Gestión turística (Valdivia) - PROPUESTA METODOLÓGICA PARA LA EVALUACIÓN DE LA FACTIBILIDAD DE PROYECTOS DE TURISMO COMUNITARIO: Caso de estudio: Comunidades Huaorani, Achuar y Shiwiar de la Amazonia Ecuatoriana
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Gestión turística (Valdivia)

ISSN 0718-6428 versión on-line

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  Gest. tur. (Valdivia) n.15 Valdivia jun. 2011




Gestión Turística. Enero-Junio 2011; N° 15, 21-46
DOI:10.4206/gest.tur.2011.n15-02

RESULTADOS DE INVESTIGACION

 

PROPUESTA METODOLÓGICA PARA LA EVALUACIÓN DE LA FACTIBILIDAD DE PROYECTOS DE TURISMO COMUNITARIO. Caso de estudio: Comunidades Huaorani, Achuar y Shiwiar de la Amazonia Ecuatoriana

METHODOLOGY PROPOSAL FOR THE ASSESMENT FEASIBILITY OF COMMUNITY TOURISM PROJECTS. Case: Huaorani, Achuar and Shiwiar communities in the Ecuadorian Amazon

 

Autores

Verónica Pacheco Tandazo, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Escuela de Hotelería y Turismo, verito_pa88@hotmail.com.
Patricia Carrera Burneo, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Escuela de Hotelería y Turismo, pcarrera@puce.edu.ec.
Katalina Almeida Ferri, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Escuela de Hotelería y Turismo,
mkalmeida@puce.edu.ec.


RESUMEN

En América Latina se señala al Ecuador como un país pionero en turismo comunitario, que desde los años 80 se ha convertido en una actividad estratégica que actúa como un motor en el desarrollo local, el intercambio intercultural y desarrollo sustentable y endógeno.

La actividad turística comunitaria por ser reciente, no cuenta con herramientas que permitan evaluar la factibilidad de proyectos de turismo comunitario. Es por esto que se propone esta metodología de evaluación basada en estudios de caso de la amazonia ecuatoriana para que apoye a los interesados (instituciones privadas, públicas, sociólogos, trabajadores sociales de ONGs y del Gobierno Nacional) a la toma de decisiones en la actividad de turismo comunitario, como una contribución académica a la sociedad y referencia para casos similares.

La elaboración de la propuesta metodológica expone como resultado un modelo de evaluación constituido por cuatro componentes inherentes al proyecto turístico que se requiere evaluar y que tienen relación con: (1) ámbito socio–cultural, (2) ámbito económico–financiero, (3) ámbito ambiental y (4) potencial turístico. Se identifica indicadores que a través de la valorización de cada uno de los componentes se demuestra la viabilidad o no de ejecutar el proyecto turístico comunitario.

Palabras clave: turismo comunitario; factibilidad social, económica y ambiental de proyectos; metodología de evaluación de proyectos; matriz de factibilidad y sostenibilidad.


ABSTRACT

In Latin America, Ecuador has been seen as a pioneer in community tourism since the 80´s that has also become a strategic activity that acts as an engine in the local development, cultural exchange and sustainable and endogenous development.

Community tourism activity is a recent phenomenon and it has no tools to assess the feasibility of community tourism projects; as an academic contribution to the society we propose a methodology of evaluation to help stakeholders (private and public institutions, sociologists, NGOs social workers and the national government) make decisions in the community tourism.

The methodology’s result is an assessment model that has four components inherent to the tourism project that is necessary to evaluate: (1) socio – cultural, (2) economic – financial, (3) the environmental field and (4) tourism potential. We have identified indicators to evaluate the feasibility of carrying out the community tourism projects.

Key words: community tourism, social, economic and environmental feasibility projects, project evaluation methodology, feasibility and sustainability matrix.


 

I.- INTRODUCCIÓN

El Ecuador tiene una población aproximada de 14.300.000 de habitantes, existe una situación de pobreza estructural, el 38% vive en situación de pobreza y el 30% en pobreza extrema. El analfabetismo bajó del 10.8% en 1999 al 9.1% en el 2006 y en el 2011 bordea el 9% (INEC 2011). El 45% de la población vive en las áreas rurales y el 85% de esta población es pobre, mientras que el restante 15% es indigente. Es evidente que las zonas rurales deben ser atendidas en forma prioritaria y se deben promover actividades de desarrollo como el turismo comunitario.

El Ecuador ha experimentado un mejoramiento de la actividad turística, entre el 2009 y el 2010 se registró un aumento del 8% de visitantes, aumento que se mantiene en el primer semestre del 2011, representa el quinto rubro de ingresos de divisas por productos o servicios en la economía ecuatoriana después de las exportaciones de petróleo y productos agrícolas (Banco Central Ecuador 2011). De acuerdo con estudios de Ruiz, et al. (2007), en el 2002 el turismo comunitario captó el 3.67% del total de ingresos generados por la actividad turística, si esta tendencia se mantiene, el turismo comunitario es una alternativa de desarrollo para el país.

La actividad turística comunitaria es socialmente estratégica, experiencias han demostrado que brinda la oportunidad de generar ingresos y crear empleos fomentando una actividad adicional a las actividades económicas tradicionales, a la vez que representa un apoyo para frenar la migración rural, mejorar la calidad de vida, preservar la arquitectura de los pueblos tradicionales, la cultura, el desarrollo sostenible y la participación activa de los grupos sociales, características inseparables del turismo comunitario. Esta actividad tiene un enfoque diferente porque no solo busca utilidades económicas, sino también el bienestar de los involucrados que muchas veces sustituye el papel del Estado al proveer a la comunidad de servicios básicos como la salud, la educación que son escasos en el sector rural del Ecuador.

En el ámbito latinoamericano se señala al Ecuador como un país pionero en turismo comunitario, de acuerdo con Ruiz et al. (2007, 2008) desde los años 80 este tipo de turismo se ha convertido en una actividad estratégica vinculada al ecoturismo, tomó fuerza a partir del 2000, año en que también surge la necesidad de legalizarla.

En el 2002 adquiere forma jurídica en la Ley de Turismo y además se reconoce a la Federación Plurinacional de Turismo Comunitario del Ecuador (FEPTCE), organización interlocutora de toda iniciativa de turismo comunitario que es miembro del Consejo Consultivo del Ministerio de Turismo (MINTUR 2007).

La FEPTCE considera al turismo comunitario desde una dimensión holística (totalizadora) y sistémica (interrelacionada) con una perspectiva intercultural. Propone esta actividad desde la visión de las propias comunidades, busca la construcción de un verdadero turismo intercultural, donde sus miembros participen activamente, garanticen el manejo adecuado de los recursos naturales, la valorización de sus patrimonios, derechos culturales y territoriales de los pueblos y nacionalidades permitiendo la redistribución equitativa de los beneficios generados (Guerrero 2008).

De acuerdo con la FEPTCE (2011) en el Ecuador existen 98 proyectos de turismo comunitario que son gestados y administrados en su mayoría por comunidades indígenas – campesinas. Los pueblos indígenas a nivel mundial representan el 5% de la población y en el Ecuador el 28% (INEC 2011), poseen el 80% de la diversidad cultural del país de origen y de acuerdo con la región en donde viven poseen una alta diversidad biológica (Ruiz et al., 2007). Es necesario observar que cerca del 90% de la población indígena – campesina ecuatoriana vive en algún grado de pobreza, lo que explica que este grupo emprenda en proyectos de turismo comunitario como un medio de subsistencia.

Muchos proyectos de turismo comunitario administrados por comunidades indígenas en el Ecuador son exitosos, entre ellos: Ricancie, administrado por miembros de una red de nueve comunidades de la nacionalidad Kichua del Alto Napo; Napo Wildlife Center dirigido por la comunidad Kichua de Anangu; Kapawi por miembros de la nacionalidad Achuar.

Se reconoce también que un alto porcentaje de este tipo de proyectos se integran con dificultad al mercado, al inicio apoyados técnica y económicamente por ONGs internacionales y/o nacionales para luego ser transferidos a las comunidades locales, experimentando una gran dificultad para viabilizar su éxito, lo que se debe a factores relacionados con las complejas relaciones sociales al interior de la comunidad, a la débil organización comunitaria, al escaso o nulo conocimiento de la administración del negocio, al no tener acceso a información, carecen de recursos técnicos y financieros para configurar la estructura empresarial requerida para el mejoramiento de las operaciones de los proyectos turísticos.

Por lo mencionado, la Escuela de Hotelería y Turismo (EHT) de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), como parte de su compromiso institucional, académico y social investiga para procurar el desarrollo del Ecuador a través de la ejecución de estudios en diferentes líneas del ámbito turístico. La EHT realizó en el período comprendido entre el 2005 y el 2009 estudios de diagnóstico para establecer la factibilidad turística, económica y social en los territorios de tres comunidades indígenas de la amazonia ecuatoriana: Huaorani, Achuar y Shiwiar.

Para cumplir con los objetivos de los estudios de factibilidad fue necesario el trabajo de un equipo multidisciplinario, la metodología empleada se basó fundamentalmente en la recopilación y análisis de la información obtenida en talleres participativos, la ratificación de la información se la realizó “in situ”, observaciones directas y en información bibliográfica secundaria. Se aplicaron encuestas que tuvieron como objetivo conocer la estructura social y política de las comunidades, las relaciones sociales y de parentesco entre otros indicadores sociales, la información levantada permitió tener una visión más clara de la situación socio-cultural, política, ambiental de cada comunidad. A continuación de éstos, se realizaron estudios sobre la situación del mercado de los años 2007, 2008 y 2009, análisis de la oferta y demanda turística nacional, local e internacional. Se establecieron productos turísticos para la oferta de las tres comunidades indígenas, grupos meta, segmentos, canales de comercialización, se analizó también qué medios de comunicación, promoción y publicidad eran los más idóneos para los productos turísticos que se ofertarían. En lo relacionado a los estudios económicos-financieros se realizó un análisis sobre los puntos de equilibrio de cada proyecto, proyección de la demanda y se estableció márgenes de utilidad a través de diversos escenarios económicos-financieros.

Con los resultados del diagnóstico de factibilidad de los tres proyectos se elaboró matrices con indicadores cualitativos correspondientes a los ámbitos: socio-cultural, económico-financiero, ambiental y potencial turístico, que fueron analizados y valorados en conjunto con los miembros de la comunidad. Para la elaboración de la herramienta de evaluación de los proyectos se tomó en cuenta las características sociales, relacionadas con la situación de pobreza1 que enfrentan las comunidades Huaorani, Achuar y Shiwiar, razón por la cual se preparó una herramienta de evaluación muy sencilla de fácil comprensión y que fue aplicada con éxito. Este artículo hará una referencia muy sucinta de la metodología que se utilizó para la obtención de esta herramienta.

Justificación

La nueva Constitución del Ecuador (2010) en el Capítulo II, Art. 14 reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak kawsay. En el 2010 el régimen ecuatoriano realizó una inversión social de $4.098 millones de dólares. De acuerdo con la Secretaria Nacional de Información del Ecuador, la inversión social para el 2011 se incrementó en un 10%, el desarrollo social y el de sectores estratégicos concentran el 53,22% (27% y 26,2%, respectivamente) de la inversión. La Secretaria de Planificación y Desarrollo (SENPLADES 2009) elaboró una Guía para la inversión pública y señala 22 sectores de intervención, el turismo se encuentra como décima segunda prioridad, después de salud, educación, vialidad, entre otros, se reconoce que el turismo es una actividad económica que tiene potencialidad para reducir la pobreza porque genera empleo, productividad sistémica y procura equidad regional.

La pobreza a nivel nacional es del 38.3%, de acuerdo con datos obtenidos por el INEC en el período 2005-2006, el análisis de la pobreza según grupo étnico permite detectar dos grupos que presentan una incidencia de pobreza mayor que la observada a nivel nacional: los indígenas y los afroecuatorianos. Dentro de la población indígena 7 de cada diez se encuentran por debajo de la línea de pobreza, lo que representa casi el doble de los niveles presentados a nivel nacional (INEC 2011).
El INEC señala que las provincias más pobres por consumo son aquellas las que se encuentran en la amazonia ecuatoriana: Morona Santiago (69%), Napo (68%), Orellana (63%), Zamora Chinchipe (62%). La comunidad Huaorani, compuesta por aproximadamente 90 personas, asentadas en la Provincia de Orellana, la incidencia de pobreza oscila entre el 87,2%-99.9%, tienen una escuela unidocente, el nivel de analfabetismo es del 10% y llegan a estudiar en promedio 6 años, los servicios básicos son escasos (INEC 2011). Las comunidades Achuar y Shiwiar de las provincias de Pastaza y Morona Santiago tienen indicadores de pobreza estructural similares.

Por otro lado, el Ecuador es signatario de la Declaración del Milenio (PNUD 2000), en esta 172 países se comprometen a trabajar con y para los pueblos indígenas – campesinos con el objetivo de fortalecer la gobernabilidad, reducir la pobreza y lograr una gestión sostenible del medio ambiente. Se recalca que los pueblos indígenas no se identifican como pobres porque poseen una riqueza cultural y de conocimientos, además viven en regiones con una alta biodiversidad. Este estudio reconoce que es así, sin embargo esta riqueza se pone en riesgo debido a la pobreza estructural en la que viven.

Las nuevas corrientes turísticas mundiales gestadas en las últimas décadas se han traducido en un creciente interés en ejecutar proyectos de turismo comunitario como actividad generadora de desarrollo local. Los proyectos comunitarios han sido impulsados mediante agentes externos como: ONGs, empresas privadas, instituciones públicas o privadas y de cooperación internacional. Hay pocas experiencias sistematizadas a nivel teórico y práctico (Ej. estudios etnográficos realizados por Ruiz et al. 2007, 2008) que han buscado sistematizar experiencias y propiciar procesos de aprendizaje con las comunidades a fin de aprovechar su potencial de manera sostenible, evitar errores del pasado y sobre todo actuar más acertadamente en el futuro (Maldonado 2005).

El turismo comunitario es considerado como una actividad económica sostenible y una oportunidad para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio que busca la prosperidad local, la equidad social, el control local, la eficiencia en el uso de los recursos, la rentabilidad, entre otros. Es por esto que mediante la sensibilización de todos los actores que intervienen en la actividad turística comunitaria se busca canalizar el gasto de los visitantes hacia los sectores pobres, promover proyectos pilotos y multiplicarlos (MINTUR 2007).

Esta propuesta metodológica obedece a la necesidad de conocimiento empírico para abordar un fenómeno aún incierto a nivel teórico y práctico, como el turismo comunitario en países poco desarrollados, para analizar la factibilidad de ejecutar estos proyectos. Con el objetivo de cubrir este vacío se desarrolla una metodología sencilla, de fácil comprensión y aplicación, que identifica indicadores que tienen mayor incidencia en proyectos de turismo comunitario en localidades geográficamente remotas y con una alta incidencia de pobreza, para poder evaluarlos y generar acciones que permitan mejorar. La propuesta de esta metodología de evaluación en el turismo comunitario pretende facilitar la evaluación de los proyectos con las comunidades, se pone a discusión indicadores que a la vez de ser relevantes son entendibles, transparentes y confiables lo que permite tomar decisiones en conjunto con los miembros de la comunidad.

II.- MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL

El concepto de comunidad con el que se trabajó durante este estudio proviene de la economía, conceptos de comunidad desde el punto de vista sociológico o antropológico se descartaron ya que es importante vincular a la comunidad con el desarrollo a través del fomento de proyectos sustentables. El concepto que se aplica es el de Ernest Barder (citado en Schumacher 1983) que concibe a la propiedad en común o comunitaria, como parte del desarrollo natural de las fórmulas de reparto de beneficios, co-sociedad o co-propiedad, o de cualquier otro esquema donde los individuos tienen intereses parciales en una empresa común. Todos ellos se encaminan hacia poseer las cosas en común. Las dinámicas comunitarias contemplan la autogestión sustentable, dentro de una comunidad bien organizada, como punto de origen, se propone y viabiliza la creación de empresas con ventajas competitivas considerables, ya que la participación de cada miembro genera bienes y servicios para la conformación de micro-organizaciones. Los emprendimientos, sean estos de carácter empresarial o social tienen un origen no convencional, parten de la experiencia individual para el desarrollo como ser humano. Para Hirschman (citado en Elizalde 1991), estos recursos a diferencia de los económicos convencionales, no son escasos y potencian a que las distintas empresas constituyan un todo orgánico de cooperación, construcción y comunicación. Esto significa que el rédito económico puede ser el inicio de la micro-empresa u organización pero en el transcurso del tiempo otro tipo de intereses son afianzados y desarrollados por el sistema comunitario.

Si la comunidad decide emprender en un proyecto turístico es necesario observar que el turismo es una actividad económica que se la visualiza como una oportunidad de crecimiento -visión contradictoria con la del desarrollo sustentable-, sin embargo, los recursos naturales, culturales y las fuentes para el abastecimiento de los servicios básicos deben ser manejados adecuadamente para garantizar su sustentabilidad. El beneficio económico está en estrecha relación con la preservación del medio natural y del patrimonio cultural local, que constituyen auténticos recursos para los destinos, por motivar el interés de los propios turistas (Sánchez et al, 2008). La Organización Mundial del Turismo (1999), en su “Agenda 21 para los Viajes y el Turismo”, remarca la obligación de conservar no sólo los recursos naturales sino el patrimonio cultural como un todo apuntando a la necesidad de una adecuada planificación y un amplio reparto de los beneficios del turismo entre todos los miembros de la comunidad receptora.

De acuerdo con las investigaciones de Ruiz et al. (2007, 2008) se considera que las comunidades gestan el turismo como una actividad económica estratégica que contribuye con el desarrollo social, económico y cultural, que aparentemente afronta con éxito las expectativas del mundo globalizado. Se diferencia de los modelos clásicos de desarrollo hegemónico porque la comunidad busca actividades económicas compatibles con la conservación ambiental y del patrimonio cultural.

El turismo comunitario en la región andina del Ecuador, como lo explica Inostroza (2008), corresponde a un modelo integrado de desarrollo, donde la comunidad tiene control directo en la planificación y gestión de la iniciativa, al ser la propietaria del negocio turístico los ingresos generados son redistribuidos entre los miembros, lo que permite el desarrollo local. El manejo comunitario de la actividad turística se constituye en un atractivo más para el visitante ya que permite observar su cultura, evidenciándose ésta en las prácticas socio-organizativa, de gestión de recursos y en la vida cotidiana.

Se concuerda entonces, que el turismo comunitario es una actividad económica importante, estratégica y que sustentablemente administrada puede conllevar a un desarrollo social. El elemento diferenciador del turismo comunitario en relación con otros tipos de turismo como el ecoturismo o el turismo rural, radica en que son los propios miembros de la comunidad los dueños, gestores y beneficiarios de la iniciativa, participan activamente en la autogestión de los recursos con el objetivo de lograr equidad social.

Los proyectos turísticos, como todo proyecto que requiere inversión social, económica y ambiental, debe contar con estudios de factibilidad social, económica-financiera y ambiental que indiquen a la comunidad las posibilidades del logro del proyecto. Antes de iniciar con éste es necesario evaluarlo para tomar la decisión de llevarlo a cabo o no. Para la evaluación de los proyectos de desarrollo es necesario tener una visión integral, se evalúa no solo la factibilidad financiera, sino en el impacto social, ambiental y organizacional que el proyecto puede causar en una comunidad, o viceversa, cómo las características de organización social, económica y ambiental de la comunidad pueden afectar al proyecto. Cada proyecto tiene objetivos propios y son únicos en su contexto social, ambiental y turístico, por lo tanto, los impactos esperados son específicos para cada uno. A esto se adhiere que las condiciones organizacionales y del entorno tienen un dinamismo permanente; muchos factores son inesperados y los actores sociales no podrán tener control (Luna y Chaves 2001).

La evaluación de la factibilidad de los proyectos se basa en la información recogida en los diagnósticos de la situación social-cultural, económica, ambiental y para este caso turístico, tanto de la comunidad que quiere desarrollar el proyecto como del entorno en el que estará enclavado el proyecto. El establecimiento de indicadores claves para el análisis de los componentes básicos inherentes a cada proyecto de desarrollo debe garantizar un análisis amplio y objetivo. En términos generales, un indicador es la medida cuantitativa o la observación cualitativa que permite identificar cambios en el tiempo y cuyo propósito es determinar qué tan bien está funcionando un sistema, dando la voz de alerta sobre la existencia de un problema y permitiendo tomar medidas para solucionarlo, una vez que se tenga claridad sobre las causas que lo generaron. Permiten, dada su naturaleza, la comparación al interior de la organización o al exterior de la misma. Los indicadores deben tener las siguientes características: ser relevantes, entendibles, basados en información confiable, transparente/verificable, y en información específica con relación al lugar y el tiempo (SIRAC 2011). El valor específico de cada uno de los indicadores debe ser establecido en cada situación particular, así como la interpretación del significado o valor del proyecto.

III.- OBJETIVO

Desarrollar y proponer una metodología de evaluación sencilla de proyectos de turismo comunitario que identifique indicadores de importancia e incidencia en los ámbitos socio–cultural, económico–financiero, ambiental y turístico, para que miembros de las comunidades Huaorani, Achuar y Shiwiar participen en la toma de decisiones, conozcan que les hace falta mejorar y así puedan continuar con las siguientes fases del proyecto comunitario.

IV.- METODOLOGÍA

Para el diagnóstico de factibilidad social-cultural y turística se utilizaron técnicas de participación comunitaria en donde los miembros de las comunidades indígenas Huaorani, Achuar y Shiwiar se reunieron con profesionales especialistas en sociología, antropología y turismo para determinar qué aspectos sociales, organizacionales, políticos, áreas naturales y recursos culturales diagnosticar, a quién realizar las preguntas, cuándo y dónde o con que grupo meta trabajar. Se elaboraron encuestas para conocer más a fondo las características organizacionales, sociales, políticas y de parentesco, para estos diagnósticos se utilizaron varios manuales y guías de participación comunitaria que guiaron el proceso: Van Hove, et al. (2002), Sánchez (2008), Organización Panamericana de la Salud (2008), entre los más importantes.

Para la identificación y evaluación de atractivos turísticos se utilizó la metodología de García Pando (2008), con la comunidad se realizó un mapeo participativo, para conocer en dónde se localizaron los atractivos turísticos y que aspectos relevantes poseían.

Los estudios económicos-financieros se fundamentaron en metodologías emitidas por organismos que financian proyectos de inversión como la CAF y el BID, fue de mucha ayuda el Manual para la formulación, evaluación y monitoreo de proyectos sociales de la CEPAL (2003) y la Guía para elaborar estudios de factibilidad de proyectos ecoturísticos de Luna y Chaves (2001). La publicación de Boullón (2002) Proyectos turísticos: metodologías para acertar sin errores fue importante, en general para todo el proceso de diagnóstico de factibilidad.

Una vez realizados los diagnósticos de factibilidad para las tres comunidades fue necesario establecer una metodología que permitiera evaluar los proyectos turísticos de las tres comunidades, proceso básico para tomar la decisión de continuar o no con la ejecución del proyecto. Por lo general la evaluación económica-financiera de los proyectos no presenta mayor dificultad, sin embargo, la captación y medición de indicadores intangibles requiere normalmente de instrumentos mucho más especializados y elaborados para los estudios del caso que nos ocupa.

La metodología utilizada para la elaboración de la presente propuesta metodológica de evaluación de proyectos de turismo comunitario de los estudios de caso: Huorani, Achuar y Shiwiar, se basó en la información empírica recogida durante el diagnóstico de factibilidad de los proyectos de turismo comunitario de las tres comunidades y en las publicaciones realizadas por Azevedo (2007), Cala (2006) y Guerrero (2008). Estos estudios analizan el turismo comunitario desde algunas perspectivas, las cuales brindan conceptos teóricos importantes y algunos criterios de evaluación que se tomaron en cuenta en este trabajo.

Se seleccionó cuatro componentes relativos a los ámbitos de indagación y evaluación, cada componente tiene indicadores que evalúan tres variables básicas: factibilidad, impacto y sinergia. Esta propuesta metodológica de evaluación analiza los impactos sociales, ambientales y económicos del proyecto sobre la población que posee una problemática de funcionamiento propia, lo que convierte a cada caso en único. Este estudio se enfoca en una evaluación ex–ante (Vásquez et al., 2001), en los proyectos sociales o con incidencia social, la distinción entre el proceso y los objetivos finales del proyecto es menos clara que en aquellos que poseen una finalidad exclusivamente técnica. Esto hace, por un lado, más complejo el proceso de evaluación y por otro, nos plantea un dilema excluyente entre técnicas de evaluación basadas exclusivamente en el principio de costo–beneficio financiero y técnicas de evaluación que tomen en cuenta criterios de eficiencia y beneficio social (Forni 2004).

Los indicadores de cada uno de los componentes son producto de la observación directa de la realidad socio-cultural, ambiental y económica de las comunidades de la amazonia ecuatoriana que se obtuvo de los diagnósticos de factibilidad realizados por la EHT de la PUCE. El análisis deductivo de los resultados de los diagnósticos nos permitió establecer 101 indicadores.

Dada la diversidad, importancia y complejidad de los factores que intervienen en las evaluaciones, el modelo de análisis propuesto pretende llenar un mínimo de requisitos que garantice una metodología flexible que se ajuste a las circunstancias de proyectos de turismo comunitario y que permita tomar decisiones en función no sólo de indicadores económicos–financieros sino, sociales, ambientales y de potencialidad turística.

Descripción de los componentes, variables e indicadores.

Se considera “componente” a los ámbitos que guardan estrecha relación con el análisis de la sostenibilidad de una experiencia comunitaria a largo plazo, que pueden ser utilizados como un instrumento permanente para monitorear los impactos o apreciar los efectos del turismo en las comunidades. Un indicador es la medida cuantitativa o la observación cualitativa que permite identificar cambios en el tiempo y cuyo propósito es determinar qué tan bien está funcionando un sistema, alertando sobre la existencia de un problema y permitiendo tomar medidas para solucionarlo (SIRAC 2011).

La propuesta metodológica analiza cuatro componentes: (resumen ver tabla n°1)

Componente socio–cultural: evalúa 38 indicadores positivos y 5 indicadores negativos relacionados con las actividades que contribuyen a consolidar las formas de organización, fortalecer los mecanismos de representación y participación interna, valorar el capital social de la comunidad, fortalecimiento de los valores y expresiones culturales comunitarias.

Componente económico–financiero: evalúa 20 indicadores positivos y 1 indicador negativo que analiza si la actividad es rentable, el tiempo en que logrará conseguir excedentes o utilidades netas y la competitividad.

Componente ambiental: evalúa 14 indicadores positivos y 6 negativos relacionados con los impactos y medidas concretas que se han adoptado y aplicado para controlar, prevenir y remediar los efectos nocivos que puede causar el turismo al medio ambiente, las acciones emprendidas en el ámbito informativo y educativo, ya sea para calificar al recurso humano comunitario o comunicar enseñanzas al turista.

Componente potencial turístico: evalúa 17 indicadores positivos, los que están relacionados con los atractivos potenciales, recursos naturales y culturales, facilidad de acceso, infraestructura entre otros, que tiene la comunidad para ofertar en su producto/paquete turístico.

Se incluyen también indicadores de tipo legal ya que desde el 2010 el Ecuador cuenta con un marco legal reconocido para Centros Turísticos Comunitarios.

Cada componente cuenta con indicadores que muestran información estratégica de sostenibilidad y factibilidad turística, el orden que tienen los indicadores, el número y la presentación de los componentes en las matrices de análisis no indica un orden de prioridad.

 

Tabla n° 1. Número total de indicadores por componente.
 
Fuente: Elaboración propia. 

 

Las variables que evalúa la metodología propuesta son: impacto, factibilidad y sinergia. Como impacto se entiende el potencial que tiene el proyecto para cambiar la realidad social, organizacional o ambiental. La factibilidad se refiere a la capacidad que el proyecto tiene para obtener el impacto económico-financiero previsto, y la sinergia se refiere al potencial que tiene el proyecto para relacionarse con otras actividades (Luna y Chaves 2001).

Se propone cuatro matrices de acuerdo con los cuatro componentes identificados. El número de indicadores que cada componente evalúa son el resultado de los tres casos de estudio que han sido contrastados con criterios de Azevedo (2007), Cala (2006) y Guerrero (2008).

La propuesta metodológica de evaluación es flexible, es decir, se puede ampliar el número de indicadores de considerarse necesario. La interpretación de cada uno de los indicadores debe ser establecida de acuerdo a cada situación particular.

Participación comunitaria: las matrices fueron elaboradas con los miembros más interesados en el desarrollo de los proyectos turísticos de las tres comunidades.

Una vez elaboradas las matrices fueron llenadas con la mayoría de los miembros de la comunidad, para lo cual los líderes comunitarios convocaron a un taller participativo, en los que se explicó cada uno de los componentes e indicadores y se valoró cada indicador de acuerdo a lo establecido en la tabla n°2. Se presentaron los resultados y cada comunidad conoció las fortalezas y debilidades que tuvieron para ejecutar o no el proyecto turístico.

 

Tabla n° 2. Valoración de los indicadores.
 
Fuente: Elaboración propia 

 

Con el resultado de la sumatoria de las cuatro matrices se puede tabular y conocer de manera cualitativa la sostenibilidad y factibilidad del proyecto y los ajustes que se deben tomar en cuenta.

Para la ponderación objetiva de los indicadores se utilizó la siguiente calificación:

Todos los indicadores positivos calificados con un valor alto (2 puntos)
• Todos los indicadores negativos calificados con un valor bajo (0 puntos)

 

Tabla n° 3. Calificación óptima de los componentes.
 
Fuente: Elaboración propia 

 

La calificación final de la aplicación de la metodología de evaluación es sobre 100%. El porcentaje es proporcional al número de indicadores que tiene cada uno, el componente socio–cultural tiene mayor número de indicadores, por tratarse de un proyecto comunitario, por lo que le corresponde un 43% y a los demás componentes como se describe a continuación en la tabla n° 4.

 

Tabla n° 4. Ponderación de los componentes.
 
Fuente: Elaboración propia 

 

Para la interpretación de la factibilidad de los proyectos turísticos comunitarios se utiliza los siguientes criterios:

Viable: el proyecto cumple con las características de factibilidad, se puede ejecutar y obtener el impacto previsto, es decir está evaluado con una ponderación mayor al 60%.

Medianamente viable: se debe tomar ciertas medidas correctivas para que el proyecto pueda ser ejecutado en un futuro, es decir está evaluado con una ponderación entre el 41% al 60%.

Regularmente viable: las características que presenta el proyecto son deficientes para ejecutarlo, se necesita varias medidas correctivas, es decir está evaluado con una ponderación entre el 21% al 40%.

No viable: el proyecto no cuenta con las características necesarias para ser factible, es decir que está evaluado con una ponderación menor al 20%.

 

Tabla n° 5. Factibilidad de los proyectos.
 
Fuente: Elaboración propia

 

V.- RESULTADOS

La metodología de evaluación diseñada aporta significativamente a mejorar y sistematizar experiencias y puede ser un referente para otros proyectos de turismo comunitario en fase de factibilidad. En anexo se expone el modelo de evaluación en cuatro matrices que responden a los componentes: socio–cultural, económico–financiero, ambiental y potencial turístico.

VI.- CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

• El turismo comunitario se perfila como una actividad de desarrollo local para las comunidades indígenas pobres del Ecuador, por lo que los aportes de estudios teóricos – prácticos son primordiales para su sustentación teórica.

• En los estudios de factibilidad de un proyecto de desarrollo comunitario deben intervenir activamente los miembros de una comunidad para que sus resultados y experiencias sean discutidos en procesos participativos, solo así la propia comunidad decidirá cuál es la estrategia a seguir para el desarrollo de su idea, de esta manera la comunidad se consolida en su compromiso y responsabilidad garantizando que la iniciativa sea sostenible en el tiempo.

• Fue imprescindible, en los tres casos de análisis, que los estudios se hicieran con una visión externa de un equipo multidisciplinario que enriquezca el proceso comunitario.

• La propuesta de evaluación de proyectos turísticos comunitarios es integral al evaluar indicadores socio-culturales, económicos-financieros, ambientales y turísticos, aspectos inherentes a la actividad turística y de importancia para identificar fortalezas y debilidades de las comunidades que puedan ser mejoradas. Dentro del ámbito socio-cultural el aspecto organizacional es un eje transversal, porque una comunidad sin organización carece de una condición básica para su desarrollo y por lo tanto de los proyectos que propongan sus miembros.

• Se reconoce que la selección de indicadores se fundamentó en su mayoría en criterios técnicos, algunos indicadores son subjetivos producto de la experiencia del trabajo con la comunidad, lo que hace que esta metodología sea específica para los estudios de caso referidos. Sin embargo, dada que la situación socio–económica latinoamericana es muy similar, esta metodología puede replicarse en otros casos de turismo comunitario, por su flexibilidad, existe la posibilidad de incluir o descartar indicadores de evaluación de acuerdo con cada realidad del proyecto, priorizando criterios relevantes a cada situación particular.

• La metodología propuesta provee a la comunidad de información relevante y cualitativa que le permitirá tomar decisiones y las acciones necesarias para la ejecución de los proyectos en conjunto con los miembros de las comunidades.

• El lenguaje utilizado para elaborar los indicadores es sencillo, directo y pertinente a las realidades locales. La metodología puede ser utilizada por gestores turísticos locales que tengan conocimientos previos de la comunidad apoyados de un técnico relacionado con el tema, lo que permitirá una evaluación objetiva.

• Los estudios de factibilidad deben incluir aspectos antropológicos de las comunidades indígenas, se debe investigar la cosmovivencia, organización local interna, redes familiares, sociales y políticas, lo que permitirá entender la dinámica de funcionamiento de las comunidades desde su propia perspectiva y conocer la estructura y redes sociales, factores fundamentales para conocer la factibilidad de un proyecto.

• Es necesario tener en cuenta que las fases de factibilidad, diseño, ejecución y operación de un proyecto de desarrollo turístico comunitario son parte de un proceso lento que tiene como base la organización, participación y el compromiso comunitario, si el proyecto carece de las características citadas no podrá sustentarse en el tiempo.

NOTAS

1 Concepto de pobreza: es la privación que experimentan los individuos de un grupo humano, no tienen ingresos ni activos para satisfacer sus necesidades elementales básicas como resultado de la ausencia de educación, destrezas, actitudes, herramientas, oportunidades o activos suficientes para generar ingresos o acumular (CEPAL, 2007).

VII.- BIBLIOGRAFÍA

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VIII.- ANEXO

Metodología para la evaluación de proyectos de turismo comunitario: Indicadores de impacto, factibilidad y sinergia.

Descripción:

•  N° total de indicadores: 101

•  N° de indicadores positivos: 89

•  N° de indicadores negativos: 12

Calificar a cada grupo indígena según el siguiente cuadro:

 

 

Los indicadores negativos identificados con asterisco * se califican con -1 o -2 puntos
Comentario: información relevante para el indicador o justificación
Calificación óptima: 178 puntos = 100%

 











Fuente: Elaboración propia
Nota: * Indicador negativo


Recibido: 11/02/2011
Aprobado: 10/07/2011
Arbitrado anónimamente

 

 

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