Estudios filológicos - Chilenismos y diccionarios académicos: Una (h) ojeada
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ISSN 0071-1713 versión impresa

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  Estud. filol. n.53 Valdivia jun. 2014




 

Chilenismos y diccionarios académicos. Una (h) ojeada

Chileanisms and academic dictionaries. An overview

 

Leopoldo Sáez Godoy

Sociedad Chilena de Lingüística. Correo electrónico: leopoldosaez@gmail.com


Elementos léxicos de dialectos americanos, especialmente los de las áreas rioplatense y andina, se extienden hacia Chile. Algunos consolidan su uso y adquieren esta nueva ciudadanía. Frecuentemente esta situación no es registrada por el Diccionario de la lengua española de la RAE (DRAE 2001) y, por ello, no incluye en los artículos pertinentes la marca diatópica Chile. Este trabajo analiza una muestra de estas voces y expresiones (mina, gil, basurear, seguidilla, felpear, trucho, al toque, fanaticada, afinar, copero, fumón), documenta su vigencia en Chile a través de citas periodísticas muy recientes y sigue el tratamiento que les dan otros diccionarios académicos: el Diccionario esencial de la lengua española (DELE 2006), el Diccionario de americanismos (DA 2010) y el Diccionario de uso del español de Chile (DUECh 2010). Se advierte en los dos últimos una mayor consideración de estas voces como nuevos chilenismos. El banco de datos lingüísticos de la RAE (CREA y CORDE) no resultó adecuado para el análisis de léxico americano popular, coloquial, informal.

Palabras clave: lexicología, lexicografía, español de Chile, dialectología, diccionarios académicos, marcas diatópicas.


Lexical elements of American dialects, especially those from Rio de la Plata and Andean regions, extend to Chile; some of them become established and acquire this new citizenship. Frequently, this situation is not registered by the RAE Diccionario de la lengua española (DRAE 2001) and, therefore, it does not include the diatopic mark Chile in the relevant entries. This paper analyzes a sample of these voices and expressions (mina, gil, basurear, seguidilla, felpear, trucho, al toque, fanaticada, afinar, copero, fumón), provides documentary evidence of its validity in Chile by means of very recent newspaper quotations, and follows the treatment given to them by other academic dictionaries: the Diccionario esencial de la lengua española (DELE 2006), the Diccionario de americanismos (DA 2010) and the Diccionario de uso del español de Chile (DUECh 2010). A higher consideration of these voices as new Chileanisms is perceived. The RAE linguistic database (CREA and CORDE) proved not fit for the analysis of the American popular, colloquial and informal lexicon.

Key words: lexicology, lexicography, Chilean spanish, dialectology, academic dictionaries, diatopic marks.


 

"Todo está en la palabra...una idea entera se cambia porque una palabra se
trasladó de sitio...tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos,
tienen todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de
tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces..."
Neruda, Confieso que he vivido.

 

1. Diccionarios

Con 16 millones de hablantes, Chile es el séptimo país americano en cuanto al número de hispanohablantes, después de México (104 millones), Estados Unidos (45), Colombia (42), Argentina (36), Perú (27), Venezuela (27). Las unidades léxicas características de su dialecto actual1 han sido recogidas fundamentalmente en dos centros: El equipo de lexicografía de Félix Morales Pettorino en Valparaíso ha publicado los diez tomos del monumental Diccionario Ejemplificado de Chilenismos y de otros usos diferenciales del español de Chile (DECh) (ver reseña en Sáez Godoy 2011);2 el otro núcleo está constituido por los diccionarios de las academias de la lengua española. Las dimensiones de estos dos repertorios son muy disímiles, pero, como se basan en corpus diferentes, en alguna medida debieran ser complementarios. Este artículo se centra en la presentación que hacen los diccionarios académicos de algunas voces usadas en Chile adoptadas de los dialectos vecinos.

Todos los diccionarios académicos incluidos son corporativos —productos del trabajo colectivo de comisiones y plenarios—, monolingües, semasiológicos, alfabéticos rectos, sincrónicos (lengua actualmente vigente).

1.1. El Diccionario de la Lengua Española (DRAE) (2001)

Este diccionario quiere ser panhispánico, "no sólo del español peninsular, sino de todo el mundo hispanohablante" (Preámbulo, X). Para cumplir con esta meta, en relación con su edición anterior, duplicó los americanismos en artículos, acepciones y marcas. Lo panhispánico podría entenderse como lo común de todos los dialectos hispánicos o bien como la sumatoria de todos ellos. El DRAE en parte une ambos conceptos. Pero, en esencia, es un diccionario general de lengua y, como tal, "no puede registrar todo el léxico del español sino que, por fuerza, debe contentarse con una selección de nuestro código verbal" (Advertencias, XXXIII). De este modo, en cierta forma, el DRAE contiene en sí, desperdigado, un diccionario selectivo de americanismos (Ferreccio Podestá 1978) y, por ende, dentro de éste, también uno de chilenismos3, entre otros

1.2. El Diccionario esencial de la lengua española (DELE) (2006)

Este diccionario sigue la tradición de los diccionarios manuales e ilustrados de la RAE. Es un compendio que "recoge el léxico común y culto actual del repertorio mayor" (Presentación, XVIII). Como se trata de léxico actual, se han eliminado las voces antiguas, anticuadas, desusadas o poco usadas, y "...es el repertorio académico que más se aproxima a una obra dedicada en exclusiva al léxico hispánico general de nuestros días" (id.).

Además,"...se ha reducido de manera significativa el número de acepciones con marcas geográficas" (id., xviii); se dejan las que corresponden a "áreas geográficas y lingüísticas amplias" (id.): Esp., Filip., Am., Am. Cen., Am. Merid., Méx., Ant., A. Caribe, A. Andes, A. guar., A. R. Plata, Chile. Desaparecen las que se usan sólo en uno o dos países, salvo que estos sean áreas por sí solos. Es el caso de México y Chile, "...un país separado de todos los otros por la tajante geografía" (Neruda). Así se eliminan entradas encabezadas por marcas de países (Bo., C. Rica, Pan....) o regiones (Ar., Cat., Mur...g.).

Pueden aparecer chilenismos bajo las marcas Am., Am. Merid. Y obviamente, Chile, pero su número debe haberse reducido considerablemente, porque se han eliminado todos los coloquialismos y vulgarismos que no sean panhispánicos.

1.3. Diccionario de Americanismos (DA)

El proyecto de un diccionario de americanismos de la Academia tiene una larga historia. Nació en el último cuarto del siglo XIX, cuando se crearon las ocho primeras Academias americanas. No se avanzaba en el proyecto, pero, gracias a los aportes de las Academias, el DRAE acogía americanismos con entusiasmo. Sólo en 1966, una reunión de lexicógrafos de las Academias preparó el esbozo de una posible planta del diccionario y en 1998, en el Congreso de Puebla de los Ángeles, se aprobó por unanimidad el proyecto. En 2002, en el de San Juan de Puerto Rico, se incorporó el diccionario de americanismos al proyecto lexicográfico integrado de la RAE y se estableció la organización que llevaría a su realización. El profesor Humberto López Morales, Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española, tomaría la dirección y se encargaría de la base documental del futuro diccionario.

López Morales elaboró la planta definitiva y coordinó exitosamente una compleja estructura: Departamento de Tecnología —encargado de la plataforma computacional—; Comisión Interacadémica; Comisión Asesora. Un equipo lexicográfico preparó en Madrid una primera redacción de los artículos, que fueron analizados, corregidos y completados por las comisiones de lexicografía de las academias nacionales y devueltas a Madrid. Allí se incorporaron y normaron los cambios. Estas comisiones desempeñaron un papel fundamental en la elaboración del diccionario. Por ello, los aciertos y las deficiencias del DA son responsabilidad de las veintidós Academias. "Puede decirse con total honradez que las verdaderas autoras del Diccionario de Americanismos son las Academias Americanas" (Introducción, XXVIIIl).

La obra estuvo impresa en 2010. Su presentación estaba proyectada en Valparaíso, marzo de 2010, en el marco del V Congreso Internacional de la Lengua Española. Desgraciadamente, el sismo y maremoto que asoló el país pocos días antes, el 27 de febrero, hizo imposible la celebración del Congreso.

El DA pasó a su base de datos los americanismos del DRAE: más de 28.000, con marcas geográficas y, además, los sin marcas; los ya publicados y los recientemente aprobados para su publicación. Además aprovechó trabajos de los alumnos del Instituto de Lexicografía Hispánica de la RAE y, especialmente, el tesauro electrónico ARU que reúne unos 150 diccionarios de americanismos publicados desde 1975.

El DA incluye términos de los últimos cincuenta años (1960-2010) de las modalidades de español que se hablan desde Estados Unidos hasta Chile y Argentina. Es dialectal, diferencial con respecto al español general; descriptivo (no normativo); recoge términos usuales (desde los muy frecuentes hasta los obsolescentes) —sin embargo, tuvo que ser selectivo por razones de espacio—; pretende servir como descodificador de textos americanos.

Como vemos, el DA incluye todos (o casi todos) los chilenismos del DRAE y muchísimos más. Dentro de los diccionarios académicos, sólo debiera ser superado en amplitud por el Diccionario de uso del español de Chile (2010) (DUECh)4 (Ver reseña en Sáez Godoy 2012), elaborado por la misma Comisión de Lexicografía de la Academia Chilena que participó en el DA (aunque con otro equipo de colaboradores). Para el DA, "Nuestra esperanza es que las Academias americanas ...,) emprendan en breve tiempo la elaboración de una serie de diccionarios regionales que les permita dar cabida en ellos a aquellos términos que no han podido entrar en estas páginas, de manera que quede reflejado todo lo rico, amplio y variado que es el panorama léxico americano" (Guía, XXXII). El DUECh debiera ser, cuando alcance pleno desarrollo, una de las concreciones de esta esperanza.

1.4. El Diccionario de uso del español de Chile (DUECh)

En el DUECh trabaja un numeroso equipo dirigido por Alfredo Matus Olivier: seis lingüistas de la Comisión de Lexicografía de la Academia Chilena de la Lengua (AChL), que trabajó en el DA, y siete colaboradores (en relación con el DA, todos nuevos, salvo uno). La obra está concebida no como un "producto final", sino como "...modular que va incrementando paulatinamente su repertorio" (Matus 2010: 6) y, por cierto, "perfectible". El DUECh, como el DA, es un diccionario en orden alfabético recto (ch y ll están inmersos en c y l, respectivamente), monolingüe, semasiológico, descriptivo, diferencial (voces que no pertenecen al español panhispánico), "incluye unidades léxicas vigentes en el español actual de Chile" (aunque no exclusivamente) de los últimos 60 años."...Se propone reflejar el uso corriente, socialmente estabilizado, de las unidades léxicas del español de nuestro país..." (7). El corpus (1950-2010) es muy variado: textos periodísticos, literarios, radiales, televisivos, electrónicos, guiones cinematográficos.

"El DUECh se concibe principalmente como un instrumento de consulta para comprender textos escritos y orales" (id.: 9), pero también debiera entregar variada información que permita producir textos en nuestro dialecto. En suma, el DUECh y el DA tienen las mismas características, el mismo equipo de redactores para el léxico chileno, prácticamente la misma estructura de los artículos.5 Podría pensarse que el DUECh es una suerte de subproducto del DA. Si esto es así, ambos debieran tener la misma cantidad de unidades léxicas del español de Chile o bien el DUECh debiera constituir la más amplia base entre los diccionarios académicos. Seguramente, lo será en el futuro cuando alcance pleno desarrollo.

Un diccionario es una obra lingüística mayor que tiene un valor que trasciende lo estrictamente lexicográfico y lexicológico. Constituye la memoria de una comunidad, su acervo lingüístico.

La empresa lexicográfica es compleja. Requiere un director apasionado y dedicado largos años tiempo completo a esta tarea, un equipo de lexicógrafos y colaboradores (en nuestros países normalmente profesores acostumbrados a bajas rentas), informáticos, mecenas más o menos desinteresados.

Los diccionarios exigen variados conocimientos y habilidades, además de un fino sentido de la lengua. Como toda obra humana, tienen aciertos y errores, existencias y vacíos. Su mérito consistirá en un razonable desequilibrio entre unos y otros. Sus lectores pueden ser absolutamente acríticos y receptivos o bien, críticos pasivos o activos que pretenden contribuir a mejorar en alguna medida la expresión del patrimonio cultural contenido en estas obras mayores.

Imperfecciones en los estucos o alguna gotera no desmerecen a catedrales como la de Colonia, pero hacen imperativo que los fieles contribuyan a estas reparaciones menores.

2. Léxico

Al hojear el DRAE llama la atención que en unidades léxicas usadas en varios países americanos, entre ellos Chile, frecuentemente el DRAE no incluye en los artículos la marca diatópica Chile.

Son unidades que fueron seleccionadas para su inclusión en el DRAE, lo que indica la importancia que se les asigna frente a muchas otras, al parecer, similares, que han sido desestimadas para su inclusión en el diccionario. Varias aprobaron incluso la segunda selección que hizo el DELE.

Se trata de voces, en general, del ámbito coloquial e informal, que no han sido creadas en Chile, sino que se adoptaron de dialectos vecinos —algunas de ellas hace muchísimo tiempo— y están plenamente vigentes en el español actual hablado en Chile. Daremos documentaciones6 de ello y observaremos el tratamiento que les dan los otros diccionarios académicos.

Históricamente, los delincuentes argentinos han sido modelos para sus colegas chilenos. Por otra parte, el tango nos puso a la vista un mundo duro y amargo donde "el que no llora no mama y el que no mama es un gil" (descripción que no pierde vigencia), tipos femeninos extremos —desde la muñeca brava a la princesita rubia de marfil, unas y otras minas fieles de gran corazón, y de hombres muy hombres que sufren historias desgarradoras. Hemos conocido a los miembros de la barra antigua y a los extraños de pelo largo.

Muchos términos pasaron la Cordillera y han seguido un mismo recorrido: lunfardo,7 coa,8 lengua popular chilena, lengua común. El tránsito no ha terminado. El sueño de los clubes de fútbol chilenos es contar con delanteros y entrenadores argentinos. Nuestros periodistas deportivos escuchan receptivamente a los transandinos. Yupanqui, los Chalchaleros, los Fronterizos, Mercedes Sosa, Sandro, Favio, Soda Stereo, Fito Páez, Charly García tienen miles de fans que cantan de memoria todas sus creaciones. En los shows no puede faltar una vedette argentina sumamente rubia y siliconamente perfecta. Para los realities se suele contratar algún modelo argentino. Las parrilladas de más prestigio son, naturalmente, las argentinas. Los chilenos viajamos a Bariloche a comer chocolates y comprar chaquetas de cuero; y a Buenos Aires, a disfrutar de pastas, bifes chorizos, teatro y espectáculos. Argentinos y argentinas ya tienen prácticamente un sector propio en las playas de Reñaca y La Serena, donde se doran sistemáticamente, comen mariscos con fruición y animan las agitadas noches veraniegas. Los vecinos de Río Gallegos y alrededores vienen en masa a comprar en la Zona Franca de la austral Punta Arenas. Cada año unos 800 jóvenes chilenos parten oficialmente a estudiar en universidades argentinas (gratuitas, puesto que las chilenas están entre las más caras del mundo).

Por cierto, estos contactos múltiples y sostenidos tienen consecuencias lingüísticas. Pero curiosamente, son unidireccionales. El dialecto chileno adopta términos y expresiones rioplatenses, pero no al revés. Para Salamanca (2010) se trata de "permeabilidad asimétrica", que deriva del "prestigio encubierto" que tiene para los chilenos el dialecto de sus vecinos. El DRAE suele no registrar esta incorporación de argentinismos en el dialecto chileno; los deja circunscritos a su área original, con lo que se falsea su extensión actual. Algunos ejemplos:

2.1. Mina

En el DRAE encontramos la acepción:

"mina2. 11.- f. Arg., Bol. y Ur._mujer". DRAE.

Como era de esperar, el DELE conserva la acepción en general. Hace un solo cambio: suprime la marca Bol:

"mina2. F. 9. A. R. Plata. mujer". DELE.

Para estos diccionarios se trata de un substantivo femenino que se usa en Uruguay y Argentina (y Bolivia) con un solo significado: "mujer". El DA amplía el uso a Bolivia y Paraguay:

"mina. 1.1. Bo, Py, Ar, Ur, Mujer. Pop + cult "espon." DA.

Pero mina está asentado en Chile desde hace muchísimo tiempo y aparece con frecuencia en el habla coloquial e incluso en la prensa popular:

"Una cabra9 súper querendona, cariñosa, trabajadora, (...), una mina10 alegre". Cuarta 10, 7-10-2012.

"El show de las patás incluye lucha de minas" Cuarta 16, 24-11-2012.

"Los superhéroes chilenos no tienen la belleza ni el dinero de sus pares gringos, tampoco se comen11 a las mejores minas... " Cuarta 4, 21-12-2012.

Curiosamente, el CREA no trae ninguna documentación de mina para Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay ni Chile. En el CORDE para el foco original del término, esto es, Argentina y Uruguay, se encuentra un solo registro de mina: un texto de Ernesto Sábato: "... porque una mina le sacó hasta el último franco" (Abaddon el exterminador, 1974).

La ruta de esta voz hasta Chile parece clara: jerga de los camorristas italianos "donna e miniera, prostitutagiovanne e bella" (DECh, III, s.v.), lunfardo rioplatense, coa chilena, lengua popular, lengua común informal. Su uso se ha ampliado en todas direcciones. Originalmente substantivo femenino, ha tenido una ampliación morfológica al crear un masculino mino, aunque sigue siendo más usual el femenino. También se ha ampliado semánticamente: de un significado de connotaciones negativas ("prostituta, amante, querida, mujer de baja categoría"), pasó a uno neutro ("mujer") —es el que registran DRAE, DELE y DA— a uno muy positivo: "mujer muy atractiva físicamente".12

Del lenguaje oral ha pasado también a la lengua escrita de la prensa popular y a la narrativa. Ha ido subiendo el nivel de los hablantes que la emplean coloquial e informalmente y ha entrado incluso al lenguaje de los estratos socioeconómicos más altos. Un solo ejemplo muy ilustrativo de esta difusión:

Interlocutores del más alto nivel de formación académica, fortuna personal, posicionamiento político y social: un senador de la República, entonces de 43 años (nacido en 1949), estudios superiores, posgrado en Harvard, uno de los hombres más ricos del país, precandidato presidencial, en una conversación telefónica privada con un amigo suyo, alto ejecutivo de la Coca Cola, se refiere así a la precandidata competidora, amiga suya y diputada de su mismo partido: "...esta mina hace dos años atrás fue a buscarlo (...) a Jarpa y ahora..."

Este mina "mujer" conservaba todavía para algunos hablantes más antiguos una connotación negativa, despectiva que molestó profundamente al mencionado Sergio Onofre Jarpa,13 cuando, gracias a una operación de inteligencia militar, el 23 de agosto de 1992 sorpresivamente, en un programa político del canal Megavisión,14 se dio a conocer a todo el país una grabación clandestina de la conversación telefónica.

Para Jarpa, mina era una forma absolutamente inaceptable para referirse a una dama. Él pertenecía a una generación anterior (entonces tenía 71 años, nació en 1921) y a la conservadora oligarquía agraria, por lo que seguramente relacionaba mina con "prostituta", uno de los sentidos lunfardos. Pero este matiz se perdió y generaciones posteriores (aproximadamente los nacidos hacia 1935) pasaron mina del vocabulario pasivo a la lengua común informal de hombres y mujeres. A menor edad, mayor uso, especialmente en la lengua oral.

Se han mantenido el significado neutro de "mujer" ("La menta frappé es trago de minas" ), el de "querida, amante, pareja" ("El Pancho fue al carrete con su mina") e incluso, como decíamos, ha ganado uno muy positivo de "mujer hermosa y deseable"15 ("La Vivi se cree mina").

Las connotaciones negativas han desaparecido en gran medida. Esto explica que una joven con suma transparencia pueda autocalificarse de mina: "Yo me considero una mina bien ganosa y me gusta el cacheteo", Cuarta, 20-9-2012.

El gran empleo de mina ha favorecido la formación o adopción de derivados como minoca (despectivo), minurri (humorístico), minongo:

"...los alrededores de Pirque, donde por esas casualidades del mapa vive una minoca suya..." Cuarta, 48, 14-9-2012.

"...la minoca de Pastorino tenía ese poder..." Cuarta 29, 8-12-2012.

"...está al tanto de las alocadas andanzas de su minoca". Cuarta 17, 30-10-2012.

"Al término de esta canción las minurris calentaron la noche y el ambiente gritándole el típico 'mijito rico'". Cuarta 32, 7-10-2012.

"Una volada de aquellas se mandó una minurri gringa que quería tener un hijo con." Cuarta 29, 21-12-2012.

El DUECh no registra el significado general de "mujer", pero en mino, -a trae el de "persona" y dos acepciones:

1. "de gran atractivo físico",

2. "pareja sentimental de alguien".

Para el DECh, min/o (C m. y f.) es "(...) Persona joven (...) objeto de relación amorosa o sensual". La documenta en novelas de ambiente delictual o popular: Alberto Méndez Carrasco, Cachetón Pelota (Santiago, 1967: 76) y en La Mierda (Santiago, 1970); Andrés Sabella, Norte Grande (Santiago, 1966: 279); Luis Rivano, Esto no es el paraíso (Santiago, 1965: 47).

El masculino mino tomó inicialmente el significado general de "hombre", "pareja sentimental". DECh la documenta en Armando Méndez Carrasco, Chicago Chico (Santiago, 1965: 17); Fernando Rivas, La vida por delante (Santiago, 1969: 81).

Cincuenta años después, se sigue usando corrientemente: "El mino era tan califa16 que me faltaba el respeto hasta cuando yo dormía". Cuarta, 20-9-2012.

Se le agrega más tarde la nota "de un físico especialmente atractivo": El deté17 de la U con pinta de actor gringo (...) reveló que no se cree mino". Cuarta 16, 10-1-2013. También: "/El pesista Cristián Escalante de 135 k se pondrá una banda gástrica para bajar de peso/ En un año va a estar mino". Cuarta 12, 25-10-2012.

Como vemos, hoy en día en el español de Chile mina y mino han confluido en acepciones paralelas:

1. "mujer" /"hombre"

2. "pareja sentimental"

3. "de gran atractivo físico"

Una voz usada en Chile desde hace un siglo, que se ha extendido al habla informal de todos los estratos sociales, ha creado nuevas acepciones y una pequeña familia léxica, que mantiene su empleo en las generaciones jóvenes obliga a incorporar a Chile en las marcas diatópicas de DRAE, DELE y DA, especialmente de este último, y a ampliar sus acepciones en el DECh y en el DUECh.

2.2. Gil

Como en el caso de mina, el DRAE circunscribe su uso a Argentina y Uruguay: "gil2, la. (De gilí18).1. adj. Arg. y Ur. Dicho de una persona: simple ((I incauta). U. t. c. s." DRAE.

El DELE prácticamente repite al DRAE: "gil, la .ADJ. A. R. Plata. Dicho de una persona: simple (I lncauta). U. t. c. s."

El CREA (27-10-2012) trae una sola ocurrencia de gil en textos chilenos " a nadie le gusta ser gil toda la vida", repetida tres veces (entrevista al actor Nelson Villagra en Hoy, 12-1-1997).19

Pero gil también es una voz incorporada al habla chilena desde hace mucho y tiene plena vigencia:

"Giles activaron alarma de banco y huyeron patos.20 Ni un solo peso pudieron llevarse los giles que en la madrugada de ayer intentaron robar de la bóveda del Banco estado..." Cuarta 5, 25-9-2012.

"Además desparramó que se hace el gil cuando su señora le dice que quiere ponerse delantera21. No me gustan y hay que gastar como 2 millones y medio". Cuarta 31, 710-2012.

"Gilpierde la llave maestra de 180 celdas de una cana22 en Bélgica" Cuarta 11, 3-11-2012.

Gil, substantivo-adjetivo, sigue un camino ya conocido: lunfardo argentino, coa23chilena, habla popular, lengua común en estilo informal. Se usa prácticamente sólo en la forma del masculino, sin el femenino gila.

Desde el punto de vista del delincuente, sus víctimas, los giles, tienen dos características fundamentales: menor capacidad intelectual que él y/o ingenuidad, cándidez. Ambas se sienten muy próximas. En el habla de Chile se han conservado estas dos acepciones: (1) "tonto" ("Era tan gil que no pudo aprender ni la tabla del 2" ); (2) "ingenuo, incauto" ("Estaba esperando un gil para robarle la billetera" ). Además se ha creado una acepción más general: (3) "persona, individuo" ("Para el gil irresponsable que se pone tras el volante en estado de ebriedad, la cosa es peor". Cuarta 12, 27-11-2012).24

Es la misma situación de huevón, al que gil puede remplazar, porque los hablantes lo encuentran menos ordinario. Por ejemplo en esta cita en la que los puntos suspensivos sugieren un huevón tácito: "Ojo, cabros. Comer harto huevito no lo deja... gil" Cuarta 14, 14-10-2012.

Gil ha constituido una familia léxica: Gilberto, gilucho, agilarse, agilado, gilón y, por inversión,25 longi o lonyi.

El DECh documenta a gil en varias obras literarias: Armando Méndez Carrasco, Mundo herido (Santiago 1962: 230); Daniel Belmar, Detrás de las máscaras (Santiago, 1966: 111) y en informaciones de prensa: La Tercera de la Hora 7163 (1969): 11. Gil es, sin duda, una voz consolidada en el español de Chile.

El DA registra la acepción 3 sólo en Chile:26 " gil. m-f. Ch 1.1, Individuo, persona. pop + cult á espon a desp." Además incluye como propias de Chile las locuciones substantivas y adjetivas gil de las pampas y gil de la cuna: "persona muy tonta. pop." Esta última no la he podido documentar. Curiosamente, el DA no trae para gil ni para gil, -la los significados de "tonto", "ingenuo" para Chile, ni Argentina,27 ni Uruguay, ni Bolivia. Sólo aparece en las locuciones gil a cuadros, - de cuarta, - de gomas, - de lechería que se usarían en Bolivia, Argentina y Uruguay. Es muy extraño, porque sí se registran, en estos y otros países, derivados de estos significados: gilada, gilazo, Gilberto.

El DUECh sólo incluye el significado 2 "Tonto, que es poco inteligente o se comporta como tal".28

Gil es un caso muy similar al de mina. En DRAE y DELE no conocen su uso en Chile. En DA y DUECH se omiten acepciones.

2.3. Basurear

El DRAE no incluye a Chile entre las marcas diatópicas de este verbo: "1. tr. coloq. Arg., Bol., Ec., Par., Perú y Ur. Insultar, tratar muy mal a alguien".

Se equivoca al restringirlo exclusivamente a personas. Su alcance es más amplio, también se puede basurear la política o instituciones, como el Parlamento —esto, no sin algún fundamento, se ha convertido en una suerte de deporte nacional—, un club deportivo, un partido político.

DELE no consigna este artículo.

CREA no lo trae para Chile, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú ni Uruguay. Sólo aparecen 5 casos en tres documentos argentinos.

Pero basurear se usa corrientemente en Chile como transitivo o con preposición con:

"El ser mujer —dijo— no es un problema de faldas, es también apostar a una política más sana, pero no me voy a dejar basurear." (C4 22-11-05).29

"No acepto ser un chivo expiatorio (...) y no acepto que nadie basuree conmigo!" (C17 30-07-06).

"Sampaoli basureó el partido..." Cuarta 3, 4-11-2012 (como vemos, no sólo se puede basurear a personas).

El DA repara esta omisión y amplía la zona de difusión a Chile y Colombia, pero con este significado excluye a Bolivia. Salvo las diatópicas, no pone otras marcas. El DUECh registra la voz con la marca de estilo espontáneo.

DECh encuentra ejemplos en la prensa: "...han basureado el baile nacional..." El Mercurio de Valparaíso (51090, 1977: 50).30

2.4. Seguidilla

El DRAE define la acepción americana y le asigna un área de difusión muy limitada: "2. f. Arg., Bol. y Ur. Sucesión de hechos u objetos que se perciben como semejantes y próximos en el tiempo". DRAE. El DELE no registra esta acepción.

El DA amplía el área, incluyendo a Ch, y hace ligeros cambios en la definición: "1.1. f. CR, Pa, Ec, Pe, Bo, Ch, Py, Ar. Ur, pop + cult □ espon. Sucesión de hechos que se perciben próximos en el tiempo." DA.

Seguidilla pertenece más bien al habla culta del español de Chile. No corresponde la marca "espon." Aparece frecuentemente en la prensa:31

"Tras una seguidilla de roces entre ambos, en que incluso Peña fue amonestado formalmente por el magistrado.". C15 23-08-12.

"...la comuna parece coctelera debido a una seguidilla de temblores que tiene a los vecinos más tiritones que la tierra que los sostiene." Cuarta 6, 22-11-2012.

".. .sospechoso de una seguidilla de asaltos..." Cuarta 10, 27-11-2012.

No la registra el DUECh.

2.5. Felpear

"Su mujer presuntamente felpeó a algunos de los empleados del establecimiento". Cuarta, 14, 7-9-2012. Para el DRAE, la voz en esta acepción está circunscrita sólo al área rioplatense. "2 coloq. Arg. y Ur. golpear." DRAE. El DELE y el DUECh no la registran. El DA amplía el área e incluye a Chile: tr. Ve: C, Ar, Ur, Ch. espon. Golpear a alguien. pop." DA.

2.6. Trucho, a

"1. adj. coloq. Arg. y Ur. Falso, fraudulento. Este billete es trucho" DRAE. Esta voz de origen lunfardo también se ha hecho de uso habitual en Chile:

"En la audiencia realizada en el Tribunal de Garantía de Rancagua, todos se preguntaban como la mujer pasó los controles de la BAVE, que terminó contratando un funcionario con un título trucho". Cuarta 9, 9-10-2012

"Falsos verdes32 robaron empresa en cuca33 trucha" Cuarta 4, 14-9-2012.

El DELE podría haberla dejado en el área rioplatense, pero por alguna razón optó por eliminarla. El DA, por el contrario, precisa el contenido y aumenta la zona de difusión, aunque tampoco incluye a Chile:

" I.2. Ec, Bo, Py, Ar, Ur, Referido a un producto, que no es de la marca comercial bajo la cual se quiere vender o que ha sido introducido al país de contrabando, pop + cult □ espon.

1.3. Bo, Ar, Ur. Referido a objeto, falso, que no es lo que aparenta ser. pop + cult □ espon.

1.4. Bo, Ar. Ur. Referido a persona, que no tiene la suficiente capacitación para ejercer el cargo que ostenta o para realizar las tareas que tiene encomendada. pop.

1.5. Bo, Ar. Referido a objeto. De mala calidad. pop". DA.

El DUECh, por su parte, adopta la definición del DRAE.

En Chile se usan todas estas acepciones. El DUECh deja de lado la calidad y se queda con "Falso, fraudulento" (DUECh).

Los ejemplos de este tipo podrían multiplicarse, pero el español de Chile no sólo adopta elementos léxicos rioplatenses. Veamos algunos casos:

2.7. Al toque

"1. loc. adv. Perú. inmediatamente (I al punto)." DRAE.

DELE no incluye al toque.

Se usa en Chile cada vez con mayor frecuencia:34

"...y al toque todos se preguntaron por qué estaba con los brocas cochis35 y no con sus pares". Cuarta, 18, 9-9-2012.

"Presentan tarjeta pa' recibir beneficios sociales al toque" Cuarta 8, 15-10-2012.

"Muestre su manso36 currículo y consiga pega al toque" Cuarta 10, 21-10-2012.

".Al ver los funcionarios policiales los cacos escaparon al toque del lugar". Cuarta 24, 24-10-2012.

"Su jefe cachó37 al toque que se peinaba con38 los turistas..." Cuarta 10, 11-1-2013.

El DA tampoco recibió información sobre su frecuente empleo en Chile, pero aumenta considerablemente el área de difusión: no sólo Perú, también Ecuador, Argentina y Uruguay. Uso en los estratos popular y culto y estilo espontáneo.

El DUECh no podía dejar de registrar esta locución adverbial de uso tan extendido en Chile. Sin embargo, no figura en DECh ni en NDECh.

2.8. Fanaticada

"El director Nicolás López tiene cierta fanaticada a la que no puede decepcionar. Cuarta, 14, 15-03-2005.

"Y a pesar de que durante estos días su fanaticada ha demostrado tener cuero de chancho por su ídolo, cáchese que durante el espectáculo cerca de mil personas... " Cuarta, 30, 16-10-2011.

Como vemos, la voz se usa en Chile. El DRAE la circunscribe a cuatro países:

"1. f. Cuba, Ec., El Salv. y Hond39. hinchada (I multitud de hinchas)". DRAE.

El DA incluye a Chile y amplía considerablemente la extensión de su uso:

Ho, ES, Ni, CR, Pa, Cu, RD, PR, Co: N, Ec, Pe, Bo, Ch. Multitud de admiradores o seguidores de algo o alguien", DA.

Sin embargo, en otra acepción distingue a los seguidores más activos y, de los 13 países, excluye de esta fina distinción sólo a Chile y Colombia:

"2. Gu, Ho, ES, Ni, CR, Pa, Cu, RD, PR, Ec, Pe, Bo. Grupo de seguidores que alientan con voces y gritos a una persona o una agrupación generalmente política o deportiva". DA.

Ni DELE ni DUECh recogen fanaticada, que aparece en NDECh : "conjunto de fanáticos, particularmente fans de algún personaje importante".

2.9. Afinar

En Chile el afinar y el afinamiento de motores son actividades habituales de los talleres de mecánica de automóviles. Son voces usuales40 en el español de Chile en la acepción que define la RAE: "afinar1 7. tr. Mejorar el funcionamiento y rendimiento del motor de un vehículo mediante la limpieza y regulación de sus partes, en especial las bujías y el carburador".

El área de difusión que señala es "Arg., Cuba, El Salv., Hond., Méx. y Ur. " El DELE conserva la definición,41 pero disminuye el área: "A. R. Plata y México".

El DA también mantiene exactamente la misma definición, pero aumenta considerablemente las marcas diatópicas, entre las que incluye Ch:

"I.1 tr. EU, Mx, Gu, Ho, ES, Ni, CR, Pa, Cu, PR, Ve, Ec, Pe, Bo, Ch, Ar, Ur." DA.

El DUECh considera dos complementos obligatorios del verbo: "Poner un vehículo o su motor en óptimas condiciones de funcionamiento mecánico. espon." DUECh.

Estilísticamente, más que espontánea es neutra.

2.10. Copero, -α

En su acepción americana más inocente, el DRAE la encuentra sólo en dos países: "7. f. Bol. y Col. Camarera que atiende a la clientela en bares y cafés". DRAE.

El DELE no registra el artículo y el DA incluye Chile en el área de uso de la unidad léxica:

"Bo, Ch42. Persona que atiende a la clientela en un bar, especialmente sirviendo bebidas". DA.

No aparece en el DUECh.

Pero tal vez se ha convertido en más frecuente la acepción de "encargado de lavar copas y vajilla en un bar, restaurante o establecimientos similares", no registrada en DRAE, DA, DUECh ni DECh:

"Restaurante necesita coperos lavar loza copas buffet, ..." El Mercurio (Santiago), Clasificados económicos,18, 24-11-2012.

"Copero (...) Te ofrecemos un sueldo liquido de 230.000 mensuales. El trabajo consiste en el lavado y secado de utensilios de cocina, limpieza y orden de bodegas y aseo..." .indeed.cl/trabajo.

2.11. Fumón

"1. adj. Ec. Adicto a fumar mariguana43". DRAE. El DELE conserva la definición y lo circunscribe al área andina.

El DUECh no lo incluye. Sí lo hace el DA e incorpora a Ch entre las marcas diatópicas, que aumentan considerablemente:

"adj. Pa, Ve, Ec, Pe, Ch44. Referido a persona, que fuma marihuana. pop + cul □ espon Λ desp."Agrega una segunda acepción en la que deja fuera a Chile:

"2. sust/adj. Ho, ES, Ni, Ve. Persona que fuma mucho". DA..

No se debería excluir a Chile en esta acepción:

"Nueva ley antipucho45 le puso soga al cuello a adictos a la nicotina que ahora la tienen peluda46 pa 'fumar en los cales de manye47 Restoranes deberán extirparse de fumones" Cuarta 6,7-1-2003.

3. Conclusiones

En esta ojeada al DRAE, en relación con las voces usadas en Chile, hemos encontrado numerosos artículos que podrían ser mejorados. Comentamos especialmente una muestra de casos en los que se omite la marca diatópica Chile. ¿Qué conclusiones se pueden sacar de esta limitada (h)ojeada de los diccionarios académicos?

3.1. El soporte documental electrónico de la RAE no es adecuado para el análisis de voces americanas populares, informales, coloquiales. La Real Academia Española ha creado un útil banco de datos lingüísticos, de un volumen apreciable (410 millones de registros) y fácil de operar.48 Consta de dos corpus. El Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) hasta mayo de 2008 tenía más de 160 millones de ocurrencias de "una amplia variedad de textos escritos y orales" producidos desde 1975. El Corpus Diacrónico del español (CORDE) recoge textos desde los inicios del idioma hasta 1974. En abril de 2005 ya tenía 250 millones de registros. Aun cuando en su opinión es "...lo suficientemente extenso para representar todas las variedades relevantes de la lengua en cuestión", el banco de datos lingüísticos es absolutamente insuficiente para "extraer información para estudiar las palabras, sus significados y sus contextos" cuando se trata de unidades léxicas del tipo que hemos analizado, esto es, coloquiales, informales, del español de Chile.

En los más de 160 millones de registros del CREA, las voces y locuciones analizadas prácticamente no están representadas: mina: Chile 0 (Argentina 0, Uruguay 0, Bolivia 0, Paraguay 0); gil: Chile 1; fanaticada Chile 0 (Cuba 0, Honduras 0, El Salvador 1, Ecuador 2); al toque: Chile 1 (Perú 0); basurear: Chile 0 (Bolivia 0, Ecuador 0, Paraguay 0, Perú 0, Uruguay 0, Argentina 5); felpear: Chile 0 (Argentina 0);49 afinar y afinamiento: Chile 0 (Argentina 0);50 copero: Chile 0 (Bolivia 0, Colombia 0); fumón: Chile 0 ( Ecuador 0. Perú 0. Panamá 0, Honduras 0. El Salvador 0, Nicaragua 0, Venezuela 1). Seguidilla, en cambio, que pertenece a otro nivel, está bien representado: Chile 41 Argentina 35, Paraguay 7, Perú 5, Uruguay 4, Bolivia 3, Ecuador 1, Costa Rica 0, Panamá 0).

La creación de este banco de datos lingüísticos es un proyecto muy valioso y de amplias proyecciones. Para suplir las carencias con las que nos hemos encontrado se pueden tomar algunas medidas. Habría que aumentar el 10% de lengua oral y el 2% de textos misceláneos, blogs, foros y publicaciones electrónicas, la prensa y narrativa de léxico coloquial y popular. En el caso de Chile, el diario La Cuarta, de distribución nacional; y algún diario popular regional, el semanario The Clinic. A autores como Armando Méndez Carrasco y Alfredo Morel, podrían agregarse Pedro Lemebel, Alberto Fuguet, Yuri Pérez, Nona Fernández. Alejandro Cabrera...; lírica popular, payadores...

Para evitar desequilibrios internos, también podría pensarse en desgajar un corpus regional paralelo, un CREChA en el que se reúnan los documentos chilenos del CREA, agregados como los propuestos e intentar incorporar otros corpus existentes en el país, como el del Atlas Lingüístico del Español de Chile (ALECh)51 que dirige Claudio Wagner en la U. Austral de Chile. Un proyecto así podría ser coordinado por la RAE, la Asociación de Academias de la Lengua Española, la Academia Chilena de la Lengua.

3.2. A lo largo del tiempo, el DRAE ha recopilado un número considerable de americanismos y especialmente de chilenismos (Chile tiene una importante tradición lexicográfica). Pero hay que tener muy en claro que cómo se habla en Chile no es la preocupación fundamental del DRAE y no tendría por qué serlo. Debe ser el objeto de diccionarios especializados. El DRAE presenta sólo una selección de americanismos y deja fuera muchísimas voces y expresiones y no podría criticársele por ello. Pero debemos contribuir a que los artículos del DRAE y de los demás diccionarios, especialmente los que atañen a nuestro patrimonio, sean lo más irreprochables que se pueda.

En este trabajo nos ha llamado la atención que en artículos seleccionados de americanismos que se usan conjuntamente en Chile y otros países, la RAE no haya conocido su empleo en Chile, en algunos casos muy antiguo y sumamente frecuente y difundido, y por tanto, haya omitido la marca diatópica correspondiente. Esto refleja la dificultad que se tiene para trabajar con los americanismos, que se extienden por una enorme área geográfica.

Hemos tomado una muestra52 de estas voces, hemos documentado su uso en Chile con citas periodísticas muy recientes y hemos seguido el tratamiento que les dan el DELE, el DA y el DUECh.

De las 11 voces analizadas, el DELE 2006 eliminó 6 artículos, es decir, dejó sólo 5 como esenciales, no hizo mayores cambios y siguió sin incluir a Chile entre las marcas diatópicas. Con ello se dejaba sin documentar un aspecto interesante de expansión léxica de dialectos en contacto, especialmente la relación particular entre el rioplatense y el chileno.

La situación cambió radicalmente con el DA 2010 y el DUECh 2010, que se ocupan respectivamente de los americanismos y los chilenismos. Éstos debieran aumentar y tener un tratamiento más fino a mayor concentración del objeto de estudio: la lengua española en general, el español de América, el español de Chile.

Con el tesauro electrónico ARU,53 mejoró notablemente la información lexicográfica. Los corpus documentales se ampliaron y diversificaron, con lo que aumentó considerablemente el número de americanismos y se precisó su contenido. Como una consecuencia de esto, nuestra pequeña muestra presenta otro cuadro: de las 11 voces, el DA reconoció 8 como de uso en Chile y el DUECh sólo incluyó 6.54

Conviene tener presente que el DUECh no es el diccionario regional que refleje "todo lo rico, amplio y variado que es el panorama léxico americano", al menos no todavía. Como advierte su director, es una obra "perfectible" que irá "incrementando paulatinamente su repertorio". Pero ya se ha dado un importante primer paso. Por cierto, los lexicógrafos chilenos, profesionales o aficionados, colaborarán en esta empresa que no es sólo lingüística.

Con seguridad la nueva edición del DRAE habrá renovado totalmente la marcación diatópica, ya que es muy probable que las omisiones que hemos encontrado en relación con el español de Chile también se presenten respecto a otros dialectos. Para esta renovación serán fundamentales los aportes del DA y, para Chile, los del DUECh y, muy especialmente, los del DECh y DA.55 Los especialistas continuarán afinando definiciones, incorporando voces y acepciones rezagadas o neológicas, precisando marcaciones. Es una tarea interminable y compleja intentar describir adecuadamente de las palabras su "sombra, transparencia, peso, plumas, pelos,(...) todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces...". Pero es un esfuerzo que tiene mucho sentido.

Notas

1 Este dialecto actual tiene por núcleo al chilenismo, a saber, una unidad léxica que se usa en Chile y no pertenece al léxico hispánico común, que puede haber sido creada por los hablantes del país o adoptada de otros dialectos o lenguas.

2 "... muy por encima de cuanto diccionario de chilenismos (con este u otro nombre) se haya publicado en nuestro país" (Rabanales 1988: 453).

3 Si el DRAE ha hecho una selección fundada de los americanismos más representativos, se esperaría que los diccionarios especializados conservaran esa base. No es así. No todos los chilenismos registrados en el DRAE han sido recogidos por los diccionarios académicos posteriores. Así, por ejemplo, el DUECh no incluye voces como cachurero, mesero, calamorro, popó, mapear, capi ("diestro"). Salvo popó y mapear, todos están en el DA.

4 El DUECh reemplaza el desafortunado Diccionario del Habla Chilena (DHCh) de 1978: ".. .una muestra de lo que fue la lexicografía del pasado con todas sus fragilidades y —por qué no decirlo— sus prevaricaciones" (Matus 2010: 5). Sobre el DHCh vid. Sáez Godoy (1982 y 1987-1988), Carrillo (1981), que dice: "...la publicación de este léxico de chilenismos significa ciertamente un desacierto notable (...); es una obra que carece no sólo de valor científico y práctico, sino además de seriedad" (216). El DUECh trae aportes, aciertos y también, como es habitual, errores, imperfecciones y vacíos, pero ciertamente está en otro nivel.

5 Con algunos cambios y simplificaciones: no empleo de algunas marcas como prestigioso, hiperbólico, rural, urbano...; diferente concepción de registro; no distinción entre marcas diatópicas y geográficas.

6 Tomo las citas especialmente La Cuarta ("El diario popular"). Es un periódico de circulación nacional. De gran difusión, apunta a los segmentos medio bajo (C3) y bajo (D). Emplea un lenguaje que imita y exagera el habla popular del dialecto chileno y busca producir un efecto humorístico.

7 San Martín (2011) presenta un extenso registro de voces de origen lunfardo documentadas en el diario chileno La Cuarta.

8 Lenguaje secreto de los delincuentes chilenos.

9 Cabro, -a: "Joven, muchacho, niño".

10 Las negritas en la unidad léxica de las citas son mías, no textuales.

11 Comerse a alguien: "Poseerlo sexualmente".

12 Oroz (1966: 475) le asigna al femenino sólo un significado, positivo: "muchacha buenamoza". Competía entonces con churro, churrazo, cuero, cuerazo, budín.

13 Fundador y presidente del Partido Renovación Nacional, de derecha tradicional.

14 El affaire se conoció como Kiotazo o Piñeragate.

15 La construcción superlativa sigue siendo la mansa mina: "... cuando se abrió la puerta me encontré con la mansa mina" Cuarta 22, 13-11-2012.

16 Califa: deformación de caliente "fogoso sexualmente".

17 Deté: "d.t. director técnico, entrenador".

18 Del caló, del que provienen gilí y gilipollas "tonto", del español peninsular. No está claro el paso al lunfardo rioplatense.

19 También se encuentran 14 registros argentinos (entre ellos uno de hacerse el gil y 4 fórmulas de tratamiento); 5 uruguayos (uno es de gil a cuadros); uno boliviano: "a gil y a mil y una cita de un tango clásico. No hay ninguno paraguayo. En CORDE sólo hay ocurrencias argentinas: 6.

20 Pato: "absolutamente sin dinero".

21 Delantera alude a los pechos femeninos.

22 Cana: "cárcel".

23 Así, por ejemplo, en el diccionario coa de Méndez Carrasco:

"GIL. s.- La víctima de un delito, crédulo.

GIL AVIVADO. Loc. Ni ladrón ni honrado, dícese del sujeto que hace méritos para choro". Méndez 1959, s. v.

24 El DECh documenta esta acepción en Poblete, Hernán, Juego de sangre (Santiago, 1973: 8).

25 Hablar al vesrre.

26 El DA le asigna el mismo significado a gil, -la en Bolivia: "2. Bo. Individuo, persona. pop "desp".

27 Está fuera de dudas que gil es un argentinismo. Véase, por ejemplo, Chuchuy - Hlavacka 1993 s.v. Y, como dijimos, se encuentra documentada en los textos argentinos de CREA (14) y CORDE (4).

28 El DECh, en cambio, incluye y ejemplifica los tres significados: "m. y f. fam. Individuo, persona U.m.c.m. (...) El f. es más bien pop (...) 2. fig. Persona que con su actitud crédula, benévola, o distraída facilita sin quererlo la ejecución de un acto doloso que la perjudica (...) (f.) adj. Dícese del que actúa con candor, simpleza o credulidad (...) U. t. c. s." Trae incluso su uso en coa: "m. y f. coa. Persona ajena al ambiente del delito. Aplícase específicamente al delincuente novato u ocasional o a la víctima de un acto doloso y abarca, en particular, dentro de los no delincuentes, a los que no pertenecen a la policía, a la justicia del crimen, ni a la prostitución".

29 Este tipo de notación corresponde a El Mercurio de Santiago: cuerpo, página, día-mes-año.

30 DECh registra, además, una acepción propia del lenguaje campesino: "echar a rodar, echar por tierra" que documenta en Luis Durand, Frontera (Santiago, 19512: 373).

31 El DECh da ejemplos de El Mercurio de Valparaíso, 49959 (1974): 11, Las Últimas Noticias, 23312 (1975): 6; La Tercera, 9268 (1975): 15.

32 Verde: "carabinero, policía (su uniforme es de ese color)".

33 Cuca: vehículo policial.

34 CREA trae una sola documentación para Chile: "...se nota que (sic) al toque que este vidente es de verdad" Cuarta, 23-2-2004.

35 Broca cochi: cabro chico (inversión). Cabro: "joven, muchacho, niño".

36 Manso: "gran, inmenso, en grado superlativo".

37 Cachar: "darse cuenta".

38 Peinarse con algo: "dominarlo, manejarlo, conocerlo en profundidad".

39 En el CREA, Cuba, Honduras y Chile no tienen ningún registro de fanaticada. Hay uno salvadoreño y dos ecuatorianos.

40 Aun cuando en CREA para Chile y Argentina no aparecen documentaciones para afinar, afina, afinó, afinamiento.

41 Pero curiosamente agrega una acepción que el DECh hace más de 30 años ya consideraba poco usada y el DRAE califica de "desus.": "Afinar2 TR. Chile. Finalizar, acabar, terminar" DELE.

42 En CREA, para Chile, Bolivia o Colombia no hay ninguna documentación de copero en este significado.

43 El DECh la define con más amplitud: ""fumador de alguna droga". Pero la preferencia sería distinta: "especialmente de pasta base" NDECH, s. v.

44 CREA no tiene ningún registro de fumón en Chile, Perú, Ecuador, Panamá, Honduras, El Salvador, Nicaragua. Un documento venezolano trae una sola documentación de fumón.

45 Pucho: "cigarrillo".

46 Peludo: "difícil, peligroso".

47 Manye: "comida".

48 Sería deseable que se pudieran consultar lemas y no sólo ocurrencias.

49 Revisé felpear felpea, felpeó, felpeando.

50 Se revisaron afinar afina, afinó, afinamiento.

51 Se prevé para el ALECh un glosario de unas10.000 unidades léxicas.

52 En una situación similar aparecen en el DRAE otras voces usuales en Chile como luca "mil pesos", morlaco "dinero", cana "cárcel", patota "pandilla", rasca "borrachera", capo "jefe, experto", bancar "soportar"...

53 Aunque lamentablemente no incluye los diez tomos del DECh.

54 Para tener una pauta de referencia: en el DECh están todas, salvo al toque. Por la cantidad y calidad de su contenido, el DECh sigue siendo el más importante diccionario de chilenismos (se reafirma el juicio de Rabanales vid. nota 4. Lamentablemente, no parecen factibles nuevos suplementos.

55 Nuestra pequeña muestra sugiere la incorporación en el DUECh de cachurero, calamorro, mesero, mapear, seguidilla, felpear, fanaticada, fumón, copero, capi.

 

Obras Citadas

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