| | | |  | | Revista austral de ciencias sociales
ISSN 0718-1795 versión
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Rev. austral cienc. soc. n.4 Valdivia ene. 2000 |
Revista Astrual de Ciencias Sociales, N° 4, 2000, pp. 127-132
ESCULTURA
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Objetos Fugados | | | | | | | |
Luis González | |
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Escultor autodidacta nacido en Ancud, su quehacer plástico se basa en la cosmovisión que tiene desde su perspectiva "Chilota" de lo universal que se traduce en el manejo de materiales nobles como la piedra, maderas nativas, fibras vegetales, etc., con los que ha creado sus obras expuestas en diversas Bienales de Valparaíso, Museo Nacional de Bellas Artes y diversas muestras colectivas e individuales en la región y otras ciudades del país.
Aquí presenciamos la reunión de piezas armadas de la sugerencia, escapadas al infinito por la persistente intervención del sueño de Luis González.
Son objetos fugados del pasado, ubicándose en el centro de esta Historia presente para adquirir, de prestado, una nueva identidad.
Los mismos útiles elementos que poblaron la infancia de Luis González y que él, por extraordinaria simbiosis artística, une a la imagen del padre los elementos con que éste se relaciona en su trabajo más concreto: maderas nativas, piedras, fibras vegetales.
El camino reflejo de estos artilugios parte en el espíritu del padre concentrando tradición e identidad en la mano que fabrica el utensilio y lo instala en la vida cotidiana con un destino plagado de olores, sabores, armando el tramado del recuerdo.
Desde ahí, la vuelta atrás, otra vez a la mano "ahora del hijo" en este azaroso presente para explotar en una nueva forma. Cada pieza conserva ciertos movimientos, ángulos del amor cotidiano, ranuras sublimadas por el ojo y la mano del escultor.
La curvatura del tiempo expresada en cada obra. Un retorno sin la mezquindad del miedo, abierto a todos los caminos, apostando por un futuro fuertemente vinculado al origen.
La danza de la madera se eleva al infinito en la extensión del extremo, su ilimitado nuevo uso, ahora de carácter metafísico. Así participamos del huso que transporta en el giro perpetuo las conversaciones, el murmullo, olores y texturas de lanas; del balancín estacionado en vertical oscilación, caballo de duras crines que contiene la fuerza del erotismo, la huella y potencia del deseo unidos a la tensión y suavizados por la capacidad lúdica de su resolución; el aparato de música silente paralizado en el tiempo con el único sonido del recuerdo repicando para siempre... En conjunto, un juego de reflejos espejados que nos ilustra a los chilotes como tan apegados a lo nuestro pero tan deseosos del infinito.
Tal vez el logro mayor de este trabajo, además de su factura y proposición estética, está en la dimensión ética: rastrear en el mundo de lo "usable", perecible, concreto y pedestre, la posibilidad de vuelo. Instalar en el imaginario de Chiloé la extensión ilimitada del origen.
Rosabetty Muñoz
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