Revista austral de ciencias sociales - Efectos de la Salmonicultura en las Economías Campesinas de la Región de Los Lagos, Chile
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Revista austral de ciencias sociales

ISSN 0718-1795 versión on-line

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  Rev. austral cienc. soc. n.5 Valdivia ene. 2001




Revista Austral de Ciencias Sociales, N° 5, 2001, pp. 93-106

ARTICULO

 

Efectos de la Salmonicultura en las Economías Campesinas de la Región de Los Lagos, Chile 1

 

Carlos A. Amtmann y Gustavo Blanco W. 2

1 Trabajo presentado al XXIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS). Guatemala, 2001.
2 Profesores-Investigadores del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Correos electrónicos: camtmann@uach.cl, gblanco@uach.cl

Resumen

El crecimiento de la salmonicultura en la Región de Los Lagos (Chile), inserto en las políticas de liberalización de mercado con énfasis en la exportación, es una transformación productiva cuyas dimensiones y efectos sobre otros sectores y actores sociales son de particular interés para el desarrollo regional.
Paralelamente, tales políticas han afectado adversamente a la producción agrícola regional, basada en cultivos tradicionales y producción de leche, que ha experimentado una crisis de rentabilidad debido principalmente a la caída de los precios internacionales de estos productos y a la actuación monopólica de la industria.
La dispar evolución de estos sectores de la economía revela como la Región de Los Lagos pasó en 11 años, a partir de 1985, de ser una región silvoagropecuaria a una región preponderantemente acuícola.
Algunas de las primeras evidencias empíricas del impacto en el sector campesino de esta transformación son estudios de tesis de alumnos de la Universidad Austral de Chile.
Estos estudios y los análisis del presente trabajo señalan que los principales efectos de la actividad acuícola sobre las economías campesinas se manifiestan en la venta de fuerza de trabajo a las salmoneras, migraciones intrarregionales a ciudades intermedias vinculadas a la nuevas oportunidades laborales, trabajo asalariado femenino y juvenil, cambio en la estructura del gasto familiar, entre otros.
Estas transformaciones regionales, al ser analizadas desde una perspectiva territorial, se enmarcan dentro de la conceptualización de nueva ruralidad que diversos investigadores latinoamericanos han estado desarrollando en respuesta a los cambios provocados por la globalización.


 

Introducción

La explosiva expansión de la acuicultura en la Región de Los Lagos (Chile), particularmente de la salmonicultura, se ha constituido en una de las transformaciones productivas regionales más notables de la última década. Al ser ésta una de las regiones con mayor población rural del país (38,9%) y con una alta participación de la agricultura familiar en su territorio, resulta de interés analizar los alcances y efectos que este sector exportador moderno está ejerciendo sobre el sector campesino.

Con este propósito, se consideran antecedentes del crecimiento de la actividad acuícola y de la crisis de la agricultura regional a través de análisis de información secundaria, preferentemente de instituciones públicas y privadas, y de discursos de actores relevantes en ambos sectores. En el marco de estos antecedentes, se analizan en especial los datos de empleo y de trabajos de tesis de egresados de la Universidad Austral de Chile (González, 1996; Umaña, 1996).

En el trabajo se presenta un análisis sectorial de la evolución de la salmonicultura y de la agricultura en la Región de Los Lagos. Posteriormente se analizan las vinculaciones dinámicas que se presentan entre estos sectores y las economías campesinas.

Auge de la salmonicultura en Chile

En 1969 se dio inicio al “Programa de Introducción del Salmón del Pacífico en Chile” mediante la firma de una convenio de cooperación entre los gobiernos de Japón y Chile. Los objetivos prospectivos de este programa, centrados inicialmente en la Regiones XI y XII (sur austral de Chile) presentaron modestos resultados, pero han sido considerados la base del auge acuícola de la década del 80.

El sector privado comienza a liderar este proceso a partir de 1979 cuando la empresa chilena Mares Australes en asociación con la nipona Nichiro Chile inician el cultivo confinado en balsas jaula del salmón del Pacífico en el Río Pescado, Lago Llanquihue en la X Región de Los Lagos. En la Figura 1 se aprecia la localización de las regiones X y XI, que poseen condiciones naturales privilegiadas para la producción salmonícola.

Entre 1983 y 1984 nueve empresas comenzaron a producir. A partir de 1986, tras exitosos estudios de factibilidad económica, se solicita la autorización de 26 nuevos centros. En un comienzo la industria se concentró en el cultivo del salmón coho y truchas de agua dulce y mar. Las necesidad de romper la estacionalidad de las cosechas impulsaron el cultivo del Salmón del Atlántico, desde fines de la década del 80, convirtiéndose en la principal especie de exportación de la salmonicultura chilena.

El año 2000 existían aproximadamente 400 centros de cultivos de agua de mar y 185 pisciculturas de agua dulce, ocupando en conjunto alrededor de 4.700 há. Esta industria orientada a mercados externos está compuesta hoy por 48 empresas, lo que representa una disminución en comparación con las 66 compañías que existían en 1995. Treinta y dos (32) de estas empresas se encuentran al año 2001 agrupadas en la “Asociación de Productores de Salmones y Truchas A.G” (APST) y cuentan con un organismo de generación de tecnología propio: el Instituto Tecnológico del Salmón (Petersen, 2001).

 

 
FIGURA 1. Mapa regionalizado de Chile.

 

Se observan, además, signos de un aumento en la concentración de la propiedad, pues a partir de 1999, junto a una agresiva expansión transnacional en la industria con la creciente incorporación de inversionistas noruegos, se dio inicio a un proceso de adquisiciones y fusiones empresariales. Actualmente, diez compañías producen más del 50% de la producción total de Chile. A pesar de que la inversión extranjera ha estado presente desde los inicios de la industria, en el año 2000 varias empresas controladas por grupos nacionales fueron traspasadas a manos de grandes compañías noruegas interesadas en expandir su producción y mantener una hegemonía mundial en el rubro (Fazio, 2000; Aquanoticias, 2001). La APST estima la participación actual de capitales foráneos entre el 40 a un 45%.

Este comportamiento no escapa a la tendencia de otros sectores de la economía nacional y mundial. A juicio de la CEPAL (2001), la empresa transnacional es el gran artífice y principal beneficiario de la globalización, con su actuación por sobre los espacios nacionales, capacidad de acumulación y flujo de capitales. En la actualidad, las multinacionales controlan un quinto del PIB manufacturero mundial, y un tercio del comercio mundial corresponde a transacciones entre los complejos industriales multinacionales de todo el mundo (OIT, 2000).

Por otra parte, la mayor parte de las empresas salmonicultoras chilenas tienen una estructura vertical, con sus propios "hatcheries" (criaderos), producción propia de alevines y "smolts" (esguínes), e instalaciones de engorda, cosecha, procesamiento y comercialización. Algunas de las compañías producen incluso su propio alimento. A juicio de Petersen (2001), esta estructura es consecuencia de la carencia de infraestructura local que había en los inicios, lo que obligó a la industria joven a ser prácticamente autosuficiente.

En suma, la industria salmonícola del sur de Chile es un sector empresarial moderno que ha desarrollado un dinamismo productivo y tecnológico sin precedentes en apenas 15 años y que ubica a Chile como segundo productor mundial de salmones y truchas con un 32% de la producción mundial de la especie detrás de Noruega que produce un 39% (Ruiz y Tang, 2001). A juicio de estas autoras en un artículo publicado por Salmonoticias, órgano de divulgación oficial de la Asociación de Productores, “la salmonicultura chilena pronto podría convertirse en el segundo sector económico del país después de la minería del cobre, desplazando a las frutas, la celulosa y la harina de pescado.” Esta afirmación se basa en las proyecciones para el sector acuícola nacional realizadas por el Gerente General de Fundación Chile3 que prevé exportaciones por US$3.500 millones para el 2020.

Las cifras de los Cuadros 1 y 2 resumen la magnitud que ha alcanzado la salmonicultura a nivel nacional. Para comprender la importancia regional de la actividad baste precisar que la Décima Región participa de un 87 por ciento de la producción nacional de salmones y trucha, porcentaje que se incrementa a un 95% si se incluye a toda la producción acuícola.

 

CUADRO 1

Participación de la salmonicultura en las exportaciones chilenas totales (1991 - 2000)

 
Exportaciones chilenas totales
Millones de dólares FOB Chile
  1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Total Chile
8.942
10.007
9.199
11.604
16.454
15395
17017
14754
15914
18.158
% Variación
 
12
-8
26
42
-6
11
-13
8
14
Salmón y Trucha
159
265
291
350
489
538
668
714
818
973
% Variación
 
67
10
20
40
10
24
7
15
19
% Participación
en export.
totales
1,8
2,6
3,2
3,0
3,0
3,5
3,9
4,8
5,1
5,4
Fuente: Asociación de Productores de Salmón y Trucha de Chile, 2001.
 
 

CUADRO 2

Exportaciones chilenas de salmón y trucha, toneladas netas (1991 - 2000)

 
Exportaciones chilenas de salmón y trucha
Toneladas netas
  1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Total Chile
32.809
49.871
60.728
76.327
97.735
135.821
160.158
181.614
154.614
206.254
Fuente: Asociación de Productores de Salmón y Trucha de Chile, 2001.

 

No obstante lo anterior, las optimistas proyecciones sectoriales se han reducido drásticamente en los últimos meses por la brusca caída de los precios internacionales de salmones y truchas, lo que a juicio de algunos analistas ha sido provocado por la sobreproducción de la industria chilena. Este aspecto ha provocado tensión y recriminaciones entre sus homólogos sectoriales noruegos, estadounidenses y japoneses. Ante el actual escenario el presidente de la Asociación de Productores de Salmones y Truchas, Victor Pucci, declaró: "el hecho de que nos fue tan bien como industria, nos incentivó a producir más y eso produjo esta situación puntual (caída de precios) que estamos corrigiendo ahora" y agrega "no es que dejemos de producir, sino que en vez de elevar la producción en 80.000 toneladas se hará en menos (30.000). Además, en las próximas temporadas en vez de crecer en un 40 % se hará a tasas de entre 15% y 12 %, que es una cifra razonable y que no afecta el precio mundial" (Ecoceano News, 2001).

La situación de los salmoneros es seguida muy de cerca por una serie de organizaciones del medio ambiente y la pesca artesanal en Chile (ver web site www.parlamentodelmar.cl), que se encuentran preocupadas por los efectos ambientales y presión sobre los recursos que la actividad y su segunda fase de expansión proyectada para la XI Región de Aysén puedan ocasionar.

La creciente presión de estas organizaciones sobre la industria del salmón permite pensar que el beneplácito generalizado con la actividad ha terminado y nuevos frentes de conflicto con algunos actores regionales y con otros sectores competitivos se agregarían a la presión internacional desatada por la agresiva expansión de la acuicultura.

Crisis de la agricultura regional

Como contraparte la agricultura de la X Región de Los Lagos, basada principalmente en la producción de leche, carne y cultivos tradicionales se encuentra sumida en una profunda crisis de rentabilidad que no ha encontrado salida en la “reconversión productiva” impulsada durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Como señala Torres (2000), a partir del año 1996 el Ministerio de Agricultura de Chile da un viraje muy importante, “imprimiéndole a la política agrícola un acento más comercial, más exportador, más vinculado a los mercados y a la competitividad a nivel internacional”. Un detonante de este proceso son los acuerdos bilaterales de comercio y la incorporación al MERCOSUR que van comprometiendo plazos de desgravación de productos tendientes a la liberalización paulatina pero total del comercio agrícola

De acuerdo a la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) Chile adoptó tempranamente una política de liberalización del comercio exterior por tres vías posibles: acuerdo multilaterales (rondas de comercio GATT y OMC), bilaterales y unilateralmente. Estos mecanismos se han practicado simultánea o alternadamente en los últimos años lo que se ha traducido en acuerdos de libre comercio con toda Latinoamérica y Canadá. Actualmente se sostienen conversaciones con la Unión Europea y Estados Unidos. En el mediano plazo Chile exportará la mayor parte de sus productos agrícolas sin arancel a prácticamente la totalidad de los países de ambas Américas.

Es interesante destacar la posición oficial sobre el tema encontrada en los registros electrónicos de ODEPA, organismo dependiente del Ministerio de Agricultura: “la libertad de comercio es un objetivo deseado por la mayoría, pero, necesariamente, trae consigo cambios que demandan modificaciones en la estructura productiva y en los procesos de producción y de comercialización. La apertura comercial tiene dos caras: por una parte, facilita las exportaciones al diversificar los mercados y mejorar el acceso a los mismos. También, permite abaratar los costos de producción rebajando los precios de los insumos importados. Pero por otro lado, reduce los precios de ingreso de los productos que compiten con la producción nacional cuya opción básica es el mercado interno”.

La política agrícola de liberalización del comercio tiene efectos dispares según los agentes económicos y sociales y de acuerdo a las diferencias regionales: viabilidad para aquellos sectores con mayor potencial comercial y que tienen ventajas comparativas y competitivas en el mercado mundial y transformación productiva o desaparición para aquellos sectores que no lo tienen. Este es un aspecto central de la crisis actual en la agricultura chilena, situación que es compartida por un amplio número de países en los que la fuerza de trabajo ocupada en agricultura es aún muy importante.

A juicio de la OIT (2000), el peligro para el sector agrícola estriba en la rapidez del ritmo de la mundialización. La preocupación que existe al respecto responde a tres hechos: i) el control del comercio de productos alimenticios por unas pocas empresas multinacionales; ii) las enormes diferencias tecnológicas que existen entre los países ricos y los países pobres; y iii) el papel de la agricultura como sector que da empleo a la mayor parte de la fuerza de trabajo en los países más pobres.

Frente a esta compleja realidad, generada por la política económica liberalizadora, el gobierno de Frei Ruiz- Tagle ofreció “tiempo” mediante la desgravación paulatina de los productos sensibles hasta el 2006, y un fondo especial de 500 millones de dólares, durante un período de 4 años, para llevar a cabo una reconversión de la agricultura hacia sectores y productos de viabilidad comercial exportadora. En palabras de Torres (2000): “los acuerdos internacionales y compromisos suscritos con la OMC terminarán por imponerse, quitando la protección a nuestra producción interna y a determinadas regiones del país que producen estos alimentos y materias primas y donde se involucra fuertemente a la pequeña agricultura.”

En el nuevo escenario la agricultura de la Décima Región aparece en una situación de gran fragilidad, más aún si consideramos que se trata de una región con un 38,9% de población rural (368.000 hab.) mientras que el promedio nacional es de 16,5%, un número estimado de 33.462 explotaciones familiares4 y, según definición, igual número de productores. Estas explotaciones constituyen el 60% del total de la Región con sólo el 8,3% de la superficie agrícola.

 

GRAFICO 1

Uso del suelo en la agricultura, X Región (hás)

 
 
Fuente: ODEPA 2001.

 

Con respecto al uso del suelo agrícola en la Región, en el Gráfico 1 se observa la disminución en el uso intensivo del suelo, básicamente por la paulatina desaparición de los cultivos anuales, la mantención de la superficie destinada a praderas y la expansión del sector forestal a través de la sustitución por variedades exóticas, principalmente pino radiata y eucaliptus. A continuación se analiza la situación de los rubros productivos en relación a las economías campesinas.

Situación de los cultivos anuales

Los cultivos anuales principales de la Región, en orden de importancia, son: trigo, papa, avena, remolacha y raps. Todos estos productos son destinados al mercado interno y se encuentran en la totalidad de las caracterizaciones productivas de la agricultura familiar regional como productos fundamentales en la generación de ingresos y la seguridad alimentaria (Urrutia, 1997; Escobar, 1997; Amtmann et al, 1998). La superficie total destinada a los cultivos anuales en la Región ha disminuido en casi un 30% en comparación a la temporada agrícola del 1989/ 90. Las caídas más drásticas son en el trigo (43%) y la avena (27%), manteniéndose relativamente constante la producción de papa y remolacha (cultivo agroindustrial más asociado a productores medianos y grandes).

En el Gráfico 2 se observa que los cultivos anuales constituyen un 9% de la estructura de uso del suelo de las economías campesinas de la Región. Basados en esta información se puede desprender que el potencial de obtención de ingresos por la venta de productos de cultivos anuales destinados al mercado interno ha disminuido drásticamente lo que acentúa la vulnerabilidad de las economías campesinas frente a los cambios.

 

GRAFICO 2

Estructura de uso del suelo en las explotaciones familiares
de la X Región de Los Lagos (%)

 
 
Fuente: Elaboración propia en base a VI Congreso Agropecuario, INE, 1997.

 

Situación del sector lechero

La alternativa productiva tradicional para la pequeña agricultura regional es el rubro lechero y en menor grado la producción de carne bovina. Tal como se observa en el Gráfico 2, en promedio destinan un 63% de la superficie a praderas. Respecto a la importancia de la leche Amtmann et al señalaban en 1998: “su positivo impacto en la disponibilidad de dinero, sus posibilidades de mercado con menores inseguridades de venta, su relativo alto nivel de rentabilidad en relación a otros rubros, los niveles de organización alcanzados en los Centros de Acopio, el desarrollo tecnológico, son algunos de los factores que determinan la importancia de la producción lechera en la pequeña agricultura”.

La validez de este análisis no contaba con un cambio en la política de un actor clave en el sector: la industria láctea, cuyo nivel de concentración transnacional ha superado el 72% desestructurando varios de los eslabones locales y nacionales lo que, sumado a la política de liberalización comercial, se ha traducido en una baja sostenida de los precios hasta alcanzar valores por debajo de los costos de producción, incluso de los costos directos de muchos productores (Dirven y Ortega, 2001). De acuerdo a antecedentes manejados por Carrillo y Vidal (2001), en 1999 existían en la X Región 69 Centros de Acopio Lechero que representan el 51,1% del total nacional. “Vendían leche a estas organizaciones un total de 4.733 productores, con una entrega de alrededor de 74 millones de litros/año; aproximadamente el 5% de la recepción nacional”.

Según estos investigadores a comienzos del 2001, se contabilizaron 10 Centros de Acopio Lecheros menos, “con una reducción del 16 % en el total de productores y una disminución de la recepción de leche de 24%, situación que podría indicar una tendencia a la disminución de la participación de estas organizaciones en el negocio lechero”.

Situación del sector forestal

Finalmente, la pretensión de reconversión a una región forestal ha tenido respuesta en agricultores capitalizados o empresas lo que se ha reflejado en una expansión de las plantaciones forestales de un 48,7% entre las temporadas 1989/90 y 1997/98

A pesar de la existencia de programas de forestación campesina, el Gráfico 2 revela que su magnitud en el uso del suelo de las explotaciones familiares es aun insignificante (1%). Esto se debe principalmente al uso competitivo del suelo, un recurso escaso en la unidad campesina, con productos que contribuyen diariamente a la reproducción familiar, ciclo vital que es incompatible con los ciclos de producción forestal. No obstante, considerando la superficie predial promedio de Bosque Nativo (21%) en las explotaciones campesinas, existe un potencial importante para el manejo sustentable del recurso bosque.

Transformación productiva regional: ¿Las dos caras de una misma moneda?

El panorama descrito para los dos sectores; acuicultura y agricultura podría interpretarse como las dos caras de una misma moneda: la modernización en aras del libre comercio.

La magnitud de esta transformación nos permite pensar en que la estructura productiva de una región y sus actores sociales se están reorientando voluntaria o forzadamente hacia aquellos sectores productivos que tienen competitividad y ventajas comparativas. El complejo acuícola de la X Región de Los Lagos es una realidad. Ya no es considerada una región eminentemente lechera y agrícola sino como la región acuícola de Chile, aún más, ciertos sectores del gobierno regional, empresarios y medios de comunicación se refieren a Puerto Montt (capital regional) como “la capital del salmón”. El Gráfico 3 revela la evolución de ambos sectores.

 

GRAFICO 3

Evolución de la participación sectorial en el PIB regional (%)

 
 
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Central de Chile.

 

En 1985, año en que comienzan en forma incipiente las primeras experiencias acuícolas, la participación de la agricultura en el PIB regional alcanzaba al 21, 3% mientras que la pesca y acuicultura el 6,7% (con aporte mayoritario de la pesca extractiva). Hacia1997 la situación se invierte en términos de actividad económica: la agricultura participa de un 13,7% del PIB mientras la acuicultura (esta vez mayoritariamente) y pesca representan el 20,5% (Banco Central de Chile, 2001).

Un problema fundamental del modelo exportador es que las diferencias entre un proceso exitoso y otro en crisis, no sólo está determinado por la competitividad y las ventajas comparativas de los sectores frente a las economías del mundo sino que por el comportamiento voluble de los mercados, el capital y las empresas transnacionales, que son absolutamente ajenos a los costos sociales provocados por la transformación productiva.

A este fenómeno se refiere el concepto acuñado por Daher de enclaves primo-exportadores, donde la puesta en práctica de las políticas de las ventajas comparativas y competitivas ha causado en el país una nueva especialización productiva que se expresa en el surgimiento de “regiones ganadoras” o “territorios globalizados” (Armijo, 2001). Estos territorios funcionalmente globalizados, actúan como polos magnéticos atrayendo capital financiero, generando servicios y, consecuentemente, demandando mano de obra desde aquellos territorios o sectores de la economía que no cuentan con estas ventajas.

De acuerdo a la OIT (2000), la tendencia al empleo asalariado es una parte importante del proceso de modernización. En este proceso intervienen dos factores: i) la decadencia de la agricultura con explotaciones agrícolas de base familiar, y ii) la decadencia de las pequeñas empresas de base familiar en los sectores no agrícolas. A nuestro juicio, en la relación entre la salmonicultura y la pequeña agricultura de la X Región de Los Lagos opera esta moneda de dos caras: la depresión de un sector es funcional a la expansión de otro, en este caso particular a través del traspaso de la fuerza de trabajo desde las economías campesinas hacia la industria acuícola.

Relaciones entre la acuicultura y las economías campesinas

Como se aprecia en la Figura 2, y en las cifras que se analizan a continuación, la principal relación entre las economías campesinas y los complejos acuícolas se dan en el mercado del trabajo.

 

 
FIGURA 2. Diagrama de relaciones entre la salmonicultura y las economías campesinas.

 

En términos generales, la fuerza de trabajo total en la Región en el año 1999 alcanzó a 382.000 personas, lo que significó un aumento de 23.3% con respecto a 1990.

La cifra señalada incluye un total de 22.800 desocupados (5,9%), por lo que la fuerza de trabajo ocupada alcanzó a 359.200 personas de las cuales 111.400 (31%) corresponden a la rama de actividad de “Agricultura, caza y pesca”.

En el Grafico 4 se aprecia que en la década de los 90 la fuerza de trabajo ocupada en la Región de Los Lagos aumentó en un 19,4%. En cambio la ocupada en la rama “Agricultura, caza y pesca” disminuyó en un 9,8%, mientras que, en la rama “Industria manufacturera”- aumentó en un 18,1%.

La disminución de la ocupación en agricultura corresponde a la categoría de “familiar no remunerado” que muestra una variación negativa de 39% desde 1990 a 1999. Además y no obstante la carencia de estadísticas desagregadas, el aumento de la ocupación en la industria manufacturera se explica, como indican Riffo y Calisto (1998), fundamentalmente por el crecimiento de la industria ligada a la pesca y acuicultura.

 

GRAFICO 4

Fuerza de trabajo ocupada por sector de la economía en la X Región: 1990-1999 (miles de personas).

 
 
Fuente: Encuesta Nacional de Empleo, INE.

 

En efecto, la industria salmonícola estima que otorga 24.000 empleos directos y 10.000 indirectos, en las regiones X y XI, sin especificar las variaciones estacionales. (APST, 2001; Ruiz y Tang, 2001). En cambio Claude y Oporto (2000), estiman un total de 15.000 empleos directos y 8.000 indirectos y argumentan que “hay que tener presente que si bien no se conoce con exactitud el número real de trabajadores, ya que muchos tienen carácter de temporeros, gran parte de esta fuerza de trabajo está siendo sustituida por mejoras tecnológicas en los centros de cultivo con posterioridad a 1998”. En cualquier caso el sector acuícola representa entre un 5,8% y 8,5% de la fuerza de trabajo ocupada de la X Región.

Finalmente, los resultados de González (1996), señalan que el 41% de las explotaciones familiares campesinas en localidades del área de influencia de empresas salmoneras en una comuna de la provincia de Chiloé, venden fuerza de trabajo a los centros de cultivo y de procesamiento. A la vez, esta investigación identifica que aquellas unidades de reducidas superficies de cultivos y escaso capital son las que mayoritariamente aportan mano de obra a la industria salmonera.

Condicionantes demográficas y de género

Como se ha demostrado, la presencia de las empresas salmoneras e industria acuícola representan una opción real de absorción de mano de obra asalariada. Respecto al empleo regional hay dos antecedentes muy reveladores: el aumento de la categoría asalariados en un 23% entre 1990 y 1999 y el aumento en la ocupación de las mujeres en un 66% en igual período (Encuesta Nacional de Empleo, INE). De acuerdo a Klein (1994), “el empleo no agropecuario constituye una creciente oportunidad para que las mujeres de las áreas rurales contribuyan a la formación del ingreso familiar”.

Por otra parte, el tema de las oportunidades laborales para jóvenes rurales es abordado en la investigación de Umaña (1996), realizada en una comuna con alta concentración de empresas salmoneras y explotaciones familiares. En ella se detecta que la necesidad de ingresos extraprediales en la unidad económica campesina es asumido por los jóvenes, en calidad de trabajadores temporeros, a partir de los 16 años. La motivación principal manifestada por los jóvenes es poder aportar al mantenimiento de la unidad económica familiar. Sin embargo, como señalan algunos estudios de caso, estos ingresos no serían reinvertidos en actividades productivas sino que utilizados para enfrentar una nueva estructura de gastos más parecida a la de una familia clase media-baja urbana.

Otro antecedente demográfico significativo se encuentra en los estudios de González (1996) y Umaña (1996) quienes aportan antecedentes indicativos de un proceso de emigración a ciudades intermedias. Básicamente se trata de una migración intrarregional a ciudades intermedias y pueblos próximos a centros de cultivo y plantas procesadoras en los que se mantiene un estrecho vínculo con el campo y la fracción familiar que en él permanece. La explicación principal se encuentra en la distribución territorial de la industria, en el origen rural de su fuerza de trabajo y en las motivaciones subjetivas señaladas.

Hay una valoración positiva por parte de las familias rurales y de las autoridades locales de la oportunidad laboral que evita la emigración regional. Como lo expresa el alcalde de Castro (capital de la provincia de Chiloé), Nelson Aguila, citado por Ruiz y Tang (2001): “la ciudad tuvo un crecimiento poblacional de 23%, aumentando a 37 mil habitantes, con lo que se evitó la emigración histórica desde la provincia por falta de oportunidades. Con la llegada de las salmoneras y los centros de cultivos se han abierto posibilidades ocupacionales y los lugareños han encontrado trabajo en zonas aisladas”.

Por último, al margen de las transformaciones en la estructura productiva y en las características de las explotaciones campesinas antes analizadas, el ciclo de vida de las unidades campesinas incide en el empleo de sus miembros en la salmonicultura. Los datos aportados por González (1996), permiten establecer que la estructura etárea es un factor condicionante del proceso de venta de mano de obra extrapredial. Consecuentemente, en aquellas unidades económicas campesinas con mayor proporción de Población Económicamente Activa (> 15 años y < 65 años) existe no sólo un mayor potencial sino una mayor venta efectiva de mano de obra a la industria salmonera. Por el contrario aquellas unidades con mayor porcentaje de población mayor de 65 o menor de 15 años disminuyen su participación en la oferta de mano de obra asalariada.

A modo de conclusión

La transformación productiva que involucra a la salmonicultura y a la pequeña agricultura en la X Región de Los Lagos, es un proceso en el que la depresión de un sector es funcional a la expansión de otro.

Los análisis presentados en este trabajo demuestran que el desarrollo de la salmonicultura ha tenido efectos importantes en la economía campesina regional, siendo el principal de ellos el empleo, generalmente de carácter temporal, de la fuerza de trabajo familiar, especialmente jóvenes y mujeres, en los centros de cultivo y plantas procesadoras.

El que los ingresos que este empleo representa para las economías campesinas pueda destinarse, aunque parcialmente, al fortalecimiento de la producción agropecuaria, va a estar condicionado por el diseño y aplicación de políticas agrarias que contribuyan a superar las limitaciones que las políticas macroeconómicas y de apertura comercial representan para estas explotaciones. Estas políticas y los instrumentos respectivos para su aplicación han sido definidas en el presente año en dos instancias de negociación entre el gobierno chileno y los productores: “La Mesa Agrícola” y “La Mesa para el desarrollo de la agricultura familiar campesina”.

En un sentido más amplio, a partir de los procesos de transformación regional descritos, es posible comprobar la ocurrencia de rasgos de la nueva ruralidad, tema que en los últimos años ha orientado interesantes debates y numerosos trabajos en América Latina.

Los procesos de globalización son generalizadamente reconocidos como el contexto que conduce y en el que se da la nueva ruralidad. En efecto, como expresa IICA (2000), resulta lógico que al ampliarse los procesos de globalización y sus dimensiones productivas y tecnológicas, ello alcance al medio rural induciendo transformaciones en las estructuras y formas de producción. El espacio rural se enfrenta a un nuevo escenario, basado en un carácter territorial que permite visualizar los asentamientos humanos y sus relaciones en el desarrollo progresivo de actividades agrícolas no tradicionales y actividades no agrícolas, la salmonicultura en este caso.

En síntesis, por efecto del desarrollo de la acuicultura, y considerando a la Región de Los Lagos desde una perspectiva territorial total, se presentan en ella con nitidez aspectos de una nueva ruralidad:

- Inserción al contexto global
- Actividades productivas no agrícolas
- Empleo no agrícola
- Ampliación y segmentación del mercado de trabajo
- Redes relacionales entre campo, ciudades intermedias y centros urbanos mayores nacionales e internacionales
- Nuevas formas de vida y patrones de consumo

Simultáneamente la crisis de la agricultura regional y los mecanismos de exclusión del sector campesino revelan la ambivalencia de estos procesos de transformación.

NOTAS

3 Fundación Chile es una institución autónoma, creada por el Gobierno de Chile, dedicada a la innovación y transferencia tecnológica que promueve el desarrollo productivo.

4 Estimado en base a numero de explotaciones menores a 20 há. registradas en el VI Censo Nacional Agropecuario (INE, 1996). Urrutia (1997) y Escobar (1997) sitúan en 14,5 y 20,9 há. la superficie predial promedio de la pequeña agricultura para algunas comunas de la Región. Esta cifra es menor a los 38.759 estimados por Echeñique y Rolando (1989), en base a los ocupados en agricultura en la categoría por cuenta propia.

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