevas prácticas políticas en América Latina". Manizales: Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud.

__________. 2008b. ¿Qué nos une? Jóvenes, cultura y ciudadanía. Medellín: La Carreta Editores E.U.

Reguillo, Rossana. 2003. "Ciudadanías juveniles en América Latina". Revista Ultima Década 19: 1-20.

__________. 2000. Emergencia de culturas juveniles. Bogotá: Grupo Editorial Norma.

 

Fecha recepción 03-03-2009
Fecha aceptación 02-09-2009

 

 

© 2014 • Facultad de Filosofía y Humanidades, Intituto de Ciencias Sociales, Universidad Austral de Chile
Teléfono/Fax: 56 63 221476 • Casilla 567 • Campus Isla Teja S/N • Valdivia • Chile
E-mail: