Gestión turística (Valdivia) - IMPACTOS SOCIALES DEL TURISMO EN EL CENTRO INTEGRALMENTE PLANEADO (CIP) BAHÍAS DE HUATULCO, MÉXICO
Revistas Electrónicas UACh
Web Sistema de Bibliotecas UACh
Formulario de Contacto Revistas Electrónicas UACh (OFF)
Revistas Electrónicas UACh - Gestión turística (Valdivia)
 
 no.15PROPUESTA METODOLÓGICA PARA LA EVALUACIÓN DE LA FACTIBILIDAD DE PROYECTOS DE TURISMO COMUNITARIO: Caso de estudio: Comunidades Huaorani, Achuar y Shiwiar de la Amazonia EcuatorianaLAS FORMAS DEL TURISMO CIENTÍFICO EN AYSÉN, CHILE  Indice de autoresIndice de materiabúsqueda de artículos
Inicio revistalista alfabética de revistas  
-
 
Revistas Electrónicas UACh - Gestión turística (Valdivia)
Gestión turística (Valdivia)

ISSN 0718-6428 versión on-line

  Texto completo PDF
 
  Como citar este artículo
  Agregar a favoritos
  Enviar a e-mail
  Imprimir HTML

  Gest. tur. (Valdivia) n.15 Valdivia jun. 2011




Gestión Turística. Enero-Junio 2011; N° 15, 47-73
DOI:10.4206/gest.tur.2011.n15-03

RESULTADOS DE INVESTIGACION

 

IMPACTOS SOCIALES DEL TURISMO EN EL CENTRO INTEGRALMENTE PLANEADO (CIP) BAHÍAS DE HUATULCO, MÉXICO

SOCIAL IMPACTS OF TOURISM IN THE INTEGRALLY PLANNED CENTER (CIP) BAHÍAS DE HUATULCO, MÉXICO

 

Autores

Martha Marivel Mendoza Ontiveros, Universidad Autónoma del Estado de México. marivelmo@hotmail.com.
Juan Carlos Monterrubio Cordero, Universidad Autónoma del Estado de México. carlos.monterrubio@ymail.com.
María José Fernández Aldecua, Universidad del Mar, campus Huatulco. mjose@huatulco.umar.mx.


RESUMEN

El Centro Integralmente Planeado (CIP) Bahías de Huatulco, México fue desarrollado con la intención de impulsar el bienestar económico y social de la región. Sin embargo, se ha propuesto que el CIP no puede ser considerado un caso del todo exitoso debido principalmente a los problemas sociales que se han presentado. En este sentido, el presente estudio tuvo como objetivo identificar la percepción de la comunidad local del CIP Huatulco sobre los beneficios y costos sociales que el turismo ha generado en su comunidad. Con base en una encuesta aplicada a 203 residentes de la localidad, se encontró que el turismo ha generado empleos y nuevas oportunidades económicas en la localidad. Asimismo, se reportó que el número de construcciones, el mejoramiento de la infraestructura e incremento en oportunidades de recreación se relacionan con el turismo. Por otro lado, aunque el turismo no se relaciona con incrementos en delincuencia, prostitución y pandillerismo, sí se relaciona con incrementos en la congestión vehicular, en el precio de bienes y servicios y disminución en los espacios de estacionamiento.

Palabras claves: Turismo; Impactos sociales; CIP; Huatulco.


ABSTRACT

The State-planned tourism destination of Bahías de Huatulco, Mexico, was developed to improve the economic and social conditions of the region. However, it has been argued that the destination cannot be considered totally successful due to the existing social problems that have emerged from the development. This study aimed to identify the perception of Huatulco’s local community towards the social benefits and costs related to tourism in the community. Based on a survey to 203 local residents, it was found that tourism has provided the community with employment and new economic opportunities. Further, it was observed that the increase in the number of constructions, the improvement of infrastructure and the increase in leisure opportunities are related to tourism development in the locality. On the other hand, although tourism is not perceived to be related to the increase in crime, prostitution and vandalism, there was a perception that the phenomenon is related to the increase in traffic, the increase in price of goods and services and the decrease in parking spaces for locals.

Key words: Tourism, Social impacts, CIP, Huatulco.


 

I.- INTRODUCCIÓN

La política turística en México, así como su modelo de planeación se ha constituido en una suerte de paradigma para varios países latinoamericanos. Los Centros Integralmente Planeados (CIP) fueron desarrollados a partir de una presencia fuerte del Estado como impulsor y gestor con una perspectiva regional. Sin embargo luego de cuatro décadas, las experiencias de desarrollo regional por polos de crecimiento han sido sumamente criticadas pues no fueron capaces de producir los efectos previstos, de tal suerte que las actividades que esperaron fueran inducidas no lograron acompañar a las actividades turísticas que se fomentaron por medio de la inversión pública. Asimismo, ha quedado demostrado que las nuevas actividades turísticas emprendidas en zonas rezagadas del territorio nacional, no lograron integrar productivamente a la población local o lo ha hecho en tareas de baja calificación (SECTUR/CESTUR, 2000). Incluso, la gestión municipal de los CIP tuvo que ser atraída por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) y luego después de varios años, pudo ser retomada por las autoridades locales.

Lo anterior ha llevado a la conclusión de que la falta de integración de la población local y el escaso o nulo desarrollo al inicio del polo, ha imposibilitado el surgimiento de una clase política y empresarial local capaz de tomar en sus manos el desarrollo (SECTUR/CESTUR, 2000). Debido a esta situación es que por mucho tiempo algunos antropólogos y sociólogos concibieron al turismo como el destructor de identidades regionales, es decir, se resaltaron principalmente aquellos factores o efectos negativos del turismo o se denunciaron los mitos creados en torno a él (Jurdao Arrones, 1992).

Sin embargo, en México se carece de una investigación científica constante del fenómeno turístico, son escasos los investigadores o centros de investigación y poco el conocimiento científico del turismo. Si bien existe una amplia y consistente base de estadísticas turísticas que ha permitido evaluar aspectos tales como la entrada de divisas, la participación del PIB y demás, sobre los efectos o impactos sociales y culturales que acarrea el turismo es poca la información que se tiene, sobre todo si la comparamos con la extensa producción académica sobre el tema que se ha hecho a nivel internacional.

Esta carencia se acrecienta todavía más si se piensa en la opinión de la población local sobre los beneficios o perjuicios que el turismo ha generado en su sociedad y su cultura. De ahí que se emprendiera un trabajo de investigación cuyo objetivo fue conocer la percepción de la comunidad local del CIP Bahías de Huatulco sobre los costos y beneficios que consideran el turismo les ha causado.

De esta forma, el presente trabajo aborda en primer término una revisión de las investigaciones que han abordado el tema de los impactos del turismo desde la percepción de la comunidad local. Posteriormente se hace una descripción del contexto del estudio: CIP Bahías de Huatulco. Continúa con una exposición de los métodos, técnicas e instrumentos de investigación empleados en este estudio. En último lugar, se exhiben los resultados y las conclusiones.

Los impactos sociales del turismo

Los impactos sociales del turismo se han descrito como los cambios en la calidad de vida de los residentes de destinos turísticos como consecuencia de esta actividad (Wall y Mathieson, 2006:227). Más ampliamente, los impactos socioculturales del turismo han sido descritos como las formas en que el turismo y los viajes transforman los sistemas de valores sociales y colectivos, patrones de comportamiento, estructuras comunitarias, estilo y calidad de vida (Hall y Lew, 2009:57). A pesar de los posibles acercamientos a su definición, los impactos sociales del turismo son difíciles de categorizar debido a que los límites de las dimensiones sociales, culturales, ambientales y económicas de las comunidades locales son difíciles de distinguir con precisión. Por lo tanto, para algunos, aspectos como los impactos del turismo en el empleo local pueden ser enlistado como un impacto económico (Ryan, 2003) mientras que para otros, pueden ser analizados como un efecto social (Brunt y Courtney, 1999). Esta dificultad se ha evidenciado normalmente en el uso de adjetivos compuestos en el que dos dimensiones son usualmente mezcladas; ejemplos de éstos son los efectos socioeconómicos (Broughan y Butler, 1981) e impactos socioculturales (Spanou, 2007; Dogan, 1989).

Si bien las dimensiones del turismo no han sido definidas con precisión, varios esfuerzos se han realizado desde hace décadas para identificar los cambios que el turismo ha generado en las comunidades locales. El estudio antropológico y sociológico de los impactos sociales del turismo emerge en la década de los 1970 (Ap y Crompton, 1998). En 1970, Pizam (1978) realiza uno de los primeros acercamientos al examinar la existencia de los costos sociales del turismo en Massachusetts, Estados Unidos, desde la perspectiva de los empresarios. El estudio reveló que el tránsito vehicular, el ruido, el precio de bienes y servicios, el uso de drogas y el consumo de alcohol eran reconocidos como impactos negativos del turismo. También encontró que el turismo impactaba favorablemente en la calidad de vida de los residentes: ingreso local, estándares de vida y oportunidad para compras.

En 1980, se introduce una perspectiva más imparcial entre los beneficios y costos percibidos del turismo. Por ejemplo, Tyrell y Spaulding (1984), basándose en encuestas a hogares, negocios y funcionarios locales revelaron que la gente local de Rhode Island, Estados Unidos, se beneficiaban con el turismo principalmente en términos de la actividad comercial local y del empleo. Pero también reportaron que el congestionamiento vehicular, el alto costo del servicio policiaco y la basura eran problemas comúnmente atribuidos al turismo. Estudios similares se realizaron en esa misma década y revelaron que otros aspectos como las oportunidades de recreación para la población local al aire libre, el incremento de los costos de propiedades (Perdue et al., 1987), y la delincuencia (Milman y Pizam, 1988) han sido relacionados con los efectos sociales del turismo.

En la década de los 1990, los estudios de los impactos socioculturales continuaron y, quizás de modo más prominente, incorporando los impactos del turismo tanto positivos como negativos. En 1994, Akis et al. (1996) observaron que en el caso de los turcochipriotas, los impactos sociales del turismo eran percibidos más positivamente; particularmente, el valor de conocer a turistas internacionales, el incremento de los servicios recreativos y el efecto en los estilos de vida fueron percibidos como efectos favorables del fenómeno. Sin embargo, la reducción de la calidad de vida fue calificada constantemente como un impacto negativo.

El reconocimiento de los beneficios y costos del turismo se mantuvo también en la primera década del siglo XXI. En el año 2000, Fredline y Faulkner publicaron un estudio basado en una encuesta a 350 residentes en Gold Coast, Australia. Analizando las percepciones de los residentes hacia el turismo y los eventos especiales, los autores identificaron beneficios comunitarios tales como el incremento del orgullo local, la identidad comunitaria y oportunidades para el comercio. Por otro lado, evidenciaron que los problemas físicos como el ruido, la basura, el estacionamiento limitado, el hacinamiento, el congestionamiento vehicular y el incremento de los precios fueron localmente percibidos como impactos negativos de dichas actividades. Muchos estudios en esta misma década han confirmado estos y otros beneficios y costos del turismo (ver por ejemplo Andriotis y Vaughan, 2003; Aguiló y Roselló, 2005; Andereck et al., 2005; Gu y Wong, 2006; Spanou, 2007; Dyer et al., 2007; Lepp, 2007). Sin embargo, a partir de una revisión bibliográfica detallada, se puede concluir que los impactos sociales del turismo son diversos y dependen ampliamente de varios factores como el tipo de turistas, el grado de desarrollo turístico y las condiciones económicas, socioculturales y políticas de la comunidad local. Asimismo, el grado del impacto social variará, dependiendo del cambio específico que se genere en una comunidad y su capacidad para recibir dicho cambio (Beeton, 2006).

Evaluación de los impactos

Identificar los impactos sociales del turismo es de suma importancia para el desarrollo sustentable de las comunidades locales. De acuerdo con Richards y Hall (2000), las comunidades locales han sido un concepto central en la sustentabilidad abarcando e integrando dimensiones ambientales, económicas, políticas, culturales y sociales. A través de la identificación de los impactos sociales percibidos, se pueden desarrollar programas para minimizar el conflicto entre los turistas y residentes y optimizar oportunidades de desarrollo. Como Ayres y Potter (1989) señalan, cuanta más atención ponga el gobierno en las preocupaciones de los residentes, mayor será el apoyo que éstos otorguen a las iniciativas de desarrollo local. Sin embargo, como Broughan y Butler (1981) reconocen no todos los residentes de una comunidad local se ven beneficiados por el turismo y no se debe esperar que cada miembro de la comunidad apoye entusiastamente el desarrollo y crecimiento de la actividad turística en su espacio. En este sentido, conocer las percepciones de los residentes locales sería de utilidad para el diseño de políticas y planes de apoyo local para el desarrollo turístico. De acuerdo con Andriotis y Vaughan (2003), el conocimiento de las percepciones de los residentes hacia el desarrollo turístico y sus impactos puede ayudar a los planificadores a identificar los intereses reales de la comunidad para el desarrollo e implementación de políticas y acciones apropiadas, optimizando los beneficios y minimizando los problemas. En este sentido, los impactos no deseados del turismo, particularmente a nivel local, deberían ser normalmente la base para la planeación turística y la intervención gubernamental (Hall, 2008:10). En otras palabras, un análisis sistemático de los impactos del turismo puede ayudar a los planificadores, decisores locales, y promotores del turismo a identificar preocupaciones reales para las políticas turísticas (Lankford y Howard, 1994).

A pesar de la importancia que ha tenido identificar los cambios sociales generados por el turismo, enlistar los impactos específicos ha sido una actividad difícil. Wall y Mathieson (2006) han identificado cinco razones que no permiten un análisis preciso de los impactos. Primero, es difícil reconstruir el entorno antes de la intervención de los seres humanos; segundo, es también difícil distinguir los efectos generados por el ser humano de los efectos de la naturaleza; tercero, las interacciones complejas del turismo hacen que el impacto total del turismo sea casi imposible de medir; cuarto, existe una discontinuidad espacial y temporal entre la causa y el efecto y; quinto, es un reto identificar las variables que mejor indiquen la situación de cambio. Pese a esto, la necesidad de evaluar los cambios sociales inducidos por el turismo ha sido reconocida, y por tanto, algunos investigadores han buscado aproximaciones metodológicas que puedan de alguna manera identificar dicho cambio. En este sentido, los impactos sociales del turismo han sido evaluados a través de las percepciones o actitudes de los residentes locales.

Medición de las actitudes hacia el turismo

En respuesta a la necesidad de medir los impactos y validar dichas mediciones varios investigadores desarrollaron escalas para medir las actitudes de los residentes hacia el turismo. De acuerdo con Hernández Sampieri et al. (2003:367), una actitud es una predisposición para responder de una consistentemente de una manera favorable o desfavorable ante un objeto. En este sentido, si se concibe que una actitud es la suma total de inclinaciones y sentimientos, prejuicios o distorsiones, nociones preconcebidas, ideas, temores, amenazas y convicciones de un individuo acerca de cualquier asunto específico (Ávila Baray, 2006), ésta se puede conocer a través de la opinión que expresa una persona. Es decir, por medio de una opinión puede conocerse la actitud. Dicho lo anterior, en 1994, Lankford y Howard (1994) publicaron un artículo sobre el desarrollo de una Escala de Actitudes hacia los Impactos del Turismo (Tourism Impact Atittudinal Scale, TIAS). Como justificación del desarrollo de esta escala, los autores arguyen que las escalas estandarizadas pueden proveer a los investigadores y planificadores turísticos una herramienta para medir las actitudes de los residentes hacia el turismo en diferentes contextos y períodos de tiempo, y de esa forma proveer una base para el análisis comparativo adecuado. En su escala, los autores sometieron a prueba algunas variables independientes como el tiempo de residencia, la distancia del domicilio al centro turístico, el lugar de nacimiento, el grado de contacto con turistas y características sociodemográficas de la población local, en relación con las cualidades de las actitudes de sus residentes hacia el turismo. Esto se logró a través de un número de preguntas diseñadas para medir el grado de acuerdo o desacuerdo de los informantes con varios enunciados sobre los beneficios y costos del turismo. Los creadores de esta escala indican que si bien ésta posee propiedades psicométricas adecuadas y que los niveles de confiabilidad fueron altos, es necesario aplicar dicha escala en otras comunidades para revisar su nivel de validación. Cuatro años más tarde, Ap y Crompton (1998) desarrollaron un instrumento de medición (una escala de impacto percibido) que podría ser utilizado para monitorear el entorno físico, ecológico, social y cultural y la aceptación de la población local hacia los visitantes. Estos autores creyeron que la escala desarrollada ofrecía un instrumento útil para los planificadores del turismo.

Mientras que estos y otros esfuerzos pueden ser vistos como una herramienta valiosa en la medición de los impactos sociales del turismo percibidos por la población local, las desventajas potenciales de aplicar dichas escalas en contextos diferentes deben tenerse presente. En el caso del modelo de Ap y Crompton (1989), la escala fue complementada por reactivos adicionales obtenidos de entrevistas personales a individuos que representaban todos los sectores comunitarios de Texas, Estados Unidos. Por lo tanto, se puede presumir que algunos de estos ítems obedecieron exclusivamente a las condiciones sociales, económicas, culturales, ambientales y políticas del contexto de Texas, y la escala debe ser revisada para aplicaciones futuras, pues las condiciones de Texas son diferentes a las de otros destinos, particularmente a las de países en vías de desarrollo. Como Harrill (2004) reconoce, estas y otras desventajas debatidas en publicaciones previas (ver Lankford, 2001) evidencian la dificultad en el desarrollo de una herramienta de medición única suficientemente amplia para evaluar las actitudes de los residentes aplicable a otros destinos, y al mismo tiempo, proveer información específica del destino para la planeación turística efectiva.

El contexto

El turismo en México tiene una larga trayectoria, pero es a partir de la Segunda Guerra Mundial cuando inicia una fase de crecimiento intensivo, de tal suerte que se estructuró un patrón de desarrollo estable y duradero equiparable al turismo de masas en los contextos europeos y americanos de la misma época. A partir de ese momento, México constituyó progresivamente un modelo turístico sui generis, propio de sus condiciones de inicio y propio de la forma como se desarrolló el turismo en el país (Hiernaux, 2000). De esta manera, México logró conjuntar una serie de condiciones en el sector empresarial y en las actividades del Estado para guiar y para reforzar este modelo, logrando constituir una suerte de paradigma turístico.

Dicho paradigma se basó esencialmente en el turismo de playa y en actividades relacionadas con deportes y esparcimiento marítimo, ello debido a sus condiciones naturales que constituyen el principal atractivo de la oferta turística del país para el segmento de mercado internacional que atiende; además de factores como la proximidad a una clientela con un nivel relativamente de alto ingreso que proviene de los Estados Unidos, pero también porque de este país proviene el gran inversionista.

Una característica más de este modelo de turismo mexicano es la presencia de un Estado fuerte que propició, alentó y sostuvo, en gran parte, las actividades turísticas. No es desconocido que en México se contó con presidentes promotores (Hiernaux, 2000) que, con acciones decididas, impulsaron nuevos destinos a través de programas carreteros y de aeropuertos, créditos, formación de grupos empresariales y una gama más de facilidades.

Finalmente, el tema regional fue la base de las políticas turísticas en México. Los diagnósticos realizados por el gobierno mexicano durante los años sesenta revelaron la importancia del turismo como fuente de divisas y empleos, al mismo tiempo que se percataron de su impacto potencial en el desarrollo económico de las regiones. Así surge una idea innovadora: construir ciudades turísticas integrales a partir de cero (CEPAL, 2004).

Desde la perspectiva regional, el fomento de los nuevos desarrollos se basó en la propuesta de la teoría del desarrollo polarizado. Dicha teoría planteaba que a partir del crecimiento de una actividad económica puntual dinamizadora, era posible lograr la convergencia de otras actividades por inducción. Tal planteamiento implicaba entonces que a partir del crecimiento de la actividad hotelera, se desarrollarían el resto de las empresas ligadas al turismo en forma directa e indirecta tales como las actividades de construcción (SECTUR/CESTUR, 2000). En este tenor, el fomento al desarrollo regional pasó a ser otro objetivo clave y expreso de la política turística.

Luego de evaluar varias ubicaciones potenciales, el Banco de México recomendó a principios de 1969 crear cinco centros turísticos integrales: Ixtapa, Los Cabos, Loreto, Cancún y Bahías de Huatulco.

Bahías de Huatulco se ubica en el flanco litoral del municipio de Santa María Huatulco en el estado mexicano de Oaxaca, México. El sitio cuenta con 35 kilómetros de costa en los que se ubican 9 bahías y 36 playas. El sitio donde se emplaza el destino fue descubierto en 1969 por una delegación de funcionarios del Banco de México a quienes se había encomendado explorar el litoral mexicano para detectar sitios con potencial para el desarrollo turístico (FONATUR, 1999). Desde los primeros estudios técnicos, fueron consideradas de alto potencial turístico-recreativo (FONATUR, s/fc citado en López Guevara y Vera Rebollo, 2010).

Hasta 1983, el Municipio de Santa María Huatulco contaba con aproximadamente 2,500 habitantes; la bahía de Santa Cruz y Coyula eran los asentamientos humanos más importantes de la franja litoral. Las principales actividades económicas que se desarrollaban en la zona eran la agricultura de autoconsumo (maíz, frijol y plátano) con bajos rendimientos, y la pesca en pequeña escala (Orozco, 1992).

Durante esa década en el Municipio de Santa María Huatulco, el turismo tenía una presencia incipiente, no obstante, ya en ese entonces, la llegada periódica de viajeros había promovido la aparición de los primeros servicios de alimentación y de alojamiento (zonas de camping y hamacas) operados por pobladores locales (Brenner, 2005).

Con este antecedente, en 1983, cuando se concluyeron las carreteras Puerto Escondido-Salina Cruz y la de Oaxaca-Pochutla, FONATUR dio inicio a los trabajos del complejo turístico Bahías de Huatulco, el cual constituye el Centro Integralmente Planeado (CIP) de más reciente creación.

El proyecto inicia formalmente el 17 de abril de 1984, mediante la solicitud de expropiación de la reserva territorial de una superficie de 21,000 hectáreas para destinarse al desarrollo turístico. Dichos terrenos fueron puestos a disposición de FONATUR, con el fin de realizar obras de infraestructura y equipamiento necesario, y de acuerdo con el Plan Maestro1.

La etapa de planeación del destino se inicia con la elaboración de los estudios y proyectos tendientes a definir el centro urbano-turístico, la introducción de los servicios básicos y la construcción de los caminos de acceso, así como del aeropuerto. De acuerdo con el Plan Maestro de Bahías de Huatulco, el destino lograría consolidar su función turística en 2018, tras haber pasado por tres etapas de desarrollo, cada una de las cuales estaría asociada a metas estratégicas concernientes con el número de cuartos, el aforo turístico, el incremento de la población local y la ocupación de los diferentes usos de suelo (López Guevara y Vera Rebollo, 2010). El poblado de Santa Cruz fue remodelado y en el valle de Chahué se edificó una zona urbana aprovisionada con equipamientos e infraestructura para dar servicio a 20,000 habitantes. A partir de ese momento, Huatulco se convirtió en un sitio de importancia económica a nivel estatal, nacional e internacional.

De dimensión internacional, ubicado en la vertiente del Pacífico en el estado mexicano de Oaxaca, Bahías de Huatulco es hoy un substancial nodo regional alrededor del cual gravitan zonas de menor alcance económico (Vázquez Solís y Propín Frejomil, 2004), razón por la cual ha atraído mano de obra que busca mejorar sus condiciones de vida. En casi tres décadas, Bahías de Huatulco se ha convertido en un mosaico cultural fruto de la migración de personas provenientes de México y del extranjero. A la fecha, se ha determinado que la población total del municipio de Santa María Huatulco (municipio en donde se encuentra el CIP), de acuerdo con el conteo de población y vivienda 2010 (INEGI), es de aproximadamente 38,551 habitantes con un total de 10,142 viviendas habitadas. La agricultura (30%), ganadería (10%), turismo (40%) y pesca (20%) forman las principales actividades económicas de la comunidad. La comunidad cuenta en su mayoría con servicios públicos principales, entre los cuales se encuentran agua potable (75%), alumbrado público (75%), drenaje urbano (95%) y recolección de basura (15%). La Población Económicamente Activa (PEA), según reportes del INEGI en el 2000, se conformaba de 10,170 personas de las cuales 10,100 se reportaban empleadas. Respecto a este último punto, mientras que el empleo parece ser alto en cifras estadísticas, éstas no reflejan que regularmente se trata de un subempleo o de periodos limitados de empleo que obedecen normalmente a la estacionalidad de la actividad turística.

A pesar de que el CIP-Huatulco se fundamentó principalmente en impulsar el desarrollo económico y social de la región (Orozco, 1992), se ha revelado que el aumento de la actividad turística y el crecimiento poblacional así como la rápida urbanización del destino han guiado a una serie de problemas sociales y ambientales en la zona (Brenner, 2005; Gullette, 2007). De acuerdo con Brenner (2005), el destino no puede verse como un caso exitoso. Esto no sólo por los efectos sociales que se han manifestado en el lugar, sino porque la poca o nula incorporación de la opinión local en los procesos de planificación y gestión del turismo en la comunidad ha jugado un papel fundamental en el fracaso como un destino integralmente planeado (Long, 1990). En este sentido, Gullette (2009) sugiere que mientras que el proyecto de desarrollo en Huatulco puede insertarse en un marco de desarrollo participativo, la participación local en la iniciativa de desarrollo fue mínima. Particularmente, la mitigación social y los programas de educación implementados al inicio del CIP Huatulco pretendían reducir las tensiones relacionadas frecuentemente con proyectos de desarrollo a gran escala. Sin embargo, las comunidades en la región fueron consideradas – y de manera limitada – sólo después de que se establecieron los objetivos de desarrollo por el gobierno. La participación local por lo tanto fue pasiva, y aunque el Estado presentó el proyecto de Huatulco como fundado en la comunidad local para su implementación y planeación, éste no fue el caso.

II.- MARCO METODOLÓGICO

Muchos estudios sobre las percepciones de los impactos socioculturales del turismo se han basado en métodos cuantitativos, particularmente en el levantamiento de encuestas en diferentes condiciones, tiempos y espacios. Los métodos cuantitativos han mostrado ser de gran utilidad debido a su capacidad de generalizar los resultados y su utilidad en aspectos como la planeación y gestión del turismo. Por lo anterior y con el propósito de generar información para la gestión se persiguió que los resultados fueran lo más representativos posible, gracias a datos concretos que permitan determinar una situación promedio de la población estudiada.

La aproximación deductiva de las técnicas cuantitativas, su epistemología objetiva, el uso de una perspectiva etic, así como la naturaleza estructurada, sistemática y replicable de sus procedimientos, otorgan mayor rigurosidad a los resultados obtenidos (Jennings, 2001). Con esta fundamentación, el estudio empleó la encuesta como técnica de recolección de datos.

No obstante, debido a la carencia de indicadores para diseño del instrumento, el estudio requirió de una investigación cualitativa preliminar. Esta decisión se vio ampliamente justificada toda vez que muchas investigaciones hacen uso de instrumentos predeterminados que limitan las opciones de los informantes para indicar la diversidad de consecuencias sociales que ellos pueden percibir, tal y como lo señala Reid (2007). Dicha investigación cualitativa se basó en entrevistas semiestructuradas a 31 residentes locales en el mes de noviembre de 2009 (Monterrubio, et. al, 2011), seleccionados por conveniencia. Lo anterior permitió establecer indicadores para el instrumento utilizado en la encuesta, pero también, como se verá en turno, para soportar a través de evidencias cualitativas los hallazgos derivados de la encuesta. Los aspectos analizados en esta etapa fueron básicamente aquéllos sobre los costos y beneficios del turismo percibidos por los informantes. Posteriormente, estos indicadores fueron ampliamente complementados con los enlistados en investigaciones cuantitativas precedentes.

Una vez que fueron determinados los indicadores, se diseñó el instrumento: una escala tipo Likert caracterizada porque la puntuación de cada unidad de análisis se obtiene mediante la sumatoria de las respuestas obtenidas en cada ítem. La escala se construyó en función de una serie de ítems que reflejaran una actitud positiva o negativa acerca de un referente. Cada ítem fue estructurado con cinco opciones de respuesta.

En total los referentes se agruparon en tres dimensiones; impactos económicos, sociales y culturales. Para efectos del presente artículo, se presentan únicamente los hallazgos con respecto a la dimensión social; esto es debido, principalmente, a la dificultad de analizar las tres dimensiones a la vez y a la gran cantidad de datos obtenidos. En este sentido, en cuanto a los referentes de la dimensión social, en los primeros se incorporaron aspectos como la inversión del gobierno gracias a turismo, la actividad turística como detonante de nuevas actividades económicas en la comunidad, el turismo como proveedor de empleos, si estos trabajos consideran que son bien remunerados, si el turismo demanda mano de obra calificada, entre otros. En lo social se incluyeron tópicos sobre la relación del turismo con el incremento o disminución de la delincuencia, la prostitución, el consumo de drogas, el hacinamiento, las oportunidades de recreación, entre otros.

Además de las tres dimensiones ya citadas, hubo una sección sobre aspectos sociodemográficos que buscó establecer características de las personas que participaron en la muestra (edad, género, ocupación, tiempo de residencia en el lugar, lugar de nacimiento, escolaridad, ocupación, ingreso y la frecuencia de contacto con turistas), que se han evidenciado como factores que influyen en la percepción de los impactos sociales del turismo (Harrill, 2004).

El instrumento cuantitativo fue sometido a una prueba piloto durante el mes de septiembre de 2010 en los principales espacios urbanos del polígono que comprende Bahías de Huatulco. El tamaño de la muestra piloto fue de 60 cuestionarios. El pilotaje hizo patentes algunas debilidades en algunas palabras utilizadas en los ítems, por lo cual se hizo una revisión y una modificación para el estudio definitivo. A partir de los datos arrojados en el estudio piloto, se procedió a determinar el tamaño de la muestra con base en dos criterios: número de habitantes en los centros urbanos de Bahías de Huatulco (16, 585) y el ítem con mayor varianza: “El turismo disminuye en gran proporción el número de espacios para estacionamiento”. En total se aplicaron 204 cuestionarios atendiendo a un nivel de confianza del 95% y error muestral menor al 1%.

El estudio definitivo se efectúo en el mes de octubre de 2010, consideró fundamentalmente a residentes mayores de 18 años que fueron seleccionados por conveniencia. Finalmente, la concentración y análisis de los datos se realizó mediante el uso del Statistical Package for the Social Sciences (SPSS).

III.- RESULTADOS

a) Perfil de los participantes en la encuesta

En el estudio participaron 203 personas, 119 mujeres y 84 hombres, cuyas edades oscilaron desde los 18 hasta los 68 años. Se encontraron tanto personas que aún no llevan un año viviendo en Huatulco, como personas que han vivido en el sitio 50 y 68 años. El mayor porcentaje (10.8) se concentró en quienes han residido en Huatulco por 20 años, esto puede corresponder al momento en que inició la migración, pues en total de los encuestados el 75% tiene entre 20 y menos de un año residiendo en este destino turístico.

Sólo 28.9% nacieron en Huatulco, 31.9% nació en otro lugar de Oaxaca, 36.8% es originario de otro estado de la República y 2% en otro país. La población que participó en el estudio posee un grado de escolaridad que supera la educación básica, 65% tiene preparatoria o más. 23.5% de los encuestados no percibe ingresos del turismo, 33.8% obtiene del turismo menos del 50% de sus ingresos y 41.7% obtiene más del 50% de sus ingresos de la actividad turística. Adicionalmente, 25% de la muestra no tiene contacto con los turistas, 32.8% tiene poco contacto, 29.9% tiene contacto frecuente y 12.3% tiene contacto muy frecuente con ellos.

b) Impactos económicos percibidos

Uno de los beneficios más ampliamente defendidos del turismo es el empleo que genera para la población local de los destinos. En el CIP la gente percibe que el turismo ha favorecido a la comunidad económicamente con empleos y con nuevas actividades económicas. Entre los que contestaron totalmente de acuerdo o de acuerdo, percepción positiva, a que debido al turismo surgen nuevas actividades económicas en la comunidad sumaron 68.1%; en una opinión neutral, ni acuerdo ni desacuerdo, 22.5% y en una percepción negativa, en desacuerdo y totalmente en desacuerdo, 13.3%.

Noventa y uno por ciento de las personas que participaron en la muestra consideran que el turismo genera empleo en la comunidad, actitud positiva, 5.9 neutra y 2.5 negativa. Sin embargo, 47.6% afirma que son trabajos que no están bien pagados, 26% neutra y 24.5 negativa. Ante la afirmación de que el turismo beneficia a los diferentes sectores económicos de la comunidad, 76.4% tiene una percepción positiva, 9.3 neutral y 12.8 negativa.

Como puede apreciarse en la Gráfica n° 1, es positiva la percepción de los impactos económicos en esta primera parte, salvo en lo tocante a los salarios.

 

Gráfica n° 1. Turismo y empleo.
 

 

Lo arrojado por las cifras, particularmente lo relacionado con la generación de empleo, también fue ampliamente reconocido durante la etapa de las entrevistas semiestructuradas. Al respecto, fue común escuchar afirmaciones como:

“…Huatulco se ha beneficiado muchísimo económicamente porque
sin el turismo en Huatulco algunas personas no tendrían trabajo.
Algunos trabajan en hoteles, otros vendiendo en la playa”
(vendedora ambulante, 22 años).

Sin embargo, desde la misma perspectiva, al mismo tiempo se reconoció que el beneficio económico que el turismo trae a la localidad está restringido a la temporalidad de la actividad turística.

“Sí hay un beneficio económico pero como somos un centro de
desarrollo turístico de temporadas… nuestros ingresos están también
sujetos a las altas temporadas que tenemos definidas en el destino
que son Navidad, verano, Semana Santa y, en cuanto a canadienses
principalmente, fines de enero hasta abril”
(Supervisora de servicios, 53 años).

Entre los encuestados, hallamos que 64.7% consideran que el turismo demanda mano de obra especializada, percepción neutral 22.1% y negativa 12.3%. Respecto a si la economía local se ve favorecida por el turismo 88.2% tiene una percepción positiva, 4.9 neutral y 5.4 negativa. De igual manera la apreciación sobre el aumento de los precios de los bienes debida al turismo es positiva en 89.7%, neutral 3.9% y negativa 4%. En lo que respecta al turismo y las oportunidades de comercio, 89.2% asume que así es, percepción positiva, 5.9 tiene una postura neutral y 4.8 considera que no es así. Estos datos indican que las percepciones de los residentes de Bahías de Huatulco destacan tanto costos como beneficios económicos derivados del turismo. En el siguiente gráfico se observa que siguen prevaleciendo las percepciones positivas.

 

Gráfica n° 2. Turismo y actividades comerciales.
 

 

En el siguiente gráfico (n°3) se observa que la percepción positiva sobre los indicadores económicos no se revela marcadamente positiva. Sobre la percepción de la dependencia economía de la comunidad local del turismo tenemos que 71.6% considera que si, 17.2 mantiene una percepción neutral, mientras que 9.8% considera que la economía de Huatulco no depende ampliamente del turismo. 76.5% considera que el turismo beneficia el ingreso económico individual de las personas que residen en ese destino, en una postura neutral encontramos a 14.2% y quienes consideran que no hay tal beneficio fueron 7.9%. Consideran que el turismo les ofrece un ingreso complementario 62.3% de los encuestados, 20.6% no están ni de acuerdo ni en desacuerdo, y 15.2% piensa que no es así. En tanto que un 37.8% está de acuerdo en que el turismo ha sustituido a otras actividades económicas tradicionales en Huatulco, mientras el 19.6% mantiene una postura neutral 19.6 y en percepción negativa, es decir quienes consideran que el turismo no ha desplazado otras actividades económicas, estaría un significativo 41.7%. Con respecto a este último punto, se encontró que:

“antes se veía a gente sembrando en sus tierras y también
había gente que pescaba en sus lanchas, y ahora pues se
dedican al turismo, ya no se ve que pesquen como antes, ya
se dedican a los turistas que llegan

(Vendedor de artesanías, 46 años).

 

Gráfica n° 3. Dependencia económica del turismo.
 

 

Como puede observarse en este punto aparece un dato interesante, pues no coinciden las apreciaciones vertidas en las entrevistas (sí hubo desplazamiento), con las de la mayoría (42%) de los encuestados, quienes señalan que no se dio un desplazamiento de actividades tradicionales con la instauración del turismo. En todo caso, se puede apreciar una alta dispersión en las respuestas, pues los grupos de “sí” (38%) y el grupo de “no” (42%) son numerosos. Hay polarización en respuestas. Esto tal vez se explique por el hecho de que buena parte de los encuestados (37%) no nacieron ni siquiera en el estado de Oaxaca, es decir, son inmigrantes que posiblemente desconocen el estilo de vida tradicional de Santa Cruz Huatulco, previo a la expropiación de 1984.

c) Impactos sociales percibidos

En la literatura, mucho se ha hablado sobre el incremento de problemas sociales como la delincuencia, la prostitución, el consumo de drogas y el pandillerismo en destinos turísticos convencionales como el caso del CIP Bahías de Huatulco. De las personas encuestadas se identificó que 60.3% considera que la delincuencia no se ha visto afectada en su comunidad, 10.3% tiene una percepción neutral y 28.4% considera que sí ha habido un incremento en ella por el turismo. En lo tocante a la prostitución, pasa algo similar: 59.3% no detecta que haya habido cambio por el turismo, 13.7 mantiene una postura neutral y 26% considera que si hubo afectación.

Si el turismo ha favorecido el incremento en el consumo de drogas, 49.6% considera que no ha sido así, 13.2% están neutrales y 35.8% considera que sí. Por otro lado, 20.1% piensa que el pandillerismo ha aumentado por causa del turismo, 13.75 es neutral y 64.7% no percibe tal incremento.

En la siguiente gráfica es posible distinguir que los encuestados no identifican una relación entre turismo y una ampliación de los problemas sociales que se han hallado en otras comunidades receptoras de turismo.

 

Gráfica n° 4. Turismo y problemas sociales.
 

 

En lo relativo a la actividad turística y el aumento demográfico, así como la rápida urbanización en Huatulco, los participantes en la encuesta lo tienen muy claro. Con una percepción positiva, es decir, que el turismo ha traído más construcciones tenemos a 89.9%, en una percepción neutral se encuentra 3.9% y en una perspectiva negativa, esto es, el aumento en las construcciones no es resultado del turismo se halla 4.9%. Con respecto a la percepción sobre al incremento de la población por causa del turismo, 81.6% tiene una percepción positiva, 2% tiene una percepción neutral y 4.9% considera que no lo ve como un efecto del turismo. Cuando se les preguntó su percepción sobre el aumento de personas en espacios públicos debida el turismo, 91.6% tuvo una apreciación positiva, 2.9% neutral y 4.9% negativa. Uno de los impactos positivos que se ha logrado identificar en otros estudios es la mejora en la infraestructura del sitio. En el caso de Huatulco, 68.6% considera que gracias al turismo se ha mejorado la infraestructura, 15.7% no están ni de acuerdo ni en desacuerdo, y 15.2% considera que no hay relación entre turismo y mejoría de la infraestructura. Desde una óptica cualitativa, se comentó que:

“… la infraestructura ha cambiado, hay banquetas,
pavimento, alumbrado público, entre otros”
(comerciante, 38 años).

 

Gráfica n° 5. Turismo y concentración demográfica.
 

 

Siguiendo en la percepción de los problemas urbanos acarreados por el turismo, la gente encuestada distingue que el turismo ha incrementado el tráfico de autos en su comunidad con 83.9%, ni de acuerdo ni en desacuerdo 6.4% y 8.8% no percibe la relación entre turismo e incremento en el tránsito de automóviles. Como consecuencia del incremento de los vehículos, 78.9% opina que el espacio para el estacionamiento de éstos ha disminuido, 7.8% tiene una postura neutral y 11.3% lo percibe negativamente. Si bien un grupo numeroso de encuestados señaló que no hay relación entre turismo y creación de escuelas/hospitales (36%), el grupo más numeroso (39%) señala lo contrario: que sí hay tal relación. En todo caso, aquí también se desprende una dispersión, pues hay polarización en las respuestas. La razón por la cual un grupo importante no percibe la relación entre turismo y mejora en servicios de salud y educativos, quizá sea la misma que la señalada arriba.

 

Gráfica n° 6. Turismo, problemas urbanos y servicios públicos.
 

 

En la siguiente gráfica es posible observar que la comunidad encuestada considera que las oportunidades de recreación se han incrementado gracias al turismo (62.3%), en postura neutral hallamos a 13.7% y con una percepción negativa encontramos a 22.5% de los encuestados. Ante la afirmación de que el turismo favorece la promoción de la comunidad como destino turístico, 87.7% respondió positivamente, 3.9% se mostró neutral y 7.4% tuvo una apreciación negativa. En lo relativo al turismo como causante del aumento de ruido y basura en la comunidad, la valoración fue mayoritariamente positiva: 84.8% sostuvo que hay más ruido por el turismo, 85.3% que hay más basura por los turistas. La percepción neutral estuvo en 18.6% para el ruido y 8.8% para la basura. 15.2% y 5.4% no percibieron relación entre el turismo y el incremento de ruido y basura respectivamente.

 

Gráfica n° 7. Turismo, recreación y contaminación
 

 

IV.- CONCLUSIONES

Como se anotó líneas arriba, el objetivo de esta investigación fue conocer la percepción de la comunidad local del CIP Bahías de Huatulco sobre los costos y beneficios que consideran el turismo les ha causado. Los resultados dejan ver que los habitantes de Huatulco perciben que el turismo ha generado beneficios económicos a partir de una mayor posibilidad de encontrar un empleo en dicho sector, por el surgimiento de nuevas actividades económicas, principalmente comerciales. No obstante, consignan que tales empleos no están bien remunerados. En este dato fortalece lo que en la literatura se ha postulado sobre el tipo de empleo o subempleo que suele proporcionar el turismo y se fortalece a partir de la percepción de que dicho trabajo no requiere calificación, tal y como lo afirman Telfer y Sharpley (2008:183) al indicar que el empleo en el turismo tiende a requerir bajos niveles de habilidades y capacitación y que las posibilidades de ascenso son limitadas. Asimismo, se percibe como un aspecto desfavorable el hecho de que el precio de los bienes en la comunidad se haya elevado debido al turismo. Lo que aparece como un dato interesante es que no existe una percepción generalizada de que el turismo haya desplazado o sustituido actividades económicas tradicionales como ha ocurrido en otros estudios, aunque esta tendencia se contradice con la información recopilada en las entrevistas semiestructuradas de la etapa cualitativa. A partir de estos datos es posible postular una hipótesis preliminar: A partir de que inició el proyecto turístico en Huatulco, fueron atraídas muchas personas en busca de oportunidades de trabajo por lo que la población tuvo un incremento considerable, por ello, los inmigrantes no conocieron el sitio antes de que el turismo llegara al Municipio y no tienen parámetros para comparar entre el antes y del después para identificar con claridad los impactos del turismo. Por lo anterior, se considera que un trabajo que puede continuar a la presente investigación es realizar un análisis correlacional que permita diferenciar las percepciones de los nativos y de los migrantes, por ejemplo.

En lo que respecta a los impactos sociales se pudo estimar que la comunidad local no percibe que exista relación entre el turismo y el acrecentamiento de problemas sociales como la prostitución, la delincuencia y el pandillerismo como lo han reportado en otras investigaciones. Es probable que este resultado se deba a que, como se dijo líneas arriba, este CIP no ha sido considerado un caso de éxito debido a que no se ha llegado a la cifra de turistas que se estimó en su plan maestro. A través de charlas informales de la etapa cualitativa, se pudo percatar de que los habitantes de este lugar perciben a su comunidad como segura, pues en varias ocasiones afirmaron que se puede caminar a cualquier hora por la calle sin peligro de ser asaltado, que es común que la gente deje sus casas abiertas con la seguridad de que no pasarán alguna experiencia desagradable. Incluso aseveraron que todos se conocen y que si alguien llega a cometer algún robo, pronto lo encuentran para castigarlo y están conscientes que la delincuencia puede hacer que el turismo se aleje.

Por otra parte, no se percibe frecuentemente que el incremento de escuelas, clínicas y hospitales sea un efecto del turismo. En este punto se puede postular la misma hipótesis que en el caso de la incorporación de nuevas actividades económicas En cambio aquellos aspectos relacionados con el aumento demográfico y el hacinamiento sí fueron percibidos como costos, pues hubo coincidencia al considerar que el turismo ha ocasionado aumento en el número de habitantes del destino, más construcciones, más tráfico de vehículos, menos espacios para el estacionamiento de dichos autos y más personas en espacios públicos, más ruido y más basura. Particularmente, las conversaciones informales con habitantes de Huatulco permitieron fortalecer este dato, pues de manera reiterativa manifestaban su descontento ante la proliferación de basura debido a los turistas.

Finalmente, la naturaleza de este estudio permite que los resultados puedan tener implicaciones prácticas. Es decir, los resultados aquí plasmados pueden ser de utilidad para planificadores y gestores en el CIP Huatulco. No obstante la sistematicidad con la que se trabajó, la actitud positiva hacia los impactos del turismo debe considerarse sólo a nivel cognitivo. En un trabajo posterior podría ahondarse en los niveles afectivo y connotativo, lo que daría la posibilidad de predecir la respuesta de la población local hacia nuevos proyectos turísticos y el comportamiento de la comunidad local hacia los turistas, ya que como se ha expuesto en varios trabajos el apoyo y la aprobación de dicha comunidad local es de vital importancia en el éxito o fracaso de todo proyecto turístico.

NOTAS

1 Un plan maestro es un instrumento de planeación, seguimiento y evaluación para la gestión administrativa, contiene una síntesis de estudios y análisis efectuados, hace propuestas específicas de inversión y de modos de operación.

V.- BIBLIOGRAFÍA

AGUILÓ, EUGENI y ROSELLÓ, JAUME. (2005). Host community perceptions: A cluster analysis. Annals of Tourism Research, (32): 925-941. ISSN 0160-7383.

AKIS, SEVGIN, PERISTIANIS, NICOS y WARNER, JONATHAN. (1996). Residents' attitudes to tourism development: the case of Cyprus. Tourism Management,(17): 481-494. ISSN 1552-6593.

ANDERECK, KATHLEEN, VALENTINE, KARIN, KNOPF, RICHARD y VOGT, CHRISTINE. (2005). Residents’ perceptions of community tourism impacts. Annals of Tourism Research, (32): 1056-1076. ISSN 0160-7383.

ANDRIOTIS, KONSTANTINOS y VAUGHAN, ROGER. (2003). Urban residents' attitudes toward tourism development: The case of Crete. Journal of Travel Research, (42): 172-185. ISSN 1552-6763.

AP, JOHN y CROMPTON, JOHN. (1998). Developing and testing a tourism impact scale. Journal of Travel Research, (37): 120-130. ISSN 1552-6763.

AP, JOHN y CROMPTON, JOHN. (1993). Residents' strategies for responding to tourism impacts. Journal of Travel Research, (32): 47-50. ISSN 1552-6763.

ÁVILA BARAY, HÉCTOR LUIS. (2006). Introducción a la metodología de la investigación [en línea]. [fecha de consulta: 24 mayo 2011]. Disponible en:www.eumed.net/libros/2006c/203 ISBN 84-690-1999-6.

AYRES, JANET y POTTER, HARRY. (1989). Attitudes towards community change: A comparison between rural leaders and residents. Journal of the Community Development Society, (20): 1-18. ISSN 1552-6763.

BEETON, SUE. (2006). Community development through tourism, Collingwood: Landlinks Press. 256 p. ISBN 9780643069626.

BRENNER, LUDGER. (2005). State-planned tourism destinations: The case of Huatulco, México.Tourism Geographies, (7): 138-164. ISSN 1470-1340.

BROUGHAN, J. E. y BUTLER, R. W. (1981). A segmentation analysis of resident attitudes to the social impact of tourism. Annals of Tourism Research, (8): 569-590. ISSN 0160-7383.

BRUNT, PAUL. y COURTNEY, PAUL. (1999). Host perceptions of sociocultural impacts. Annals of Tourism Research, (26): 493-515. ISSN 0160-7383.

CEPAL. (2004). Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Manifestaciones Territoriales del nuevo estilo de desarrollo en la región norte de América Latina. LC/MEX/L591/REV, 1. 13 de febrero de 2004.

DOGAN, HASAN ZAFER. (1989). Forms of adjustment: Sociocultural impacts of tourism, Annals of Tourism Research, (16): 216-136. ISSN 0160-7383.

DYER, PAM; GURSOY, DOGAN; SHARMA, BISHNU y CARTER, JENNIFER. (2007). Structural modeling of resident perceptions of tourism and associated development on the Sunshine Coast, Australia, Tourism Management, (28): 409-422. ISSN 0261-5177.

FONATUR. (1999). FONDO NACIONAL DE FOMENTO AL TURISMO: Los 25 años del Fondo Nacional de Fomento al Turismo. 1974-1999. México: UNAM/FONATUR.

FREDLINE, ELIZABETH y FAULKNER, BILL. (2007). Host community reactions: A cluster analysis. Annals of Tourism Research, (27): 763-784.

GU, MING y WONG, POH POH. (2006). Residents' perception of tourism impacts: A case study of homestay operators in Dachangshan Dao, North-East China. Tourism Geographies, (8): 253-273. ISSN 1461-6688.

GULLETTE, GREGORY S. (2007). Migration and Tourism Development in Huatulco, Oaxaca. Current Anthropology, (48): 603-610. ISSN 00113204.

GULLETTE, G. S. (2009). Transnational participatory development: Economic and cultural flows in Oaxaca, Mexico. Urban Anthropology and Studies of Cultural Systems and World Economic Development, Special issue, (38): 235-268. ISSN 0894-6019.

HALL, MICHAEL y LEW, ALAN. (2009). Understanding and managing tourism impacts: An integrated approach, Londres: Routledge. 392 p. ISBN 9780415771337.

HALL, MICHAEL. (2008). Tourism planning: Policies, processes and relationships, Essex: Pearson. 236 p. ISBN 0-582-32028-3.

HARRILL, RICH. (2004). Residents' attitudes toward tourism development: A literature review with implications for tourism planning. Journal of Planning Literature, (18): 251-266. ISSN 1552-6593.

HERNANDEZ SAMPIERI, ROBERTO; FERNANDEZ COLLADO, CARLOS y BATISTA LUCIO, PILAR. (2003). Metodología de la Investigación, México: McGraw Hill. ISBN: 9701018990.

HIERNAUX. DANIEL. (2000). Ponencia El turismo mexicano en el largo plazo. Memorias del Encuentro Nacional de Turismo. La perspectiva 2020, México.

JENNINGS, GAYLE. Tourism research, Queensland, John Wiley & Sons, 2001. 464 p. ISBN 978 17 4216 4201.

JURDAO ARRONES, FRANCISCO. (2001). Los mitos del turismo, Madrid: Endymion, 1992. 404 p.

LANKFORD, SAMUEL. A comment concerning 'Developing and testing a tourism impacts scale'. Journal of Travel Research, (39): 315-316. ISSN 1552-6763.

LANKFORD, SAMUEL y HOWARD, DENNIS. (1994). Developing a tourism impact attitude scale. Annals of Tourism Research, (21): 121-139. ISSN 0160-7383.

LEPP, ANDREW. (2007). Residents' attitudes towards tourism in Bigodi village, Uganda. Tourism Management, (28): 876-885. ISSN 0261-5177.

LONG, VERONICA HOPE. (1990). Resident reaction to mitigation of social impacts of tourism development: Santa Cruz Huatulco, Oaxaca, Mexico, Tesis de Maestría, California State University.

LÓPEZ GUEVARA, VÍCTOR MANUEL y VERA REBOLLO, FERNANDO. (2010). La reorientación en los destinos de litoral planificados. Caso de Estudio: Bahías de Huatulco, Oaxaca (México), Trabajo fin de master. Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas, Universidad de Alicante.

MILMAN, ADY y PIZAM, ABRAHAM. (1988). Social impacts of tourism on central Florida. Annals of Tourism Research, (15): 191-204. ISSN 0160-7383.

MONTERRUBIO, JUAN CARLOS; MENDOZA, MARTHA MARIVEL; FERNANDEZ, MARÍA JOSÉ y GULLETTE, GREGORY. (2011). Turismo y cambio sociocultural. Estudio cualitativo sobre percepciones comunitarias en Bahías de Huatulco, México. Cuadernos de Turismo, en imprenta. ISSN 1139 7861.

OROZCO, PATRICIA. (1992). Bahías de Huatulco: Reseña de la reubicación. Alteridades, (2): 95-99. ISSN 0188-7017.

PERDUE, RICHARD. LONG, PATRIK y ALLEN, LAWRENCE. (1987). Rural resident tourism perceptions and attitudes. Annals of Tourism Research, (14): 420-429. ISSN 0160-7383

PIZAM, ABRAHAM. (1978). Tourism's impacts: The social costs to the destination community as perceived by its residents. Journal of Travel Research, (16): 8-12. ISSN 1552 6763.

REID, SACHA. (2007). Identifying social consequences of rural events. Event Management (11): 89-98. ISSN 1525 9955.

RICHARDS, GREG y HALL, DEREK. (2000). The community: A sustainable concept in tourism development. En: Dereck Hall y Greg Richards (Eds.): Tourism and sustainable community development, Londres: Routledge. pp.1-13. ISBN 0415 309158.

RYAN, CHRIS. (2003). Recreational tourism: Demands and impacts, Clevedon: Channel View Publications. 358 p. ISBN 1873150563

SECTUR/CESTUR. (2000). “1° Parte: El turismo mexicano en el 2020. Marco general”, El turismo mexicano en el largo plazo. Memorias del Encuentro Nacional de Turismo. La perspectiva 2020, México.

SPANOU, ELENA. (2007). The impact of tourism on the sociocultural structure of Cyprus, Tourismos: An International Multidisciplinary Journal of Tourism, (2): 145-162. ISSN 0278-4319.

TELFER, DAVID y SHARPLEY, RICHARD. (2008). Tourism and development in the developing world, Londres: Routledge. 263 p. ISBN 0203938046.

TYRREL, TIMOTHY y SPAULDING, IRVING. (1984). A survey of attitudes toward tourism growth in Rhode Island, Hospitality Education and Research Journal, (8): 22-33. ISSN 1557-7554.

VÁZQUEZ SOLÍS, VALENTE y PROPIN FREJOMIL, ENRIQUE. (2004). Las relaciones regionales de la economía turística en Bahías de Huatulco, Oaxaca. Investigaciones geográficas. Boletín del Instituto de Geografía, UNAM, (55) 143-163. ISSN 0188-4611.

WALL, GEOFFREY y MATHIESON, ALISTER. (2006). Tourism: Change, impacts and opportunities, Essex: Pearson Prentice Hall. 412 p. ISBN 13 9780130994004.

 


Recibido: 07/06/2011
Aprobado: 05/07/2011
Arbitrado anónimamente

 

 

© 2014 • Instituto de Turismo, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad Austral de Chile
Teléfono: 56 63 211158 • Casilla 567 • Campus Isla Teja S/N • Valdivia • Chile
E-mail: