Revista austral de ciencias sociales - <b>Historia cultural de la cuenca del río Valdivia</b>: <b>proposiciones a partir del estudio de sitios alfareros prehispánicos e históricos</b>
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Revista austral de ciencias sociales

ISSN 0718-1795 versión on-line

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  Rev. austral cienc. soc. n.12 Valdivia 2007




 

Revista Austral de Ciencias Sociales 12: 05-30, 2007

ARTICULO

 

Historia cultural de la cuenca del río Valdivia: proposiciones a partir del estudio de sitios alfareros prehispánicos e históricos *

Cultural history of the Valdivia River basin: proposals from the study of prehispanic and historical potters sites.

 

Leonor Adán A
Rodrigo Mera M
Francisco Bahamondes M
Soledad Donoso Y **

*Trabajo realizado en el marco del proyecto Fondecyt 1040326 "Dinámica ocupacional y ambiental de los bosques templados del sur de Chile; estudio interdisciplinario de la cuenca de Valdivia durante los períodos arcaico y transición formativa", 2004.
** Arqueóloga. Dirección Museológica. Universidad Austral de Chile. Casilla 586-Valdivia. E-mail: ladan@uach.cl
Licenciado en Antropología, mención Arqueología. Universidad de Chile. E-mail: meragol@entelchile.net
Licenciado en Antropología, mención Arqueología. Universidad de Chile. E-mail: fjabm@yahoo.com
Licenciada en Antropología, mención Arqueología. Universidad de Chile. E-mail: soldyu@hotmail.com


Resumen

Se sistematizan y sintetizan antecedentes arqueológicos sobre la ocupación alfarera de la cuenca del río Valdivia. Con ello se describe y discute la historia cultural de este amplio territorio. Se proponen articulaciones de tipos de sitios diferentes en localidades acotadas en la perspectiva del estudio de los sistemas de asentamiento. Se abordan las continuidades y discontinuidades culturales entre los complejos alfareros como de éstos con el período Arcaico.

Palabras clave: cuenca del Valdivia, períodos alfareros prehispánicos, sitios arqueológicos.

Abstract

We systematize and synthesize archaeological data about ceramic periods on the Valdivia river basin. We describe and discuss the cultural history of this wide land. Using the settlement patterns approach we suggest relations between different types of settlements on specific localities. We discuss cultural continuities and discontinuities among ceramic periods and with the Archaic times.

Key words: Valdivia river basin, prehispanic ceramic periods, archaeological settlements.


 

Presentación

Textos antropológicos y arqueológicos clásicos dan cuenta del interés histórico que ha concitado la cuenca del río Valdivia o algunas de sus localidades desde tempranos momentos (Cfr. Latcham 1928, Medina 1882, Guevara 1925, Menghin 1962 y van de Maele 1968). Numerosas referencias históricas son elocuentes en demostrar la abundante población nativa en los momentos históricos tempranos (p.ej. Bibar 1979, Marino de Lovera 1865) lo que habría justificado junto con las condiciones del puerto y las abundantes maderas la intensa ocupación hispana (Guarda 2001).

La construcción de la historia cultural prehispánica de esta área constituye un importante desafío para la investigación arqueológica y sus resultados un importante antecedente para comprender la configuración de las historias e identidades locales, regionales y ambientales.

En este contexto, el presente trabajo da cuenta del actual estado de los estudios arqueológicos, particularmente durante los períodos alfareros, en el área comprendida por la cuenca del río Valdivia. Para tales efectos se sistematizan y sintetizan antecedentes arqueológicos dispersos resultado de trabajos arqueológicos sistemáticos inaugurados en la década del 60 por Osvaldo Menghin en 1962, al amparo del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad de Chile. El objeto de tal sistematización es caracterizar la historia cultural de un conjunto de localidades y discutir con una perspectiva integradora la ocupación de los pueblos alfareros de la cuenca. A partir de ello, proponemos la forma en que se articularían tipos de sitios diferentes en localidades acotadas y abordamos también las continuidades y discontinuidades culturales entre los complejos alfareros como de éstos con el período Arcaico. Se trata de proposiciones que tienen como finalidad avanzar en nuestra comprensión de la historia de las sociedades prehispánicas en esta región como la de abrir nuevas problemáticas y discusiones posibles de ser tratadas en futuras investigaciones.

La cuenca de Valdivia

La región de Valdivia es una cuenca interior de carácter tectónica, que se conforma como un plano depositacional extenso, relativamente bajo y afectado por una tectónica de hundimiento que ha sido cubierto por depósitos volcánicos en ambientes marinos, lacustres, fluvioglaciales, glaciales y aluviales; éstos últimos correspondientes al período post-glacial, donde han sido sometidos a procesos de hundimiento constante, como el del terremoto de 1960 (ver Figura 1).

La cuenca se inicia en la Cordillera de los Andes comprometiendo el lago Lacar en territorio argentino, en cuyo piedemonte se insertan una serie de lagos de origen glacial afectados directamente por procesos de volcanismo desde su formación. El sector medio de la cuenca se ha denominado depresión occidental o cuenca "San José-Cruces", la que se encuentra limitada por relieves del complejo metamórfico de la cordillera Costera. Esta depresión se extiende desde Ciruelos por el E y Puringue por el NW, extendiéndose hasta el SE y SW por un descenso en altura que alcanza los 38m en el río San José y 8m en la plaza de la ciudad de Valdivia, limitando definitivamente en la ribera N del río Angachilla (Subiabre y Rojas 1994).

La zona costera de la cuenca de Valdivia, presenta características propias que la diferencian de la cordillera de los Andes; comprende dos unidades geomorfológicas relacionadas, la cordillera de la costa propiamente tal, compuesta por una serranía caracterizada por lomas suaves y mesetas propias de toda la región centro sur y la franja continua de la costa que presenta bahías consideradas como ríos interrumpidos por roqueríos de difícil acceso, terrazas de cancahua a la altura de Valdivia y vegas hacia el sur, las que quedaron bajo el nivel del mar luego del terremoto de 1960. En la cuenca de Valdivia el relieve costero se ve interrumpido por el valle del río homónimo (Subiabre y Rojas 1994).

Asentamientos alfareros en la cuenca del río Valdivia

La reconstrucción que presentamos se basa en antecedentes obtenidos de diversas fuentes y por consiguiente presentan diferentes niveles de información. Como resulta evidente, algunas localidades han sido estudiadas con mayor énfasis que otras constituyendo obviamente un sesgo en los resultados que podemos exponer. Por razones expositivas, seleccionamos del total de los antecedentes, sitios que nos permiten ejemplificar la variabilidad cronológica y cultural del registro arqueológico. Su caracterización nos permite discutir la dinámica de la historia cultural de la cuenca.

La identificación e inventario de sitios que presentamos a continuación provienen de referencias clásicas (p.ej. Latcham 1928); estudios arqueológicos realizados durante la década del 60 al impulso del trabajo de Menghin (1962) como de Berdichewsky y Calvo (1972-73) y van de Maele (1968), entre otros. Investigaciones recientes publicadas discontinuamente a partir de los 80 y con mayor regularidad a partir de los 90 (Adán y Mera 1997, Adán y Reyes 2000, Adán et al. 2001, Adán et al. 2004, García 2005, Jackson y García 2005, Gordon et al. 1972-73, Mera y Adán 2000, Mera y Becerra 2002, Mera y García 2004, Navarro 1979, 2001, Navarro y Pino 1995, 1999, Quiroz 1997, 2001, Reyes et al. 2004, Velásquez y Adán 2002); el trabajo sintético de Stehberg (1980); reportes de avance manuscritos e inéditos de nuestras propias investigaciones, proyectos Fondecyt 1930370, 1950704, 1970105, 1010200, 1040326; e información de colecciones museológicas principalmente del Museo Histórico de Valdivia. Alguna otra información resulta de reconocimientos arqueológicos en el marco de estudios acogidos al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

a. Sección cordillerana

La sección cordillerana corresponde a uno de los sectores mejor estudiados de la cuenca con importantes registros de los períodos Arcaico y Alfareros. Las investigaciones se han centrado casi exclusivamente en el lago Calafquén correspondiente a la porción septentrional de la cuenca. En términos de historia de la investigación, la localidad del Calafquén es un sector privilegiado en el contexto general del escaso y discontinuo desarrollo de la arqueología en la zona Centro-Sur del país. Menghin sugiere en su texto fundacional de 1962 una cronología regional basando muchos de sus períodos o fases en yacimientos arqueológicos del sector como el bien conocido Pitrenense o posterior Complejo Pitrén (Aldunate 1989). Este impulso es retomado por investigadores como Mayo Calvo, Bernardo Berdichewsky y Maurice van de Maele quienes, durante la década del 60 y principios del 70, trabajan en torno al lago (Calvo 1964, Berdichewsky y Calvo 1972-73). Considerando el valor de estos datos y buscando una mejor definición de la Fase Pitrén Lacustre Precordillerana sugerida por Aldunate en su texto de 1989 es que se inició un programa de investigación que ha continuado hasta la fecha (cfr. Adán y Mera 1997, Adán y Reyes 2000, Adán et al. 2001, Adán et al. 2004, García 2005, Jackson y García 2005, Mera y Becerra 2002, Mera y García 2004, Reyes et al. 2004, Velásquez y Adán 2002).

El resultado de las anteriores investigaciones ha permitido la identificación de un relevante componente Arcaico en los sitios de alero Marifilo-1 y Loncoñanco, ambos en la costa N del lago en las inmediaciones de la localidad de Pucura (Adán et al. 2004, García 2005, Mera y García 2004). Los estudios realizados en estos asentamientos, v que hemos informado con detalle en anteriores publicaciones, indican una ocupación desde el Arcaico Temprano hasta los períodos Alfareros en el caso de Marifilo, mientras que en Loncoñanco las dataciones más antiguas lo sitúan en el Arcaico Medio llegando también hasta los períodos alfareros.

El estudio de los restos líticos como del material arqueo faunístico, si bien varía en densidad acusando un proceso inicial de exploración para dar paso a una ocupación más intensa en el Arcaico Medio al modo del modelo propuesto por Borrero (1989-90), dan cuenta de un importante conservadurismo y del desarrollo al menos durante tiempos arcaicos de un modo de vida altamente especializado y en profunda interrelación con el medio ambiente que ocupan. Otra situación interesante es la que documenta el sitio Los Resfalines-1 que hemos trabajado recientemente con un componente Arcaico Tardío y Alfarero, donde reconocemos una interesante área de actividad de talla y la presencia de un número importante de desechos y derivados de núcleo a diferencia de lo que ocurre en Loncoñanco y Marifilo donde estos restos son relativamente escasos (Cordero 2007).

Para los períodos alfareros, como está reflejado en la Tabla 1 y concentrándose siempre en la localidad del Calafquén, hemos identificado diferentes clases de yacimientos: sitios habitacionales abiertos, aleros y cementerios. Temporalmente, los sitios abarcan un lapso de 1.300 años, tomando como antecedente los fechados absolutos de los que disponemos, que ese marco se extienda si consideramos algunos cementerios tardíos que no poseen fechas absolutas como aquellos informados por Menghin (1962) y Sanhueza et al. (1988).

Algunos de los sitios mejor estudiados son los cementerios tanto del Complejo Pitrén como de momentos tardíos en los que se registran piezas bícromas de Valdivia. Hasta el momento, el sitio de cementerio más temprano lo constituye Los Chilcos (Adán y Reyes 2000). Éste se localiza distante 2 km. de la orilla del lago, en las laderas del Cerro Challupén, ubicado en la ribera norte del lago Calafquén, y alcanza una altura de 740 msnm. El cementerio se emplaza en los faldeos del costado sureste de este cerro, en un lomaje de poca inclinación. A pesar de la baja altura del sitio, desde aquí es posible observar la ribera sur del lago Calafquén y la cara sureste del volcán Villarrica. Uno de los aspectos relevantes del yacimiento es su ubicación cronológica hacia el 300 DC formando parte de los momentos tempranos del Complejo Pitrén, que también se ha documentado a partir del estudio de colecciones (Adán y Mera 1997, Mera y Adán 1999) y en algunos sitios de ámbitos costeros, particularmente en la Isla Mocha (Sánchez 1997, Quiroz 1997). Respecto del comportamiento de su alfarería la identificación de asociaciones de tipos cerámicos formales disponible para el Complejo (Adán y Mera 1997, Adán 2000, Adán y Alvarado 1999), permite su integración en el primero y más temprano de ellos, definido por una alta presencia de tipos monocromos, una variedad de disposición radial de la decoración en técnica negativa y una baja presencia de decoración por modelado entre los que destacan las piezas con asa lateral o asa mango.

El lugar de emplazamiento del cementerio constituye otro rasgo relevante de destacar. Los sitios de cementerios reconocidos en la región (Pitrén, Llongahue, Challupén, Los Chilcos, Pucura y Traitraico), se localizan mayoritariamente en sectores altos a una cota cercana a los 300 msnm, con visibilidad del lago y del volcán. Resulta evidente que esta situación implica una selección normada de los lugares para enterrar a sus antepasados, la cual se articula en torno a dos topos referenciales fundamentales como son el lago y el volcán (Alvarado 2000). Otra importante característica ecológica que se observa a la altura señalada es la presencia de un ecotono altitudinal entre el bosque caducifolio y el laurifolio. De tal manera, desde el nivel del lago hasta aproximadamente los 300 msnm se encuentran formaciones vegetacionales en las que dominan las especies de hoja caduca, permitiendo una mayor visibilidad y acceso hacia el lago durante el invierno, cualidad valorada en la selección de sitios de cementerio y también en sitios habitacionales.

La excavación del cementerio y análisis de la estratigrafía también nos permite realizar algunas inferencias sobre el tipo de sepulturas y tamaño de los asentamientos. Las fosas registradas en estratigrafía indican que el área de sepultura habría sido cavada y rellenada. Sobre el tamaño de los asentamientos, tanto el área de cobertura del yacimiento como el número de vasijas recuperadas las que ascenderían a cerca de 35 piezas lo asimilan al sitio tipo. Como ha señalado Aldunate (1989) los cementerios del ámbito lacustre estarían indicando unidades familiares pequeñas a diferencia de situaciones descritas en el valle central en las inmediaciones del Cautín como, por ejemplo, los sitios del By-pass de Temuco (Ocampo et al. 2004).

Un último aspecto relevante tiene relación con la información aportada por el sitio sobre aprovechamiento de recursos y dieta de los individuos sepultados. La presencia de restos vegetales en el sitio, aunque escasa, indica el consumo de granos (Chenopodium sp.) y frutos aún en etapa de determinación. Por su parte, el análisis dental muestra en el caso de un individuo la presencia de caries de tipo específico y un grado moderado de abrasión indicativo de una ingesta de productos ricos en carbohidratos de consistencia blanda y pegajosa. Estas características se encuentran en frutos de recolección como el piñón, la avellana, papas silvestres. Existen también evidencias del consumo de partículas duras en la dieta como granos de arena y cenizas, a juzgar por la incidencia del chipping (cfr. Adán y Reyes 2000). Esto último podría explicarse por el consumo de moluscos de agua dulce, que si bien no está registrado en Los Chucos, presenta importante evidencia en aleros como Ñilfe-1 y Marifilo-1, donde se identificaron Diplodon sp. y Chilina sp.

Setecientos años después tenemos registro del sitio Pitrén, cuyo estudio permitió la definición del Complejo (Aldunate 1989, Dillehay 1990a, 1990b, Menghin 1962). Este cementerio fechado por termoluminiscencia en 1000+/-100 DC (Tabla 1) presenta características similares a Los Chucos en torno a su envergadura y emplazamiento. En efecto, el yacimiento, ubicado en la margen S del lago en el balneario de Calafquén, se extendió a lo largo de una ladera con vista al Volcán Villarrica y al lago por cerca de 120 m2 y aportando un total de 27 piezas que, de acuerdo a lo informado, corresponderían al total del cementerio (Menghin 1962). Vemos en consecuencia, la mantención de ciertos patrones relativos a la valoración y ocupación de un territorio y a la envergadura de las comunidades que en ambos casos remite a grupos pequeños. No obstante, una importante diferencia son los tipos alfareros empleados como ofrendas funerarias que ubican a este sitio en un tercer conjunto más tardío al interior del Complejo, caracterizado por una importante frecuencia de tipos modelados y con presencia de técnica negativa, procedimientos que parecen popularizarse espacialmente en ámbitos lacustres y meridionales y en momentos tardíos (cfr. Adán 2000).

Paralelo al uso de esta clase de asentamientos, conocemos algo sobre la ocupación de sitios habitacionales abiertos. Las investigaciones realizadas señalan por lo general sitios poco densos, quizá acusando una alta movilidad de sus poblaciones y temporalmente acotados hacia momentos tardíos. Este es el caso de los sitios Antilef-1 y Musma-1 (Adán et al. 2001). El primero de ellos se encuentra cercano a Los Chucos, emplazado en la porción inferior del cerro Challupén, en un sector donde las laderas presentan una pendiente suave y sectores planos. Los sondeos aportaron casi exclusivamente material cerámico, escaso material lítico y, a excepción de unas pocos carbones, no se obtuvieron restos orgánicos. Fue fechado en 1.080 +/- 90 (UCTL 1279). El segundo sitio abierto de carácter habitacional es Musma-1 ubicado en la costa sur del lago Calafquén, en el sector llamado Pilinhue, en las inmediaciones de una pequeña laguna, Musma. El sitio conforma una pequeña explanada entre colinas. En las cercanías se observan afloramientos rocosos, correspondientes a basaltos columnares que definen aleros y sitios de abrigo y protección. Las excavaciones aportaron material lítico y cerámico y fue datado en 1.265 +/- 50 DC (UCTL 1276). Si bien en ambos casos las fechas ilustran momentos tardíos, inicialmente juzgamos a partir de las características de la alfarería que tales ocupaciones corresponderían a grupos de Tradición Pitrén.

Una tercera categoría de sitio que hemos documentado en esta localidad son los aleros. Nuestros trabajos hasta la fecha se han concentrado en la costa N del lago en los sitios Cueva Challupén Alto-1, Huirilef-1, Ñilfe-1, Marifilo-1, Loncoñanco-1 y Los Resfalines-1. Marifilo y Loncoñanco, como hemos indicado más arriba, corresponden a asentamientos con una larga secuencia desde momentos tempranos del Arcaico y con ocupaciones posteriores de grupos alfareros. En ambos casos se cuenta con dataciones correspondientes al alfarero temprano propiamente tal y fechas posteriores al 1.300 DC, con presencia de cerámica bícroma rojo sobre blanco que plantea un interesante debate en torno a la introducción de dichas manifestaciones alfareras (cfr. Becerra y Reyes 2006). Si bien aún no podemos ser concluyentes, nos inclinamos a pensar que se trata de poblaciones de tradición temprana, considerando las evidencias sobre su modo de vida que no parecen modificarse sustancialmente del período previo, que incorporan cerámica de la Tradición Alfarera Bícroma. Los Resfalines, c o m o hemos señalado, se acercaría a Marifilo y Loncoñanco pero sin evidencias de ocupaciones Arcaico tempranas (Cordero 2007).

Por último, registramos un valioso conjunto de sitios que sólo presentan componentes alfareros. Uno de ellos es Ñilfe-1, el cual se ubica en el área norte del lago Calafquén, a unos 3 km de la costa del lago, a una altitud aproximada de 350 msnm, en el sector de Pucura Alto. Se emplaza próximo al río Ñilfe, en su ribera W, en un área correspondiente a una zona de afloramientos rocosos de una brecha volcánica, sobre la cual pasa una antigua colada basáltica. Se trata de un alero de forma alargada y escalonada. Su origen se halla directamente relacionado con la antigua colada, que debe haber horadado la brecha volcánica; el agua finalmente debe haber terminado de modelar la pequeña cueva. El sitio, cuya entrada alcanza los 17m y una profundidad de 3.7m, registró restos cerámicos de clara filiación temprana, en asociación con restos líticos, propios del proceso de talla y reavivado, entre los que destaca una punta de proyectil elaborada en obsidiana. Se registra, además, la presencia de restos óseos fracturados y quemados. Todo lo cual estaría apuntando a que en el alero se están llevando actividades propias de un campamento-taller, relacionadas además de la habitación, con el consumo de avifauna y recursos vegetales. El sitio fue fechado en 890 +/- 100 DC (UCTL 1236).

Para los períodos Alfareros Tardíos, además de los datos que ofrecen los aleros a los que referimos más arriba, se conocen antecedentes de cementerios probablemente de tiempos históricos. Uno de ellos es el cementerio de Huanehue al S del lago Calafquén, entre éste y el lago Panguipulli, el que adicionalmente se encontraría cercano a paneles grabados de arte rupestre similares a los de Cueva de los Catalanes (Menghin 1962). Sobre el sitio sólo se conoce información sobre su alfarería, la que se compondría de cerámica monocroma roja y negra y cerámica Valdivia. Entre las primeras se reconocen predominantemente formas de jarros y una olla con evidencia de labios reforzados exteriores a juzgar por las láminas que presenta el autor. En la cerámica pintada, por su parte, estarían representados los tipos 1A, triángulos opuestos en oposición arriba abajo; 4A, superposición de bandas de rombos; una variante del 6A, sucesión de bandas de clepsidras y achurados simples y, por último, dos formas excepcionales (Adán et al. 2006). La variante 1A, como sabemos, corresponde al tipo más popular extendido desde el Río Bueno hasta Puerto Montt, mientras que el tipo 6 parece ser característico del valle central de la cuenca del Valdivia. El tipo 4A, por su parte, parece concentrarse más en las cuencas del Cautín y del Toltén, aunque aparece tanto acá como en el Fundo Santa María de Valdivia.

Ya en períodos históricos, nos interesa mencionar el sitio de cementerio Huitag, muy similar al sitio Población Serviu de Panguipulli (Sanhueza et al. 1988). Se trata de sitios alfareros históricos con enterratorios en campos de madera y ofertorios cerámicos y metálicos. Huitag informa de alfarería monocroma con decoración por medio de la incrustación de fragmentos de loza, una pieza Valdivia del tipo 2A característica de la zona de Valdivia, ollas simples y un puco con decoracón del tipo Tringlo de pintura blanca sobre engobe rojo.

Al respecto, son interesantes las formulaciones de Menghin (1962) en torno a una fase Huanehue con la que comenzaría la época neoaraucana. El investigador sugiere cierta vinculación de esta cerámica del Valdiviense con algunas piezas del Vergelense, que representarían prototipos de la primera, cuestión que hemos confirmado a partir del estudio de colecciones. Pero, por otro lado, sugiere que Huanehue reflejaría una transición también con el estilo Pitrén, ya que de este último se habría derivado la cerámica monocroma con la cual ve un fuerte aire común.

b. Depresión Intermedia

El estado de las investigaciones arqueológicas en la sección media de la cuenca del Valdivia es aún muy incipiente. Los antecedentes de los que disponemos provienen de investigaciones y rescates que han originado algunas publicaciones y colecciones que han sido depositadas en museos, junto a los resultados que han provisto nuestras prospecciones (ver Tabla 2).

Uno de los primeras características que hay que mencionar al referirse a la arqueología de la sección media de la cuenca, es la ausencia de registros del período Arcaico. Tal situación es reflejada en las publicaciones, en las colecciones museológicas y en los datos provistos por nuestra prospección. Al parecer, ello se debería a razones de visibilidad considerando las características de sedimentación del área y al sucesivo relleno aluvial y volcánico del valle que habría cubierto los sitios arqueológicos.

De esta manera, los primeros antecedentes de los que disponemos en la sección media de la cuenca corresponden a sitios de cementerio del Complejo Pitrén. Los asentamientos que conocemos pueden ser sistematizados en tres casos, considerando principalmente el lugar de emplazamiento de los yacimientos. De sur a norte, el primero de ellos documenta ocupaciones en ámbitos de terrazas fluviales y está representado por el sitio Los Lagos (Mera y Adán 2000). El cementerio se ubica en la ciudad de Los Lagos, en la segunda terraza fluvial del río Calle-Calle; a corta distancia (menos de 1 km) confluye también el río Collileufu. Los materiales fueron recuperados como resultado de un rescate en el que se obtuvieron 9 piezas cerámica de notable factura. Del conjunto de piezas, 4 de ellas fueron decoradas en técnica negativa, mientras que dos de ellas además fueron excepcionalmente modeladas. Considerando nuestra seriación del material cerámico, Los Lagos se ubicaría en la tercera clase de asociaciones de tipos en la que disminuyen los tipos monocromos, aumentan los modelados y aparecen las variedades estrellada y en cruz de la técnica negativa bícroma rojo-negro. La datación obtenida lo sitúa hacia el 915 +/- 110 DC (UCTL 885).

El segundo sitio es el cementerio Santa María, excavado por van de Maele en la década del 60 (1968). Se ubica en una terraza fluvial del curso inferior del río Cruces cercano a la ciudad de Valdivia. En este sector de desembocadura, el río toma curso N-S y su ancho sobrepasa 1km lo que contribuye a facilitar su navegabilidad. Los datos proporcionados por van de Maele señalan que en el sector se registraría una serie de sitios de los cuales se habrían recuperado 26 piezas. De éstas 16 corresponderían al cementerio Pitrén y, de acuerdo a sus tipos, documentan un conjunto esencialmente monocromo similar a aquel descrito en la cuenca media del Cautín que, a su vez, correspondería al más temprano en la secuencia. La datación absoluta obtenida indica una fecha de 845 +/- 120 DC.

Por último, identificamos sitios en sectores de cerros, particularmente en el cordón Mahuidanchi-Lastarria donde ya habíamos descrito el sitio Lau-Lao correspondiente a la cuenca del Toltén (Adán y Mera 1997, Mera y Adán 2000). Recientemente se ha trabajado en dos cementerios Pitrén instalados en esta porción septentrional y montañosa de la cuenca distanciados de los grandes cursos fluviales. Se trata de los sitios Escuela Collico y Lahuán-1 (Tabla 2) que presentan conjuntos monocromos predominantes acercándose a la clase de asociaciones más tempranas (Adán y Mera 1997).

El registro arqueológico de sitios habitacionales abiertos en la sección media de la cuenca es prácticamente inexistente y recién comenzamos a recopilar algunos antecedentes sobre la temática (ver Tabla 2). Al respecto, recientemente se realizaron excavaciones acotadas en el sitio Estero Lumaco-1 en el que se recuperó cerámica, líticos y un rasgo bien delimitado que correspondería a un fogón. Su situación cronológica es un tema que aún está pendiente.

El período tardío se encuentra representado por una serie de cementerios y por la presencia frecuente de cerámica Valdivia que fuese justamente definida en esta sección del Centro-Sur. Pese a ello son igualmente escasos los trabajos arqueológicos sistemáticos y publicados sobre los momentos alfareros tardíos. Destaca entre éstos, el trabajo de Gordon en el cementerio de Loncoche (Gordon 1975). El sitio ubicado en la ciudad homónima como resultado de trabajos de construcción permitió la recuperación de tres vasijas; una presumiblemente Valdivia y otra con incrustaciones de loza, una olla y fragmentos de un aro de cobre. Las labores arqueológicas efectuadas luego por Gordon permitieron identificar una sepultura y un ofertorio compuesto por nueve vasijas cerámicas. Entre los rasgos importantes se encuentra la evidencia de inhumación directa sin el e m p l e o de ningún contenedor a modo de canoa funeraria u otra, sino en una fosa alargada con orientación NE hacia el volcán Villarrica. Por otro lado y pese a no contar con elementos de comparación, supone, a juzgar por la abundante presencia de piezas decoradas, que se trataría de un ajuar extremadamente rico. Cronológicamente lo sitúa a principios del siglo XIX. Los tipos decorativos que informa corresponden a la variedad 1A, la variedad más clásica y extendida de la cerámica Valdivia, junto a ejemplares del tipo 6B, descritos también como variedades típicamente Valdivia, aunque con ciertas reminiscencias del estilo como la decoración por medio de sucesión de bandas.

c. Ámbitos costeros de la cuenca del río Valdivia y sectores aledaños

La arqueología de la costa de Valdivia es bien conocida por los trabajos desarrollados en la localidad de Chan-Chan principalmente para los momentos arcaicos (Navarro 1995, 2001). Los estudios alfareros son escasos debido en parte a que no se han dirigido proyectos sistemáticos de investigación sobre el punto y, aparentemente, por una menor ocurrencia de sitios de cementerio como reflejaría su escasez en colecciones privadas o museológicas.

Investigaciones efectuadas en la costa de Valdivia han permitido la definición de redes de relaciones de apropiación y uso de los distintos microambientes costeros de Chan-Chan (X Región) en los que es posible observar el desarrollo de principios de territorialidad desde el Arcaico, particularmente desde el Arcaico Medio (Navarro 2001). Esta apropiación ocurriría en forma de mosaico en los ecosistemas cercanos, pero también se influenciaría de recursos de otras áreas cordilleranas y de mares interiores. Chan Chan 18, datado entre 5000 A.P. y 5600 A.P., asocia contextos de aprovechamiento de fauna marina, avifauna costera y recursos del bosque locales, así como la presencia de recursos alóctonos (Navarro 1995; 2001).

Las investigaciones sobre el período Arcaico en sectores costeros se ha caracterizado por la presencia de tipos de puntas de morfología foliácea, de tradición ayampitinense y por el complejo talcahuenense. Entre las Regiones VIII y IX se tienen antecedentes de sitios con clara evidencias de caza, recolección y pesca en ecosistemas marinos, de playas y de bosque costero (Menghin 1962, Seguel 1969, 1970, Dillehay 1990a y Quiroz 2001). Para la zona costera de las IX y X regiones durante el arcaico medio domina el complejo Chanchanense, representado por puntas foliáceas de tradición ayampitinense, inscribiendo este desarrollo en una tradición de amplia dispersión (Menghin 1962, Bate 1990 y Navarro 1995).

Entre Maiquillahue y Curiñanco se han documentado un conjunto de sitios alfareros, todos ellos abiertos y probablemente correspondientes al Alfarero Tardío, a juzgar por las características micáceas de la cerámica (ver Tabla 3).Entre ellos destaca el sitio Chan Chan-1 datado en 1.300 DC, y que correspondería a un asentamiento habitacional instalado en la primera terraza marina, en dunas sobre playa expansiva.

Una segunda localidad en la costa que ha sido objeto de un reconocimiento arqueológico sistemático es Colún (ver Tabla 3). La prospección pedestre efectuada en la localidad, permitió la identificación de 13 sitios arqueológicos que señalan una importante densidad en un ámbito boscoso, costero y de eficiencia de desembocadura, en cuanto permite la formación de diversos ecotonos especialmente aptos para la ocupación humana (Adán et al. 2005). Un elemento adicional de este paisaje es la presencia de dos lagunas que diversifican aún más la oferta de recursos. Un primer momento detectado corresponde al período Alfarero Tardío, que comprendería períodos pre y pos-hispánicos.

En los sitios de Colún que hemos analizado, no obstante la ausencia de materiales decorados diagnósticos del tipo Valdivia, se encontraron otros rasgos diagnósticos de momentos tardíos, como la presencia de asas labio adheridas (Col-11), bordes reforzados (Col-1, Col-2, Col-3, Col-6 y Col-7), protúberos en la sección superior del asa (Col-2), y pastas granulosas con una importante frecuencia de inclusiones de mica. El período Alfarero Temprano no parece tan evidente, sin embargo, existen rasgos diagnósticos en la alfarería que hacen presumible que ciertos yacimientos, como la Cueva de las Vulvas y Colún 13, cuenten con ocupaciones desde estos momentos. Para el primer caso, nuestras apreciaciones se basan principalmente en el tipo de pasta de los fragmentos cerámicos, arenosa y poco densa en inclusiones, característica de estos momentos y del todo distinto del patrón que observamos en los demás yacimientos. En el caso de Colún 13, por su parte, se registró una pieza con incisión lineal cuello cuerpo, elemento que ha sido igualmente empleado en la definición de este período.

Respecto del período Arcaico, la prospección efectuada no es concluyente sobre la adscripción a este período, debido a la ausencia de materiales diagnósticos y la ocurrencia de otros de larga data que bien podrían corresponder a estos tempranos momentos como a los períodos alfareros. Sin perjuicio de ello, la diversidad de materiales líticos de los sitios 1, 2 y 3, y las potencialidades de las cuevas Col-4 y Col-5, nos permiten plantear una posible ocupación temprana que debe ser testeada en futuras investigaciones.

Discusión

Una primera y evidente conclusión de esta síntesis es que los grupos alfareros de las diferentes secciones de la cuenca se superponen sobre diferentes sustratos históricos. La naturaleza del período Arcaico en las dos regiones donde existe evidencia, costa y cordillera, dan cuenta de adaptaciones conspicuas a los particulares ecosistemas.

En el caso de la costa, las manifestaciones arcaicas se inscriben en una tradición de puntas foliáceas de amplia dispersión territorial, que implica el desarrollo de tecnologías de caza especializadas y complementada con prácticas de recolección de recursos marinos como del bosque (Menghin 1962, Bate 1990 y Navarro 1995). A partir de lo anterior, Navarro (2001) ha planteado que desde el Arcaico Medio se identificarían en este sector principios de territorialidad. En palabras de la investigadora, "la conformación de rasgos específicos cómo los analizados en base a una articulación económica, social y simbólica en un marco espacial transformado, es decir, la formación de paisajes distintos, permite traducirlo en la propuesta de formación de territorialidad". El registro arqueológico reflejaría "un manejo opcional de vida costera, forjando un mapa cognitivo pescador-recolector y, tal vez, regulando sus circuitos no sólo entre los andes y la costa sino entre puntos de la costa misma, es decir entre el Budi y Valdivia, como primera unidad territorial preliminar".

Por su parte, las investigaciones efectuadas en la sección cordillerana, particularmente en el lago Calafquén, han permitido definir una Tradición Arqueológica de Bosques Templados (Adán et al. 2004) que, en el caso de los cazadores recolectores, se carcaterizaría, sintéticamente, por el registro material recurrente de ocupaciones de los aleros rocosos ubicados en el mismo piso ecológico del lago Calafquén (200-500 msnm), a través de una alta movilidad residencial, posiblemente estacional (García 2005); el desarrollo de una baja diversidad de instrumentos tanto líticos como óseos, de carácter expeditivos y multifuncionales, así como oportunistas en la explotación de materias primas (García 2005, Jackson y García 2005); la explotación de mamíferos solitarios, de pequeño y mediano tamaño, así como aves de hábitos acuáticos, posiblemente con trampas (Velasquez y Adán 2002), complementada con la recolección de vegetales y moluscos dulceacuícolas. Esta forma de habitar el bosque expresaría estrategias conductuales específicas de estos ambientes, con una larga existencia comprendida entre los 10.000 y los 2.000 años A.P.

No obstante lo anterior, es importante destacar que, en ambas regiones, el patrón funerario es el mismo expresado en la posición y ajuar de los individuos. Con todo, se observa la existencia de pautas culturales compartidas pese a diferencias significativas en las prácticas económicas que aún no sabemos cómo interpretar.

El desarrollo del período alfarero, en consecuencia, ocurre sobre diferentes sustratos y con diferentes resultados. Así, mientras en la costa propiamente tal, vale decir, vertiente occidental de la Cordillera de la Costa y playas, no existen hasta ahora evidencias de sitios alfareros tempranos al modo de cementerios; la cordillera es poblada tempranamente por grupos innovadores que instalan sus cementerios en lugares especialmente seleccionados y ofrendan a sus muertos valiosas expresiones de su nueva tecnología.

Considerando la escasez de datos con que contamos para la costa, es probable que registremos luego fechados tempranos, y quizá muy tempranos a juzgar por el comportamiento descrito en la zona central, pero es igualmente sintomático que no aparezcan los sitios de funebria. Tal como destacábamos con anterioridad, la costa de todo el Centro-Sur, excluyendo los casos insulares c o m o la M o c h a , no parece ser o c u p a d a por cementerios del Complejo Pitrén. Los espacios que aparecen ocupados por esta clase de asentamientos son aquellos que denominamos como ámbitos vinculados a la costa, distantes de la misma y generalmente asociados a otros ambientes como las lagunas interiores o terrazas fluviales, las que ofrecerían una mayor variedad de recursos (cfr. Adán y Mera 1997, Adán y Alvarado 1999). Aparentemente, el potencial energético de estos ecosistemas litorales y las prácticas de territorialidad a partir de un conjunto de estrategias económicas, constituirían una sólida propuesta cultural que no resulta muy permeable a las innovaciones alfareras tempranas o, tal vez, tampoco muy atractivas. En este sentido, es razonable pensar en las poblaciones costeras de los primeros siglos de nuestra era como comunidades de cazadores recolectores muy conservadoras y efectivas en sus estrategias.

En cambio, el espacio que comprometería la Tradición Arqueológica de Bosques Templados parece ser un escenario propicio para la ocupación por parte de grupos alfareros tempranos. Esta tradición cultural, tan versátil como especializada, incorporaría rápidamente las innovaciones tecnológicas que este nuevo período supone. En este contexto, resulta importante destacar que el modo de vida de caza recolección de estos territorios parece mantenerse, a juzgar por el comportamiento de los restos líticos y los desechos arqueofaunísticos.

Más que una transformación radical del modo de vida de estas poblaciones, lo que ocurre es la adición paulatina de ciertas innovaciones tecnológicas comunes a la amplia región del Centro-Sur, como la cerámica monocroma temprana y las puntas de proyectil pedunculadas triangulares características de momentos tardíos, las que, sin lugar a dudas, conllevan a su vez transformaciones en diversos aspectos como la dieta, la circulación y el aprovechamiento de recursos y el repertorio ritual de estas poblaciones. Todo ello ocurre, no obstante, sin abandonar las prácticas de caza-recolección tradicionales y conspicuas a este territorio. Sabemos también que los grupos alfareros continúan valorando los mismos asentamientos que sus antecesores arcaicos pero suman a ellos nuevas categorías de asentamiento como los cementerios y los sitios habitacionales abiertos. En todos ellos se mantiene una característica que, en general, ha caracterizado la ocupación de la sección cordillerana; nos referimos a la baja densidad que, entendemos, sería indicación de montos poblacionales bajos y, por otra parte, de prácticas de movilidad continuas y acorde a los sistemas económicos de estos grupos.

El caso de la sección media que, como ya hemos señalado, no cuenta con evidencias del período Arcaico, parece acercarse más a la dinámica cordillerana. En efecto, para esta área conocemos diferentes asentamientos en terrazas fluviales y en sectores montañosos a partir del 800 DC. Tipológicamente, vemos que Lahuán-1, Escuela Collico y Fundo Santa María corresponderían a la primera y más temprana clase de asociaciones, eminentemente monocroma y con escasa representación de piezas modeladas y decoradas en técnica negativa, similar a aquellos sitios registrados en la cuenca media del Cautín. El cementerio Los Lagos, por su parte, refleja una asociación distinta en que el porcentaje de piezas monocromas disminuye y aumentan las variedades con decoración, asemejándose a una derivación de los conjuntos típicamente lacustres en que dominan las piezas monocromas y la decoración por modelado.

La relación entre el Alfarero Temprano y el Tardío es aún un tema muy difuso, y ha constituido por décadas una gran problemática en la porción meridional del Centro-Sur (Aldunate 1989). Hoy sabemos que existe un vínculo estilístico entre Vergel y Valdivia, y que todos los motivos que están presentes en Valdivia ya han sido desarrollados en el estilo Vergel prehispánico (Adán et al. 2006). Antes de los clásicos cementerios Valdivia, todos ellos históricos de acuerdo a algunos materiales asociados, la zona lacustre ha aportado algunos datos que hasta la fecha no resultan concluyentes. En Pucón VI, que pertenece a la cuenca del Toltén, se informó presencia de cerámica Valdivia en los niveles 3 y 4. El nivel 3 fue datado por hidratación de obsidiana en 1.219 DC. En el caso del lago Calafquén se reconoció cerámica bícroma rojo sobre blanco en los sitios Musma-2 y Marifilo-1. En el primero de ellos, el fragmento decorado fue datado directamente y arrojó una fecha de 1.655 +/- 30 DC (UCTL 1461), mientras que en Marifilo éste se fechó indirectamente en 1.410 +/- 50 DC (UCTL 1461) (Reyes et al. 2003-2004).

La costa, por otra parte, parece ser un ambiente valorado por poblaciones con la característica cerámica tardía con mucha moscovita. Este hacia los siglos XV y XVI (Reyes et al. 2003-2004), pero no sabemos cuánto tiempo perdura y, por consiguiente, de qué época son los sitios identificados.

La revaloración de los ecosistemas costeros por parte de estas poblaciones alfareras es un tema que merece mayor atención pues pudiera contribuir a establecer el vínculo necesario entre nuestro conocimiento de los momentos alfarero tempranos y tardíos, lo que debe reforzarse con el estudio de colecciones y, sobre todo, la datación de los tipos Valdivia ya identificados (Adán et al. 2005).

En tiempos históricos, finalmente, costa, valle y cordillera presentan evidencias de cementerios con piezas Valdivia clásicas asociadas a entierros en canoas o en inhumaciones directas, con artesanía en metal y cerámica con incrustación de loza. Ellos corresponderían a cementerios de población mapuche histórica (Aldunate 1989), cuya investigación es otra tarea que recién comienza a abordarse.

Agradecimientos

Al equipo de investigadores del proyecto Fondecyt 1040326, en especial a los colegas María Eugenia Solari, Ximena Navarro, Marcelo Godoy y Doina Munita, con quienes hemos discutido y reflexionado las ideas y proposiciones que acá se presentan.

 

Figura 1: Límite cuenca del río Valdivia en territorio chileno: rasgos geográficos y división administrativa actual.
 

 

Tabla 1: Sitios Alfareros de la Sección Cordillerana de la Cuenca del río Valdivia.
 

 

 

 

Tabla 2: Sitios Alfareros de la Sección Media de la Cuenca del río Valdivia.
 

 

 

 

Tabla 3: Sitios Alfareros de la Costa de la Cuenca del río Valdivia y sectores aledaños.
 

 

 

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Fecha recepción 16-3-2007
Fecha aceptación 15-6-2007

 

 
 

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