Revista austral de ciencias sociales - Semblanza de Luis Oyarzún: Entrevista a Dr. Fernando Oyarzún  
Revistas Electrónicas UACh
Web Sistema de Bibliotecas UACh
Formulario de Contacto Revistas Electrónicas UACh (OFF)
Revistas Electrónicas UACh - Revista austral de ciencias sociales
 
 no.6Luis Oyarzún o La Pasión De VerLa Concepción Filosófica del Arte de Luis Oyarzún  Indice de autoresIndice de materiabúsqueda de artículos
Inicio revistalista alfabética de revistas  
-
 
Revistas Electrónicas UACh - Revista austral de ciencias sociales
Revista austral de ciencias sociales

ISSN 0718-1795 versión on-line

  Texto completo PDF
 
  Como citar este artículo
  Agregar a favoritos
  Enviar a e-mail
  Imprimir HTML

  Rev. austral cienc. soc. n.6 Valdivia 2002




Revista Austral de Ciencias Sociales, N° 6, 2002, pp. 79-86

ENTREVISTA

 

Semblanza de Luis Oyarzún

Entrevista a Dr. Fernando Oyarzún

 

ENTREVISTADO POR: Freddy Fortoul *, Ricardo Molina V. *

* Profesores Investigadores del Instituto de Ciencias Sociales, UACh.


 

 

“ví en una carta que escribió Gabriela Mistral a mi hermano, en que señala que probablemente una de las prosas poéticas más hermosas de la gente de literatura en Chile era la de Luis Oyarzún”.

Don Fernando: Nuestro propósito, en este número de la Revista es rendirle un homenaje a su hermano Don Luis Oyarzún Peña, porque sentimos que su figura representa un referente importante para la vida intelectual de nuestra Universidad. Nos gustaría conocer su opinión sobre el homenaje que don Jorge Millas realizó en 1973.

Respecto del homenaje de don Jorge Millas: fué después de la muerte de mi hermano. Sirvió de prólogo a un libro póstumo de Luis “Defensa de la Tierra”. A mi modo de ver, los escritos de Jorge Millas señalan uno de los aspectos más medulares de la personalidad espiritual de mi hermano. Incluso Millas lo denomina, “Luis Oyarzún o la pasión de ver” y destaca, esa propiedad tan fuerte, tan intensa que tenía Luis: estar siempre mirando la realidad humana, la realidad natural, desentrañando sus significaciones. En fin, y como lo dice muy bien Millas, esta pasión de ver la convierte en una pasión de ser, que es el acto de mirar, de este mirar espiritual pleno que, junto con desentrañar elementos de la realidad, de aquello que está frente a uno, le constituye en un ser unido a esta realidad. Creo que Millas lo describe muy bien, como una propiedad central de toda la obra de mi hermano.

¿En términos de fecha, Ud. se recuerda exactamente cuándo fué este discurso?

En Octubre de 1973. Después de el Diario Póstumo, que fué editado y trabajado especialmente por Leonidas Morales en combinación con mi hijo Eugenio Oyarzún, y que se publicó, prologado también muy hermosamente por Morales. Posteriormente a esto, y hace no más de unos tres años, se publicó una ampliación del diario, el que fue denominado “Diario Intimo”, elaborado por gente de la Universidad de Chile, él cuál obtuvo el premio Municipal en el Género de Ensayo Filosófico. Se consideró que no sólo era muy valioso por dar cuenta de viajes y andanzas, sino que, al mismo tiempo, por las reflexiones que hay ahí.

Todo lo que ha señalado Dr., son elementos que unidos a otros, van afirmando en la plenitud del tiempo una personalidad, que ha trascendido a través de su trabajo en el contexto de la filosofía clásica.

Una de las características que también fueron muy reconocidas de mi hermano; por ejemplo, lo que en forma muy explícita hizo Jorge Edwards. Este escritor premio Nacional de Literatura, fue discípulo de mi hermano y me acuerdo que él escribió en el Diario El País de Madrid, estando en un año sabático en 1984, unas publicaciones en que convierte a Luis en unas de las personas que en la conversación se realizaba muy plenamente, era un gran conversador. Lo coloca al lado de Neruda y esto unido a escritos de Enrique Lafourcade, también acentúan esta capacidad que tenía mi hermano de conversar. En las clases y en las conferencias, llevaba notas preparadas cuidadosamente; pero, de pronto parece que se olvidaba de estas notas y se soltaba y entonces entraba en un cierto trance creativo que envolvía a la gente. He oído hablar de eso a otra discípula distinguida, la filósofa Carla Cordua, decía que para ella las clases de Luis habían sido siempre muy estimulantes, enriquecedoras. También Jorge Edwards se refiere a una cierta timidez básica que mostraba Luis en sus relaciones. Ahora yo puedo comprender esto a partir de su biografía, que es mi propia biografía. Bueno, resulta que nunca vió dificultado el contacto directo, amoroso, con la naturaleza, con las flores, con las plantas, con las pequeñas plantas, con los paisajes. Tenía gran capacidad para captar la belleza de la naturaleza, con una sensibilidad estética altísima y, al mismo tiempo, con un cierto don que otros no lo tenían igual, que era la capacidad de dar cuenta mediante palabras orales o escritas de esta riqueza. Por eso es que su prosa ha sido siempre muy elogiada. Debo decirles, como anécdota, que ví en una carta que escribió Gabriela Mistral a mi hermano, en que señala que probablemente una de las prosas poéticas más hermosas de la gente de literatura en Chile era la de Luis Oyarzún. Era una gran admiradora de su prosa, así como mi hermano fué un gran admirador de la poseía y de la prosa poética de Gabriela Mistral.

¿Dr., hubo contactos de su hermano con Neruda en algún momento, directos o indirectos?

Si, creo que efectivamente fue así, creo que Lucho perteneció al grupo de poetas jóvenes, que estaban siempre alrededor de Neruda. Lo visitaban, con alguna frecuencia, en Isla Negra. Entonces siempre quedaban muy embelesados por escuchar la lectura de sus poemas. También Parra, el mismo Nicanor reconoce que le costó mucho superar la etapa Nerudiana, para tomar un vuelo poético propio, que dió origen a la antipoesía. Mi hermano, que era un gran admirador de la riqueza poética de Neruda, tuvo una postura, más bien crítica en otros aspectos de la personalidad de Neruda. Así había críticas y cuando se produjo la adscripción al marxismo y a la política de Neruda, mi hermano no lo acompañó, como tampoco no lo acompañó Jorge Millas.

Luis, si bien era un hombre de una orientación de centro izquierda, y fué bastante crítico de los excesos de politización en el tiempo de la Unidad Popular. Como una anécdota, me acuerdo que, paseándonos por la Universidad, en aquel tiempo en que estaríamos tal vez en el segundo año o en el primer año de la Unidad Popular, en que estaba todo el campus lleno de letreros, con esta verdadera psicosis de politiquería que hubo, mí hermano me expresó: “acuérdate de lo que te digo, una de las razones por las que va a caer este régimen es por la falta de conciencia estética”. Entonces percibía Luis esa especie de saturación, de hiper politización. De manera que mi hermano fue bastante critico, como lo fue Jorge Millas, que también era un hombre de centro izquierda, y Jorge Millas después lo fue con respecto al régimen militar. Ya sabemos que desempeñó un papel histórico.

Dr., todas estas características que ha resaltado de su hermano, esas sensibilidades estéticas, esa sensibilidad con la naturaleza, esa relación tan especial en el capítulo en el cual él defiende el árbol que esta en la Iglesia Luterana de Valdivia, que es un mito muy importante y que refleja efectivamente todas las características que Ud. ha señalado. ¿Qué antecedentes tiene, que nos podría relatar respecto de como fueron esos hechos?, ¿Cuál fue la motivación central?

Luis se vino de Estados Unidos a Valdivia, después de haber terminado su período de dos años como agregado cultural en Washington, donde fué nombrado por el gobierno de Frei Montalva, siendo en aquel tiempo ministro de relaciones exteriores don Gabriel Valdés. Cuando terminó este período -el ya había jubilado de la Universidad de Chile- y decidió venirse a Valdivia. Me escribió diciendo que había razones fundamentales para venirse. Una tenía que ver con que yo estaba aquí, con mi familia y el era muy querendón de mis hijos. Mis hijos lo recuerdan como un personaje mágico, extraordinario. El otro motivo era que él quería venirse a una universidad como la Austral, más pequeña, y donde creía que podría aportar en materia de cultura. Creía que acá, estando como Rector William Thayer, que admiraba a mi hermano como también a Jorge Millas. Me acuerdo que él los trajo para acá, justamente para contribuir a levantar el nivel cultural. El tercer motivo que tenía para venirse era por la belleza de la naturaleza, por el ambiente natural. Era un gran admirador de la belleza de Valdivia, de su río, del jardín botánico, de las flores, de los tilos de la plaza, y desde luego, este árbol tulipero lo consideró una maravilla. Lo describió muy bien y cuando de pronto supo que por la construcción del Banco del Estado lo iban a cortar, puso el grito en el cielo. Movió palillos por todos lados, habló con el Alcalde, con Hernán Poblete Varas, con Matilde Romo....., movió un grupo de gente y lograron salvarlo, cuando Luis ya había muerto y después de un tiempo, Hernán Poblete y Matilde Romo hicieron un acto junto con el Alcalde y colocaron una placa que decía que este árbol le debe su vida al poeta Luis Oyarzún. Desgraciadamente, la placa desapareció.

¿Cómo fue su vida en Valdivia?

Luis estuvo dos años en Valdivia y fueron muy buenos. Se sentía contento. Valdivia exacerbó su capacidad creativa, vivía rodeado de amigos y alumnos. Los años en Valdivia los vivió intensamente.

Por recomendación médica, -padecía de diabetes- Luis mantuvo abstinencia de consumo de alcohol. Tuvo que viajar a Santiago pués le correspondía hacer el discurso de recepción a la Academia de la Lengua, del filósofo Juan de Dios Vial Larraín. En esa ocasión se encontró, accidentalmente, en Santiago con Enrique Castro Cid, este gran pintor que había sido su alumno y que vivía en España por esa época. El encuentro ameritaba celebrarse, y fué el quiebre en la abstinencia de alcohol y el camino a la destrucción de Luis. Volvió de Santiago con una hemorragia que pasó desapercibida, y desencadenó un infarto cardíaco que precipitó su muerte a los 51 años de edad.

Tengo entendido que Dn. Luis Oyarzún se incorporó a la Universidad Austral de Chile, a través del cargo Administrativo de Director de Extensión, no obstante haber ganado un concurso como profesor de Filosofía.

Creo que sí, aunque no lo atribuyó a mala voluntad del rector William Thayer. Sirvió en el cargo Administrativo de Director de Extensión, y no fué nombrado profesor titular. Esto generó una especie de frustración en Luis.

En la misma línea, de la falta de reconocimientos que debió otorgársele por parte de la Universidad Austral de Chile. A la muerte de Luis Oyarzún, el rector Thayer hizo 2 ofrecimientos formales: una la construcción de un monolito recordatorio que estuviera ubicada cerca del área de Humanidades, y el otro, nombrar una comisión para que se publicara la obra de Don Luis Oyarzún, la obra no se publicó por la Universidad, la publicaron personas externas, y el monolito nunca se construyó, ¿Cuál es su opinión al respecto en esos dos puntos? Nos gustaría que se cumplieran esas ofertas.

Todo eso quedo sin concreción. Lo único, en cierto modo reparatorio, que ha habido de esto, son las cosas que hizo el rector Max-Neef, que fue ponerle el nombre de Luis Oyarzún a la Dirección de Extensión de la Universidad Austral de Chile, e instituir el premio Luis Oyarzún simultáneamente en forma alternada con el premio Jorge Millas.

En relación con la biblioteca, también tengo entendido que él donó sus libros a ella.

En efecto, la biblioteca la heredó mi madre, y mi madre decidió que esta biblioteca pasara a la Universidad Austral de Chile.

¿En qué lugar está sepultado Dn. Luis Oyarzún?

Esta sepultado en el Cementerio General. En la tumba hay un epitafio que él escribió y que tenía en una libreta: “ Los Dioses se durmieron contigo, con ellos y conmigo”. El había escrito este pensamiento y muchos otros en una libretita, estando en la Asistencia Pública, en la que hacía observaciones y reflexiones. En momentos de convalecencia me confidenció que estaba como resignado.

En estas conversaciones me dijo, “yo he llegado a la conclusión que mi vida se ha completado” , a lo que yo le animaba diciendo: “tú eres una persona sociable, todo el mundo te celebra, amistades, alumnos, tus sobrinos, tu madre, yo mismo”. Sí me decía, “pero pasa que, en el fondo, esto es un asunto mío, fallas mías ... he llegado a la conclusión que en la vida, las cosas importan, pero nada importa mucho, nada importa demasiado”.

Jorge Millas, que fue un gran amigo de Luis, dice cosas bien esenciales de lo que pasaba con Luis, en “La Pasión de Ser”. Luis tenía un abrazo identificatorio con el mundo amoroso. Con el mundo intentaba constituir una unidad, tenía un anhelo de unión y esto lo lograba cuando se entregaba a la belleza de las plantas y de las flores. Se constituía en una especie de parte que ingresaba a una totalidad en que él desaparecía y entraba en esta unión amorosa identificatoria máxima, propia del amor, del acto amoroso. Y Luis anhelaba esa experiencia con el mundo.

«Era un gran admirador de la belleza de Valdivia, de su río, del jardín botánico, de las flores, de los tilos de la plaza, y desde luego, este árbol tulipero lo consideró una maravilla».

«Con el mundo intentaba constituir una unidad, tenía un anhelo de unión y esto lo lograba cuando se entregaba a la belleza de las plantas y de las flores».

 

 
Pintura de Luis Oyarzún

 

 

© 2019 • Facultad de Filosofía y Humanidades, Intituto de Ciencias Sociales, Universidad Austral de Chile
Teléfono/Fax: 56 63 221476 • Casilla 567 • Campus Isla Teja S/N • Valdivia • Chile
E-mail: